| Cristóbal Colón | ||
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Retrato de hombre, óleo sobre lienzo de Sebastiano del Piombo, fechado en 1519, con una leyenda de dudosa autenticidad que lo identifica como el ligur Colombo, «el primero en entrar en barco en el mundo de las Antípodas» (Nueva York, Metropolitan Museum).[1] No se conocen retratos auténticos de Colón.[2] | ||
Virrey de las Indias (Capitulación de Santa Fe, 17 abr. 1492; título nominal desde 1500) | ||
| 12 de octubre de 1492-20 de mayo de 1506 | ||
| Monarca | Reyes Católicos | |
| Sucesor | Diego Colón (a partir de 1511, pleitos colombinos) | |
| Gobernador general del Virreinato de Indias (Capitulación de Santa Fe, 17 abr. 1492) | ||
| 12 de octubre de 1492-10 de marzo de 1496 | ||
| Monarca | Reyes Católicos | |
| Sucesor | Bartolomé Colón (como primer adelantado y segundo gobernador general de Indias) | |
| Gobernador general del Virreinato de Indias | ||
| 30 de agosto de 1498-23 de agosto de 1500 | ||
| Monarca | Reyes Católicos | |
| Predecesor | Bartolomé Colón (como primer adelantado y segundo gobernador general de Indias) | |
| Sucesor | Francisco de Bobadilla (como cuarto gobernador general de Indias) | |
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Cristoforo Colombo | |
| Nombre en ligur | Christoffa Corombo | |
| Nacimiento | Posiblemente 1451 Génova (Génova)[3][4] | |
| Fallecimiento | 20 de mayo de 1506 (54 años) Valladolid (Castilla) | |
| Sepultura | Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla | |
| Religión | Iglesia católica | |
| Familia | ||
| Familia | Colón | |
| Padres | Domingo Colón y Susana Fontanarossa | |
| Cónyuge | Felipa Moniz | |
| Pareja | Beatriz Enríquez de Arana | |
| Hijos | Diego Colón y Hernando Colón | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Navegante, cartógrafo, almirante, virrey y gobernador general de las Indias Occidentales | |
| Obras notables | Escritos de Cristóbal Colón | |
| Lealtad | Corona de Castilla | |
| Rango militar | Almirante de la mar Océana (desde 1492) | |
| Firma | ||
Cristóbal Colón (¿1451?–Valladolid, 20 de mayo de 1506) fue un navegante y gobernante de las Indias Occidentales, al servicio de la Corona de Castilla, que encabezó el denominado Descubrimiento de América en 1492, lo que abrió las puertas a la exploración y conquista de este continente por parte de los europeos. Sus orígenes son discutidos, aunque según la hipótesis más extendida nació en Génova,[n. 1][3][4] posiblemente el 31 de octubre de 1451.[5]
Colón fue el primero en plantear la posibilidad de circunnavegar hacia las Indias —en realidad, la costa oriental de Asia— siguiendo una ruta de Levante a Poniente a través del Atlántico, basándose en el principio de la esfericidad de la Tierra,[6] como alternativa al itinerario portugués que bordeaba África. El almirante había supuesto un tamaño de la Tierra menor del real, por lo que atribuyó a Asia una extensión mucho mayor de la que tiene, lo que reducía sustancialmente la distancia a navegar.[7] Intentó convencer de ello, sin éxito, al rey de Portugal Juan II. Con la intención de continuar con su propósito se trasladó a Castilla, donde en 1492 consiguió el apoyo de Isabel la Católica.
Efectuó cuatro viajes a las Indias —denominación inicial de América— y con ello abrió nuevas rutas de navegación hacia el llamado Nuevo Mundo. Su primera expedición partió el 3 de agosto de 1492 desde el puerto de Palos de la Frontera (Huelva), llegando a Guanahani (hoy en las Bahamas) el 12 de octubre de dicho año. Fue el primero en establecer un trayecto de ida y vuelta a través del océano Atlántico y difundir la existencia de estas tierras en el mundo conocido, aunque pudieron existir contactos transoceánicos precolombinos. Su descubrimiento desencadenó la conquista y colonización del continente y una reorganización global de las sociedades del planeta.[8] Colón nunca renunció del todo a su creencia de haber llegado al Extremo Oriente ni asumió que las Indias fueran un continente distinto. La posterior concepción de América como un continente diferenciado obligó a revisar ese modelo cosmográfico. Solo con la Expedición de Magallanes y Elcano quedó establecida la idea de una esfericidad única, es decir, la unidad de la Tierra como un todo, tal como se concibe en la actualidad.
Como gobernador colonial, Colón fue acusado por sus contemporáneos de brutalidad y pronto fue destituido del cargo. Durante su gobierno en La Española, los taínos, un pueblo que fue diezmado y dejado de contabilizar en los censos de la época pero del cual se conservan descendientes,[9][10] fueron objeto de un impuesto,[11] repartidos entre los colonos[12] y vendidos como esclavos.[13][14] Algunos historiadores han negado las acusaciones de genocidio realizadas contra él por otros.[15][16] Las tensas relaciones de Colón con la Corona de Castilla y sus administradores coloniales designados en América condujeron a su arresto y expulsión de La Española en 1500, y posteriormente a un prolongado litigio sobre los beneficios que él y sus herederos reclamaban que les debía la corona.
Su antropónimo es un ícono mundial que inspiró diversas denominaciones, como la de un país: Colombia,[17] y dos regiones de Norteamérica: la Columbia Británica, en Canadá, y el Distrito de Columbia, en Estados Unidos.
Perfil histórico
Cristóbal Colón sostenía que podía alcanzarse el Extremo Oriente (conocido en la época como «Las Indias») desde Europa, navegando por el océano Atlántico hacia el oeste, y que era posible realizar el viaje por mar con posibilidades de éxito.[18][19] La caída del Imperio bizantino en poder de los turcos otomanos en 1453, tras la toma de Constantinopla, su capital, provocó el encarecimiento del comercio entre Europa y las regiones orientales.
Si bien en el siglo iii a. C., el astrónomo griego Eratóstenes había calculado con bastante exactitud la medida de la circunferencia de la Tierra, al parecer, la hipótesis de Colón sobre la posibilidad del viaje se basaba en cálculos alternativos (y erróneos) sobre el tamaño de la esfera, ya que suponía que era más pequeña de lo que realmente es.[20][21] Ahora bien, Colón aseguraba que había recopilado datos sobre la existencia de tierras habitadas al otro lado del Atlántico. De los mismos deducía que el extremo oriental de Asia se hallaba mucho más próximo a Europa de lo que suponían los cosmógrafos de la época. También era posible que tales informes testimoniaran la presencia de islas que pudieran servir como escalas en un viaje a las Indias.[22]
Otras teorías sostienen que Colón había oído datos, por habladurías de marinos, sobre la existencia de tierras mucho más cercanas a Europa de lo que se suponía científicamente que estaba Asia, y que emprendió la tarea de alcanzarla para comerciar sin depender de la República de Génova ni del Reino de Portugal. Una de ellas, conocida como la teoría del prenauta, sugiere que durante el tiempo que Colón pasó en las islas portuguesas del Atlántico se hizo cargo de un marino portugués o castellano moribundo cuya carabela había sido arrastrada por las corrientes desde el golfo de Guinea hasta el mar Caribe.[23] Ciertos autores incluso dicen que podría tratarse de Alonso Sánchez de Huelva,[24][25] aunque según otras fuentes podría ser portugués o vizcaíno.[26] Esta teoría sugiere que el prenauta le confió a Colón el secreto.[27][28][29] Algunos estudiosos opinan que la prueba más contundente a favor de esta teoría son las Capitulaciones de Santa Fe, puesto que hablan de «lo que ha descubierto en las mares oçeanas»[30] al tiempo que otorgan a Colón una serie de privilegios no otorgados hasta entonces a nadie.
Lo seguro es que Colón no solo logró arribar a las costas de América, sino que regresó a Europa, realizando un total de cuatro viajes y dando origen a una ruta para la navegación periódica y segura entre Europa y América. Aunque es sabido que los siberianos habían llegado a América en el Pleistoceno, y que existe documentación que habla sobre posibles viajes anteriores realizados por los cartagineses,[31] musulmanes andalusíes,[32] vikingos, chinos[33] y polinesios.[34] No obstante, es a partir de los viajes de Colón, y otros exploradores y conquistadores que le sucedieron, cuando se establecieron vínculos permanentes con Europa y se puede hablar de «descubrimiento», al haber reconocimiento de las naciones implicadas y testimonios contrastables en la época. A partir de este «encuentro» algunas potencias europeas invadieron el territorio americano, imponiendo su dominio, político, cultural y religioso, sobre las culturas locales.
Colón proyectó su viaje con el fin de traer de Oriente mercancías, en especial especias y oro.[n. 2] El camino de la especiería que incluía las especias, la seda y otros productos originarios del Extremo Oriente, habían llegado a través de los siglos siempre por la ruta comercial que atravesaba Asia hasta Europa, por Asia Menor y Egipto, pero a partir de la expansión del Imperio otomano esta vía se hizo difícil y quedó monopolizada por ellos y sus socios, los mercaderes italianos. El Reino de Portugal y el Reino de Castilla, en ese entonces los primeros Estados de la Edad Moderna, querían esas mercancías sin intermediarios.
Debido a que los portugueses habían conseguido su Reconquista contra los musulmanes en el siglo xiii, tomaron la iniciativa en la competencia por alcanzar una nueva ruta de la especiería que fuera una alternativa marítima directa a Asia Oriental. Portugal se lanzó a navegar por el mar océano bordeando África y otorgándose el monopolio de dicha navegación por el océano Atlántico a excepción de las islas Canarias.[35][36] En 1488, el navegante Bartolomé Díaz encontró el paso por el cabo de Buena Esperanza, que unía el océano Atlántico con el océano Índico.
Por su parte, el Reino de Castilla, en el mismo año en que terminó con éxito su Reconquista, buscó una ruta nueva de las especias, y si bien también la buscó en el océano Atlántico, fijó otro rumbo —hacia el oeste— en aguas alejadas de la costa y desconocidas para los navegantes.
La llegada de Colón a América permitió el desarrollo del comercio y el envío hacia Europa de gran cantidad de alimentos que se cultivaban en esas tierras, como el maíz, la patata, el cacao, el tabaco, el pimiento, el zapallo, la calabaza, el tomate, el poroto (nuevas variedades de judía o frijol), el aguacate y la vainilla, entre otros, que fueron rápidamente adoptados por los europeos y por el resto del mundo. Los investigadores han estimado que tres quintas partes de los cultivos actuales de todo el mundo fueron importadas desde América.[37] En sentido inverso, la expedición colombina conllevó posteriormente la llegada a América de la rueda, el hierro, el caballo, el cerdo, el asno, el café, la caña de azúcar y las armas de fuego, entre otras.
En su primer viaje, el navegante alcanzó la isla de San Salvador, llamada Guanahani por los habitantes que encontraron, en las actuales Bahamas. Después de dos meses de travesía, visitando luego Cuba y La Española, volvió a España siete meses después de su partida. En su último viaje solo tardó un mes y cuatro días en alcanzar las costas de América.
Origen
Aunque la mayor parte de su vida adulta la pasó en España y Portugal, el consenso entre los expertos sobre el lugar de nacimiento de Cristóbal Colón es que nació en la República de Génova.[3] Las teorías alternativas sobre su origen han sido generalmente rechazadas por los principales expertos.[4]
La tesis apoyada mayoritariamente mantiene que Cristoforo Colombo nació el año 1451 en Savona,[38] en la República de Génova, aunque una investigación reciente estima, por el contrario, que nació en 1446.[39] Sus padres serían Doménico Colombo —maestro tejedor y luego comerciante— y Susanna Fontanarossa.[38] De los cinco hijos del matrimonio, dos, Cristoforo y Bartolomeo, tuvieron pronto vocación marinera. El tercero fue Giacomo, que aprendió el oficio de tejedor.[38] Respecto a los dos restantes, Giovanni murió joven y la única mujer no dejó rastro.[40] Existen actas notariales y judiciales, como el mentado testamento de su hijo en donde afirma la oriundez genovesa de su padre, que defienden esta tesis.[41] Además, el mismo Colón declara ser genovés en el documento denominado Fundación de Mayorazgo donde afirma que «della salí y en ella nací [en Génova]»,[42][43][44] pero diversos autores e investigadores indican que esta declaración podría ser interesada por los Pleitos colombinos que mantuvieron sus descendientes con la corona de Castilla,[45] y por ello lo declararon como falso o apócrifo; sin embargo, otros investigadores a principios del siglo xx encontraron en el Archivo de Simancas documentación que, según ellos, mostraba la autenticidad de esta declaración. Dicho escrito fue hallado en 1925 y contenía todas la firmas y sellos pertinentes, que fueron validadas por una comisión especial que ratificó la credibilidad del documento expedido el 28 de septiembre de 1501.[46][47] También existe una misiva de Pedro de Ayala, embajador de los Reyes Católicos en Inglaterra, en donde afirma que Juan Caboto, un veneciano que proponía explorar el Atlántico para Inglaterra, era «otro genovés como Colón».[48][49] Además, las autoridades municipales de Génova mostraron, entre los años 1931 y 1932, actas fidedignas que afirmaban su origen genovés.[46][50]
Otra hipótesis genovesa es que Cristóbal Colón nació en Cogoleto.[51]
Hipótesis secundarias
Las teorías secundarias afirman que el origen de Cristóbal Colón es un enigma sobre el que no existe unanimidad entre historiadores e investigadores, entre otras razones por la confusión y pérdida de documentación referente a sus orígenes y ascendencia. Además, su propio hijo, Hernando Colón, en su Historia del almirante Don Cristóbal Colón, oscureció aún más su lugar de nacimiento afirmando que su progenitor no quería que fuesen conocidos su origen y patria.[52][53] Por esta, entre otras razones, han surgido múltiples teorías sobre el lugar de nacimiento de Colón, aunque existe un fehaciente testamento en donde el mismo Hernando Colón asevera que su padre era genovés: «hijo de Cristóbal Colón, genovés, primero almirante que descubrió las Indias».[54] Algunos autores e investigadores han defendido otras hipótesis sobre posibles orígenes de Colón y los motivos porque quiso ocultarlos.
Hipótesis judía
Varios historiadores y autores han sostenido que Colón era de origen sefardí. Cecil Roth interpretó las siglas S.A.S, anotadas por Colón en sus escritos de carácter confidencial, como una invocación guerrera del dios de los ejércitos del Antiguo Testamento.[55] Roth también menciona ciertas coincidencias de las fechas escogidas por Colón para zarpar con arreglo al calendario judío. Por su parte, tanto el escritor Juan Atienza en su libro sobre los judíos de España, como el historiador Celso García de la Riega, entre otros, describen como llamativas las estrechas relaciones que tenía Colón con destacadas figuras judías de la época, habiéndole proporcionado apoyos, financiación (en forma de préstamos a la casa real) y facilidades para el estudio cartográfico por parte de personajes como Abraham Zacuto.[56]
La mayoría de los que apoyan tesis sefardí aceptan el origen genovés del almirante, como es el caso de Pedro de Frutos,[57] si bien Salvador de Madariaga matizó que Colón sería genovés pero sus ascendientes serían judíos catalanes huidos de las persecuciones de finales del siglo xiv.[58][59][60] Ser judío converso explicaría, según Madariaga, el empeño de Colón en ocultar sus orígenes. Por su parte, Nito Verdera mantiene la teoría de que Colón era criptojudío y nacido en Ibiza.[61] Otros ensayistas se adhieren a la hipótesis gallega, como es el caso de Enrique María de Arribas y Turull.[62]
El 12 de octubre de 2024, una investigación liderada por el forense y catedrático de la Universidad de Granada, José Antonio Lorente, y emitida en forma de documental por RTVE, señaló que el ADN de los restos de Colón tendría un probable origen hebreo, lo que abonaría la tesis sefardita. Y afirma que, probablemente, nació en una zona geográfica concreta: el Mediterráneo occidental español. En dicho documental se afirma que la línea de investigación liderada por el catalán Francesc Albardaner, expresidente del Centre d'Estudis Colombins de Barcelona, es la que tendría más verosimilitud. Esta hipótesis considera que Colón nació en el seno de una familia judía de tejedores de seda de Valencia.[63][64][65]Sin embargo, la investigación de Lorente no ha sido publicada en ningún medio académico.
Un argumento en contra de la hipótesis judía, aportado por Antonio Ballesteros Beretta, es que Colón mantuvo una enemistad con el judeoconverso Jimeno de Briviesca y, en carta a los Reyes, lamentó que Briviesca era "de generación que se ayudan a muerte o vida, e yo ausente y envidiado extranjero", lo cual implica que el Almirante no se consideraba de la misma "generación", es decir nación, raza o etnia, que el judeoconverso.[66]
Hipótesis catalana
Luis Ulloa, historiador peruano que residió en Barcelona varios años, afirmaba que Colón era originario de Cataluña[67] y de tradición marinera, basándose, entre otras razones, en que en sus escritos, todos en lengua castellana, existen giros lingüísticos propios del catalán.[68] Para Ulloa, Cristóbal Colón fue un noble catalán que se llamaría realmente Joan Colom, un navegante enemigo del rey Juan II de Aragón, contra el que luchó al servicio de Renato de Anjou, aspirante al trono y que además sería el supuesto John Scolvus que habría llegado al norte de América en el año 1476, que posteriormente le ofrecería el proyecto del descubrimiento al rey Fernando el Católico para beneficio de la Corona de Aragón.[69] Esta teoría ha sido seguida, ampliada o modificada por diversos autores, en su mayoría catalanes, aunque también existen investigadores de otros países como el estadounidense Charles Merrill que han apoyado esta tesis.[70] Por el contrario, esta hipótesis ha sido contestada indicando que los partidarios de la misma dedican gran parte de sus esfuerzos a refutar o desmentir numerosos documentos históricos que manifiesten el origen genovés del navegante, mientras que no han aportado ningún documento que demuestre el supuesto origen catalán.[69][71][72]
En 2009, Estelle Irizarry publicó El ADN de los escritos de Cristóbal Colón, que se convirtió en un éxito de ventas inmediato. Tras un extenso estudio de los documentos oficiales y cartas personales del explorador, Irizarry postuló que Colón no era hijo de un artesano genovés, sino del Reino de Aragón y que su lengua materna era el catalán. Además, se adhirió a la hipótesis judía al opinar que Colón quiso ocultar deliberadamente el hecho de que era de origen judío o judeoconverso. Irizarry, profesora de lingüística, llegó a esa conclusión en base a una posible pista no valorada por otros investigadores: un símbolo de barra que Colón empleó para indicar pausas en las oraciones. Ese símbolo, también conocido como «virgule», no aparecía en textos de esa época escritos en castellano, ni en escritos de ningún otro país, sino sólo en registros y cartas de las zonas de habla catalana de la península ibérica, concretamente en Cataluña y Baleares.[73]
De la hipótesis catalana han surgido diferentes corrientes como las tesis baleares. La teoría mallorquina identifica a Colón con un hijo natural del príncipe de Viana nacido en Felanich, Mallorca,[74][75] mientras que la teoría de Nito Verdera lo hace natural de Ibiza.[76][77]
Hipótesis gallega
Otra hipótesis indica que Colón era de origen gallego. Celso García de la Riega y posteriormente Enrique María de Arribas y Turull[78] sostuvieron esta teoría,[79] principalmente basándose en documentos de la época colombina que recogían la existencia de familias que poseían ese apellido.[80] Y aunque estos fueron desacreditados posteriormente por el paleógrafo Eladio Oviedo Arce,[81] concluyendo que dichos documentos, o bien eran falsos, o habían sido manipulados en fechas posteriores a su creación,[82]en 2013 un nuevo estudio dio por auténticos los documentos, limitándose eso sí a constatar la presencia pretérita de habitantes con el apellido Colón en la actual provincia de Pontevedra, sin pronunciarse sobre el supuesto origen gallego del Almirante. En palabras de María del Carmen Hidalgo Brinquis, quien presentó los resultados de la verificación, este hallazgo ni desmiente ni confirma el origen gallego del navegante, pues solo demuestra «que en Pontevedra hubo un clan Colón, pero nosotros no sabemos si fue el del descubridor de América».[83][84] También apoya esta teoría las numerosas coincidencias entre los topónimos con que bautizó Colón lugares de las Antillas (como Portosanto, San Salvador, Punta Placeres, punta Faxilda, punta Lanzada, La Granja...) y topónimos idénticos en lugares de las costas pontevedresas.[85]
Por otra parte, una variante de la teoría gallega identifica a Colón con el noble pontevedrés Pedro Álvarez de Sotomayor, debido a coincidencias biográficas, lingüísticas y caligráficas,[86] si bien esta hipótesis es rechazada por la mayoría de los historiadores, que exponen, entre muchos documentos, el testamento de su hijo Álvaro redactado en 1491, en donde cita «los huesos de mis padres (...) los traigan y entierren dentro de la capilla que el S. Obispo D. Juan fizo en la Iglesia Catedral de Tuy», lo que indica que Pedro de Sotomayor se hallaba muerto antes de que Colón llegara a las Américas.[87]No obstante lo anterior, un estudio de abril de 2026 alentó de nuevo esta teoría, o la de una relación familiar entre ambos personajes, al encontrar evidencia genética de que Cristóbal Colón procedía de la nobleza gallega.[88]
Hipótesis portuguesa
También existe la teoría del origen portugués, que se basa en la interpretación del anagrama de la firma de Colón o en la existencia de supuestos portuguesismos en sus escritos. El experto filólogo Ramón Menéndez Pidal confirmó que eran portuguesismos[89] en contra de quienes mantenían que eran galleguismos o catalanismos,[90][91] aunque el historiador Antonio Romeu de Armas matizó que esto se debería no a que fuera nacido en Portugal sino a una naturalización debida a los años que permaneció en aquel país.[92]
La teoría del origen portugués surgió en los años veinte y treinta del siglo xx. Su primer defensor fue Patrocínio Ribeiro, que apuntó que algunos topónimos usados por Colón para nombrar sus descubrimientos se encuentran también en Portugal.[93] El exministro Manuel Pestana Júnior publicó casi simultáneamente su teoría de que Colón habría sido un agente secreto del rey Juan II de Portugal.[94] Autores posteriores le otorgarían a Colón un origen aristocrático portugués.[95]
Otras hipótesis
También dentro de España existen otras teorías que le atribuyen un origen andaluz, concretamente de Sevilla,[96] castellano de Guadalajara,[97][98] extremeño de Plasencia[99][100] o vasco.[101]
Otros países también se disputan ser la cuna del almirante, siendo de posible origen griego,[102] inglés,[103] corso,[104] sardo,[105] noruego,[106] escocés[107] o croata.[108][109]
Idioma de Colón
Sobre la lengua materna de Cristóbal Colón también existe controversia, ya que, según los investigadores, es un importante apoyo para una u otra teoría sobre su ciudad natal. Para tratar de fijar sus orígenes reales, se han dado diversas razones en todos los sentidos.
La mayor parte de sus escritos están en castellano,[110] pero con evidentes giros lingüísticos procedentes de otras lenguas de la península ibérica que, siguiendo a Menéndez Pidal,[89] muchos coinciden en señalar como lusismos.[91][110] Hay varios investigadores y lingüistas, tanto de Galicia como de Cataluña o de Baleares, que apoyan la hipótesis de que son galleguismos[79] o catalanismos.[111][112]
No parecen existir escritos en italiano realizados por Colón, salvo alguna nota marginal, al parecer con una redacción deficiente. No escribía en italiano ni cuando se dirigía a sus hijos o a sus hermanos; ni siquiera al Banco de San Giorgio de Génova.[113] Cuando el florentino Francisco de Bardi, su concuñado, le envió una carta personal en 1505 prefirió redactarla en un mal castellano que en italiano.[114] De todos modos, la situación lingüística en Italia estaba más fragmentada que ahora, y si él y su familia eran genoveses debían tener como lengua materna el ligur (así lo pensó ya Menéndez Pidal), lengua tanto popular como de prestigio en la República de Génova; lo que habría que demostrar, por tanto, es si aprendió el italiano toscano.[115][116] Tampoco parecía dominar el latín, el cual escribía con influencia hispánica y no italiana.[110]
Historiadores como Consuelo Varela o Arranz Márquez opinan que se trata de un típico hombre de la mar que se expresa en diversas lenguas sin llegar a dominar bien ninguna, o que quizá hablase la lingua franca o jerga levantisca.[112]
Primeros años

Según el origen genovés, abrumadoramente apoyado por la mayoría de los historiadores, Cristóbal Colón sería la castellanización del italiano Cristoforo Colombo.[52][117] Cristoforo puede traducirse por Cristóbal, el que lleva a Cristo, y Colombo en italiano significa palomo.[118] En una de las firmas de Colón se puede leer «Xpo Ferens», que, según algunos investigadores, significa «portador de Cristo».[119][120][121]
Según esto, su educación literaria fue escasa y se introdujo en la navegación a temprana edad. Entre 1474 y 1475, habría viajado a la isla de Quíos (Quío o Chío),[122] posesión genovesa en el mar Egeo,[123] como marino y probablemente también como comerciante. Por otra parte, su hijo, Hernando Colón aseguró que su padre aprendió letras y estudió en Pavía, lo que le permitía entender a los cosmógrafos.[124]
A partir de 1477, Colón se estableció en Portugal, aunque no está claro cómo llegó allí. Según la biografía escrita por su hijo Hernando, fue por accidente, a raíz de un naufragio en un combate naval cerca del cabo San Vicente en fecha indeterminada.[125] Colón habría formado parte de la tripulación de un corsario llamado «Colón el Mozo», que atacó unas naves venecianas. El barco de Colón se hundió, él se salvó a nado y alcanzó las costas del Algarve.[126][127] Desde allí partió a Lisboa, en busca de la ayuda de su hermano Bartolomé y de otros conocidos.[128] Sin embargo, después se ha comprobado que Hernando Colón se inventó este relato mezclando fuentes sobre dos batallas diferentes, una de 1476 (durante la guerra de Sucesión castellana) y otra de 1485.[129]

Hasta 1485, vivió en Portugal como agente de la casa Centurione de Madeira[130][131] y realizó numerosos viajes con destinos variados, incluida Génova, Inglaterra e Irlanda. Posiblemente en este viaje, en el año 1477, llegó a Islandia y escuchó rumores de la existencia de otras tierras hacia el oeste.[132][133] Parece que también viajó por las rutas que los portugueses frecuentaban en las costas occidentales de África como Guinea y seguramente habría estado en las islas Canarias, lo cual implica que también conocería la «Volta da Mina», ruta que seguían los marineros portugueses cuando regresaban a su país desde el golfo de Guinea y con ello los vientos alisios del océano Atlántico.[131][134]
Entre 1479 y 1480, Cristóbal Colón contrajo matrimonio con Felipa Moniz,[135] hija del colonizador de las islas Madeira, Bartolomeu Perestrelo,[136][137] probablemente en Lisboa. Una vez casado vivió en Porto Santo y en Madeira,[138] lo que hace suponer que viajara también a las Azores. Su esposa Felipa, de la clase alta portuguesa, le abrió las puertas para la preparación de su proyecto.[131] En 1480 el matrimonio tuvo un único hijo, Diego Colón.[139] Muchos años más tarde, Colón escribiría que en las playas de Porto Santo vio objetos arrastrados desde Oriente, incluso un cadáver con rasgos asiáticos.[140]
El proyecto

Es difícil estimar en qué momento nació el proyecto de Cristóbal Colón de llegar a Cipango —el moderno Japón— y a las tierras del Gran Kan navegando hacia occidente, pero puede fecharse después de su matrimonio y antes de 1481.[69][141]
Probablemente tuvo conocimientos de los informes del matemático y médico florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli[142][143] sobre la posibilidad de llegar a las Indias por el oeste,[144] redactados a instancias del rey Alfonso V de Portugal, que estaba interesado en el asunto.[145][146]
Sea como fuere, Colón tuvo acceso a una carta de Toscanelli que iba acompañada de un mapa en que se trazaba el trayecto a seguir al oriente asiático, incluidas todas las islas que se suponían debían estar en el trayecto.[147] Este mapa y las noticias de Toscanelli estaban basados principalmente en los viajes de Marco Polo. Señalaba este último que entre el extremo occidental de Europa y Asia la distancia no era excesiva, estimando en torno a 6500 leguas marinas el espacio entre Lisboa y Quinsay, y desde la legendaria Antillia al Cipango solo 2500 millas, lo que facilitaba la navegación.[146] El padre Bartolomé de las Casas recogió en su Historia de las Indias dos cartas supuestamente dirigidas por Toscanelli a Colón,[144] pero existe polémica sobre la autenticidad de las mismas.[148][149]
Los libros que se conservan de la biblioteca de Colón aportan luz sobre lo que influyó en sus ideas, por su costumbre de subrayar los libros y se deduce que los más subrayados serían los más leídos. Entre los que tienen más anotaciones están el Tractatus de Imago Mundi de Pierre d'Ailly, la Historia Rerum ubique Gestarum de Eneas Silvio Piccolomini y especialmente Los viajes de Marco Polo, que le dieron la idea de cómo era el oriente que soñaba encontrar.
Colón se basaba en que la Tierra tenía una circunferencia de 29 000 km, según la «medición» de Posidonio y la medida del grado terrestre de Ailly, sin considerar que este hablaba de millas árabes y no italianas,[20] que son más cortas,[150] de modo que cifraba esa circunferencia en menos de las tres cuartas partes de la real, que por otro lado era la aceptada científicamente desde tiempos de Eratóstenes. Como resultado de lo anterior, según Colón, entre las islas Canarias y Cipango debía haber unas 2400 millas náuticas,[150] cuando, en realidad, hay 10 700.
La búsqueda de patronazgo
Portugal


Entre 1483 y 1485, Cristóbal Colón ofreció por primera vez su proyecto al rey Juan II de Portugal. Este lo consultó con tres expertos —el obispo Diego Ortiz y los judíos maese Rodrigo y maese Vizinho— que dieron una opinión negativa, tras lo cual el monarca rechazó la oferta de Colón.[151][152] Por esos mismos años hubo otros exploradores que sí fueron autorizados por el rey portugués a navegar hacia el Atlántico Occidental, con peticiones de dinero o privilegios mucho más modestas que las que al parecer hizo Colón.[153] En 1484, el madeirense Fernão Domingues do Arco fue nombrado capitán de una tierra que afirmaba haber descubierto hacia el oeste, y en 1486 Ferdinand van Olmen logró permiso para navegar desde las Azores hacia poniente para explorar y conquistar la «isla de las Siete Ciudades». Según la Historia del almirante de Hernando Colón, Juan II envió secretamente una carabela siguiendo el rumbo que Colón había indicado, pero regresó sin haber conseguido llegar a ninguna tierra nueva.[154]
El fracaso de Cristóbal Colón ante Juan II, sumado quizás a la campaña lanzada por el rey portugués contra la Casa de Braganza,[155] llevó a Colón a emigrar de Portugal a los vecinos reinos de Castilla. Dejó atrás a su hijo Diego y a su esposa Felipa, la cual, en contra de lo que han afirmado algunos historiadores,[156] estaba aún viva.[157]
Castilla
Si bien los primeros cronistas[158] y algunos testimonios de los pleitos colombinos[n. 3] reflejan que Cristóbal Colón llegó a Castilla, entrando por el puerto de Palos de la Frontera hacia finales del año 1484 o comienzos de 1485,[69][158][159][160] hay algunos autores que no admiten estos sucesos como ciertos,[n. 4][161][162] aunque es la versión apoyada más frecuentemente, si bien existen otras teorías.[n. 5] Según dicha versión, en el vecino monasterio de La Rábida, hizo amistad en primera instancia con fray Antonio de Marchena y años más tarde con fray Juan Pérez, a quienes confió sus planes.[171]
Los frailes lo apoyaron y recomendaron a fray Hernando de Talavera, confesor de la reina Isabel I de Castilla.[172] En la vecina villa de Moguer también encontró el apoyo de la abadesa del convento de Santa Clara, Inés Enríquez, tía del rey de Castilla y de Aragón, Fernando el Católico. Colón se dirigió a las cortes, establecidas por entonces en Córdoba, y entabló relaciones con importantes personajes del entorno real.[69] Se desconoce cuánto tiempo estuvo en La Rábida.[173] Colón llegó a Sevilla a mediados de 1485 y se hospedó varias veces en el Monasterio de La Cartuja.[174][175]
Si bien el Real Consejo rechazó su proyecto, consiguió ser recibido en enero de 1486, gracias al valimiento de Hernando de Talavera, por la reina Isabel, a quien expuso sus planes.[176] La soberana se interesó por la idea, pero quiso que, previamente, un consejo de doctos varones, presidido por Talavera, diera un dictamen sobre la viabilidad del proyecto, mientras asignaba a Colón, pobre de recursos, una subvención de la corona.[177][178]
El Consejo se reunió primero en Salamanca y después en Córdoba y varios años más tarde dictaminó que era imposible que fuera verdad lo que decía Colón.[179][180][181] Algunos historiadores piensan que las visiones cosmográficas dominantes en la época implicaban que la distancia por mar hasta la India era muy grande.[182] Por otra parte, Talavera temía que el viaje propuesto por Colón transgrediera el tratado de Alcáçovas[183] firmado con Portugal y refrendado por bula papal.[184] También parece que las exigencias económicas y políticas expuestas por Colón eran muy altas, como se vio luego en las Capitulaciones de Santa Fe.[185]
La reina llamó entonces a Colón, diciéndole que no descartaba totalmente su plan. Mientras el navegante esperaba, se dedicó a vender mapas y libros para mantenerse económicamente.[186]
Conoció en esa época a la cordobesa Beatriz Enríquez de Arana, que vivía con un primo y trabajaba como tejedora. Nunca se casaron, aunque a su muerte Colón le legó su fortuna e hizo que su primer hijo, Diego, la tratara como a su madre verdadera. Tuvieron un hijo, Hernando Colón (llamado Fernando por algunas fuentes), quien viajó con su padre a América en su cuarto viaje y años más tarde escribió la Historia del Almirante Don Cristóbal Colón, una biografía de su padre quizás excesivamente elogiosa.[187][188]
Colón pasó nuevamente a Portugal, con el consentimiento de los soberanos y del rey de Portugal, para negociar sobre temas que se desconocen.[184] Allí recogió a su hijo Diego, cuya madre había fallecido mientras Colón estaba en Castilla.[157] También pudo asistir al regreso de Bartolomeu Dias[189] del viaje en el que había descubierto el cabo de Buena Esperanza, extremo sur de África, tras el cual se abría a los portugueses la vía marítima a la India por el océano Índico. Colón, a la vuelta a Andalucía, acudió a proponer su proyecto al duque de Medina Sidonia, que lo rechazó, y después a Luis de la Cerda, duque de Medinaceli, quien se mostró interesado y acogió a Colón durante dos años en su palacio de El Puerto de Santa María.[176][184][190][190][191] Sin embargo, al ser consultada, la reina mandó llamar a Colón y le prometió ocuparse de su plan tan pronto como se terminara la conquista de Granada.

En diciembre de 1491, Colón llegó al campamento real de Santa Fe de Granada. Su proyecto fue sometido a una nueva junta, convocada por la reina, pero nuevamente se rechazó.[185] Parte importante de la oposición era por las exigencias desmedidas de Colón.[69][192] En esos momentos intervinieron Luis de Santángel y Diego de Deza, quienes ganaron para su causa al rey Fernando, consiguiendo su apoyo.[193][194]
Las arcas de los monarcas, debido a las distintas campañas bélicas y en especial la desarrollada durante la guerra de Granada —que culminó exitosamente la Reconquista con su toma por los cristianos—, no pasaban por sus mejores momentos. Es por ello que Luis de Santángel, escribano de ración, se ofreció a prestar el dinero que le correspondía aportar a la corona, 1 140 000 maravedíes.[195][196][197] Consta en el Archivo General de Simancas la devolución de esta cantidad a Luis de Santángel.[n. 6]
Las Capitulaciones de Santa Fe y Reales Provisiones
Las negociaciones entre Cristóbal Colón y la Corona se realizaron a través del secretario de la Corona de Aragón, Juan de Coloma, y de fray Juan Pérez, en representación de Colón.[198][199][200] El resultado de las negociaciones fueron las Capitulaciones de Santa Fe, del 17 de abril de 1492.[n. 7][201]
La naturaleza jurídica de este documento (contrato vinculante o merced revocable) es aun hoy día objeto de controversia.[202] En él Colón obtuvo, «en satisfacción de lo que ha descubierto en las Mares Océanas y del viaje que ahora (...) ha de hacer por ellas en servicio» de la Corona, las siguientes prebendas:
- El título de almirante en todas las tierras que descubriese o ganase en la Mar Océana, con carácter hereditario y con el mismo rango que el almirante de Castilla.
- El título de virrey, también hereditario y gobernador general en todas las islas o tierras firmes que descubriera o ganara en dichos mares, recibiendo el derecho de proponer ternas para el gobierno de cada una de ellas.
- El diezmo, o el diez por ciento del producto neto de la mercadería comprada, ganada, hallada o trocada dentro de los límites del Almirantazgo, quedando un quinto para la corona.
- La jurisdicción comercial de los pleitos derivados del comercio en la zona de su almirantazgo, según correspondiese a tal oficio.
- El derecho a contribuir con un octavo de la expedición y participar de las ganancias en esa misma proporción.


El contenido de las Capitulaciones se desarrolló en una carta de merced fechada a 30 de abril de 1492, en la que se condicionaba la concesión a Colón del título de almirante a que efectivamente descubriera y ganara nuevas tierras y no se le daba a Colón el tratamiento de don.[203]
Se despacharon, además, diversas cédulas para la organización del viaje.[204] Según una de ellas, Colón sería Capitán Mayor de la Armada,[205] constituida por tres navíos.[n. 8] Otra cédula era una Real provisión dirigida a ciertos vecinos de la villa de Palos de la Frontera y decía que debían proporcionar dos carabelas equipadas y tripuladas como pago de una sanción impuesta a dichos vecinos.[n. 9][206] Una tercera Real provisión concedida a Colón, por los Reyes Católicos, obligaba a las villas de las costas andaluzas,[207] a ceder barcos a la empresa descubridora cuando y donde lo pidiese Colón. El futuro almirante ejecutó esta Real provisión en el puerto de la Ribera de Moguer, embargando dos barcos en presencia del escribano Alonso Pardo, embarcaciones que más tarde fueron desechadas.[208][209][210] En Palos de la Frontera también realizó embargo de navíos Colón haciendo uso de la citada provisión, según testimonio de Hernández Colmenero[n. 10] y, según parece, también lo intentó en la cercana villa de Huelva por lo que depone en su testimonio Pedro Ortiz.[n. 11] Pero seguía sin conseguir enrolar a la tripulación necesaria para la empresa. Los monarcas emitieron entonces, el 20 de junio en Guadalupe, un poder dirigido a la villa de Palos de la Frontera[n. 12] y una comisión a la villa de Moguer[n. 13] para que cumplieran las reales provisiones anteriores, la dirigida a la villa de Palos, y la genérica que usó Colón en Moguer. Sin embargo el día 23 de junio se abrió la tabla de enrolamiento[n. 14] pacíficamente en Palos de la Frontera y se alistó libremente la marinería necesaria. Es probable qué, tal como afirma el padre Ortega en su obra,[213] no diera tiempo a que en tres días llegase la ejecutoria de los monarcas, —el poder y la comisión dirigidas a Palos y a la vecina Moguer—, debido a la distancia a recorrer desde Guadalupe hasta Palos de la Frontera, lo cual, debido ya a los acontecimientos ocurridos, las haría innecesarias.
Colón en Palos de la Frontera, su puerto, intervención de Martín Alonso Pinzón
El puerto de Palos de la Frontera, en aquella época, era el más destacado de la zona, además, sus expertos[214][215] marinos tenían fama de valerosos[216] y a él llegaban los de otras villas cercanas, de otros lugares de la costa andaluza y de fuera de ella, que venían a enrolarse en las numerosas y variadas expediciones que en él se organizaban, tanto de cabotaje, como de comercio, pesca y otras actividades,[217] entre ellas también el corso.[218][219] De la importancia de este puerto y sus marinos ya se hablaba en la Crónica de Enrique IV.[n. 15] Disponía de la alota más importante de la zona[222][223] hasta que, a comienzos del siglo XVI, se construyó la de Huelva.[n. 16] Era el puerto con más envergadura y capacidad de embarcaciones de la zona,[n. 17] en la documentación histórica constan, además del astillero junto al propio puerto -próximo a la Fontanilla, fuente pública de la localidad- en el denominado "Canal de Palos", hasta tres astilleros más pertenecientes al mismo,[226] repartidos por toda la zona de actuación que le correspondía. El prestigio del que gozaban estos astilleros hizo que, según consta, incluso el señor de Moguer le encargara algunos barcos.[227][228] Tenía, asimismo, una estratégica situación como puerto interior, con calado suficiente para las carabelas[n. 18] -embarcación más usual de dicha época-, no muy alejado de la costa, tenía acceso directo al océano Atlántico, pero a la vez poseía una protección natural contra los vientos marinos y las inclemencias del gran océano,[230] lo cual lo convirtió en el puerto de referencia en el entorno del Tinto-Odiel.[231] De hecho los Reyes Católicos, dada su importancia, compraron la mitad de Palos de la Frontera que incluía su puerto en junio de 1492,[232] para que así la expedición descubridora partiera de un puerto real y no dependiera de la jurisdicción señorial de la época.[233] La adquisición por parte de la corona de la mitad de Palos de la Frontera que incluía su puerto no solo fue una decisión circunstancial para la expedición colombina, sino que formaba parte de un plan de los monarcas por recuperar para la corona puertos claves del litoral andaluz, en manos señoriales, de cara a su política atlántica.[234][235] Es por estas razones y por las estancias del propio Colón en la villa de Palos de la Frontera,[236] -en las que éste habría conocido de primera mano la pericia y experiencia de los marinos palermos y las cualidades de su puerto-, que la elección de Palos de la Frontera, como punto de partida de la expedición descubridora, no fue algo casual.[237]
Cuando Cristóbal Colón regresó a Palos de la Frontera en 1492 se encontró con la oposición de los vecinos, que desconfiaban del extraño.[238] Una Real Provisión dirigida a Diego Rodríguez Prieto y otros vecinos de la villa, en la que los sancionaba a servir a la corona con dos carabelas durante dos meses,[n. 9][239][238][240] fue leída en la puerta de la iglesia de San Jorge,[n. 19][241] donde estaba situada la plaza pública. También hubo problemas en el reclutamiento de marineros, por ello Colón recurrió a una de las provisiones expedidas por los monarcas en la que se le concedió permiso para reclutar marineros entre los encarcelados, aunque finalmente esto no fue necesario.[n. 20][242][243] Por fin, los religiosos de Monasterio de la Rábida, en especial fray Juan Pérez y fray Antonio de Marchena, lograron solucionar el problema de la recluta de marineros, al poner en contacto a Colón con Martín Alonso Pinzón, destacado navegante local, que apoyó la posibilidad del viaje, contra lo que la gente pensaba del proyecto.[244] También Pero Vázquez de la Frontera, viejo marino de la villa muy respetado por su experiencia y amigo de Martín Alonso, influyó de manera importante para que el mayor de los hermanos Pinzón se decidiera a apoyar la empresa.[245]
Según Bartolomé de las Casas, Martín Alonso aportó de su hacienda personal medio millón de maravedíes, la tercera parte de los gastos en metálico de la empresa.[246][247] Asimismo desechó los barcos que había embargado Colón[248] y despidió también a los hombres que este había enrolado, escogió para la empresa otras dos carabelas,[249] la Pinta y la Niña, ya que sabía que eran muy veleras y «aptas para el oficio de navegar» porque las tenía arrendadas,[250] hizo partícipes a sus hermanos y, además, fue por Palos de la Frontera, Moguer y Huelva, convenciendo a sus parientes y amigos de que se enrolasen, consiguiendo con ello la tripulación necesaria.[248] Destacadas familias de marineros de la zona se unieron a la empresa, como los hermanos Niño de Moguer, los Quintero de Palos de la Frontera y otros marinos de prestigio que fueron decisivos para el definitivo reclutamiento de la tripulación.[251][252] Aproximadamente un tercio de los marinos eran de Palos de la Frontera.
Colón en Moguer
En Moguer, Cristóbal Colón visitó el Monasterio de Santa Clara, cuya abadesa, Inés Enríquez, tía del rey Fernando el Católico, apoyó el proyecto de Colón ante la Corte.[253] También encontró apoyo en el clérigo Martín Sánchez y el hacendado Juan Rodríguez Cabezudo a quien confió la custodia de su hijo Diego, cuando partió en el viaje descubridor.[254]
Los hermanos Niño tuvieron una destacada participación en los preparativos y desarrollo del viaje descubridor. Una vez superadas las primeras reticencias al proyecto de Colón, se unieron a la empresa y animaron a la marinería moguereña, y resto de marinos que habitualmente navegaban con ellos, para que se alistaran en la expedición. Así mismo, una de las carabelas —La Niña— era propiedad de esta familia.[255] Pedro Alonso Niño fue piloto, posiblemente, de la Santa María, Francisco Niño participó como marinero en La Niña y Juan Niño como maestre también en La Niña,[256] además, aproximadamente, una quinta parte de la tripulación era de esta localidad.
Los cuatro viajes de Colón a las Indias

Cristóbal Colón realizó un total de cuatro viajes a lo que hoy se conoce como América:
- En el primer viaje zarpó del puerto de Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492 y, pasando por las islas Canarias, donde estuvo desde el 9 de agosto al 6 de septiembre, llegó a las Indias al descubrir las islas Bahamas el 12 de octubre y posteriormente también las islas La Española —actual Santo Domingo— y Cuba. Volvió de La Española el 16 de enero,[257][258] llegando a Lisboa el 4 de marzo y a Palos de la Frontera el 15 de marzo de 1493.
- En el segundo viaje partió de Cádiz el 25 de septiembre de 1493, saliendo de Hierro el 13 de octubre y llegando a la isla Guadalupe el 4 de noviembre, descubriendo y explorando Puerto Rico y Jamaica. Regresó a Cádiz el 11 de junio de 1496.
- En el tercer viaje zarpó el 30 de mayo de 1498, desde Sanlúcar de Barrameda, haciendo escala en Cabo Verde, de donde zarpó el 4 de julio, y llegó el 31 de julio a la isla Trinidad. Exploró la costa de Venezuela. El 27 de agosto de 1499 llegó Francisco de Bobadilla quien, con poderes de los reyes, encarceló en un barco a los tres hermanos Colón el 15 de septiembre y los envió encadenados a la península a mediados de octubre, llegando a Cádiz el 25 de noviembre de 1500.
- En el cuarto viaje salió de Sevilla el 3 de abril de 1502[259][260][261][262] y llegó a La Española el 29 de junio. El 17 de julio desembarcó en la actual Honduras y volvió el 11 de septiembre desde Santo Domingo, llegando el 7 de noviembre a Sanlúcar de Barrameda.
Primer viaje (3 de agosto de 1492-15 de marzo de 1493)





Finalizados todos los preparativos, la expedición de Cristóbal Colón salió del puerto de Palos de la Frontera (Huelva) el 3 de agosto de 1492, con las carabelas Pinta y Niña, y con la nao Santa María y con una tripulación de unos noventa hombres. La Santa María, llamada originalmente La Gallega, era propiedad de Juan de la Cosa y fue donde embarcó Colón. La Niña, propiedad de la familia Niño,[255] y la Pinta fueron elegidas por Martín Alonso Pinzón. Aunque en diversas pinturas y otras obras artísticas se ha reflejado la presencia de algún sacerdote o religioso, en esta primera expedición no viajó ningún clérigo entre la tripulación.[252][263][264]
Estuvo en las Islas Canarias hasta el 6 de septiembre, concretamente en La Gomera; según la Historia del Almirante visitando a Beatriz de Bobadilla, gobernadora de la isla, y en Gran Canaria, arreglando el timón de La Pinta y sustituyendo sus velas triangulares originales por unas cuadradas, lo que la convirtió en la carabela más rápida de la flotilla.[n. 21]
Con rumbo hacia el incierto oeste, la expedición no resultó fácil para nadie y durante la misma hubo varios conatos de motines. Entre el 13 y el 17 de septiembre observaron que las agujas de las brújulas se desviaban respecto a la Estrella Polar al oeste por la noche y al este por la mañana.[265] Este efecto ha sido erróneamente atribuido a la declinación magnética por algunos historiadores, pero en realidad se debe al giro de la Polar en torno al polo norte celeste.[140] El 22 de septiembre envió Colón su carta de navegación a Pinzón.[n. 22] La noche del 6 al 7 de octubre se produjo un intento de motín en la Santa María que fue sofocado con la ayuda de los Pinzón. Sin embargo, entre el 9 de octubre y 10 de octubre el descontento se extendió al resto de la expedición, tomando los capitanes la determinación de que se volverían en el plazo de tres días de no divisar tierra.[266][267] El 12 de octubre, cuando la tripulación ya estaba inquieta por la larga travesía sin llegar a ninguna parte, el grumete Rodrigo de Triana dio el famoso grito de «¡tierra a la vista!». Sobre este episodio también existe controversia entre los historiadores,[268] ya que los reyes habían ofrecido 10 000 maravedís al primero que avistara tierra, sin embargo, este premio lo recibió Colón quien, según su diario de a bordo,[n. 23] habría visto «lumbre» unas horas antes que Rodrigo de Triana.[269] Llegaron a una isla llamada Guanahani, a la que rebautizó como «San Salvador», en el archipiélago de las Bahamas. Colón creyó cumplir con su ansiada meta de llegar a las Indias de las especias navegando por la mar océano con rumbo oeste. No fue consciente de que había arribado a un continente distinto.
Después del 12 de octubre, Colón recorrió otras islas de las Bahamas hacia el sur hasta llegar a la isla de Cuba, y posteriormente a la Española (actual República Dominicana). En las orillas de esta, el 25 de diciembre de 1492, se hundió la nao capitana, la Santa María. Sus restos fueron usados para construir el Fuerte de La Navidad, el primer poblado español en América.[270]
Las dos carabelas, al mando del almirante, emprendieron el viaje de regreso a España. Las naves se separaron, llegando la Pinta en primer lugar a Bayona, hacia finales de febrero o comienzos de marzo de 1493.[271][272] La Niña sufrió una fuerte tempestad que estuvo a punto de hacerla naufragar. En tan difícil trance, Cristóbal Colón, decidió echar en suerte, la promesa de peregrinar en romería a varios templos.[273] La nave de Colón hizo escala en las islas portuguesas de los Azores y de allí llegó el 4 de marzo a Lisboa, forzada por otra tormenta.[274][275] El 9 de marzo Colón fue llevado ante el rey Juan II de Portugal, al que intentó convencer de que la expedición no interfería con sus posesiones atlánticas.[n. 24] Algunos cortesanos propusieron que se ejecutase a Colón por haber violado el Tratado de Alcáçovas, pero el rey finalmente lo dejó libre.[276] Tras esto Colón hizo vela para Andalucía.
Finalmente, el 15 de marzo la Niña arribó al puerto de Palos de la Frontera, con pocas horas de diferencia respecto a la Pinta. La Niña quedó fondeada en el entorno de la Rábida donde se alojó Colón hasta, al menos, la visita de los inquisidores.[n. 25] Posteriormente, Cristóbal Colón, pasó una noche de vigilia en la iglesia de Santa Clara, cumpliendo la promesa o Voto Colombino realizado en alta mar.[273] También cumplió en Huelva con la promesa de encender una vela en el Santuario de la Cinta.[278] A los pocos días falleció Martín Alonso Pinzón, el principal socio de Colón en este viaje, que fue enterrado probablemente en La Rábida, según era su voluntad.[n. 26][279][280]
Pinzón primero y Colón después enviaron separadamente noticias de su llegada a los Reyes, que se encontraban en Barcelona.[281] En esta ciudad apareció impresa, probablemente a principios de abril, una carta de Colón anunciando el Descubrimiento dirigida a Luis de Santángel[282] fechada a 15 de febrero, cuando todavía estaban en alta mar. Una semanas más tarde se imprimió en Roma una carta muy similar, dirigida al tesorero Gabriel (o Rafael) Sánchez y traducida al latín por Leandro de Cozco.[283][284][285] Esta obra se difundió rápidamente por toda Europa y fue traducida al italiano y al alemán.
En abril de 1493, Colón fue recibido por los Reyes Católicos en el monasterio de San Jerónimo de la Murtra,[286] en Badalona, cerca de Barcelona (otras versiones indican que dicho encuentro se produjo en el Saló del Tinell, en Barcelona). Colón fue designado virrey y gobernador de las Indias bajo las Capitulaciones de Santa Fe.
Segundo viaje (25 de septiembre de 1493-11 de junio de 1496)

El segundo viaje de Cristóbal Colón partió de Cádiz. Su objetivo fue explorar, colonizar y predicar la fe católica por los territorios que habían sido descubiertos en el primer viaje, todo ello bajo el amparo de las bulas alejandrinas que protegían los territorios descubiertos de las reclamaciones portuguesas.[287][288]
De las 17 naves que participaron en este segundo viaje (tres carracas, dos naos grandes y doce carabelas), solo se conoce el nombre de unas pocas, entre las que se cuentan la Niña, participante del primer viaje, y la Marigalante o Santa María, homónima de la malograda en el primer viaje, la carabela Cardera y la carabela San Juan, de la que era piloto el roteño Bartolomé Pérez, que en el primer viaje, fuera en la Niña.[289]
Colón y su flota descubrieron primero a las Antillas Menores del norte, incluyendo Dominica, Guadalupe, conocida por los indios caribes como Karukera («isla de las aguas hermosas»), Montserrat, Antigua, San Martín y las Islas Vírgenes.
Después de pasar por estas, Colón continuó hasta las Antillas Mayores, avistando por primera vez la costa oriental de la isla de Puerto Rico en la tarde del 17 de noviembre de 1493. La flota navegó a lo largo de la costa sur de la isla durante todo un día, antes de tocar tierra en su costa noroeste entre las ciudades de Mayagüez y Aguadilla a principios del 19 de noviembre de 1493. Al desembarcar, Colón bautizó la isla como San Juan Bautista en honor a Juan Bautista y permaneció anclado allí durante dos días, el 20 y 21 de noviembre de 1493. El miembro de la flota Diego Álvarez Chanca relata que mientras navegaban a lo largo de la costa sur de Puerto Rico, se marcharon a nado una mujer y un niño taíno, que se habían ofrecido como voluntarios para unirse a ellos a bordo en Guadalupe después de haber sido rescatados de los caribes. Después de pasar por Puerto Rico, Colón continuó hacia La Navidad en el norte de La Española en Haití.[290]
Tras fundar la ciudad de La Isabela, el 6 de enero de 1494, dispuso el retorno a España de 12 buques de su flota, quedándose solo con las carabelas Niña —ahora llamada Santa Clara (su primitivo nombre)—, San Juan, Cardera y algunas otras.
Estancia en la Española y regreso a España
El 14 de septiembre de 1494, en La Española, observó un eclipse lunar que le permitió calcular la diferencia de longitud con Cádiz.[291]
El 10 de marzo de 1496, Colón partió de regreso a España en una flota de dos embarcaciones, la Niña y la India, siendo este último el primer barco europeo construido en América, replicada de La Niña.[292] El 11 de junio arribaron a Cádiz.
Mientras Colón está ausente de La Española, el 21 de septiembre de 1496 fray Ramón Pané bautizó al primer indio en territorios americanos.
En junio de 1497, los Reyes Católicos confirmaron a Colón sus privilegios y títulos y le expidieron instrucciones para el tercer viaje.
El 22 de febrero de 1498 Colón instituyó un mayorazgo a favor de su hijo Diego Colón (no confundir con su hermano, también llamado Diego Colón). Posteriormente, ordenó la creación de un fondo en el Banco de San Giorgio, de Génova en beneficio de sus parientes y paisanos, sin mencionar a su amante Beatriz Enríquez de Arana.
Tercer viaje (30 de mayo de 1498-25 de noviembre de 1500)



En el tercer viaje, Cristóbal Colón partió desde Sanlúcar de Barrameda capitaneando seis barcos y llevando consigo a Bartolomé de Las Casas, quien después proporcionaría parte de las transcripciones de los Diarios de Colón.
La primera escala la realizó en la isla portuguesa de Porto Santo, de donde procedía su mujer. De allí partió hacia Madeira y, tras pasar por las islas de Cabo Verde, llegó el 31 de julio a la isla Trinidad.
Al día siguiente arribó por primera vez a tierra continental en la zona de Macuro, actual Venezuela.[293] Desde el 4 al 12 de agosto exploró el golfo de Paria, el cual separa Trinidad de Venezuela. En su reconocimiento de la zona llegó hasta la desembocadura del río Orinoco, navegó por las islas de Chacachacare y Margarita y renombró Tobago («Bella Forma») y Granada («Concepción»).
Inicialmente, describió las tierras como pertenecientes a un continente desconocido para los europeos, pero luego se retractó y dijo que pertenecían a Asia.[294]
El 19 de agosto arribó a La Española para encontrar que la mayoría de los españoles allí asentados estaban descontentos, al sentirse engañados por Colón sobre las riquezas que encontrarían. Colón intentó repetidas veces pactar con los sublevados, los taínos y los caribes. Algunos de los españoles que habían retornado acusaron a Colón ante la corte por mal gobierno.[295]
Colón estaba física y mentalmente exhausto, con su cuerpo afligido por artritis y sus ojos por oftalmia. En octubre de 1499, envió dos naves a España, pidiendo a la Corte designar a un comisionado real para ayudarlo a gobernar. Para entonces, las acusaciones de tiranía e incompetencia de Colón como gobernador habían llegado a la Corte.
Pesquisa de Bobadilla
Los reyes enviaron a La Española al administrador real Francisco de Bobadilla, miembro de la Orden de Calatrava, el cual llegó a la isla el 23 de agosto de 1500.
Bobadilla, quien fue gobernador hasta 1502, cuando falleció debido a una tormenta, también había recibido el encargo de investigar las acusaciones de brutalidad hechas contra Colón. Al llegar Bobadilla a Santo Domingo, mientras Colón estaba ocupado fuera de la ciudad, fue recibido con quejas contra los tres hermanos Colón: Cristóbal, Bartolomé y Diego. Un informe de Bobadilla descubierto en 2006 en el Archivo General de Simancas asevera que Colón frecuentemente usaba la tortura y la mutilación para gobernar La Española. El informe, de 48 páginas, contiene testimonios de 23 personas, incluyendo enemigos y partidarios de Colón, acerca del trato de Colón y sus hermanos a los súbditos coloniales durante sus siete años de mandato.[296][297]
De acuerdo con este informe, una vez Colón castigó a un hombre culpable de robar maíz haciéndole cortar las orejas y la nariz, para venderlo luego como esclavo. En otra ocasión felicitó a su hermano Bartolomé por «defender a la familia» cuando este último ordenó que una mujer fuera forzada a desfilar desnuda en público y que su lengua fuera cortada por sugerir que Colón era de baja cuna.[296][297] Para controlar el descontento y revuelta de los nativos, Colón ordenó una represión brutal en la que los nativos fueron asesinados y luego sus cuerpos desmembrados desfilados por las calles.[298] «El gobierno de Colón se distinguió por una forma de tiranía», afirma Consuelo Varela Bueno, historiadora española que estudió y publicó documentos. «Incluso quienes lo admiraban [a Colón] tuvieron que admitir las atrocidades que habían ocurrido».[297]
Bartolomé de las Casas escribió que al llegar él a La Española en 1508 había, contados todos los indios, más de 60 000 personas viviendo en la isla, de modo que de 1494 a 1508 alrededor de tres millones de indios habrían muerto en las guerras, a causa de la esclavitud o el trabajo en minas, y concluía exclamando: «Esto ¿quién lo creerá de los que en los siglos venideros nacieren? Yo mismo que lo escribo y vio y sé lo más dello, ahora me parece que no fue posible».[299][300] Las cifras de muertos dadas por Las Casas han sido consideradas inverosímiles por los historiadores estadounidenses John Tate Lanning y Philip Wayne Powell,[301] el argentino Enrique Díaz Araujo[302] y la española Elvira Roca Barea.[303][304] Estudios demográficos como los realizados en el México colonial por Sherburne F. Cook a mediados del siglo XX sugirieron que el descenso en los primeros años de la conquista fue realmente drástico, oscilando entre el 80 y el 90%, debido a muchas causas diferentes pero todas ellas, en última instancia, atribuibles a la llegada de los europeos.[305] La causa principal y abrumadora fue la enfermedad introducida por los europeos. Diversos historiadores también han señalado que la exageración y la inflación de las cifras era la norma en los relatos del siglo XVI, y tanto los detractores como los partidarios contemporáneos de Las Casas eran culpables de exageraciones similares.[305][306]
El gobierno de los hermanos Colón en La Española no cumplió las expectativas de los Reyes Católicos. Desde un primer momento fue clara la posición de la propia reina Isabel I de Castilla en la defensa de la igualdad de los indios, sus súbditos del Nuevo Mundo, y los españoles, sus súbditos del Viejo Mundo. Las agresiones a indígenas y la venta de algunos como esclavos era una desobediencia de las órdenes expresas de la reina Isabel la Católica, que había dejado clara su voluntad de que se tratara a los indígenas como súbditos de Castilla, y por lo tanto, como hombres libres.[307] Lo que acabaría con la paciencia de la Corona española fue el informe de Mosén Margarit en las cortes donde expuso crímenes de Cristóbal Colón, quien fue acusado de ser un mal administrador y un líder autoritario, además de comprobarse que personalmente habría capturado 1600 indígenas (de los cuales 400 fueron liberados, pero evidenciando un miedo a los conquistadores españoles que entristecería y enojaría a Isabel la Católica).[308]
Prisión y retorno a España
Por este motivo, Bobadilla detuvo a Colón y a sus hermanos y los embarcó hacia España.[309] Colón rehusó que se le quitaran los grilletes en todo su viaje a España, durante el cual escribió una larga carta a los Reyes Católicos.[310] Al llegar a España, el 25 de noviembre de 1500, Colón y sus hermanos pasaron seis semanas en prisión antes de que el rey Fernando ordenara su liberación. Luego de poco tiempo, el rey y la reina llamaron a Colón y sus hermanos al palacio de la Alhambra en Granada. Allí, los monarcas escucharon las súplicas de los hermanos, les devolvieron su libertad y riquezas, y luego de mucha persuasión, aceptaron financiar el cuarto viaje de Colón. [311]Sin embargo, Colón nunca llegó a recuperar su rol de gobernador, que en ese momento fue asumido por Nicolás de Ovando y Cáceres, nuevo gobernador de las Indias Occidentales.
Fue tal la mala fama en la que cayó Colón ante la monarquía, que la sociedad española trató con despecho a los hijos y familiares de Colón cuando caminaban por las calles, sobre todo por quienes estaban emparentados con los exploradores españoles que habían perdido la vida o caído en desgracia por los viajes a América, acusando a Colón y compañía de ser «personas injustas, enemigos crueles y causantes de derramamiento de sangre española».[312]
«¡Ahí van los hijos del almirante de los mosquitos, el que ha descubierto las tierras de la vanidad y la ilusión, la tumba y la ruina de los caballeros castellanos!»
Los viajes menores o andaluces
Pese a la intención del almirante Colón de reservarse el monopolio de la conquista y colonización de las tierras a las que había llegado, la Corona no tenía esas ideas. De esta forma capituló las condiciones de nuevos viajes, cuyo objetivo era descubrir tierras desconocidas para los europeos y en ningún modo colonizarlas.
Estos viajes se desarrollaron a partir de 1499 y entre ellos cabe destacar los siguientes:
- Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa en 1499, en el cual participó Américo Vespucio, cuyo nombre daría, a la postre, la denominación al continente. Llegaron hasta la actual Venezuela y recogieron noticias sobre riquezas. Estas noticias fueron investigadas por otros marinos, que al final encontraron depósitos de perlas.
- En el mismo año, 1499, Vicente Yáñez Pinzón se convirtió en el primer europeo en llegar al cabo de Consolación, el extremo oriental de Brasil.[313][314] Volvió a la península el 30 de septiembre de 1500 con un cargamento de una madera muy cotizada denominada palo brasil. En una nueva capitulación, firmada con el rey Fernando, el 5 de septiembre de 1501,[315] lo nombró capitán y gobernador de Santa María de Consolación hasta la desembocadura del río Amazonas, pero no volvió a la zona.
Estos viajes aportaron gran información a la Corona.
Cuarto viaje (3 de abril de 1502-7 de noviembre de 1504)


Entre 1500 y 1502 Colón, sintiéndose acosado por sus enemigos, lanzó una operación de imagen. En 1501, su amigo Pedro Mártir redactó la que se puede considerar la «biografía oficial» del Almirante. El año siguiente, Colón legó el 10 % de sus rentas a la ciudad de Génova para ganarse su favor mientras mercaderes genoveses aportaron la financiación necesaria para un nuevo viaje de exploración a las Indias.[316]
El cuarto y último viaje transocéanico de Cristóbal Colón comenzó oficialmente el 3 de abril de 1502, cuando sus cuatro naves partieron de Sevilla para atracar aguas abajo, en la Puebla Vieja. [259][260][261] Colón se quedó en Sevilla para asuntos de municiones y tripulación mientras los navíos, al mando de su hermano Bartolomé, aguardaban en Cádiz. Zarparon el 11 de mayo.[262] El 25 de mayo hicieron escala por Gran Canaria y, tras una travesía de 21 días por el Atlántico, llegaron al Caribe, recalando en una bahía de La Española a pesar de que los Reyes le habían prohibido expresamente atracar en la isla.
Colón exploró las costas de las actuales Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia.[317] En octubre de 1502, llegó a la Bahía de Chirqui (Panamá), creyendo ver el paso hacia las Indias, el mítico Paso Occidental. Los indígenas le hablaron de un paso para llegar al Gran Océano (océano Pacífico). Colón no se adentró en la selva para buscarlo. El 5 de diciembre de 1502 renunció a la búsqueda del Paso Occidental, dirigiéndose a Veragua (Panamá) donde encontró oro en los torrentes que bajaban de las montañas, aconsejado por su hermano Bartolomé. En abril de 1503, tras cuatro meses en Veragua, fundaron el asentamiento de Belén, de 80 personas, al mando de su hermano Bartolomé y su escribano Diego Méndez. El 6 de abril de 1503 los guaraníes atacaron Belén en una proporción de 10 a 1 a favor de los indígenas. Pese a la superioridad tecnológica española (arcabuces contra flechas y macanas), tuvieron que abandonar el asentamiento y hacerse a la mar, hacia el norte.
Con la madera de los cascos de los barcos podrida y entrando agua constantemente, sufrieron la cuarta tormenta del viaje, encallando los barcos en Jamaica. Con los restos del naufragio, hicieron un campamento en la playa. Ante la certeza de que nadie les iba a rescatar (ningún barco arribaba a Jamaica desde 1494) Colón confió en su escribano, Diego Méndez, para una misión casi suicida: Ir a La Española en una canoa y recabar ayuda de su Gobernador, Nicolás de Ovando.
Tras 5 días de travesía entre Jamaica y La Española, arribaron a la isla, donde su Gobernador, en lucha contra los nativos, rehusó ayudar a Colón y retuvo a Diego Méndez durante meses. Mientras tanto, en Jamaica, hubo un motín encabezado por los hermanos Porras contra el mando de un ya enfermo y artrítico Colón, que fracasó en principio al no poder abandonar Jamaica.
El 29 de febrero de 1504 hubo un eclipse lunar que predijo Colón y que asustó a los asustados indígenas jamaicanos, que le hicieron ofrendas. Sin embargo, solo ganó algo de tiempo, pues a través de un emisario mandado, Nicolás de Ovando le hizo llegar su negativa a enviar un rescate.
Tras ocho meses de espera, el 11 de septiembre de 1504, un enfermo y agotado Colón y su hijo Hernando lograron reembarcar en Jamaica con destino la Española, en un barco conseguido por Diego Méndez. Colón tuvo que pagar su pasaje. El viaje duró 45 días, frente a los 5 que había tardado Diego Méndez en una canoa, debido a las adversas condiciones de la mar.
110 de los 145 miembros de la expedición sobrevivieron, aunque muchos de ellos, exhaustos, renunciaron a volver a Castilla y se quedaron en La Española.
En este último viaje por las Antillas Mayores, Colón descubrió las islas llamadas actualmente Caimán Brac y Pequeño Caimán (pues Colón nunca vio la isla de Gran Caimán), que recibieron el nombre de Las Tortugas. Se les dio ese nombre por la gran cantidad de tortugas que había en ellas y en sus alrededores. Regresó en 1504 a Sanlúcar de Barrameda sin cumplir ninguno de sus principales objetivos.
EL EPÓNIMO ES : huevo de Colón; muchos lugares y territorios, como Columbus, Colombia, Colombo, British Columbia en Canadá.
El huevo de Colón, (en italiano: uovo di Colombo ˈwɔːvo di koˈlombo) se refiere a una tarea aparentemente imposible (que Colón realizó), la que se vuelve fácil una vez comprendida. La expresión se refiere a una historia apócrifa, que data de al menos el siglo XVI, en la que se dice que Cristóbal Colón, estaba entre varios geógrafos de origen noble con quienes estaba reunido, en donde ellos lo criticaban diciendo que: "Encontrar una nueva ruta comercial hacia la India, era inevitable y no un gran logro" como Colon quería darlo a entender. Este desafía a sus críticos, apostándoles a que intentaran que a un huevo lo pudieran hacer que se sostuviera en su punta, sin ayuda externa alguna, más que con el huevo mismo. Después de que sus rivales, tratan y tratan y terminan por rendirse, Colón lo hace él mismo golpeando el huevo en la mesa para aplanar su punta más redondeada, logrando así que este se parara sin ayuda alguna.
A menudo se alude a la historia cuando se habla de creatividad. El término también se ha utilizado como el nombre comercial de un rompecabezas tangram y varios otros rompecabezas mecánicos.
Este concepto, muy bien se pudo haber llamado: "El huevo de Brunelleschi," puesto que quince años antes de lo contado de Colon, Giorgio Vasari recoge una historia similar en su obra Vidas de pintores, escultores y arquitectos (Florencia, 1550).[1] El joven arquitecto italiano Filippo Brunelleschi había diseñado una cúpula muy hermosa, aunque extremadamente grande y pesada para la catedral de Santa María del Fiore, por lo que los gobernantes de la ciudad pidieron que se les enseñara el modelo. Él joven se negó, proponiendo en su lugar que quien lograra poner un huevo de pie, completamente sin ayuda externa fuera del huevo mismo sobre una mesa de mármol; construyera la cúpula. Porque de esa manera se descubriría el talento de cada cual y así, poder determinar quien tendría el talento más elevado. Todos los maestros lo intentaron pero ninguno lo consiguió, y cuando le llegó el turno a Filippo, este golpeó delicadamente el huevo en su parte más ancha contra el mármol, dañando y aplanando un poco la curvatura de su base, y consiguió así dejarlo de pie. Los demás protestaron diciendo que ellos también podrían haber hecho lo mismo, y Filippo contestó riendo que también habrían podido construir la cúpula de acuerdo a su inventiva si hubieran visto el modelo o el diseño que les estaba ocultando.
Ambas historias son de dudosa verosimilitud, pero son ingeniosas e ilustran bien la idea, y probablemente esa es la razón porque se popularizaran.
Fuente de la historia
La historia del huevo de Colón puede haberse originado con el historiador y viajero italiano Girolamo Benzoni. En su libro Historia del Nuevo Mundo, publicado en 1565, donde escribió:
"Estando Colón en una fiesta con muchos nobles españoles donde, como era costumbre, el tema de conversación eran las Indias, uno de ellos tomo la iniciativa en decir lo que muchos pensaban: ''Señor Cristóbal, aunque usted no hubiera encontrado las Indias, no nos faltaría un hombre que hubiera intentado lo mismo que usted hizo, aquí en nuestro propio país de España, ya que estamos llenos de grandes hombres hábiles en cosmografía y literatura.” Colón no respondió a estas palabras inmediatamente, sino que más bien, pidió que le trajeran un huevo. Una vez con el huevo frente a él, lo puso sobre la mesa diciendo: "Señores, apostaré cualquier cantidad con cualquiera de ustedes, a que no podrán hacer que este huevo se pare sobre si mismo como yo lo haré, desnudo y sin nada externo que lo ayude en absoluto con ese fin." Todos lo intentaron, y nadie logró que se pusiera de pie. Finalmente, cuando el huevo llegó a las manos de Colón, él golpeando contra la mesa la parte menos punta, lo hizo parar, después de haberlo aplastado un poco, haciéndolo algo plano de un extremo; por lo cual todos quedaron confusos, entendiendo lo que él hubiera dicho ante esto: “Que después de hecho el hecho, todo el mundo sabe cómo hacerlo. Que, si todos ellos eran tan perspicaces, ya debieron haber buscado y encontrado primero las Indias, y no tan tarde, venir a reírse del que las había buscado y encontrado primero (*pues el pensaba que había llegado a las Indias), puesto se había dado que, desde hacía mucho tiempo, se reían, mientras que mayormente se maravillaban de ello, como que hubiera sido una imposibilidad.”
Arthur Holly Compton (Wooster, Ohio, 10 de septiembre de 1892 - Berkeley, California, 15 de marzo de 1962) fue un físico estadounidense galardonado con el premio Nobel de Física en 1927.
Biografía


Compton nació en Wooster (Ohio) y estudió en el Wooster College y en la Universidad de Princeton. En 1923 fue profesor de física en la Universidad de Chicago. Durante su estancia en esta universidad, Compton dirigió el laboratorio en el que se produjo la primera reacción nuclear en cadena, lo que provocó que tuviera un papel relevante en el Proyecto Manhattan, la investigación que desarrolló la primera bomba atómica.
Desde 1945 hasta 1953 Compton fue rector de la Universidad de Washington y después de 1954 fue catedrático de Filosofía Natural.
Investigaciones científicas
Sus estudios de los rayos X le llevaron a descubrir en 1923 el denominado efecto Compton, el cambio de longitud de onda de la radiación electromagnética de alta energía al ser dispersada por los electrones. El descubrimiento de este efecto confirmó que la radiación electromagnética tiene propiedades tanto de onda como de partículas, un principio central de la teoría cuántica.
Por su descubrimiento del efecto Compton y por su investigación de los rayos cósmicos y de la reflexión, la polarización y los espectros de los rayos X compartió el Premio Nobel de Física de 1927 con el físico británico Charles Wilson.
Fue galardonado, en 1940, con la medalla Hughes, concedida por la Royal Society «por su descubrimiento del efecto Compton; y por su trabajo sobre los rayos cósmicos».
EL EPÓNIMO ES :

El efecto Compton (o dispersión Compton) consiste en el aumento de la longitud de onda de un fotón cuando choca con un electrón libre y pierde parte de su energía. La frecuencia o la longitud de onda de la radiación dispersada depende únicamente del ángulo de dispersión.
Descubrimiento y relevancia histórica
El efecto Compton fue estudiado por el físico Arthur Compton en 1923, quien pudo explicarlo utilizando la noción cuántica de la radiación electromagnética como cuantos de energía y la mecánica relativista de Einstein. El efecto Compton constituyó la demostración final de la naturaleza cuántica de la luz tras los estudios de Planck sobre el cuerpo negro y la explicación de Albert Einstein del efecto fotoeléctrico.
Compton descubrió este efecto al experimentar con rayos X, los cuales fueron dirigidos contra una de las caras de un bloque de carbón. Al chocar los rayos X con el bloque se difundieron en varias direcciones; a medida que el ángulo de los rayos difundidos aumentaba, también se incrementaba su longitud de onda. Con base en la teoría cuántica, Compton afirmó que el efecto se debía a que el cuanto de rayos X actúa como una partícula material al chocar contra el electrón, por lo cual la energía cinética, que el cuanto comunica al electrón, representa una pérdida en su energía original.[1]
Como consecuencia de estos estudios, Compton ganó el Premio Nobel de Física en 1927.
Este efecto es de especial relevancia científica, ya que no puede ser explicado a través de la naturaleza ondulatoria de la luz. Esta debe comportarse como partícula para poder explicar dichas observaciones, por lo que adquiere una dualidad onda corpúsculo característica de la mecánica cuántica.
Introducción

La dispersión Compton es un ejemplo de dispersión elástica[2] de la luz por una partícula cargada libre, donde la longitud de onda de la luz dispersada es diferente de la de la radiación incidente. En el experimento original de Compton (véase la Fig. 1), la energía del fotón de rayos X (≈17 keV) era significativamente mayor que la energía de enlace del electrón atómico, por lo que los electrones podían tratarse como libres tras la dispersión. La cantidad en la que cambia la longitud de onda de la luz se denomina desplazamiento Compton. Aunque existe la dispersión Compton del núcleo,[3] La dispersión Compton suele referirse a la interacción en la que sólo participan los electrones de un átomo. El efecto Compton fue observado por Arthur Holly Compton en 1923 en la Universidad Washington de San Luis y verificado por su estudiante de posgrado Y. H. Woo en los años siguientes. Compton recibió el Premio Nobel de Física en 1927 por el descubrimiento.
El efecto es significativo porque demuestra que la luz no puede explicarse puramente como un fenómeno ondulatorio.[4] La dispersión de Thomson, la teoría clásica de una onda electromagnética dispersada por partículas cargadas, no puede explicar los cambios de longitud de onda a baja intensidad: clásicamente, la luz de intensidad suficiente para que el campo eléctrico acelere una partícula cargada a una velocidad relativista provocará un retroceso por presión de radiación y un desplazamiento Doppler asociado de la luz dispersada,[5] pero el efecto sería arbitrariamente pequeño a intensidades de luz suficientemente bajas independientemente de la longitud de onda. Por tanto, si queremos explicar la dispersión Compton de baja intensidad, la luz debe comportarse como si estuviera formada por partículas. O la suposición de que el electrón puede tratarse como libre no es válida, lo que da lugar a que la masa efectivamente infinita del electrón sea igual a la masa nuclear (véase, por ejemplo, el comentario más abajo sobre la dispersión elástica de los rayos X a partir de ese efecto). El experimento de Compton convenció a los físicos de que la luz puede tratarse como un flujo de objetos similares a partículas (cuantos llamados fotones), cuya energía es proporcional a la frecuencia de la onda luminosa.
Como se muestra en la Fig. 2, la interacción entre un electrón y un fotón da lugar a que el electrón reciba parte de la energía (haciéndolo retroceder), y a que se emita un fotón de la energía restante en una dirección distinta de la original, de modo que el momento global del sistema también se conserva. Si el fotón dispersado aún tiene suficiente energía, el proceso puede repetirse. En este caso, el electrón se considera libre o poco ligado. La verificación experimental de la conservación del momento en procesos individuales de dispersión Compton por Bothe y Geiger así como por Compton y Simon ha sido importante para refutar la teoría BKS (teoría Bohr-Kramers-Slater).
La dispersión Compton es uno de los cuatro procesos que compiten cuando los fotones interactúan con la materia. A energías de unos pocos eV a unos pocos keV, correspondientes a la luz visible a través de rayos X blandos, un fotón puede ser completamente absorbido y su energía puede expulsar un electrón de su átomo anfitrión, un proceso conocido como efecto fotoeléctrico. Los fotones de alta energía de 1,022 MeV y superiores pueden bombardear el núcleo y provocar la formación de un electrón y un positrón, proceso denominado creación de pares; los fotones de energía aún mayor (más allá de un umbral de energía de al menos 1,670 MeV, dependiendo de los núcleos implicados), pueden expulsar un nucleón o partícula alfa del núcleo en un proceso denominado fotodesintegración. La dispersión Compton es la interacción más importante en la región de energía intermedia, a energías de fotones superiores a las típicas del efecto fotoeléctrico pero inferiores al umbral de producción de pares.
Formulación matemática
La variación de longitud de onda de los fotones dispersados, , puede calcularse a través de la relación de Compton:
donde:
- es la constante de Planck,
- es la masa del electrón,
- es la velocidad de la luz.
- el ángulo entre los fotones incidentes y dispersados.
Esta expresión proviene del análisis de la interacción como si fuera una colisión elástica y su deducción requiere únicamente la utilización de los principios de conservación de energía y momento. La cantidad = 0.0243 Å, se denomina longitud de onda de Compton. Para los fotones dispersados a 90°, la longitud de onda de los rayos X dispersados es justamente 0.0243 Å mayor que la línea de emisión primaria.
Deducción matemática
La deducción de la expresión para (llamada a veces corrimiento de Compton) puede hacerse considerando la naturaleza corpuscular de la radiación y las relaciones de la mecánica relativista. Consideremos un fotón de longitud de onda y momentum dirigiéndose hacia un electrón en reposo (masa en reposo del electrón ). La teoría de la relatividad especial impone la conservación del cuadrimomento . Si es la longitud de onda del fotón dispersado y es el momentum del electrón dispersado se obtiene:
donde y son, respectivamente, los ángulos de dispersión del fotón y del electrón (medidos respecto de la dirección del fotón incidente). La primera de las ecuaciones anteriores asegura la conservación de la componente del momento perpendicular a la dirección incidente, la segunda hace lo mismo para la dirección paralela. La conservación de la energía da:
Lo que sigue es un trabajo de álgebra elemental. De las ecuaciones de conservación del momentum es fácil eliminar para obtener:
En la expresión para la conservación de la energía se hace:
Aplicaciones
Dispersión Compton
La dispersión Compton es de primordial importancia para la radiobiología, ya que es la interacción más probable de los rayos gamma y los rayos X de alta energía con los átomos de los seres vivos y se aplica en radioterapia.[6] [7]
La dispersión Compton es un efecto importante en espectroscopia gamma que da lugar al borde Compton, ya que es posible que los rayos gamma se dispersen fuera de los detectores utilizados. La supresión Compton se utiliza para detectar los rayos gamma dispersos para contrarrestar este efecto.
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