viernes, 11 de septiembre de 2026

EPÓNIMOS

 

Juan Calvino
Información personal
Nombre de nacimientoJean Cauvin
Nombre en francésJean Calvin Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento10 de julio de 1509jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Noyon (Picardía, Reino de Francia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento27 de mayo de 1564
(54 años)
Ginebra (República de Ginebra) Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de muerteSepsis Ver y modificar los datos en Wikidata
SepulturaCementerio de los Reyes Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadFrancesa
ReligiónCalvinismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Lengua maternaFrancés Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
PadresGérard Cauvin y Jeanne Lefranc
CónyugeIdelette Calvin Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado en
Alumno de
Información profesional
OcupaciónPastor, reformador protestante, teólogo, abogado y escritor Ver y modificar los datos en Wikidata
ÁreaTeología Ver y modificar los datos en Wikidata
SeudónimoCharles d'Espeville Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notables
Firma

Juan Calvino (en francés medio, Jehan Cauvin; en francés: Jean Calvin, latinizado como Calvinus; Noyon, Francia, 10 de julio de 1509-Ginebra, Suiza, 27 de mayo de 1564) fue un teólogo, pastor y filósofo francés, considerado como uno de los autores y gestores de la Reforma protestante. Las doctrinas fundamentales de posteriores reformadores se identificarían con él, llamando a estas doctrinas «calvinismo».[5] Tales doctrinas incluyen las de la predestinación y de la soberanía absoluta de Dios en la salvación del alma humana de la muerte y la condenación eterna. Las doctrinas calvinistas se basaron en la tradición soteriológica agustiniana y otras tradiciones cristianas. Diversas iglesias congregacionalistas, reformadas y presbiterianas, que consideran a Calvino el principal expositor de sus creencias, se han extendido por todo el mundo.

Calvino fue el principal reformador protestante francés y la figura más importante de la segunda generación de la Reforma protestante. Su interpretación del cristianismo, desarrollada sobre todo en su Institución de la religión cristiana (1536, pero profundizada en ediciones posteriores), y los modelos institucionales y sociales que elaboró para Ginebra influyeron profundamente en el protestantismo en otras partes de Europa y Norteamérica. Se considera ampliamente que la variante calvinista del protestantismo tuvo un gran impacto en la formación del mundo moderno.[6]

Calvino fue un incansable polemista y escritor apologético que generó mucha controversia. También intercambió cartas cordiales y de apoyo con muchos reformadores, entre ellos Felipe Melanchthon y Enrique Bullinger. Además de su influyente Institución de la religión cristiana, Calvino escribió comentarios sobre la mayoría de los libros de la Biblia, documentos confesionales y varios otros tratados teológicos.

Calvino se formó originalmente como abogado humanista y se separó de la Iglesia católica alrededor de 1530. Tras el estallido de tensiones religiosas que desembocaron en una violencia generalizada y mortal contra cristianos protestantes en Francia, Calvino huyó a Basilea, Suiza, donde publicó en 1536 la primera edición de la Institución. Ese mismo año, Calvino fue reclutado por el francés Guillaume Farel para unirse a la Reforma en Ginebra, donde daba sermones regularmente durante la semana. Sin embargo, el concejo municipal se opuso a la implementación de sus ideas y ambos fueron expulsados. Por invitación de Martín Bucero, Calvino se dirigió a Estrasburgo, donde se convirtió en ministro de una iglesia de refugiados franceses. Continuó apoyando el movimiento reformista en Ginebra y, en 1541, fue invitado de nuevo a liderar la iglesia de la ciudad.

Tras su regreso, Calvino introdujo nuevas formas de gobierno eclesiástico y de liturgia, a pesar de la oposición de varias familias poderosas de la ciudad que intentaron socavar su autoridad. Durante este período, Miguel Servet, un español a quien católicos y protestantes atribuían ideas heréticas sobre la Santísima Trinidad, llegó a Ginebra. Fue denunciado por Calvino y quemado en la hoguera por herejía por orden del ayuntamiento. Tras una afluencia de refugiados que lo apoyaban y nuevas elecciones municipales, los opositores de Calvino se vieron obligados a abandonar el lugar. Calvino dedicó sus últimos años a promover la Reforma tanto en Ginebra como por toda Europa.

Los «cinco puntos del calvinismo» proceden de los Cánones de Dort, la respuesta por parte de la Iglesia Reformada Neerlandesa a las doctrinas de los discípulos de Jacobo Arminio tras la muerte de este, eventos que transcurrieron ciento cincuenta años después de la muerte de Calvino. Se les conoce así por los lazos teológicos fuertes de los delegados al Sínodo de Dort, procedentes de varias naciones europeas, con la Reforma Suiza, cuya figura más prominente e influyente, mas no la única, fue Calvino.

Biografía

Juan Calvino nació en Noyon (Picardía, a unos cien kilómetros al norte de París, Francia), hijo de Gérard Cauvin y Jeanne Lefranc, que pertenecían a la clase media.[7] El padre de Calvino, Gérard, tuvo una próspera carrera como notario de la catedral y registrador del tribunal eclesiástico. Gérard deseaba que sus tres hijos —Carlos, Juan y Antonio— fueran sacerdotes.

Sus primeros estudios estuvieron destinados a la carrera eclesiástica. El joven Calvino fue particularmente precoz. A los 12 años, fue contratado por el obispo como clérigo y recibió la tonsura, cortándose el cabello para simbolizar su dedicación a la Iglesia. También se ganó el patrocinio de una influyente familia, los Montmor.[8] Gracias a su ayuda, Calvino pudo asistir al Collège de la Marche de París, donde aprendió latín con uno de sus más destacados maestros, Mathurin Cordier.[8] Una vez finalizado el curso, ingresó en el Collège de Montaigu (allí estudiaron también Erasmo de Róterdam e Ignacio de Loyola) como estudiante de Filosofía.[8] Fue excelente en sus estudios y muy religioso desde su juventud.[9]

El padre de Calvino era abogado y en 1523 envió a Juan, que por entonces tenía catorce años, a la Universidad de París a estudiar Humanidades y Derecho. En 1525 o 1526, Gérard retiró a su hijo del Collège de Montaigu y lo matriculó en la Universidad de Orleans para estudiar Derecho. Según los biógrafos contemporáneos Teodoro de Beza y Nicolas Colladon, Gérard creía que Calvino ganaría más dinero como abogado que como sacerdote. Tras unos años de estudio silencioso, Calvino se matriculó en la Universidad de Bourges en 1529, donde tuvo por condiscípulo al humanista Andrea Alciato.[10] El humanismo era un movimiento intelectual europeo que priorizaba los estudios clásicos. En 1532, se doctoró en Derecho en Orleans.

Durante estos años Calvino estuvo expuesto al humanismo renacentista, influenciado por Erasmo de Róterdam y Jacques Lefèvre d'Étaples, que constituía el movimiento estudiantil radical de la época. Este movimiento, anterior a la Reforma, pretendía reformar la iglesia y la sociedad siguiendo el modelo de la antigüedad clásica y cristiana, que se establecería mediante un retorno a la Biblia estudiada en sus idiomas originales. Esto dejó una huella indeleble en Calvino. Bajo su influencia, estudió griego, hebreo y latín, las tres lenguas del discurso cristiano antiguo, como preparación para el estudio serio de las Escrituras. Durante su estancia de 18 meses en Bourges, Calvino aprendió griego koiné, indispensable para estudiar el Nuevo Testamento.[11] Durante su paso por los claustros universitarios entró también en contacto con las ideas humanistas y reformadas de la teología de Martín Lutero. Asimismo, intensificó su interés por los clásicos; su primera publicación, en abril de 1532, cuando tenía 22 años, fue un comentario al ensayo De clementia, de Séneca, obra que puso en evidencia sus dotes como pensador. El movimiento enfatizaba, más que cualquier otra cosa, la salvación de las personas por la gracia en lugar de por las buenas obras y ceremonias.

De acuerdo con una biografía escrita en 1577 por Jérôme-Hermès Bolsec —contrario a las ideas calvinistas sobre la predestinación—, siendo un joven clérigo, Calvino habría sido condenado en Noyon por el delito de sodomía, que se castigaba con la hoguera. Sin embargo, la sentencia le habría sido conmutada por la de hierro candente, por lo que habría llevado la marca de una flor de lis en el hombro. De acuerdo con Bolsec, años después Calvino tendría también en Ginebra a su adonis, el cual lo habría abandonado después de robarle. La presunta homosexualidad de Calvino persistiría durante siglos, recordada por sus opositores.[12]

Conversión

Juan Calvino.

No se sabe con certeza cuándo ni cómo fue su conversión, pero el 1 de noviembre de 1533 ocurrió un suceso que muestra un cambio drástico en sus convicciones religiosas. El rector de la Universidad de París, Nicolas Cop, amigo de Calvino, pronunció un discurso con ocasión de la apertura del año académico; pero más que eso, fue un sermón que mostraba una clara influencia tanto de Erasmo como de Martín Lutero. En este sermón, Cop defendió la doctrina de la justificación por los méritos de Cristo, a la vez que protestaba contra los ataques y persecuciones de que eran objeto los que disentían de la Iglesia de Roma: «Herejes, seductores, impostores malditos, así tienen la costumbre el mundo y los malvados de llamar a aquellos que pura y simplemente se esfuerzan en insinuar el Evangelio en el alma de los fieles (...) Ojalá podáis, en ese periodo infeliz, traer la paz a la Iglesia más bien con la palabra que con la espada».[13]

El discurso tuvo un gran efecto en la universidad y en otros sectores; el Concejo municipal inició un proceso contra él. Comenzó a correr el rumor de que la mano de Calvino estaba detrás de su redacción. Si Calvino no escribió el discurso, por lo menos lo influyó en tono y contenido, que era muy protestante.[cita requerida] Un mes más tarde, cuando Cop se dirigía al Concejo para responder el sumario en su contra, un amigo diputado le envió una nota advirtiéndole que debía escapar por su vida, pues el concejo estaba siendo presionado por la Corona para que fuese condenado. Calvino y Cop escaparon de París.

Con poco más de veinte años, adoptó los puntos de vista de Lutero: negación de la autoridad de la Iglesia de Roma por derecho divino, negando la sucesión apostólica desde el apóstol Pedro, y dando primordial importancia a la Biblia como única regla de fe y conducta («Sola fides, sola Scriptura»), destacando la doctrina de la justificación del hombre por medio de la gracia.

Así pues, la conversión de Calvino al protestantismo surge después del discurso de Cop, cuando huye de Francia para escribir acerca de teología, que terminaría por sistematizar gran parte de la Teología Reformada que había comenzado con Martín Lutero.

Calvino en Ginebra

La reforma continuaba en Europa gracias a la labor de algunos reformadores. Tal vez uno de los más extraordinarios fue el pastor de origen francés Guillaume Farel, quien después de ser perseguido y apedreado debido a sus convicciones, logró influir en que Ginebra expulsara a la Iglesia de Roma. Así, el 21 de mayo de 1536 consiguió en la plaza pública de Ginebra, mediante la institución de la teocracia, que todos aceptaran vivir «según el Evangelio y la palabra de Dios», lo cual le abrió las puertas de un poder enorme: el de unir el Evangelio y la palabra de Dios al gobierno, creando así el cantón de Ginebra.

Al enterarse Farel de que Calvino, en su viaje a Saboya, iba a pernoctar en Ginebra, lo visitó donde se hospedaba y lo convenció de que permaneciese en Ginebra para realizar la obra que Farel reconocía superior a sus fuerzas. Calvino, de 26 años, era ya reconocido en toda Europa por su obra recién publicada y que trataba sobre el asentamiento institucional del cristianismo reformado.

Calvino se establece en Ginebra como lector de la Santa Escritura en la Catedral de San Pedro. Pero Calvino y Farel no se limitaron a la obra en Ginebra. A finales de septiembre de 1536 viajaron a la ciudad de Lausana, donde se encontraba Pierre Viret (íntimo amigo de Calvino) trabajando como pastor. La razón de su viaje era participar en un debate auspiciado por la ciudad de Berna, con el propósito de decidir cuál religión habría de predominar en los territorios circundantes que Berna había conquistado del duque. Viret y Farel serían los exponentes del lado protestante (se suponía que Calvino no iba a tomar parte activa en la discusión); y de los 174 sacerdotes que aceptaron la invitación del lado católico, solo cuatro participaron en el debate.

La catedral de Lausana se abarrotó de personas. Cinco diputados de Berna acudieron para darle un carácter oficial al asunto, y traían secretarios que debían copiar la discusión palabra por palabra. Farel fue el primero en hablar; durante una semana presentó diez tesis que fueron rebatidas por el lado católico, quienes acusaron a los protestantes de ignorar la tradición de los primeros Padres de la Iglesia sobre el asunto de la presencia de Cristo en la Eucaristía. «Si conociérais lo que los Padres dijeron, veríais que vuestra posición es falsa y condenada». Calvino se sintió exasperado por esa declaración.

Las horas que había pasado estudiando los primeros Padres de la Iglesia, cuando era estudiante en París, le fueron de gran ayuda. Se levantó y empezó a refutar al orador católico. Con asombrosa memoria comenzó a citar a San Cipriano, Tertuliano, San Juan Crisóstomo, San Agustín y muchos otros. No se limitaba a mencionar el autor, sino que Calvino identificaba y citaba el libro y el capítulo en el cual el Padre de la Iglesia había escrito sobre tal tema. Argumentaba de una forma intachable. Cuando terminó, la multitud estaba muy excitada. El pueblo se apretujaba y aclamaba con entusiasmo al joven orador desconocido.

Un fraile franciscano alzó la voz diciendo que esta era la verdadera doctrina. Pidió a Dios que le perdonara sus pecados por haber estado enseñando y siguiendo los falsos dogmas de Roma durante tantos años. Otros muchos estaban de acuerdo con él, a pesar de que no se expresaron en forma tan efusiva. En los meses que siguieron, ciento veinte sacerdotes y ochenta monjes de los distritos circundantes se sumaron a la confesión reformada luterana, que había pasado a ser la religión oficial en tales territorios.

Mientras, en Ginebra, Calvino se había convertido en el principal colaborador de Guillaume Farel en la tarea de proseguir en el proceso de reforma. Para tal fin, en noviembre de 1536 Calvino presentó ante el Concejo una confesión de fe de veintiún artículos que el pueblo debía aceptar bajo juramento. A mediados de enero de 1537, los dos predicadores presentaron otro documento en el que pedían cuatro reformas básicas para la Iglesia de Ginebra:

  1. Que nadie participase de la Eucaristía si no es con verdadera piedad y genuina reverencia. «Por tal razón y a fin de mantener la integridad de la Iglesia, es necesaria la disciplina». Calvino también pedía que la Eucaristía se celebrara con más frecuencia.
  2. Que se reformaran las leyes concernientes al matrimonio según la Palabra, «ya que el Papa las ha confundido de tal modo, dictando decretos a su antojo».
  3. Que los niños fuesen catequizados por sus padres, y que en ciertas ocasiones del año comparecieran ante los pastores para asegurarse de que en verdad aprendían la Palabra de Dios.
  4. Que el pueblo participara en los servicios de adoración cantando salmos. «Hay salmos que deseamos sean cantados en la iglesia. Si se adopta la reforma, la gente tendrá que cantar en las iglesias. No han cantado durante siglos. Ni siquiera han entendido el latín cantado por los sacerdotes».

El concejo aceptó sin problemas los últimos tres puntos; pero el asunto de la excomunión era otra cosa. Los magistrados se resistían a «cambiar lo que ellos consideraban como tiranía clerical católica por un nuevo yugo protestante». Calvino, por su parte, se sentía cada vez más decepcionado por el estado moral del pueblo.

La tensión llegó a tal punto que el Concejo municipal ordenó a Farel y a Calvino que dejasen de predicar; pero ambos desobedecieron y se negaron a administrar el sacramento, por lo que el Concejo decidió expulsarlos de Ginebra. El 25 de abril de 1538, Calvino y Farel abandonaron la ciudad.

Exilio en Estrasburgo

Portada de Institución de la religión cristiana.

Al salir de Ginebra, los dos se dirigieron a Berna, la cual había enviado una delegación a Ginebra para tratar de resolver el asunto. Las discusiones no llegaron a nada, por lo que Calvino y Farel pusieron rumbo hacia Basilea, a unos 200 km, adonde llegaron a finales de mayo de 1538. En una carta que envió Calvino a un amigo, le daba a conocer lo difícil que fue aquel viaje. Farel recibió pronto una invitación de urgencia a la ciudad de Neuchatel, que había aceptado la reforma. Calvino, que se había quedado solo en Basilea, fue invitado por algunos pastores de Estrasburgo a que aceptara el pastorado de una iglesia de refugiados franceses. Con veintinueve años, pasó tres años en Estrasburgo, donde sirvió como pastor hasta 1541, disfrutando de un tiempo de mucha tranquilidad y sosiego. Allí se dedicó a escribir, componiendo un himnario con 18 salmos, el credo apostólico con música, diecisiete capítulos de su libro Institución de la religión cristiana, un estudio sobre la Carta a los romanos, entre otros. El francés que usó en la segunda edición de sus Instituciones fue hermoso y pulido, tanto que Calvino ha venido a ser conocido como padre del francés moderno, del mismo modo que Lutero por su traducción de la Biblia ha sido llamado el padre del alemán moderno.

En 1539, Calvino contrajo matrimonio con Idelette de Bure, una viuda que tenía un hijo y una hija de su matrimonio anterior con un anabaptista de Estrasburgo. Calvino e Idelette tuvieron un hijo que murió a las dos semanas de nacer. Idelette falleció en 1549.

Retorno a Ginebra

Durante su estancia en Estrasburgo, la situación en Ginebra se tornaba cada vez peor, de tal manera que el Concilio General de la ciudad le pidió a Calvino que retornara como pastor. Calvino recibió la carta estando en Worms, donde había sido enviado por la ciudad de Estrasburgo como representante en cuatro Dietas convocadas de nuevo por el emperador Carlos V, entre los años 1539 al 1541 (allí Calvino desarrolló una muy buena amistad con Felipe Melanchthon que duró 24 años, hasta la muerte de este). Al leer la carta, Calvino estalló en llanto. «Preferiría cien otras muertes antes que aquella cruz, sobre la cual tendría que morir mil veces al día». Era una decisión muy difícil para él, pero después de diez meses de mucha lucha, decidió regresar.

Retrato de Juan Calvino por Tiziano.

Calvino volvió a Ginebra el 13 de septiembre de 1541 para no salir de allí nunca más. Al subir al púlpito por primera vez, abrió la Biblia en el mismo versículo en que había quedado suspendida su exposición tres años antes y la continuó. Predicaba varias veces el domingo y, durante algunas semanas, todos los días. Durante este tiempo un hombre llamado Denis Raquenier comenzó a tomar notas en taquigrafía de los sermones de Calvino para su propio provecho; su labor fue tan precisa y completa (casi no dejaba escapar palabra), que gracias a ese esfuerzo hoy se cuenta con una inmensa cantidad de sus sermones.

En 1551, tuvo una disputa teológica con el médico y teólogo ex-dominico francés Jérôme-Hermès Bolsec. Bolsec se había manifestado contrario a la idea de la predestinación, defendida por Calvino, en una discusión pública con Jean de Saint André. Bolsec no sabía que entre el público se encontraba Calvino en persona, y este se levantó para refutar punto por punto las tesis del médico. Tras la discusión, Bolsec fue arrestado por orden de Calvino y, tras el juicio, condenado al exilio, al considerar el tribunal que su punto de vista no se podía calificar como herejía y que, por tanto, no merecía un castigo mayor.

En 1553, el español Miguel Servet publicó su obra Christianismi restitutio. Servet ya había mantenido años antes un intercambio de cartas con Calvino, en las que le instaba a que rechazase el dogma de la Santísima Trinidad. Había leído el libro de Calvino y había hecho anotaciones muy críticas en sus márgenes, devolviendo la copia corregida a Calvino, lo que desagradó mucho al reformador. En una carta dirigida a Farel en 1546, afirmaba que, si Servet ponía los pies en Ginebra, «no saldría vivo».[14] Calvino suspendió ese intercambio epistolar por considerar que las ideas de Servet eran heréticas, y cuando más tarde publicó Christianismi restitutio, sin el consentimiento de Calvino, hizo llegar a la Inquisición francesa, por medio de su ayudante De Trye, algunas de las cartas que le había remitido el español. Ese año Servet fue detenido por la Inquisición de Lyon, interrogado y encarcelado en Vienne; el 7 de abril logró evadirse y partió en dirección a Italia. Durante el camino, hizo escala en Ginebra, donde el 13 de agosto fue reconocido en la iglesia donde predicaba Calvino, siendo detenido y juzgado por herejía.

El concejo ginebrino instigó el juicio contra Miguel Servet por herejía (por negar la Trinidad y por defender el bautismo a la edad adulta). Consultados los cantones de Zúrich, Schaffhausen, Berna y Basilea, el acusado fue condenado y sentenciado a morir en la hoguera. Fue quemado junto con sus libros el 27 de octubre de 1553 en la plaza de Champel.

Muchos luteranos que se habían escapado de Francia, Escocia e Inglaterra, huyeron a Ginebra, con lo que la población se duplicó, en poco tiempo, a más de veinte mil personas. Entre los protestantes escoceses se encontraba John Knox, quien llegó a decir de la Iglesia en Ginebra que era la más perfecta escuela de «Cristo que alguna vez haya habido en la tierra desde los días de los apóstoles». Durante su estancia allí, Knox formaba parte de un grupo que publicó la llamada Biblia de Ginebra para el pueblo de habla inglesa. Fue la primera Biblia con notas teológicas al margen, muchas de las cuales no eran más que una extensión del ministerio de predicación de Calvino. Esta vino a ser la versión predominante entre los puritanos ingleses durante los próximos cien años, y fue la Biblia que los peregrinos del Mayflower llevaron a América.

Tumba tradicionalmente considerada la de Calvino en el cementerio de los Reyes de Ginebra. Se desconoce la ubicación exacta de la tumba.

Ginebra se convirtió en una escuela de preparación de cuadros. La academia de Ginebra se estableció en 1559 y, para el tiempo en que el sucesor de Calvino, Teodoro de Beza, se retiró, se habían formado allí unos mil seiscientos aspirantes para el ministerio. De igual manera, inspirada por la visión de Calvino, Ginebra se convirtió en un núcleo misionero muy importante. Este esfuerzo produjo resultados, sobre todo en Escocia (con John Knox) y en Francia. En 1555 solo había una Iglesia Reformada organizada en Francia. Siete años más tarde, eran cerca de dos mil, algunas de ellas de un tamaño considerable. Durante la década de 1560, más de dos millones de franceses pertenecían a tales iglesias (en una población de veinte millones).

No fue este un tiempo de paz para Calvino. Aparte de todas las aflicciones físicas que padecía, Calvino era atacado por los miembros del partido de los libertinos, quienes se vanagloriaban de su vida licenciosa, pero al mismo tiempo pretendían participar de la Eucaristía, algo que Calvino nunca permitió. En cierta ocasión, un miembro de este partido, Philibert Berthelier, fue excomulgado por su promiscuidad sexual y, por lo tanto, se le prohibió participar de la Eucaristía. El Concilio de la ciudad revocó la decisión, de modo que Berthelier apareció en la iglesia con hombres armados con espada y dispuestos a pelear. Calvino descendió del púlpito, se interpuso entre la turba y la mesa de la Comunión y les dijo: «Pueden quebrar estas manos, pueden cortar estos brazos, pueden tomar mi vida, mi sangre es vuestra, pueden derramarla; pero nunca me forzarán a dar las cosas santas al profano y deshonrar esta mesa de mi Dios». Los libertinos no tuvieron más remedio que salir de la iglesia.

Calvino falleció a los cincuenta y cuatro años, en mayo de 1564, en brazos de Teodoro de Beza, su sucesor. Su cuerpo fue expuesto al público, pero ante la afluencia de visitantes, los reformadores temieron ser acusados de promover la veneración de santos, por lo que fue enterrado al día siguiente en una tumba anónima del cementerio de los Reyes de Ginebra. Se desconoce la ubicación exacta de su tumba, pero se colocó una piedra funeraria en el siglo XIX para marcar la ubicación considerada como su lugar de descanso.

Testamento de Calvino

Ante la proximidad de su muerte, Calvino redactó su testamento:

Doy testimonio de que vivo y me propongo morir en esta fe que Dios me ha dado por medio de Su Evangelio, y que no dependo de nada más para la salvación que la libre elección que Él ha hecho de mí. De todo corazón abrazo Su misericordia, por medio de la cual todos mis pecados quedan cubiertos, por causa de Cristo, y por causa de Su muerte y padecimientos. Según la medida de la gracia que me ha sido dada, he enseñado esta Palabra pura y sencilla, mediante sermones, acciones y exposiciones de esta Escritura. En todas mis batallas con los enemigos de la verdad no he empleado sofismas, sino que he luchado la buena batalla de manera frontal y directa.

Calvino mantuvo su salario de cien coronas y rehusó aceptar más. Después de vivir cincuenta y cuatro años, solo dejó trescientas coronas a sus herederos, además de su biblioteca, que se vendió a gran precio. Cuando abandonó Estrasburgo para volver a Ginebra, quisieron darle los privilegios de ciudadano libre de su ciudad y el salario de un prebendado que le había sido asignado. Aceptó lo primero, pero rehusó lo segundo. Llevó consigo a uno de sus hermanos a Ginebra, pero no se esforzó porque se le diera un puesto honorífico. Cuidó de la honra de la familia de su hermano, consiguiéndole la libertad de una mujer adúltera y licencia para que pudiera casarse otra vez. Sus enemigos cuentan que le hizo aprender el oficio de encuadernador de libros, en lo que trabajó luego toda su vida.

Su nombre figura en el Calendario de Santos Luterano, conmemorado el 26 de mayo,[15] y el 28 de mayo por la Iglesia episcopal de Estados Unidos.


EL EPÓNIMO ES :


La Biblia de Ginebra (1560) fue una de las primeras publicadas por protestantes. Lo fue en Inglés, en Ginebra.

El calvinismo, también conocido como cristianismo reformado, fe reformada o iglesia reformada, es un sistema teológico protestante que tuvo su inicio durante la Reforma protestante del siglo XVI, basado en la tradición teológica y cultural establecida por el principio evangélico protestante de la Sola Scriptura e históricamente representado por Juan Calvino y otros teólogos de la época. El calvinismo se originó en Suiza y pone el énfasis en la autoridad de Dios sobre todas las cosas.[1] El término «calvinismo» propiamente es ambiguo, sin embargo, en tanto se usa para describir las creencias de Calvino mismas, para referirse a las creencias de sus seguidores quienes, si bien intentaban ser fieles a sus ideas, modificaron sus enseñanzas para que se ajustaran más a sus necesidades, y de manera más liberal para referirse a las creencias de la tradición reformada del protestantismo, en la que el calvinismo propiamente era una sola de sus facetas, si bien la más prominente históricamente.[2] No obstante, debido a la gran influencia y al papel de Calvino en los debates confesionales y eclesiásticos del siglo XVI, la tradición llegó a conocerse con el nombre de calvinismo. Hoy en día, el término designa también las doctrinas y prácticas de las Iglesias reformadas, y el movimiento está en gran medida representado por las tradiciones del protestantismo reformado continental, el presbiterianismo y el congregacionalismo, así como parte de las tradiciones anglicanas, bautistas y valdenses, además de una minoría de fieles pertenecientes a la fe metodista (conocidos como metodistas calvinistas).

La tradición reformada enfatiza la autoridad de la Biblia y la soberanía de Dios, así como la teología del pacto, un marco para entender la Biblia con base en los pactos entre Dios y el pueblo. Las iglesias reformadas enfatizan la simplicidad en el culto. Varias formas de gobierno eclesiástico son ejercidas por las iglesias reformadas, incluyendo formas de gobierno presbiterianas, congregacionales y en algunos casos episcopalianas. Articulada por el teólogo Juan Calvino, la fe reformada profesa creencia en una presencia espiritual (pneumática) de Cristo en la Eucaristía.

Emergiendo en el siglo XVI, la tradición reformada se desarrolló a lo largo de varias generaciones, especialmente en áreas de Suiza, Escocia y los Países Bajos, por teólogos como Martín Bucero, Enrique Bullinger,[3] Pedro Mártir Vermigli,[4] Ulrico Zuinglio,[5] Teodoro de Beza y Guillaume Farel e influyó en reformadores británicos como Thomas Cranmer y John Knox. En el siglo XVII, Jacobo Arminio y los remonstrantes fueron expulsados de la Iglesia reformada neerlandesa a raíz de disputas relacionadas con la predestinación y la salvación, y desde ese tiempo se considera generalmente a los arminianos como una tradición distinta de la Iglesia reformada. Esta disputa dio como resultado los llamados Cánones de Dort o Cánones de Dordrecht, que constituyen la base de las «doctrinas de la gracia» conocidas también como los «cinco puntos» del calvinismo. [6]

Trasfondo histórico

Calvino influyó notablemente en el desarrollo de las doctrinas de la Reforma protestante. A los 25 años, en 1534 empezó a prepararse la primera edición de su obra Institución de la Religión Cristiana, que se publicó en 1536. Esta obra, que fue revisada en diversas ocasiones durante su vida, además de la numerosa colección de cartas pastorales y comentarios bíblicos, constituyen la fuente de la repercusión que ha tenido sobre todas las denominaciones del protestantismo a lo largo de su historia.

El crecimiento de las Iglesias Reformadas o calvinistas pertenece a la segunda fase de la Reforma protestante. Tras la excomunión de Martín Lutero por la Iglesia católica, Calvino se refugió en Ginebra. Había firmado la confesión de Augsburgo en 1540, pero su repercusión fue más notable en la Reforma Suiza, la cual no era luterana, sino que se basaba en las enseñanzas de Ulrico Zuinglio. La enseñanza y la doctrina protestantes estaban evolucionando de manera independiente a Martín Lutero, bajo la influencia de muchos escritores y reformadores, entre los que destacaba Calvino.

En el siglo XVI, el calvinismo se extendió por los Países Bajos y algunas regiones limítrofes de Alemania, por Francia, Inglaterra, Hungría, Lituania y Polonia.

La emigración a Norteamérica llevó el calvinismo al Atlántico Medio de Estados Unidos y a Nueva Inglaterra, donde la mayor parte de los colonos eran calvinistas y también se incluían a los puritanos ingleses, los colonos holandeses de la Nueva Ámsterdam y a los irlandeses-escoceses presbiterianos de los Montes Apalaches.

Los colonos neerlandeses calvinistas fueron los primeros europeos que colonizaron África del Sur, siendo conocidos posteriormente como bóeres o afrikáneres.

En el siglo XXI, el conjunto de las Iglesias de inspiración calvinista reúne a unos 75 millones de personas.[7]

Descripción general

Numerosos teólogos no necesariamente relacionados con las iglesias reformadas han contribuido a desarrollar la cosmovisión calvinista como se conoce hoy en día. Entre ellos se cuentan el suizo Thomas Erastus, el teólogo holandés de origen flamenco Franciscus Gomarus; John Knox, fundador de la iglesia presbiteriana; John Bunyan, predicador bautista y autor del best seller cristiano El progreso del peregrino, y el teólogo norteamericano Jonathan Edwards, uno de los principales protagonistas durante el resurgimiento espiritual denominado Primer Gran Despertar en los Estados Unidos de mediados de siglo XVIII.

Doctrina calvinista

La gracia soberana

El calvinismo enfatiza la depravación de la naturaleza moral humana hacia la necesidad de la gracia soberana de Dios en la salvación. Según su interpretación Romanos 3:10-12 enseña que las personas son completamente incapaces de seguir a Dios o escapar de la condenación delante de él y que solamente por intervención divina drástica, en la cual Dios cambia la naturaleza misma del creyente (nuevo nacimiento), quitando el corazón de piedra y poniendo uno de carne, pueden las personas ser convertidas de rebelión a obediencia voluntaria.

La vida es creer

El conjunto de sistema teológico, eclesiástico y teorías prácticas de la iglesia, familia y vida política es el crecimiento de una conciencia religiosa fundamental centrada en la soberanía de Dios.

La doctrina de Dios tiene un lugar preeminente en cada categoría teológica, incluyendo el entendimiento calvinista de cómo una persona debe vivir. El calvinismo presupone que la bondad y el poder de Dios tienen un libre e ilimitado alcance de actividad y eso trabaja con la convicción de que Dios obra en todos los aspectos de la existencia, incluyendo los aspectos espirituales, físicos e intelectuales, ya sea secular o sagrado, público o privado, en la tierra o en el cielo.

Según este punto de vista, el plan de Dios se trabaja en cada evento. Dios es visto como el creador, preservador y gobernador de todo. Esto produce una actitud de dependencia absoluta de Dios, la cual se identifica no solamente con actos temporales de piedad (por ejemplo, la oración), sino que es un amplio patrón de vida que se aplica desde cada obra trivial hasta la más importante. Para el cristiano calvinista, toda la vida es religión cristiana. Se trata, por decirlo así, de una radicalización del luteranismo.

Los cinco puntos del calvinismo

La teología calvinista es identificada en la mente popular como los "cinco puntos del calvinismo", que son un resumen de los juicios (o cánones) presentados por el Sínodo de Dort y que fueron publicados como una respuesta detallada (punto por punto) a los cinco puntos de la Protesta Arminiana, pero que en su forma de cinco puntos fue representada a finales del siglo XIX. Calvino mismo nunca usó tal modelo ni combatió nunca directamente el Arminianismo. Estos puntos, pues, funcionan como un resumen de las diferencias entre el Calvinismo y el Arminianismo en la actualidad, pero no como una suma completa de los escritos de Calvino o de la teología de las iglesias reformadas en general. La aserción central de estos cánones es que Dios es capaz de salvar a cada persona por quien él tenga misericordia y que sus esfuerzos no son frustrados por la injusticia o la inhabilidad del hombre.

Los cinco puntos del calvinismo son:

Depravación total

Un punto fundamental en el asunto de la salvación es proceder a una evaluación correcta de la condición del individuo que se debe salvar, y no infravalorar el pecado. A la luz de las Escrituras, el estado natural del hombre es de depravación total y, por consiguiente, una inhabilidad total de parte del hombre para ganar, o contribuir a su salvación. El catecismo de Heidelberg en su pregunta 8 dice: ¿Estamos tan corrompidos que somos totalmente incapaces de hacer el bien e inclinados a todo mal? RESPUESTA: Ciertamente, si no hemos sido regenerados por el Espíritu de Dios.[8]

Cuando se habla de depravación total, sin embargo, no se refiere a que cada hombre es tan malvado como pueda ser, ni a que el hombre sea incapaz de reconocer la voluntad de Dios; ni tampoco a que sea incapaz de hacer algún bien hacia su prójimo o aún dar lealtad externa a la adoración de Dios. Lo que sí se quiere decir, es que cuando el hombre cayó en el Jardín del Edén, cayó en su ‘totalidad’. La personalidad completa del hombre ha sido afectada por la caída, y el pecado se extiende a la totalidad de las facultades, la voluntad, el entendimiento, el afecto y todo lo demás.

Elección incondicional

La actitud de los hombres hacia la depravación total, como una declaración bíblica de la condición natural del hombre, determina, por ello, la actitud hacia la doctrina de elección incondicional. Ésta sigue a la doctrina de depravación completa. Si el hombre en verdad está muerto, prisionero y ciego, etc., entonces el remedio para todas estas condiciones debe descansar fuera del hombre mismo (esto es, en Dios). ¿Puede el muerto levantarse a sí mismo?, la respuesta inevitablemente debe ser: “por supuesto que no”. Sin embargo, hombres y mujeres son levantados de su muerte espiritual “nacidos de nuevo”, como lo proclama el evangelio según San Juan; y como son incapaces de llevar a cabo esta obra por ellos mismos, se puede concluir que es Dios quien los levantó. Por otro lado, como muchos hombres y mujeres no han sido vivificados, se puede igualmente concluir que eso es porque Dios no los ha levantado. Si el hombre es incapaz de salvarse a sí mismo, siendo la caída de Adán una caída total, y si solo Dios puede salvar, y si no todos son salvos, entonces la conclusión debe ser que Dios no ha escogido salvar a todos.

Expiación limitada

Este tercer punto es el central de los cinco, el propósito de la muerte de Cristo en la cruz. Esto no es accidental, porque la enseñanza de la Biblia ha puesto al hombre bajo del título general de depravación total, o inhabilidad total. Segundo, como algunos hombres y mujeres son indudablemente salvos, entonces tiene que haber sido Dios mismo quien los salvó en distinción del resto de la humanidad. Esto es elección: “Para que el propósito de Dios conforme a la elección, permaneciese…” [Rom 9:11]. Sin embargo, esta elección solo “marcó la casa, a la cual la salvación debe viajar”, y una expiación completa, perfecta y satisfactoria todavía era requerida para los pecados de los elegidos, para que Dios fuera no solamente un Salvador, sino un Dios justo, y un Salvador”. Esta expiación fue realizada por la sumisión voluntaria de Cristo a la muerte en la cruz, donde sufrió bajo la justicia de este Dios justo, y procuró la salvación que Él, como Salvador, había ordenado. En la cruz, entonces y, sin duda, todos aceptamos esto, Cristo soportó el castigo y procuró la salvación. Ahora se plantea la pregunta: ¿por quién soportó el castigo?, y ¿para quién procuró la salvación? Hay tres caminos por los cuales se puede viajar respecto a esto: 1. Cristo murió para salvar a todo hombre, sin distinción. 2. Cristo murió para salvar a nadie en particular. 3. Cristo murió para salvar a cierto número.

El primer punto de vista es el sostenido por “Universalistas”, a saber: Cristo murió para salvar a todos los hombres, y así, muy lógicamente, asumen que todos los hombres serán salvos. Si Cristo ha pagado la deuda del pecado, ha salvado, rescatado, dado Su vida, por todos los hombres; entonces, todos los hombres serán salvos.

El segundo punto de vista implica que Cristo procuró una salvación potencial para todos los hombres. Cristo murió en la cruz, pero aunque pagó la deuda de nuestros pecados, su obra en la cruz no es eficaz hasta que el hombre se “decida por” Cristo y, de ese modo, sea salvo.

El tercer punto de vista dice que Cristo murió positiva y efectivamente para salvar a cierto número de pecadores que merecían el infierno, en quienes el Padre había puesto su libre elegible amor. El Hijo paga la deuda por estos elegidos, hace satisfacción por ellos a la justicia del Padre, e imputa Su propia justicia a ellos, para que sean completos en Él.

Gracia irresistible

"Gracia irresistible", también llamada "gracia eficaz", afirma que la gracia salvadora de Dios se aplica eficazmente a aquellos a quienes él ha determinado salvar (es decir, los elegidos) y supera la resistencia de ellos a obedecer la llamada del evangelio, trayéndolos a una fe salvadora. Esto significa que cuando Dios se propone soberanamente salvar a alguien, ese individuo ciertamente será salvo. La doctrina sostiene que esta influencia intencionada del Espíritu Santo de Dios no se puede resistir, sino que el Espíritu Santo, "hace que el pecador elegido crea, se arrepienta y venga libre y voluntariamente a Cristo".

Perseverancia de los santos

Si el hombre no se puede salvar a sí mismo, entonces, Dios tiene que salvarlo. Si todos no son salvos, entonces Dios no ha salvado a todos. Si Cristo ha hecho satisfacción por los pecados, entonces es a través de Él que somos salvos. Si Dios intenta revelar la salvación en Cristo a los corazones de esos a quien él escogió salvar, entonces, Dios proveerá el medio de hacerlo efectivamente. Si, por consiguiente, habiendo ordenado para salvar, murió para salvar, y llamó a la salvación a esos quienes nunca podrían salvarse a sí mismos, él también preservará a los salvos para la vida eterna para la Gloria de Su Nombre. En otras palabras la salvación nunca se pierde.

Las cinco "Solas"

La teología reformada es enmarcada por las "5 solas", cinco frases en latín que describen una limitación teológica de entendimiento, comenzando con la palabra latina "sola" (o su declinación gramática apropiada). Estas no fueron formuladas en su presente estado desde un principio, pero describen fielmente los conceptos teológicos que guiaron la Reforma protestante y deberían ser los principios de todos los evangélicos. Si tan solo una de estas Solas es quitada, no es consistente la fe cristiana universal.

Sola Scriptura

La Biblia es la máxima fuente de autoridad, de la cual se deriva toda doctrina, teología, credo y práctica religiosa aceptable para Dios. Absolutamente inerrante en los documentos originales, infalible, exhalada por Dios, y suprema fuente de fe y conducta para el verdadero creyente. (Gálatas 1:6-10; 2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:3).

Sola fide

La salvación es otorgada por medio solo de la fe. Esto en contraposición a las doctrinas que enseñan que la salvación puede ser merecida por la fe que obra por amor. (Gálatas 5:6 ).

Sola gratia

La salvación es por la gracia de Dios. La salvación es un don de Dios, por tanto, el pecador la recibe por los méritos de Cristo alcanzados durante su vida, muerte y resurrección (Efesios 2:8).

Sola Cristo / Solus Christus

La salvación es obtenida solamente gracias a, y por medio de, la obra sacrificial de Cristo en la cruz. Excluyendo así todo otro camino para llegar a Dios (Hechos 4:12).

Sola Deo gloria

La salvación, asimismo que todo lo que ocurre en la creación, es todo solo para la gloria de Dios. Esta doctrina es en contraposición a cualquier doctrina que enseña o permita que algún ser, aparte de Dios, pueda recibir la gloria en la obra de salvación. El propósito de la salvación que recibimos es glorificar a Dios; poner de manifiesto las excelencias o virtudes de su carácter (Efesios 1:4-6; 1 Pedro 2:9).

Iglesias protestantes calvinistas

Las siguientes iglesias o asociaciones de iglesias son algunas de las que están relacionadas en doctrina o historia con el calvinismo:

Influencia social y económica

Capitalismo Liberal

Se suele atribuir al calvinismo la preparación ideológica para el último desarrollo del capitalismo en el norte de Europa. Así, varios elementos del calvinismo representaron una revuelta contra la condena medieval de la usura e, implícitamente, del beneficio en general. Esta conexión aparece en obras de R. H. Tawney (1880-1962) y Max Weber (1864-1920), como La ética protestante y el espíritu del capitalismo.

Calvino, en una carta a su amigo Claude de Sachin en 1545, critica ciertos pasajes de las escrituras invocadas por gente que se opone a la carga de interés en los préstamos. Él reinterpreta algunos de estos pasajes y sugiere que otros han perdido su relevancia al haber cambiado las condiciones. También rebate el argumento (basado en escritos de Aristóteles), según él es erróneo cargar intereses al dinero, ya que, el dinero, en sí mismo es estéril. Dice Calvino que las paredes y el techo de una casa son también estériles, pero está permitido hacer pagar a alguien para que la pueda utilizar. En el mismo sentido, el dinero puede ser fructífero.[9]

Cualifica su punto de vista al exponer que el dinero debe ser objeto de préstamo a personas en extrema necesidad sin esperanza de interés; sin embargo, una tasa de interés modesta del 5% debería permitirse en relación con otros prestatarios.







Gerolamo Cardano
Información personal
Nacimiento24 de septiembre de 1501jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Pavía (Ducado de Milán) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento21 de septiembre de 1576jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
(74 años)
Roma, Italia
SepulturaIglesia de San Andrés del Quirinal Ver y modificar los datos en Wikidata
ReligiónIglesia católica Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
PadresFazio Cardano Ver y modificar los datos en Wikidata
Chiara Micheri Ver y modificar los datos en Wikidata
CónyugeLucia Banderini (1531-1546) Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado en
Información profesional
OcupaciónFilósofo, matemático, astrólogo, inventor, ingeniero, médico, astrónomo y naturalista Ver y modificar los datos en Wikidata
ÁreaMatemáticas Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador
  • Scuole Piatti (1534-1539)
  • Universidad de Pavía (1543-1551)
  • Universidad de Pavía (1559-1562)
  • Universidad de Bolonia (1562-1570) Ver y modificar los datos en Wikidata
AlumnosLudovico Ferrari Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notables

Gerolamo Cardano, o Girolamo Cardano (24 de septiembre de 1501 - 21 de septiembre de 1576),[1]fue un médico, biólogo, físico, químico, astrólogo, astrónomo, filósofo, escritor, jugador y matemático italiano del Renacimiento. Cardano fue autor de una de las primeras autobiografías modernas,[2]y fue una de las figuras clave en la fundación de la probabilidad. También es conocido por ser el primero en publicar una solución general completa de la ecuación de tercer grado[3]y de la ecuación de cuarto grado, y por sus aportaciones a la mecánica, como la cerradura de combinación y la suspensión cardán que lleva su nombre. Por sus conocimientos que abarcan diversas disciplinas es considerado un polímata.[4][5][6]

Biografía

Nacido en Pavía, Ducado de Milán, Gerolamo Cardano era hijo ilegítimo de Fazio Cardano, un abogado con talento para las matemáticas que fue amigo de Leonardo Da Vinci. En 1520, ingresó en la Universidad de Pavía y estudió medicina en Padua consiguiendo excelentes calificaciones. Finalmente, obtuvo una considerable reputación como médico en Saccolongo (cerca de Padua) y sus servicios fueron muy valorados en distintas cortes (atendió al Papa y al arzobispo escocés de St. Andrews).

Salvando diversos obstáculos, fue aceptado en 1539 en el Colegio Médico de Milán, llegando a la cúspide de su profesión. En 1541 recibió allí al señor del Milanesado, Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, del que Cardano era defensor vehemente, considerándole el escudo de Europa contra el turco y un patrón de las artes.[7] Al mismo tiempo, irónicamente, no escatimaba halagos para sus enemigos Francisco I de Francia y Solimán el Magnífico, a los que veía como dignos oponentes.[8] Cuando fue parte del séquito de Carlos, Cardano quedó especialmente impresionado con un ilusionista de su corte, Joan Dalmau, del que llegó a pensarse que tenía poderes mágicos.[9]

En Bolonia, Cardano fue acusado de herejía en 1570 debido al tono polémico y agudo de sus escritos y por ser el autor del horóscopo de Jesús en 1554. Fue procesado por la Inquisición, pasó varios meses en prisión, abjuró y logró la libertad pero con la prohibición de publicar. Se mudó entonces a Roma y consiguió una pensión del Papa Gregorio XIII, y allí practicó la medicina, escribió libros médicos y terminó su célebre autobiografía. Murió en Roma (una leyenda dice que en el día que él mismo había predicho) y su cuerpo fue trasladado a Milán y enterrado en la iglesia de San Marcos.

Obra

Suspensión cardán de una brújula (hacia 1570)
De subtilitate, 1559

Hoy es conocido por sus múltiples intereses. Sus textos originales, escritos en latín, son objeto de laboriosas interpretaciones. Entre sus libros se encuentran las dos enciclopedias de saberes generales que publicó: De subtilitate rerum (1550) y De varietate rerum (1559).

En primer lugar, Cardano destaca por sus trabajos de álgebra. En 1539 publicó su libro de aritmética Practica arithmetica et mensurandi singulares. Publicó las soluciones a las ecuaciones de tercer y cuarto grado en su Ars magna datado en 1545. La solución a un caso particular de ecuación cúbica  (en notación moderna), le fue comunicada a través de Niccolò Fontana (más conocido como Tartaglia) a quien Cardano había jurado no desvelar el secreto de la resolución; no obstante, Cardano consideró que el juramento había expirado tras obtener información de otras fuentes, por lo que polemizó con Tartaglia, a quien además cita. En realidad, el hallazgo de la solución de las ecuaciones cúbicas no se debe ni a Cardano ni a Tartaglia (había hallado una primera fórmula Scipione dal Ferro hacia 1515) y hoy está acreditada la honradez de Cardano que lo reconocía así en su libro.[10] Una ecuación de cuarto grado fue resuelta por un discípulo de Cardano llamado Lodovico Ferrari. En su exposición, puso de manifiesto lo que hoy se conoce como números imaginarios.[11]

Su libro sobre juegos de azar, Liber de ludo aleae, escrito en la década de 1560 pero publicado póstumamente en 1663, constituye el primer tratado serio de la probabilidad,[12] abordando métodos de cierta efectividad. También introdujo la rejilla de Cardano, una herramienta criptográfica, en 1550.

Hizo Cardano contribuciones a la hidrodinámica, apoyándose en esquemas del siglo XV d. C., y mantuvo que el movimiento perpetuo es imposible excepto en los cuerpos celestes. Así mismo, desarrolló un dispositivo que permite conservar la horizontalidad mediante dos ejes que giran en ángulo, utilizado para estabilizar las brújulas en las naves, denominado suspensión cardán.[13] Gerolamo inventó el sistema de transmisión entre dos ejes que lleva su nombre, el cardán o junta universal.[14][15]

En el campo de la óptica, su obra De subtilitate rerum aconseja usar una lente en la cámara oscura[16] para mejorar la nitidez de la imagen, considerándosele el inventor de este dispositivo, ya que por lo menos es el primer testimonio al respecto que se conoce, casi trescientos años antes de la aparición de la fotografía.

Como médico en la medicina renacentista ha sido estudiado agudamente por N. Siraisi, en The Clock and the Mirror. Fue Cardano el primero en describir la fiebre tifoidea, destacando su interés sobre variados temas médicos y sus comentarios sobre Galeno e Hipócrates. Su Contradicentium medicorum, de 1536, aborda temas de discusión en la medicina del siglo XVI d. C.. Su El libro de los sueños es la última onirocrítica de raíces antiguas (que se había iniciado con Artemidoro en el siglo II d. C.) y medievales, pasada por el filtro crítico del renacimiento, lo que lo hace un texto valiosísimo; siendo citado por Freud en su Interpretación de los sueños (1900).

En filosofía —donde ha sido estudiado a fondo por A. Ingegno, Saggio sulla filosofia di Cardano— no solo escribió sobre temas morales (como en De consolatione, De sapientia y Proxeneta). En De immortalitate animorum Cardano reabrió una discusión que había tenido lugar años antes principalmente entre Pietro Pomponazzi, Agostino Nifo, Alessandro Achillini y Marcantonio Zimara. Dentro del seno de las tradiciones filosóficas de Aristóteles y Averroes, en esta obra se disertaba acerca de cuáles habían sido sus posturas, y qué podía decir la razón natural sobre la inmortalidad del hombre. Cardano se significó en oposición a Pietro Pomponazzi, seguidor de Alejandro de Afrodisias.

Sus dos libros biográficos, Mi vida, y Mis libros (su autobibliografía) son dos obras maestras, que hacen además un retrato excelente de lo que pudo ser un sabio del siglo XVI d. C., y la valoración de sus libros.

Su Opera omnia se publicó en Lyon en el siglo XVII d. C., y ha tenido una edición facsímil en el siglo XX d. C. (hay una versión miniatura de la Universidad de Valencia ISBN 978-84-370-1887-4). El trabajo de recuperación prosigue desde Milán en la actualidad.

EL EPÓNIMO ES :

Modelo esquemático de una junta cardán.

El cardán es un sistema mecánico, descrito por primera vez por Girolamo Cardano, que permite unir dos ejes no coaxiales (es decir, que cada eje no se encuentra en la misma línea que el otro). Su objetivo es transmitir el movimiento de rotación de hasta 90º desde un eje conductor a otro conducido a pesar de no ser colineales.[1]

Frente a otro tipo de articulaciones tiene la característica de ser una junta no homocinética; es decir, el eje al que se transmite el movimiento no gira a una velocidad angular constante. La relación de transmisión instantánea oscila alrededor de la unidad, generando en el eje conducido una aceleración y un retraso por cada medio giro, cuya intensidad aumenta en función del ángulo formado por los árboles. Esta característica debe ser gestionada adecuadamente pues de lo contrario se producirían vibraciones susceptibles de destruir los sistemas donde se utilicen.[2]

Cuando es necesario proporcionar una velocidad de salida constante se utilizan juntas homocinéticas, cuyo tipo más simple está constituido precisamente por dos juntas cardánicas acopladas a un cuerpo común. Este sistema de doble cardán permite que los cambios instantáneos de la velocidad angular trasmitidos al cuerpo común por uno de los cardanes sean compensados en sentido contrario por el otro, de manera que las velocidades angulares instantáneas de los árboles de entrada y salida sean iguales en todo momento, aunque el eje central estará sometido a constantes aceleraciones y deceleraciones. Las juntas homocinéticas Glaencer-Spicer también utilizan un sistema compacto de doble cardán.[3]

Historia

Diseño clásico de una junta universal o cardán.

El concepto principal de la junta universal se basa en el diseño de la suspensión cardán, que se ha utilizado desde la antigüedad. Un precedente de la articulación universal fue su uso por los antiguos griegos en la balista.[4] En Europa, la articulación universal a menudo se denomina junta cardánica, o eje de transmisión cardán, en referencia al matemático italiano Girolamo Cardano, que, sin embargo, en sus escritos, mencionó solo montajes de cardán, no articulaciones universales.[5]

El mecanismo fue descrito más tarde en Technica curiosa sive mirabilia artis (1664) por Gaspar Schott, quien erróneamente afirmó que era una junta homocinética.[6][7][8] Poco después, entre 1667 y 1675, Robert Hooke analizó la unión y descubrió que su velocidad de rotación no era uniforme, pero esta propiedad se podía usar para seguir el movimiento de la sombra en la cara de un reloj de sol.[6] De hecho, la componente de la ecuación de tiempo que explica la inclinación del plano ecuatorial relativo a la eclíptica es completamente análogo a la descripción matemática de la articulación universal. El primer uso registrado del término "unión universal" para este dispositivo fue realizado por Hooke en 1676, en su libro Helioscopios.[9][10][11] Publicó una descripción en 1678,[12] que dio como resultado el uso del término de junta de "Hooke" en el mundo de habla inglesa. En 1683, Hooke propuso una solución a la velocidad de rotación no uniforme de la junta universal: un par de juntas de Hooke desfasadas 90° en cada extremo de un eje intermedio, una disposición que ahora se conoce como un tipo de junta homocinética.[6][13] El sueco Christopher Polhem posteriormente reinventó la junta universal, dando lugar al nombre de Polhemsknut (nudo Polhem) en sueco.

En 1841, el científico inglés Robert Willis analizó el movimiento de la articulación universal.[14] En 1845, el ingeniero y matemático francés Jean-Victor Poncelet había analizado el movimiento de la articulación universal mediante trigonometría esférica.[15]

El término "articulación universal" se usó en el siglo XVIII[12] y fue de uso común en el siglo XIX. La patente de 1844 de Edmund Morewood de una máquina para tratar piezas de metal requería una junta universal, con el fin de eliminar pequeños errores de alineación entre el motor y los ejes de laminación.[16] La patente de la locomotora Shay, de Ephriam Shay de 1881, por ejemplo, usaba juntas universales dobles como eje de transmisión.[17] Charles Amidon utilizó una junta universal mucho más pequeña en su berbiquí patentado 1884.[18] El motor de vapor esférico, rotativo y de alta velocidad de Beauchamp Tower utilizó una adaptación de la junta universal alrededor de 1885.[19]

El término "junta de cardán" parece ser un préstamo en el idioma inglés. Muchos usos tempranos en el siglo XIX aparecen en traducciones procedentes del idioma francés o están fuertemente influidos por el uso del francés. Los ejemplos incluyen un informe de 1868 sobre la Exposición Universal de París (1867)[20] y un artículo sobre el dinamómetro traducido del francés en 1881.[21]

Ecuación del movimiento

Diagrama de variables para la junta universal. El eje 1 es perpendicular al plano rojo y el eje 2 es perpendicular al plano azul en todo momento. Estos planos forman un ángulo β el uno con respecto al otro. El desplazamiento angular (posición de rotación) de cada eje viene dado por  y  respectivamente, que son los ángulos de los vectores unitarios  y  con respecto a sus posiciones iniciales en los ejes x e y. Los vectores  y  están fijados por el cardán que conecta los dos ejes, por lo que están obligados a permanecer perpendiculares entre sí en todo momento.
Velocidad angular del eje de salida (rotacional)  frente al ángulo de rotación  para diferentes ángulos de curvatura  de la junta.
Ángulo de rotación del eje de salida, , frente al ángulo de rotación del eje de entrada, , para diferentes ángulos de curvatura, , de la articulación.

La articulación del cardán sufre un problema importante: incluso cuando el eje del árbol de transmisión de entrada gira a velocidad constante, el eje del árbol de transmisión de salida gira a una velocidad variable, lo que provoca vibración y desgaste. La variación en la velocidad del eje impulsado depende de la configuración de la unión, que se especifica mediante tres variables:

  1. , el ángulo de rotación para el eje 1
  2. , el ángulo de rotación para el eje 2
  3. , el ángulo de plegado de la junta, o el ángulo de los ejes con respecto a cada uno, con el cero siendo paralelo o recto.

Estas variables se ilustran en el diagrama de la derecha. También se muestra un conjunto de coordenadas cartesianas fijo con vectores unitarios  e , y los planos de rotación de cada eje. Estos planos de rotación son perpendiculares a los ejes de rotación y no se mueven cuando los ejes giran. Los dos ejes están unidos por un cardán que no se muestra. Sin embargo, el eje 1 se une al cardán en los puntos rojos en el plano de rotación rojo en el diagrama, y el eje 2 se une en los puntos azules en el plano azul. Los sistemas de coordenadas fijos con respecto a los ejes rotativos se definen teniendo sus vectores unitarios del eje x () apuntando desde el origen hacia uno de los puntos de conexión. Como se muestra en el diagrama, está en el ángulo con respecto a su posición inicial en el eje x, está en el ángulo con respecto a su posición inicial en el eje y.

 está confinado al "plano rojo" en el diagrama y está relacionado con  por:

 está confinado al "plano azul" en el diagrama y es el resultado del vector unitario en el eje x girando a través de los ángulos de Euler ]:

Una restricción en los vectores  y  es que, como están fijados en la suspensión cardán, deben permanecer en ángulos rectos entre ellos. Esto es así cuando su producto escalar es igual a cero:

Por lo tanto, la ecuación de movimiento que relaciona las dos posiciones angulares viene dada por:

con una solución formal para :

La solución para no es única, ya que la función arco tangente admite múltiples raíces; sin embargo, se requiere que la solución para sea continua en los ángulos analizados. Por ejemplo, la siguiente solución explícita que utiliza la función atan2 (y, x) será válida para :

Los ángulos en una articulación rotativa serán función del tiempo. La diferenciación de la ecuación de movimiento con respecto al tiempo y el uso de la ecuación de movimiento en sí para eliminar una variable produce la relación entre las velocidades angulares  y :

Como se muestra en las gráficas, las velocidades angulares no están relacionadas linealmente, sino que son periódicas, con un período de la mitad del de los ejes giratorios. La ecuación de velocidad angular se puede diferenciar nuevamente para obtener la relación entre las aceleraciones angulares :

Como se puede apreciar en la gráfica de la derecha, cuanto mayor es el ángulo que forman los dos ejes, mayores son las diferencias tanto de velocidad como de aceleración angular entre ambos.


Funcionamiento

Junta cardán en movimiento.

Las juntas cardánicas son mecanismos simples y robustos. Están constituidas por dos piezas en forma de horquilla -las horquillas- conectadas entre sí por medio de otra pieza en forma de cruz -la cruceta-. Los cuatro extremos de la cruceta están montados sobre cojinetes encajados a presión en unos alojamientos en las horquillas y sujetos mediante bridas. El movimiento del eje conductor se transmite a través de la cruceta al eje conducido, permitiendo diferencias angulares de hasta 25 grados.[1]

Usos en la industria automotriz

En la actualidad el uso principal de las juntas cardánicas está en el árbol de transmisión, que lleva la fuerza desde el motor situado en la parte delantera del vehículo hacia las ruedas traseras de los vehículos de tracción trasera, habiendo dejado prácticamente de utilizarse en semiejes por sus desventajas frente a las juntas homocinéticas.

Actualmente la práctica totalidad de los automóviles de turismo de tracción trasera utilizan suspensiones independientes o excepcionalmente eje De Dion. En ambos casos el diferencial está fijado al chasis, por lo que el árbol no está sujeto a requerimientos de grandes desplazamientos angulares ni de variaciones de longitud.

Los árboles en estas transmisiones suelen utilizar juntas cardánicas para asumir los desplazamientos del motor y del diferencial sobre sus silentblocks. En estos sistemas suele emplearse un eje dividido en dos tramos para reducir el volumen del túnel de transmisión, siempre con dos juntas cardánicas, generalmente en el segundo tronco, y un flector a la salida de la caja de cambios para proporcionar un ligero efecto telescópico y absorber vibraciones.

Un uso secundario muy extendido está en las columnas de dirección colapsables.[22]

Utilización histórica

Árbol de transmisión Hotchkiss con junta deslizante y dos juntas cardánicas.
Duración: 4 minutos y 56 segundos.
Este vídeo muestra las diferentes partes y la operación de un eje cardán.

Las transmisiones Hotchkiss, hoy solo empleadas en vehículos todoterreno e industriales, utilizan un tipo especial de árbol de transmisión. En este sistema el árbol está sometido a unos requerimientos cinemáticos muy elevados, puesto que debe seguir el movimiento del diferencial integrado en el puente trasero a lo largo del recorrido de la suspensión. Por esta razón estos árboles necesitan juntas muy robustas, que permitan grandes desplazamientos angulares y a la vez se adapten a las variaciones de longitud generadas por el movimiento del puente. La solución vino de la mano del empleo de árboles con dos juntas cardánicas —universal shafts—, una a cada extremo y una junta deslizante intermedia. En este caso una de las horquillas va unida al tubo de la transmisión y la otra lleva la brida de acoplamiento para su unión al grupo propulsor del puente. En el otro lado del tubo, la junta cardán va montada sobre una unión deslizante, formada por un manguito estriado interiormente que forma parte de una de las horquillas, acoplándose al estriado del tubo. El conjunto así formado constituye una unión oscilante y deslizante.[23]

Por el contrario, las transmisiones por tubo de empuje utilizaban un árbol cubierto por un tubo de empuje en prolongación del cárter del diferencial. El árbol de transmisión de estas transmisiones utilizaba una única junta cardánica a la salida de la caja de cambios, cubierta por una rótula a través de la que se transmitía el empuje a la caja de cambios y de ahí al chasis a través de los anclajes del motor.

Los semiejes que conectan el diferencial con las ruedas en los vehículos con suspensión independiente montaron originariamente juntas cardánicas, bien a la salida del diferencial (ejes oscilantes), bien en ambos extremos junto con un mecanismo telescópico en el resto de los sistemas.

Sin embargo, cuando se utilizaron en los primeros vehículos de tracción delantera, las juntas cardánicas se enfrentaron a su característica irregularidad periódica; como dicha irregularidad aumenta con el ángulo formado por los árboles, al ángulo entre el semieje y la rueda se suma el ángulo de giro de la rueda, que puede ser tan elevado que genere una vibración que afecte a semiejes y caja de cambios.

Una primera solución fue emplear un árbol de transmisión con una junta cardánica a la salida de la caja de cambios, junto con una junta deslizante y un doble cardán en el lado de la rueda, sistema empleado en los primeros Citroën o BMC de tracción delantera. Estas primeras transmisiones pronto fueron sustituidas por el sistema actual de juntas homocinéticas con la universalización de la disposición Giacosa.[24]

Otra alternativa empleada en los primeros vehículos todo terreno fue asumir la irregularidad, empleando un eje con solo dos juntas cardánicas reforzadas, donde la falta de adherencia permitía el resbalamiento de la rueda sin afectar a la transmisión.

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