lunes, 21 de septiembre de 2026

EPÓNIMOS

 Para otros usos de este término, véase San Francisco de Asís (desambiguación).

San Francisco de Asís

Representación de san Francisco de Asís (fresco de Cimabue en la Basílica de Asís; se cree que es la imagen más fiel del santo)

Fundador y Ministro General de la Orden de Frailes Menores
16 de abril de 1210-3 de octubre de 1226
PredecesorCargo establecido
SucesorJohannes Parenti

Información personal
Nombre de nacimientoGiovanni di Pietro Bernardone
Nombre en italianoFrancesco Ver y modificar los datos en Wikidata
Nombre en italianoFrancesco d'Assisi Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento1181/1182[1][n 1]
Asís (Umbría-Ducado de Spoleto-Sacro Imperio Romano)
Fallecimiento3 de octubre de 1226 (44/45 años)[2]
Asís (Umbría-Estados Pontificios)
SepulturaBasílica de San Francisco de Asís Ver y modificar los datos en Wikidata
ReligiónIglesia católica Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
PadresPedro Bernardone Ver y modificar los datos en Wikidata
Madona Pica Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónPoeta, diácono católico, escritor de literatura religiosa, escritor, predicador, misionero, clérigo regular, clérigo católico de rito romano, fundador, peregrino, teólogo, místico y fundador de orden o congregación Ver y modificar los datos en Wikidata
ÁreaTeología, misticismo, predicar, poesía, oración y estatuto Ver y modificar los datos en Wikidata
Información religiosa
Canonización16 de julio de 1228, en Asís, por el papa Gregorio IX
Festividad
  • 4 de octubre[3][4]
  • 17 de septiembre Impresión de los Sacros Estigmas a San Francisco.
Atributosestigmas, calavera (en representación no solo del rechazo de la vida de placer, sino de la "hermana muerte"), lobo, aves
Venerado enIglesia católica, Iglesia anglicana. La Iglesia luterana evangélica en América lo conmemora como «renovador de la Iglesia».[5]
Patronazgoanimales, medio ambiente, belenistas, comerciantes (en particular fabricantes de telas, sastres y tejedores), Italia, Perú, Filipinas, Quito (Ecuador), Milagro (Ecuador), Azogues (Ecuador), Meycauayan (Filipinas), Arribeños (Argentina), Tonalá (Chiapas -México), Telchac Pueblo (México), Tlaltenco (México), San Francisco de Conchos (México), California (EE. UU.), Real de Catorce (México), San Francisco del Rincón, Iguala (México), Pachuca (México), San Francisco del Mar (México), Huerta de Maule (Chile), Cájar (España), (San Francisco de Campeche -México), El Monte (Chile)
SantuarioBasílica de San Francisco de Asís (Italia)
AlumnosBernardo de Quintaval y Giovanni da Pian del Carpine Ver y modificar los datos en Wikidata
Orden religiosaOrden Franciscana Ver y modificar los datos en Wikidata

Francisco de Asís (en italiano: Francesco d’Assisi,[6][7] apodado il poverello d'Assisi, «el pobrecillo de Asís»; Asís, 1181/1182[1][n 1]-Asís, 3 de octubre de 1226),[2] de nombre secular Giovanni di Pietro di Bernardone, fue un santo umbro (italiano),[8] diácono,[9][10] también conocido como «El Padre Francisco» y fundador de la Orden Franciscana, de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas y una tercera conocidas como Tercera Orden Regular y Tercera Orden Seglar, todas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia católica en la Edad Media. Destaca como una de las grandes figuras de la espiritualidad en la historia de la cristiandad.[11][12][13] El historiador contemporáneo Lynn White lo llamó «el mayor revolucionario espiritual de la historia occidental» en un artículo publicado en la revista Science, en el que también lo propuso por primera vez como santo patrón de los ecologistas.[14]

Francisco pasó de ser hijo de un rico comerciante de Asís a vivir en la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. En 1219, Francisco viajó a Egipto con la intención de predicar el evangelio al sultán Al-Kamil y poner fin al conflicto de la Quinta Cruzada.[15] En 1223, organizó el primer belén viviente como parte de la celebración anual de la Navidad en Greccio.[16][17][18] Según la tradición cristiana, Francisco recibió los estigmas durante la aparición de un ángel serafín en un éxtasis religioso en 1224. En Egipto intentó infructuosamente la conversión de los musulmanes al cristianismo.[19] Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras esta crecía; aun así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Es el primer caso registrado históricamente y ampliamente reconocido en la tradición cristiana de estigmatizaciones visibles y externas.[20][n 2] Fue canonizado por la Iglesia católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre.[3][4] Sus fiestas se asocian con el fin de la estación lluviosa, un fenómeno denominado «cordonazo de San Francisco».[21]

Contexto histórico

Bajorrelieve de terracota policromada que representa el encuentro de san Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán, exponentes decisivos de las órdenes mendicantes del siglo XII (Museo Nacional Alinari de la Fotografía)

En el siglo XII hubo cambios fundamentales en la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas y el incremento demográfico, entre otros motivos, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base fundamental en el campo dominado por el modo de producción feudal, pero los excedentes de su producción se canalizaban con mayor dinamismo que en la Alta Edad Media. Aunque todavía no se estaba produciendo una clara transición del feudalismo al capitalismo y los estamentos privilegiados (nobleza y clero) seguían siendo los dominantes, como lo fueron hasta la Edad Contemporánea, los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y hombres de negocios) comenzaban a tener posibilidades de ascenso social, y el comercio y la banca crecían dominados por el constante afán de lucro.[22] La Iglesia católica, protagonista de ese tiempo, también se vio influida por la nueva riqueza: no eran pocas las críticas a algunos de sus ministros que se preocupaban más por el crecimiento patrimonial y sus relaciones políticas de conveniencia.

Debido a ello, diversos movimientos religiosos surgieron en rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica en esa época, o se dedicaron a vivir más de acuerdo con los postulados de una vida pobre y evangélica.[23] Algunos de ellos medraron afuera de la institución y vivieron a su manera; tales movimientos fueron condenados hasta el punto de considerarlos herejes, como el caso de los cátaros que predicaban entre otras cosas el rechazo al mundo material, a los sacramentos, a las imágenes y a la cruz.[24] En cambio, otras organizaciones —como las creadas por san Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán— nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y sus miembros fueron conocidos con el nombre genérico de «monjes mendicantes».[22] Este movimiento extremó la práctica del voto de pobreza: sus miembros ya no vivían del trabajo de las tierras como el Císter reformado por san Bernardo de Claraval, sino que renunciaban incluso a poseer bienes propios. Así, las órdenes mendicantes terminaron por desempeñar un papel de primer orden en la vida de la Iglesia,[22] al lograr que la mayoría de los católicos se alejase de la búsqueda de la opulencia, algo que tornaría en el siglo XIV.

Infancia y juventud

Bautismo de san Francisco de Asís, de Antonio del Castillo y Saavedra, óleo sobre lienzo, 196 x 248 cm, Museo de Bellas Artes de Córdoba
Estatua de san Francisco en Asís que lo representa regresando a la ciudad tras abandonar la guerra
Crucifijo del Cristo de San Damián
La renuncia a los bienes terrenales, de Giotto

Francisco de Asís nació con el nombre de Giovanni y fue el mayor de los siete hijos de Pietro di Bernardone dei Moriconi y la noble provenzal Joanna —conocida como Pica—[n 3] de Bourlémont,[25] con quien Pietro se casó en segundas nupcias en 1180 después de enviudar.[26] Tuvo al menos un hermano más, de nombre Angelo.[27][28]

Su padre era un próspero comerciante de telas que formaba parte de la burguesía de Asís y que viajaba constantemente a las ferias de Francia que tenían lugar entre mayo y septiembre. Entre algunas versiones, fue la afición a esta tierra por lo que su padre lo apodó después como Francesco o el francesito;[25] también es probable que el pequeño fuera conocido más adelante de este modo por su afición a la lengua francesa y los cantos de los trovadores.[29]

Recibió la educación regular de la época, en la que aprendió latín. De joven se caracterizó por su vida despreocupada: no tenía reparos en hacer gastos cuando andaba en compañía de sus amigos, en sus correrías periódicas, ni en dar pródigas limosnas;[30] como cualquier hijo de un potentado, tenía ambiciones de ser exitoso. Mimado por sus padres, Francisco llevó la vida alegre típica de un joven adinerado.[31] De joven, se convirtió en devoto de los trovadores y le fascinaba todo lo transalpino.[12] Francisco era guapo, ingenioso, galante y le encantaba la ropa elegante.[18] Gastaba dinero a manos llenas. [18] Aunque muchos hagiógrafos comentan la ropa brillante de Francisco, sus amigos ricos y su amor por los placeres,[32] sus muestras de desilusión hacia el mundo que le rodeaba se manifestaron bastante pronto en su vida, como se muestra en la «historia del mendigo». En este relato, Francisco estaba vendiendo telas y terciopelos en el mercado en nombre de su padre cuando un mendigo se le acercó y le pidió limosna. Al terminar su transacción comercial, Francisco abandonó sus mercancías y corrió tras el mendigo. Cuando lo encontró, Francisco le dio al hombre todo lo que tenía en su bolsa. Los amigos de Francisco se burlaron de él por su caridad, mientras que su padre lo regañó con ira.[33]

En sus años juveniles, Asís ya estaba envuelta en conflictos para reclamar su autonomía del Sacro Imperio Romano Germánico. En 1197 logró quitarse de encima la autoridad germánica. Desde 1198 el pontificado se hallaba en conflicto con dicho Imperio, y Francisco formó parte del ejército papal bajo las órdenes de Gualterio III de Brienne contra los germanos.[34] En 1202 Asís se enfrascó en otra guerra contra Perugia, apoyada por los nobles desterrados de Asís. En la batalla de Ponte San Giovanni, conocida en italiano como batalla de Collestrada, en noviembre de 1202, Francisco fue hecho prisionero y estuvo cautivo por lo menos un año[35][36] durante el cual una enfermedad llevó a Francisco a replantearse su vida. Sin embargo, a su regreso a Asís en 1203, Francisco volvió a su vida despreocupada.

Dos años más tarde, Francisco partió hacia Apulia para alistarse en el ejército de Gualterio III de Brienne. Mientras marchaba a pelear, durante una noche en Spoleto escuchó una voz que le recomendaba regresar a Asís.[31][34] Así lo hizo y volvió ante la sorpresa de quienes lo vieron, siempre jovial pero envuelto ahora en meditaciones solitarias. Empezó a mostrar una conducta de desapego a lo terrenal. Un día en que se mostró en un estado de quietud y paz sus amigos le preguntaron si estaba pensando en casarse, a lo que él respondió: «Estais en lo correcto, pienso casarme, y la mujer con la que pienso comprometerme es tan noble, tan rica, tan buena, que ninguno de vosotros visteis otra igual».[37] Hasta ese momento todavía no sabía él mismo exactamente el camino que había de tomar de ahí en adelante; fue después de reflexiones y oraciones que supo que la dama a quien se refería era la pobreza.[18]

El punto culminante de su transformación se dio cuando, en una peregrinación a Roma, Francisco se unió a los pobres para mendigar en la Basílica de San Pedro.[31] Pasó algún tiempo en lugares solitarios, pidiendo a Dios iluminación divina. Convivió con los leprosos, a quienes tiempo antes le parecía «extremadamente amargo» mirar.[38] Francisco dijo que tuvo una visión mística de Jesucristo en la capilla abandonada de San Damián, en las afueras de Asís, en la que la cruz de San Damián, el icono de Cristo crucificado, le dijo: «Francisco, Francisco, ve y repara mi iglesia, que, como ves, está cayendo en ruinas». Francisco interpretó que se refería a la iglesia en ruinas en la que estaba rezando en ese momento, por lo que vendió algunas telas de la tienda de su padre para ayudar al sacerdote de allí.[39][40] Entonces decidió vender el caballo y las mercancías de su padre en Foligno, regresó a San Damián con lo ganado y se lo ofreció al sacerdote, pero este lo rechazó. Cuando el sacerdote se negó a aceptar las ganancias ilícitas, Francisco, indignado, arrojó las monedas al suelo.[18]Se dedicó después a la reconstrucción de la capilla de San Damián.[41] Su padre, al darse cuenta de la conducta de su hijo, fue enojado en su búsqueda, pero Francisco estaba escondido y no lo halló. Un mes después fue él mismo el que decidió encarar a su padre. En el camino a su casa, las personas con que se encontró lo recibieron mal y, creyéndolo un lunático, le lanzaron piedras y lodo.

Francisco ante las autoridades eclesiales

Su padre lo reprendió severamente, tanto que lo encadenó y lo encerró en un calabozo.[42] Al ausentarse el airado padre por los negocios, la madre lo liberó de las cadenas. Cuando regresó, fue ella quien recibió las reprimendas del señor de la casa, y fue otra vez en búsqueda del muchacho a San Damián, pero Francisco se plantó con calma y le reafirmó que enfrentaría cualquier cosa por amor a Cristo. Pietro di Bernardone, más preocupado por lo perdido de su patrimonio,[42] acudió a las autoridades civiles a forzarlo a presentarse, pero el joven rehusó hacerlo con el argumento de no pertenecer ya a la jurisdicción civil, por lo que las autoridades dejaron el caso en manos de la Iglesia.

Francisco se sometió al llamado de la autoridad eclesial. Ante el requerimiento de devolver el dinero frente a su padre y a Guido, el obispo de Asís, no solo lo hizo, sino que se despojó de todas sus vestimentas mostrándose desnudo ante los jueces proclamando a Dios desde ese momento como su verdadero Padre. Ante esto, el obispo lo abrazó y le envolvió con su manto.[43][44][45]

Durante los siguientes meses, Francisco vagó como mendigo por las colinas detrás de Asís. Pasó algún tiempo en un monasterio vecino trabajando como fregaplatos. Francisco se dirigió entonces a Gubbio, donde un amigo le dio limosna, un manto, un cinturón y un bastón de peregrino. De regreso a Asís, Francisco recorrió la ciudad pidiendo piedras para la restauración de San Damián. Las llevó a la antigua capilla, las colocó él mismo y, con el tiempo, la reconstruyó. Durante dos años, Francisco abrazó la vida de penitente, durante la cual restauró varias capillas en ruinas en los alrededores de Asís, entre ellas San Pietro in Spina (en la zona de San Petrignano, en el valle a un kilómetro aproximadamente de la actual Rivotorto, en propiedad privada y nuevamente en ruinas); y la Porziuncola, la pequeña capilla de Santa María de los Ángeles en la llanura justo debajo de la ciudad. [18] Esta se convirtió más tarde en la morada favorita de Francisco.[39] Poco a poco, se dedicó a cuidar a los leprosos en las colonias de leprosos cercanas a Asís.

Comienzos de la orden

Porciúncula.

Frailes menores

Una mañana de febrero de 1208, Francisco participaba en una misa en la capilla de Santa María de los Ángeles, cerca de la cual se había construido una cabaña. El Evangelio del día era «El envío de los doce», del evangelio de Mateo, en el que los discípulos de Jesús reciben el encargo de ir y proclamar que el Reino de Dios está cerca. Francisco se sintió inspirado a dedicarse a una vida de pobreza. Allí fue donde recibió la revelación definitiva de su misión, probablemente el 24 de febrero de 1208,[46] cuando escuchó estas palabras del Evangelio: «No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos...» (Lc., 10).[47] Tras conseguir una túnica de lana gruesa, la vestimenta que llevaban entonces los campesinos más pobres de Umbría, Francisco se la ató con una cuerda anudada y se dedicó a exhortar a la gente del campo a la penitencia, el amor fraternal y la paz. Su predicación a la gente común era inusual, ya que Francisco no tenía licencia para hacerlo.[48] Así, cambió su afán de reconstruir las iglesias por la vida austera y la prédica del Evangelio. Después de someterse a las burlas de quienes lo veían vestido casi de trapos, ahora su mensaje era escuchado con atención, y al contrario de otros grupos reformadores de la época, el suyo no era un mensaje de descalificaciones ni anatemas.

El ejemplo de Francisco atrajo a otros. En un año, tenía 11 seguidores. Los hermanos vivían una vida sencilla en la colonia de leprosos abandonada de Rivo Torto, cerca de Asís. Pasaban gran parte de su tiempo vagando por las zonas montañosas de Umbría, y con su sinceridad hacia las personas con las que se encontraban, a menudo les causaban una profunda impresión.[18]

En unos meses sus discípulos fueron once: Bernardo di Quintavalle, Pedro Catani, Gil, Morico, Bárbaro, Sabbatino, Bernardo Vigilante, Juan de San Constanzo, Angelo Tancredo, Felipe y Giovanni de la Capella.[49]

Bajo la pobreza que Francisco predicaba y pedía, los frailes hacían sus labores diarias atendiendo leprosos, empleándose en faenas humildes para los monasterios y casas particulares, y trabajando para granjeros. Pero las necesidades cotidianas hacían la colecta de limosna inevitable, labor que Francisco alentaba con alegría por haber elegido el camino de la pobreza. Comenzó también la expansión del mensaje evangélico, y para ello los estimuló a viajar de dos en dos.[50] En 1209, Francisco compuso una regla sencilla para sus seguidores («frailes»), la Regula primitiva o «Regla primitiva», que provenía de versículos de la Biblia. La regla era «seguir las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo y caminar tras sus pasos». A continuación, llevó a 11 seguidores a Roma para solicitar permiso al papa Inocencio III para fundar una nueva orden religiosa.[51]

Audiencia ante el papa para la aprobación de la regla

La aprobación de la Regla franciscana por Inocencio III, fresco de Benozzo Gozzoli (1452), conservado en el complejo de Museos de San Francisco en Montefalco (Italia). Cuando Francisco se presenta ante el papa Inocencio III, el pontífice da una aprobación oral de la misma, a este primer documento se le conoce como Propositum o Primera regla
Francisco de Asís, de Francisco Pacheco (Museo de Bellas Artes de Sevilla)

Hacia abril o mayo de 1209,[52] Francisco decidió presentarse ante el papa Inocencio III para que le aprobara la primera regla de la Orden. Con ese fin, él y sus acompañantes emprendieron el viaje a Roma.

Al llegar a Roma, los hermanos se encontraron con el obispo Guido de Asís, que iba acompañado de Giovanni di San Paolo, el cardenal obispo de Sabina. El cardenal, que era confesor del papa Inocencio III, simpatizó inmediatamente con Francisco y accedió a representarlo ante el papa. Tras varios días, el papa accedió a admitir al grupo de manera informal, añadiendo que cuando Dios aumentara el grupo en gracia y número, podrían volver para una audiencia oficial. El grupo fue tonsurado.[53] Esto era importante en parte porque reconocía la autoridad de la Iglesia y evitaba que sus seguidores fueran acusados de herejía, como había ocurrido con los valdenses décadas antes. Aunque varios de los consejeros del papa consideraban que el modo de vida propuesto por Francisco era inseguro y poco práctico, tras un sueño en el que vio a Francisco sosteniendo la Basílica de Letrán, decidió respaldar la orden de Francisco. Según la tradición, esto ocurrió el 16 de abril de 1210 y constituyó la fundación oficial de la Orden Franciscana.[48] El grupo, entonces llamado «Hermanos Menores» (Orden de los Hermanos Menores, también conocida como Orden Franciscana u Orden Seráfica), se centró en la Porciúncula y predicó primero en Umbría, antes de expandirse por toda Italia.[48] Francisco fue posteriormente ordenado diácono, pero no sacerdote.[18]

El papa por fin aprobó la regla verbalmente, al convencerse de que la ayuda de un hombre como Francisco reforzaría la imagen de la Iglesia con su prédica y su práctica del Evangelio. No se conoce el contenido de esta primera regla.[54] Fue por esta época (seis años después de su conversión según Tomás de Celano)[55] cuando fundó, junto con Clara de Asís, la llamada segunda orden.

Las Clarisas y la Tercera Orden

A partir de entonces, la nueva orden creció rápidamente. Al escuchar a Francisco predicar en la iglesia de San Rufino en Asís en 1211, la joven noble Clara de Asís decidió vivir como ellos. Su primo Rufino también quiso unirse. La noche del Domingo de Ramos, 28 de marzo de 1212, Clara abandonó clandestinamente el palacio de su familia. Francisco la recibió en la Porciúncula y así fundó la Orden de las Clarisas.[56] Le dio a Clara un hábito religioso, una prenda similar a la suya, antes de alojarla a ella, a su hermana menor Caterina y a otras jóvenes en un monasterio cercano de monjas benedictinas hasta que Francisco pudiera proporcionarles un monasterio adecuado. Más tarde, las trasladó a San Damián,[48] a unas pequeñas cabañas o celdas. Este se convirtió en el primer monasterio de la Segunda Orden Franciscana u Orden de Santa Clara, actualmente conocida como Clarisas.[18]

Para aquellos que no podían abandonar sus asuntos, Francisco formó más tarde la Tercera Orden de Hermanos y Hermanas de la Penitencia, una fraternidad compuesta por laicos o clérigos cuyos miembros no se retiraban del mundo ni hacían votos religiosos. En cambio, observaban los principios de la vida franciscana en su vida cotidiana.[48] En poco tiempo, la Tercera Orden, actualmente denominada Orden Franciscana Seglar, se extendió más allá de Italia. [57]

Rivotorto

Camino de vuelta a Asís, él y sus acompañantes se ubicaron en un lugar llamado Rivotorto, donde consolidaron sus principios de vivir en la pobreza, conviviendo entre los campesinos locales y atendiendo a leprosos; desde entonces se hacían llamar a sí mismos Hermanos Menores o Frailes Menores (el nombre fundacional de la congregación es Ordo Fratrum Minorum, abreviado O.F.M.).

Después de la estadía en Rivotorto, buscó una sede para su orden; para ello pidió la ayuda del obispo Guido, pero no consiguió respuesta favorable. Fue un abad benedictino del Monte Subasio quien le ofreció la capilla de la Porciúncula y un terreno adyacente (propiamente la partecita, la porcioncita). Francisco aceptó, pero no como un regalo, sino que pagaba como renta canastas con peces.[58]

Crecimiento y expansión

Francisco dando un sermón a las aves, fresco de Giotto en la Basílica dedicada al santo

Dentro del ánimo de la época de los viajes hacia el Este, hizo un intento de ir a Siria para la expansión del Evangelio en la tierra de los llamados «infieles». Esto sucedió probablemente a finales de 1212 y nuevamente en 1214. Ambas empresas se frustraron.[59]

Antes de 1215 el número de frailes se había incrementado, no solo en Italia sino en el sur de Francia y en los reinos de España. Viajaban los franciscanos de dos en dos y convivían con la gente común; además, establecían ermitas en las afueras de las ciudades.[60]

Concilio de Letrán

Durante el Concilio de Letrán de 1215, la organización adquirió un fuerte estatus legal; en ese año se decretó que toda nueva orden debía adoptar la Regla de san Benito o la de san Agustín. Para los Frailes Menores no hubo necesidad de esto, por haber sido aceptados seis años antes (aunque de palabra y no oficialmente). En este concilio el papa Inocencio III tomó la letra Tau como símbolo de conversión y señal de la cruz;[61] de ahí en adelante, el poverello fue devoto de este símbolo.[62]

En esa época, el cardenal Ugolino de Segni les ofreció a él y a Domingo de Guzmán la posibilidad de formar cardenales de las filas de sus órdenes. Francisco, según las crónicas de Tomás de Celano, acorde con sus principios respondió: «Eminencia: mis hermanos son llamados frailes menores, y ellos no intentan convertirse en mayores. Su vocación les enseña a permanecer siempre en condición humilde. Mantenedlos así, aún en contra de su voluntad, si Vuestra Eminencia los considera útiles para la Iglesia. Y nunca, os lo ruego, les permitáis convertirse en prelados».[63]

Indulgencia en la Porciúncula

En 1216, bajo el pontificado de Honorio III, se promovió la indulgencia plenaria a favor de todo aquel que visitara la iglesia de Santa María de los Ángeles de Porciúncula. Obtuvo Francisco esa gracia del papa para que la peregrinación se realizara una vez al año, pero bajo fuerte oposición, puesto que pocos lugares podían disfrutar de tan alto privilegio.[64]

A partir de 1217,[65] organizó capítulos en el que los Frailes Menores se reunían para intercambiar experiencias; para la organización apropiada de los territorios en que los frailes se habían dispersado, organizó también provincias de evangelización.[66] Decidido a llevar el Evangelio a todos los pueblos y dejar que Dios los convirtiera, Francisco intentó en varias ocasiones llevar su mensaje fuera de Italia.

Viaje a España

Aproximadamente en 1211, un capitán de la familia Medrano ostentaba el señorío del castillo y la villa de Agoncillo, situada cerca de la ciudad de Logroño, en la región de La Rioja, España. El hijo de Medrano padecía una misteriosa enfermedad incurable. En 1211, San Francisco de Asís recorrió esos mismos caminos de Agoncillo. [67] De manera santa, visitó el castillo de Agoncillo de Medrano, puso sus manos místicas sobre el niño enfermo y lo curó milagrosamente, asegurando el linaje de Medrano en Agoncillo. [68][67]

La familia Medrano donó generosamente unas tierras, incluida una torre, situadas cerca del río Ebro dentro de la ciudad de Logroño como regalo a San Francisco, donde este estableció el primer convento español de su orden.[67]

Viaje a Oriente

Captura de Damieta durante las cruzadas, óleo de Cornelis Claesz. van Wieringen

Hacia el capítulo de 1219, la orden tuvo sus primeras disensiones respecto de las normas de pobreza dictadas por Francisco. Algunos persuadieron al cardenal Ugolino de Segni para que hablara con él, a fin de que la orden fuera dirigida por hermanos «más sabios»[69] y de acuerdo con reglas como la de san Benito, a lo que el poverello se opuso recalcando la forma de vida de humildad y simplicidad.[69] La innovación que brotó de este encuentro fue la organización de misiones a las llamadas «tierras paganas».

La labor misionera durante la Quinta Cruzada

A finales de la primavera de 1212, Francisco partió hacia Jerusalén, pero naufragó a causa de una tormenta en la costa de Dalmacia, lo que le obligó a regresar a Italia. El 8 de mayo de 1213, Francisco recibió como regalo del conde Orlando di Chiusi el uso de la montaña de La Verna (Alverna), que describió como «eminentemente adecuada para quien desee hacer penitencia en un lugar alejado de la humanidad». [70] La montaña se convertiría en uno de sus retiros favoritos para la oración. [71]

En el contexto de la quinta cruzada (1217-1221), en 1219 se embarcó hacia el oriente, pasando por Chipre, San Juan de Acre y Damieta en el delta del Nilo, donde los cruzados estaban bajo la orden del duque Leopoldo VI de Austria. Allí, Francisco los previno de que había sido alertado por Dios de que no realizaran ningún ataque; ante sus palabras, los soldados se burlaron de él. El resultado de la siguiente batalla fue un desastre para los cruzados.[72] Continuó su estadía y el aprecio hacia su persona crecía, incluso algunos caballeros abandonaron las armas para convertirse en frailes menores.[73]

Según algunas fuentes tardías, el sultán concedió a Francisco permiso para visitar los lugares sagrados de Tierra Santa e incluso para predicar allí. Lo único que se puede afirmar con certeza es que Francisco y su compañero abandonaron el campamento cruzado para dirigirse a Acre, desde donde embarcaron hacia Italia en la segunda mitad de 1220.

Frente al sultán de Egipto

Tomó como misión la conversión de los musulmanes. Para ello se acompañó del hermano Illuminato para adentrarse en esas tierras; al encontrarse con los primeros soldados sarracenos fue golpeado, pero inmediatamente pidió ser llevado ante el sultán de Egipto al-Kamil al-Malik.

Durante la Quinta Cruzada en 1219, Francisco fue a Egipto, donde un ejército cruzado había acampado durante más de un año sitiando la ciudad amurallada de Damieta. Le acompañaba fray Illuminatus de Arce y esperaba convertir al sultán de Egipto o morir mártir en el intento. El sultán, Al-Kamil, sobrino de Saladino, había sucedido a su padre como sultán de Egipto en 1218 y estaba acampado río arriba de Damieta. El 29 de agosto de 1219, los cristianos lanzaron un sangriento y fútil ataque contra la ciudad, tras lo cual ambas partes acordaron un alto el fuego que duró cuatro semanas.[74] Probablemente durante este interludio, Francisco y su compañero cruzaron las líneas musulmanas y fueron llevados ante el sultán, permaneciendo en su campamento durante unos días.[75] Los informes no dan información sobre lo que ocurrió durante el encuentro, más allá de señalar que el sultán recibió a Francisco con amabilidad y que Francisco predicó a los musulmanes. Regresó ileso.[76] Ninguna fuente árabe conocida menciona la visita.[77]

Según las crónicas de san Buenaventura, el poverello, en su afán de convertirlo al cristianismo, invitó a los ministros religiosos musulmanes a entrar con él en una gran fogata (equivalente a una ordalía o prueba del fuego), para así demostrar qué religión era la verdadera; los mulás rehuyeron la propuesta. Francisco ofreció entrar solo y retó al Sultán a que, si salía ileso, se convertiría al cristianismo e incitaría a su pueblo a hacerlo; el príncipe rechazó también esa posibilidad. Al final, sus pretensiones se frustraron.[78] En reconocimiento, el sultán de Egipto entregó a Francisco un cuerno de marfil finamente tallado que habría oficiado de pasaporte en tierras musulmanas y que se conserva en la Basílica de Asís. Tiempo después, Francisco obtuvo del sultán al-Mu'azzam de Damasco, hermano de al-Kamil, permiso solo para visitar Siria y Tierra Santa.[79]

Basándose en un sermón de 1267 de Bonaventura, fuentes posteriores informan de que el sultán se convirtió en secreto o aceptó el bautismo en su lecho de muerte como resultado de su encuentro con Francisco.

EPÓNIMO :

San Francisco
City and County of San Francisco
Ciudad-condado





Otros nombres: La ciudad junto a la bahía, Frisco (anticuado),[1][2][3] La ciudad que sabe cómo se hace (anticuado),[4] La Bagdad junto a la bahía[5]
Himno: Himno De San Francisco
San Francisco ubicada en California
San Francisco
San Francisco
Localización de San Francisco en California
San Francisco ubicada en Estados Unidos
San Francisco
San Francisco
Localización de San Francisco en Estados Unidos

Localización de San Francisco en California
Mapa

Mapa interactivo
Coordenadas37°46′30″N 122°25′10″O
EntidadCiudad-condado
 PaísBandera de Estados Unidos Estados Unidos
 Estado California (CA)
 CondadoSan Francisco
AlcaldeDaniel Lurie
(Partido Demócrata)
(2025-2029)
Eventos históricos 
 • Fundación29 de junio de 1776
Superficie 
 • Total600,61 km²
 • Tierra120,91 km²
 • Agua479,70 km²
Altitud 
 • Media78[6] m s. n. m.
ClimaMediterráneo Oceánico Csb
Población (2024) 
 • Total827 526 hab.
 Densidad6844,15 hab./km²
GentilicioSanfranciscano/a
Código ZIP94102, 94103, 94104, 94105, 94107, 94108, 94109, 94110, 94111, 94112, 94114, 94115, 94116, 94117, 94118, 94119, 94120, 94121, 94122, 94123, 94124, 94125, 94126, 94127, 94128, 94129, 94130, 94131, 94132, 94133, 94134, 94137, 94139, 94140, 94141, 94142, 94143, 94144, 94145, 94146, 94147, 94151, 94158, 94159, 94160, 94161, 94163, 94164, 94172, 94177 y 94188
Código de área415 y 628
Patrono(a)San Francisco de Asís
Sitio web oficial

San Francisco, de forma oficial Ciudad y Condado de San Francisco (en inglés: City and County of San Francisco), es una ciudad que ocupa la cuarta posición de ciudad más poblada del estado de California y la 17.ª de Estados Unidos, con una población estimada de 827 526 habitantes a mediados de 2024.[7] Es la única ciudad-condado consolidada de California, y al abarcar una superficie territorial de 121 km², cuenta con la tercera densidad de población más alta del país entre las ciudades que superan los doscientos mil habitantes, tras Nueva York y Ciudad de Jersey. Es el centro cultural, financiero y de transportes del Área de la Bahía de San Francisco.

Se encuentra en el extremo norte de la península de San Francisco, con el océano Pacífico al oeste, la bahía homónima al este y la entrada de la bahía al norte, por lo que solamente está conectada con tierra firme por su extremo sur.

El caserío de San Francisco fue fundado por colonos españoles en 1776. Construyeron un fuerte en lo que hoy es el Golden Gate y fundaron una misión llamada así en honor de Francisco de Asís.[8] San Francisco perteneció al Virreinato de la Nueva España hasta la independencia de México en 1821. Tras la intervención estadounidense en México entre 1845 y 1848, el caserío y el resto de Alta California pasaron a ser territorio estadounidense.[9]

En 1848 la fiebre del oro de California impulsó al caserío a un período de rápido crecimiento, pasando de mil a veinticinco mil habitantes en un año,[10] lo que convirtió al pueblo en el más grande de la Costa oeste en aquella época. Después de haber sido devastada por el terremoto e incendio de 1906,[11] San Francisco fue rápidamente reconstruida, y se convirtió en sede de la Exposición Internacional de Panamá y el Pacífico nueve años más tarde.[12] Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue el puerto de embarque de miles de soldados que partían hacia la guerra del Pacífico.[13] Tras la contienda, la confluencia de los militares que regresaban, la inmigración masiva, las actitudes liberales y otros factores dieron lugar al denominado Verano del Amor y los movimientos en favor de los derechos de los homosexuales,[14] consolidando a San Francisco como un bastión liberal en los Estados Unidos.[15]

La ciudad incluye varias islas localizadas dentro de la bahía (siendo la más famosa Alcatraz), así como los Farallones, que se sitúan a cuarenta y tres kilómetros de la costa en el océano Pacífico.[16] Se comunica con el resto del país y del mundo por medio del Aeropuerto Internacional de San Francisco.

San Francisco es un destino popular para los turistas internacionales, siendo famosa por el puente Golden Gate, el edificio Pirámide Transamérica, los tranvías que recorren sus empinadas calles, su arquitectura modernista y victoriana y por su barrio chino, popularmente llamado Chinatown.[17] En las cercanías de San Francisco se encuentra Silicon Valley, gran centro de investigaciones en tecnología y cibernética. La ciudad también es un importante centro financiero y bancario, ya que es sede de más de treinta instituciones financieras,[18] lo que ha ayudado a hacer de San Francisco la decimoctava ciudad del mundo por PIB en 2008 y la novena de los Estados Unidos.[19]

Actualmente es la segunda ciudad estadounidense con mejor calidad de vida, solamente superada por Honolulu.


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Historia

Los primeros restos arqueológicos que evidencian el poblamiento de la zona datan, aproximadamente, del año 3000 a. C.[23] Gente del grupo lingüístico ohlone ocupó el norte de California desde, por lo menos, el siglo VI.[24] Pese a que su territorio fue colonizado por los españoles desde comienzos del siglo XVI, los ohlone mantuvieron relativamente poco contacto con los europeos hasta 1769, cuando un grupo de exploración encabezado por Gaspar de Portolá descubrió la bahía de San Francisco, durante las expediciones para colonizar la Alta California.[25]

En 1776, una expedición mandada por Juan Bautista de Anza eligió el lugar donde José Joaquín Moraga pronto fundaría el Presidio Real de San Francisco. A finales de ese año, el misionero franciscano Francisco Palou fundó allí la Misión de San Francisco de Asís (conocida en la actualidad como «Misión Dolores»).[8] La tribu Yelamu de los ohlone, que poseía algunos poblados en la zona, se unió a los españoles para vivir y trabajar en la misión y sus miembros fueron convertidos al catolicismo.

Misión de San Francisco de Asís (Misión Dolores)

Tras independizarse de España en 1821, la zona pasó a formar parte de México. Bajo el dominio mexicano, el sistema misionero gradualmente llegó a su fin y las tierras comenzaron a ser privatizadas. En 1835, el inglés William Anthony Richardson erigió la primera casa independiente,[26] cerca de una zona de anclaje alrededor de lo que hoy es Portsmouth Square. Junto al alcalde Francisco de Haro, Richardson trazó un plan urbano para expandir el poblado, y la ciudad, llamada Yerba Buena, comenzó a atraer colonos estadounidenses. El comodoro John D. Sloat reclamó California para los Estados Unidos el 7 de julio de 1846 durante la guerra mexicano-estadounidense, y el capitán John B. Montgomery llegó a Yerba Buena para reclamarla dos días después. Yerba Buena fue renombrada San Francisco al año siguiente,[27] y México oficializó la cesión del territorio a los Estados Unidos al final del conflicto. A pesar de su atractiva localización como puerto y base naval, San Francisco era aún un pequeño poblado con una inhóspita geografía.[28]

Vista de San Francisco en 1850, óleo sobre lienzo de George Henry Burgess (1878)

La fiebre del oro de California trajo consigo una avalancha de gente en busca de este preciado metal. De esta época data la receta del pan de masa fermentada,[29] se asentaron en San Francisco en lugar de Benicia, su rival,[30] y la población aumentó de mil habitantes en 1848 a veinticinco mil en diciembre de 1849.[10] La promesa de grandes fortunas era tan tentadora que las tripulaciones de los barcos que llegaban desertaban y se apresuraban a los campos de oro, dejando tras ellos el puerto de San Francisco repleto de buques vacíos.[31] California recibió la categoría de Estado rápidamente y el ejército estadounidense erigió Fort Point en el Golden Gate y un fuerte en la isla de Alcatraz para proteger la bahía de San Francisco. Se descubrieron yacimientos de plata, como el Comstock Lode en 1859, lo que propició un crecimiento poblacional aún mayor.[32] Con verdaderas hordas de buscadores de fortunas que llegaban a la ciudad, el caos se asentó en San Francisco y la zona de Barbary Coast pasó a estar poblada por criminales, prostitutas y ludópatas.[33]

Muchos empresarios trataron de aprovechar la riqueza generada por la fiebre del oro. Una de las beneficiadas fue la industria bancaria tras la fundación de Wells Fargo en 1852 y el Banco de California en 1864. El desarrollo del puerto de San Francisco proporcionó a la ciudad un importante estatus como centro comercial. A su vez, y para abastecer las necesidades crecientes de la población, Levi Strauss y Domingo Ghirardelli abrieron sendos negocios en la ciudad. La mano de obra inmigrante convirtió a la ciudad en un centro de cultura políglota, especialmente con la construcción del barrio de Chinatown por parte de los trabajadores chinos del ferrocarril. El primer ferrocarril por cable en San Francisco fue el Clay Street Hill Railroad, inaugurado en 1873. Las casas de estilo victoriano de la ciudad comenzaban a tomar forma y los líderes civiles luchaban en sus campañas por la construcción de parques públicos, lo que finalmente resultó en el proyecto del Golden Gate Park. Las instalaciones del Presidio se convirtieron en las más importantes que el ejército estadounidense tenía en la costa del Pacífico.[34] Sobre el final del siglo, San Francisco era una gran ciudad conocida por su extravagante estilo, sus imponentes hoteles, las ostentosas mansiones de Nob Hill y una emergente escena artística.[35]

Ciudadanos observando atónitos uno de los fuegos originados en el centro de la ciudad tras el seísmo
Incendio de San Francisco tras el Gran Terremoto de 1906

A las 5:12 del 18 de abril de 1906, la ciudad y el norte de California fueron sacudidas por un terremoto de magnitud 7.8 en la escala de Richter.[36] Pese a que numerosos edificios se desplomaron a causa del temblor, los fuegos provocados por las rupturas de las instalaciones de gas fueron más devastadores. Sin embargo, no todos los incendios se debieron a causas naturales, ya que algunos propietarios no tenían aseguradas sus propiedades contra terremotos, pero sí contra incendios.[36] Con el sistema de abastecimiento de agua fuera de servicio, las Fuerzas de Artillería del Presidio intentaron contener la situación dinamitando bloques de edificios para crear cortafuegos.[37] Más de tres cuartas partes de la ciudad quedaron en ruinas, incluyendo la mayor parte del centro de la ciudad.[11] Los resultados arrojados entonces afirmaron que 498 personas perdieron sus vidas a causa del terremoto, pero estudios recientes demostraron que, directa o indirectamente, el seísmo dejó tres mil fallecidos.[36][38] En ese momento, la población de San Francisco era de cuatrocientos mil habitantes; y más de la mitad, doscientos cincuenta mil, quedaron sin hogar.[36][39] Los refugiados se asentaron temporalmente en tiendas de campaña instaladas en el Golden Gate Park, el Presidio o las playas, entre otros lugares. Muchos se restablecieron permanentemente en el este de la Bahía.

La reconstrucción de la ciudad fue rápida y a gran escala. Se rechazaron ofertas para rediseñar completamente el trazado urbano, ya que los sanfranciscanos optaron por reconstruir la ciudad rápidamente.[40] El Banco de Italia (después Banco de América) de Amadeo Giannini concedió préstamos a aquellos que hubieran perdido todo su sustento. Las mansiones devastadas de Nob Hill, sin embargo, se convirtieron en grandes hoteles. El Ayuntamiento fue reconstruido con un estilo Beaux Arts, y la ciudad celebró su renacimiento con la Exposición Universal de San Francisco de 1915.[41]

Los tranvías de cable de San Francisco, con 135 años de servicio, no son solo un atractivo turístico sino un icono de la ciudad.

Durante los siguientes años, la ciudad se consolidó como un importante centro financiero. Tras la crisis bursátil de 1929, ningún banco de San Francisco fue declarado en quiebra.[42] De hecho, fue durante la Gran Depresión cuando San Francisco desarrolló sus grandes proyectos de ingeniería, construyendo simultáneamente el puente de la Bahía y el Golden Gate, completados en 1936 a 1937 respectivamente. Fue también durante este periodo cuando la isla de Alcatraz, antigua prisión militar, comenzó a servir como prisión federal de máxima seguridad, albergando a famosos reclusos como Al Capone, George «Machine Gun» Kelly y Robert Franklin Stroud. La ciudad celebró más tarde su renacida grandeza con una Exposición Universal, la Exposición Internacional de Golden Gate en 1939‑1940, creando la isla Treasure en mitad de la bahía para albergarla.

El USS San Francisco pasa por debajo del Puente Golden Gate en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Astillero Naval de San Francisco se convirtió en centro de actividad, y Fort Mason se convirtió en el principal puerto de embarcación para el envío de tropas al teatro de operaciones del Pacífico.[13] El aumento de puestos de trabajo atrajo a mucha gente, especialmente afroestadounidenses del sur, hacia el área. Tras el final de la contienda, muchos militares regresaron de su servicio en el extranjero y los civiles que llegaron a trabajar a San Francisco decidieron quedarse. La Carta que creaba las Naciones Unidas fue redactada y firmada en San Francisco en 1945 y en 1951, se firmó el Tratado de San Francisco que daba por terminada, oficialmente, la guerra con Japón.

Los proyectos de planificación urbana en los años 1950 a 1960 propiciaron la destrucción y rediseño de los barrios de la zona oeste y la construcción de nuevas autopistas, de las cuales solo una serie de segmentos fueron construidos antes de que el proyecto fuera frenado a causa de la oposición de los ciudadanos.[43] La Pirámide Transamérica fue completada en 1972,[44] y durante los años 1970 comenzó la manhattanización de San Francisco, especialmente en el centro de la ciudad.[45] La actividad portuaria se trasladó a Oakland y la ciudad comenzó a perder trabajos en la industria, pero empezó a convertir el turismo en el centro de su economía. Las afueras de la ciudad experimentaron un rápido crecimiento y San Francisco sufrió un importante cambio en su demografía ya que numerosos sectores de la población blanca dejaron la ciudad, siendo suplantados por oleadas de inmigrantes asiáticos y latinoamericanos.[46][47] Durante este periodo, San Francisco se convirtió en un imán de la contracultura estadounidense. Los escritores de la Generación beat alimentaron el renacimiento de San Francisco y se asentaron en el barrio de North Beach en los años 1950.[48] El movimiento hippie ocupó Haight-Ashbury en los años 1960, llegando a su apogeo en el Verano del amor de 1967.[49] En los años 1970 la ciudad se convirtió en un centro del movimiento por los derechos de los homosexuales, especialmente tras la aparición de Castro como barrio gay, la elección de Harvey Milk como concejal por el Ayuntamiento de San Francisco y el asesinato de este y de George Moscone en 1978.[50]

Mapa de San Francisco y sus alrededores en 1978

El terremoto de Loma Prieta en 1989 provocó la destrucción y la pérdida de vidas humanas en toda el Área de la Bahía. En San Francisco, el seísmo dañó seriamente las estructuras en los distritos de Marina y South of Market y precipitó la demolición de la dañada autopista del Embarcadero y gran parte de la autopista Central, permitiendo a la ciudad recuperar su histórica zona costera en el centro de la ciudad.

Durante la burbuja punto com de finales de los años 1990, las compañías startup estimularon la economía de San Francisco. Un gran número de empresarios y desarrolladores de aplicaciones informáticas se trasladaron a la ciudad, seguidos de profesionales comerciales y de mercadotecnia, cambiando el paisaje de barrios que antaño eran pobres y en ese momento se aburguesaron. Cuando la burbuja estalló en 2001, muchas de las compañías cerraron y sus empleados se marcharon, aunque la alta tecnología y el espíritu empresarial continúan siendo pieza clave de la economía de San Francisco.[


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