viernes, 11 de septiembre de 2026

EPÓNIMOS

 Artículo destacado

Cayo Julio César
Dictador de la República Romana
Rei gerundae causa

Busto Tusculum, el único retrato de César contemporáneo que se conserva.
Ejercicio
Octubre-11 de diciembre de 49 a. C.
(primera dictadura)
48-47 a. C.
(segunda dictadura)
46-14 de febrero de 44 a. C.
(tercera dictadura)
PredecesorLucio Cornelio Sila (en 81 a. C.)
SucesorÉl mismo como Dictador perpetuo
Dictador perpetuo de la República romana
14 de febrero-15 de marzo de 44 a. C.
PredecesorÉl mismo como Dictador romano
Sucesor

Cargo abolido

Pontífice máximo
63-44 a. C.
PredecesorQuinto Cecilio Metelo Pio
SucesorMarco Emilio Lépido
Información personal
Nombre completoGaius Iulius Caesar
Nacimiento12 o 13 de julio de 100 a. C.
Roma, República romana
Fallecimiento15 de marzo de 44 a. C. (55 años)
Roma, República romana
ReligiónPoliteísmo romano
Familia
DinastíaJulio-Claudia
PadreCayo Julio César
MadreAurelia
CónyugeCornelia (84 a. C.-68 a. C.)
Pompeya (68 a. C.-63 a. C.)
Calpurnia (59 a. C.-44 a. C.)
HijosJulia
Cesarión (ilegítimo)
Augusto (adoptivo)
Información profesional
LealtadRepública romana
UnidadEjército romano
MandosLegio XIII Gemina

Cayo o Gayo Julio César (en latín: Gaius Iulius Caesar;[a] 12 o 13 de julio de 100 a. C.-15 de marzo de 44 a. C.) fue un político y militar romano del siglo I a. C., miembro de los patricios Julios Césares, que alcanzó las más altas magistraturas del Estado romano y dominó la política de la República tras vencer en la guerra civil que le enfrentó al sector más conservador del Senado. César desempeñó un papel fundamental en los acontecimientos que condujeron a la caída de la República romana y al surgimiento del Imperio romano, y como tal es una de las figuras principales de la Antigüedad clásica.

Nacido en el seno de la gens Julia, una familia patricia de escasa fortuna, estuvo emparentado con algunos de los hombres más influyentes de su época, como su tío Cayo Mario, quien influiría de manera determinante en su carrera política. En 84 a. C., a los dieciséis años, el popular Lucio Cornelio Cinna lo nombró flamen Dialis, cargo religioso del que fue relevado por Sila, con quien tuvo conflictos a causa de su matrimonio con la hija de Cinna. Tras escapar de morir a manos de los sicarios del dictador Sila, fue perdonado gracias a la intercesión de los parientes de su madre. Trasladado a la provincia de Asia, combatió en Mitilene como legado de Marco Minucio Termo. Volvió a Roma a la muerte de Sila en 78 a. C., y ejerció por un tiempo la abogacía. En 73 a. C. sucedió a Cayo Aurelio Cota como pontífice, y pronto entró en relación con los cónsules Pompeyo y Craso, cuya amistad le permitiría lanzar su propia carrera política.[b] En 70 a. C. César sirvió como cuestor en la provincia de la Hispania Ulterior y como edil curul en Roma. Durante el desempeño de esa magistratura ofreció unos espectáculos que fueron recordados durante mucho tiempo por el pueblo.

En 63 a. C. fue elegido pretor urbano al obtener más votos que el resto de candidatos. Ese mismo año murió Quinto Cecilio Metelo Pío, pontifex maximus designado durante la dictadura de Sila, y, en las elecciones celebradas para sustituirle, venció César. Al término de su pretura sirvió como propretor en Hispania, donde capitaneó una breve campaña militar contra los lusitanos. En 59 a. C. fue elegido cónsul gracias al apoyo de sus dos aliados políticos, Pompeyo y Craso, los hombres con los que César formó el llamado Primer Triunvirato, una alianza política informal que dominó la política romana por varios años. Su colega durante el consulado, Marco Calpurnio Bíbulo, se retiró para así entorpecer la labor de César que, sin embargo, logró sacar adelante una serie de medidas legales, entre las que destaca una ley agraria que regulaba el reparto de tierras entre los soldados veteranos.

Tras su consulado fue designado procónsul de las provincias de la Galia Transalpina, Iliria y la Galia Cisalpina, esta última tras la muerte de su gobernador, Céler. Su gobierno se caracterizó por una política muy agresiva con la que sometió a prácticamente la totalidad de los pueblos celtas en varias campañas. Este conflicto, conocido como la guerra de las Galias, finalizó cuando el general republicano venció en la batalla de Alesia a los últimos focos de oposición, encabezados por un jefe arverno llamado Vercingétorix. Sus conquistas extendieron el dominio romano sobre los territorios que hoy integran Francia, Bélgica, Países Bajos y parte de Alemania. Fue el primer general romano en penetrar en los inexplorados territorios de Britania y Germania.

Estos logros y el apoyo de su experimentado ejército amenazaban con eclipsar la posición de Pompeyo. La alianza entre César y Pompeyo se fue debilitando poco a poco y, en el año 50 a. C., Pompeyo se había alineado nuevamente con el Senado. Al expirar su mandato y, habiendo concluido en gran medida las Guerras de las Galias, mientras César terminaba de organizar la estructura administrativa de la nueva provincia que había anexionado a la República, sus enemigos políticos trataban en Roma de despojarle de su ejército y cargo utilizando el Senado, que le ordenó que renunciara a su mando militar y regresara a Roma. César, a sabiendas de que si entraba en la capital sería juzgado y exiliado, intentó presentarse al consulado in absentia, a lo que los optimates se negaron. Este y otros factores le impulsaron a desafiar las órdenes senatoriales y protagonizar el famoso cruce del Rubicón, momento en el que, al parecer, pronunció la inmortal frase alea iacta est («la suerte está echada»). Inició así una nueva guerra civil, en la que se enfrentó a los optimates, que estaban liderados por su antiguo aliado, Pompeyo. Sus sucesivas victorias en las batallas de Farsalia, Tapso y Munda sobre los conservadores, le hicieron el amo de la República en el año 45 a. C.. El hecho de que estuviera en plena guerra civil no le impidió enfrentarse a Farnaces II en Zela y a los enemigos de Cleopatra en Alejandría. A su regreso a Roma, tras asumir el control del gobierno y perdonar a muchos de sus enemigos, se hizo nombrar cónsul y dictador perpetuo, e inició una serie de reformas económicas, urbanísticas y administrativas. Creó el calendario juliano para reemplazar el calendario lunisolar republicano, redujo el reparto gratuito de grano, asentó a sus veteranos en nuevas colonias de ultramar, aumentó considerablemente el tamaño del Senado y extendió la ciudadanía a comunidades de Hispania y de lo que hoy es el norte de Italia.

A pesar de que bajo su gobierno la República experimentó un breve periodo de gran prosperidad, algunos senadores vieron a César como un tirano que ambicionaba restaurar la monarquía romana. Con el objetivo de eliminar la amenaza que suponía el dictador, un grupo de senadores formado por algunos de sus hombres de confianza, como Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino, y antiguos lugartenientes, entre ellos Cayo Trebonio y Décimo Junio Bruto Albino, urdieron una conspiración con el fin de eliminarlo. Dicho complot culminó cuando, en los idus de marzo, los conspiradores asesinaron a César junto a la estatua de Pompeyo, en un templo cercano al foro. Su muerte provocó el estallido de un largo periodo de guerras civiles, en las que los partidarios del régimen de César, Marco Antonio, Octavio y Lépido, derrotaron en la doble batalla de Filipos a sus asesinos, liderados por Bruto y Casio. Al término del conflicto, Octavio, Antonio y Lépido formaron el Segundo Triunvirato y se repartieron los territorios de la República, aunque, una vez apartado Lépido, finalmente volverían a enfrentarse en Accio, donde Octavio, heredero de César, venció a Marco Antonio y se convirtió en el primer emperador romano, Augusto.

Al margen de su carrera política y militar, César destacó como orador, historiador y escritor. Redactó, al menos, un tratado de astronomía, otro acerca de la religión republicana romana y un estudio sobre el latín, ninguno de los cuales ha sobrevivido hasta nuestros días. Las únicas obras que se conservan son sus Comentarios de la guerra de las Galias y sus Comentarios de la guerra civil. Se conoce el desarrollo de su carrera como militar y gran parte de su vida a través de sus propias obras y de los escritos de autores como Suetonio, Plutarco, Veleyo Patérculo o Eutropio. Muchos historiadores consideran a César uno de los mayores comandantes militares de la historia.[3] Su cognomen fue adoptado posteriormente como sinónimo de «emperador», y el título de «César» se utilizó en todo el Imperio romano y dio origen a términos modernos como káiser, qaisar o zar. Asimismo, el nombre del clan de César, Julio (Iulius), también es conocido en el mundo occidental gracias a que durante su vida el mes romano de quintilis, en el que nació, fue renombrado «julio» en su honor. Este nombre ha perdurado, al igual que la reforma del calendario realizada por César, el calendario juliano, que todavía se utiliza parcialmente en países cristianos ortodoxos, y que sobrevive en una versión ligeramente corregida en el calendario gregoriano. César ha aparecido con frecuencia en obras literarias y artísticas.

EPÓNIMOS :

Artículo bueno
Cifrado César

El cifrado César mueve cada letra un determinado número de espacios en el alfabeto. En este ejemplo se usa un desplazamiento de tres espacios, así que una B en el texto original se convierte en una E en el texto codificado.
General
Relacionado conCifrado de Vigenère
ROT13
Detalle de cifrado
EstructuraCifrado por sustitución
Mejor criptoanálisis público
Análisis de frecuencias y ataques por fuerza bruta.

En criptografía, el cifrado César, también conocido como cifrado por desplazamiento, código de César o desplazamiento de César, es una de las técnicas de cifrado más simples y más usadas. Es un tipo de cifrado por sustitución en el que una letra en el texto original es reemplazada por otra letra que se encuentra un número fijo de posiciones más adelante en el alfabeto. Por ejemplo, con un desplazamiento de 3, la A sería sustituida por la D (situada 3 lugares a la derecha de la A), la B sería reemplazada por la E, etc. Este método debe su nombre a Julio César, que lo usaba para comunicarse con sus generales.

El cifrado César muchas veces puede formar parte de sistemas más complejos de codificación, como el cifrado Vigenère, e incluso tiene aplicación en el sistema ROT13. Como todos los cifrados de sustitución alfabética simple, el cifrado César se descifra con facilidad y en la práctica no ofrece mucha seguridad en la comunicación.

Ejemplo

La transformación se puede representar alineando dos alfabetos; el alfabeto cifrado es un alfabeto normal que está desplazado un número determinado de posiciones hacia la izquierda o la derecha. Por ejemplo, aquí el cifrado César está usando un desplazamiento de seis espacios hacia la derecha:

Texto original: ABCDEFGHIJKLMNÑOPQRSTUVWXYZ
Texto codificado: GHIJKLMNÑOPQRSTUVWXYZABCDEF

Para codificar un mensaje, simplemente se debe buscar cada letra de la línea del texto original y escribir la letra correspondiente en la línea codificada. Para decodificarlo se debe hacer lo contrario.

Texto original: WIKIPEDIA, LA ENCICLOPEDIA LIBRE
Texto codificado: ZLNLSHGLD, OD HQFLFORSHGLD OLEUH

La codificación también se puede representar usando aritmética modular, transformando las letras en números, de acuerdo al esquema A = 0, B = 1, ..., Z = 26.[1] Debe emplearse el número de símbolos del alfabeto, en español este número es 27 pero en inglés es 26. La codificación de la letra x con un desplazamiento n puede ser descrita matemáticamente como:[2]

La decodificación se hace de manera similar:

La operación de sustitución se conserva siempre a lo largo de todo el mensaje, por lo que el cifrado se clasifica como un cifrado de tipo sustitución monoalfabética, en oposición a la sustitución polialfabética.

Historia y uso

El cifrado César fue nombrado así en honor a Julio César, quien usó un alfabeto con desplazamiento de tres espacios.

El cifrado César recibe su nombre en honor a Julio César, que, según Suetonio, lo usó con un desplazamiento de tres espacios para proteger sus mensajes importantes de contenido militar:

Si tenía que decir algo confidencial, lo escribía usando el cifrado, esto es, cambiando el orden de las letras del alfabeto, para que ni una palabra pudiera entenderse. Si alguien quiere decodificarlo, y entender su significado, debe sustituir la cuarta letra del alfabeto, es decir, la D por la A, y así con las demás.
Suetonio, Vida de los Césares 56 .

Aunque César es la primera persona de la que se sabe que haya usado este sistema, anteriormente ya se utilizaron otros cifrados por sustitución. El sobrino de Julio César, Augusto, también empleó el cifrado, pero con un desplazamiento de uno:

Cuando escribía un texto cifrado, sustituía la B por la A, la C por la B y el resto de las letras de ese mismo modo, usando AA para la X.
Suetonio, Vida de Augusto 88.

Hay indicios de que Julio César usaba también sistemas más complicados, y un escritor, Aulus Gellius, hace referencia a un tratado (ahora perdido) sobre el cifrado:[3]

Hay incluso un tratado ingeniosamente escrito del gramático Probus referente al significado secreto de las letras en la composición de las epístolas de César.
Aulus Gellius, 17.9.1–5.

No se sabe cuán efectivo resultaba realmente el cifrado César en esa época, pero debió de ser razonablemente seguro, ya que pocos enemigos de César habrían sabido leer, y mucho menos podrían haber llevado a cabo el criptoanálisis necesario. Asumiendo que el atacante pudiera leer el mensaje, no existen pruebas de la existencia de técnicas para solucionar este tipo de codificación.[4]

En el siglo XIX, la sección de avisos personales de los periódicos servía a veces para intercambiar mensajes codificados usando técnicas de cifrado simples. David Kahn (1967) describe algunos ejemplos de comunicación secreta entre amantes que utilizaban este cifrado en el periódico The Times.[5] Incluso en 1915, el cifrado César aún era utilizado: la armada rusa lo empleaba sustituyendo a otros cifrados más complicados que habían resultado muy difíciles de utilizar por sus tropas; los criptoanalistas alemanes y austriacos no tuvieron mucha dificultad para decodificar los mensajes.[6]

El cifrado César se puede encontrar en la actualidad en algunos juguetes modernos, como los anillos decodificadores. En el algoritmo ROT13 se usa el cifrado César con un desplazamiento de 13, un método simple para ofuscar el texto que se usa en algunos foros de internet para ocultar texto (como la línea final de un chiste o partes de una historia que no se quieren revelar), pero no se usa como método de codificación.[7]

El cifrado Vigenère usa el cifrado César con un desplazamiento diferente en cada posición del texto; el valor del desplazamiento se define usando una palabra clave repetitiva. Si la palabra clave fuera escogida al azar y tan larga como el mensaje (para que no se repita), el sistema resultante sería, en teoría, indescifrable. Para claves más cortas que el mensaje (es decir, por el cifrado Vigenère), que es lo que se usaba históricamente, aparece en el texto un patrón cíclico que se puede detectar con el método Kasiski, y saber la longitud de la clave. Una vez conocida la longitud de la clave, por ejemplo k, entonces el criptograma se descompone en criptogramas k de César que se pueden descifrar con un análisis frecuencial.[8]

A modo anecdótico, el mafioso Bernardo Provenzano, detenido en 2006, utilizaba para comunicarse notas escritas con una máquina de escribir, codificadas mediante este rudimentario algoritmo, renegando de cualquier tecnología nueva como el teléfono móvil o internet. A pesar de lo rudimentario del sistema, había conseguido tener a la policía despistada durante años.[9]

Descifrado

DesplazamientoPosible mensaje
original
0Ep exeuyi
1Do dwdtxh
2Cn cvcswg
3Bm bubrvf
4Al ataque
5Zk zszptd
6Yj yryosc
...
23Hs hahxbl
24Gr gzgwak
25Fq fyfvzj

El descifrado del cifrado César puede hacerse fácilmente, incluso si solo se dispone de un texto cifrado corto. Se pueden considerar dos situaciones:

  1. Un atacante conoce (o adivina) que se puede utilizar alguna forma simple de sustitución de letras, pero no sabe que se usa el cifrado César.
  2. Un atacante sabe que se ha empleado el cifrado César, pero no conoce el valor del desplazamiento.

En la primera situación se pueden aplicar dos métodos. El primero se basa en un ataque de fuerza bruta:[10] como solo existe un determinado número de valores de desplazamiento, 27 en español, se pueden probar todos y cada uno hasta encontrar un mensaje coherente.[11] Una forma de hacer esto es usar una tabla y en cada renglón escribir el texto con un desplazamiento diferente.[12] El ejemplo de texto cifrado dado en la tabla de la derecha es "Ep exeuyi"; se puede reconocer el mensaje original a simple vista con un desplazamiento de cuatro.

En la segunda situación, el proceso de descifrado es aún más directo. Como solo hay un número limitado de posibles desplazamientos, se pueden probar todos por orden, en un ataque por fuerza bruta.[13] Una forma de hacerlo es escribir una tabla en la que se descifra un pedazo del texto con todos los desplazamientos posibles[14] —esta técnica a veces se conoce como «completando el componente claro»—.[15] En el ejemplo de la tabla de la derecha se intenta decodificar el texto cifrado «Ep exeuyi»; en este caso, el texto coherente se reconoce instantáneamente a simple vista, encontrándose codificado por un desfase de cinco letras hacia la izquierda. Otra forma de obtener la solución mediante este método es escribiendo debajo de cada letra el alfabeto en orden inverso y empezando por esa letra. Este proceso se puede acelerar usando cintas verticales con el alfabeto escrito en orden inverso y alineado, de modo que formen el texto cifrado en una fila. Así, el texto coherente debe aparecer en alguna de las filas.

Distribución de las letras en un texto común en español.

El segundo método de descifrado consiste en comparar las distribuciones de frecuencias de las letras (análisis de frecuencia). Representando las frecuencias de las letras en el texto cifrado y conociendo la distribución de letras en el idioma original del mensaje original, una persona puede determinar fácilmente el valor del desplazamiento. Por ejemplo, en español, las frecuencias de las letras E y A (las más frecuentes) y las de la K y la W (las menos frecuentes) son particularmente distinguibles.[16] Los ordenadores también pueden hacerlo a base de mediciones, haciendo que la distribución actual coincida con la distribución esperada (se puede utilizar por ejemplo un análisis de distribución chi cuadrado).[17]

La mayoría de las veces solo se encontrará un mensaje descifrado. Sin embargo, cuando el mensaje es muy corto pueden aparecer varias palabras descifradas. Por ejemplo, "ezaz" puede ser descifrado como "topo" o "jefe"; de manera similar "xzyz" puede ser descifrado como "cede" o "mono".

Repetir el proceso de cifrado varias veces no mejora la seguridad. Esto se debe a que usar dos desplazamientos, por ejemplo el desplazamiento A y el desplazamiento B, sería equivalente a usar un desplazamiento de A + B. En terminología matemática, el cifrado repetido con diferentes claves forma un grupo cíclico.

[


Zar (en ruso царь, transliterado al alfabeto latino como tsar; en búlgaro, macedonio y serbocroata цар, car), que proviene del latín caesar, -ăris, en femenino zarina/zariza (царица, transliterado al alfabeto latino como tsaritsa; en serbocroata, carica), era el título usado por monarcas eslavos, por el Imperio búlgaro (913-1396) y el Reino de Bulgaria (1908-1946), por el Imperio ruso entre 1547 y 1917 (aunque desde 1721 la forma oficial fue la de emperador), pero también por dos gobernantes de Serbia (1346-1371). El primer gobernante en usar el título zar fue Simeón I el Grande, monarca búlgaro. La última persona hasta la fecha en tener el título de zar, y la única persona viva en la actualidad que ha tenido este título, es Simeón II de Bulgaria.

Como muchos otros títulos nobiliarios, se usa figurativamente en el habla normal para referirse a personas o instituciones que poseen gran poder y actúan como autócratas.[2]

Etimología

La palabra zar deriva del latín cesar, tomado del título de los emperadores romanos desde Octavio César Augusto (Augusto), que lo usó como sucesor y pariente de Cayo Julio César (Julio César).[3][4] El equivalente griego de la palabra latina imperator era el título autokrator'. El término basileus era otro término para el mismo cargo, pero se utilizaba de forma diferente según se tratara de un contexto político contemporáneo o de un contexto histórico o bíblico.


Tsar es un supergrupo de protistas recientemente propuesto (2019)[2] que engloba a Telonemia y al supergrupo Sar. El supergrupo se ha establecido basándose en estudios filogenéticos basados en 248 genes y utilizando modelos de mezcla heterogéneos, que resuelven el origen evolutivo de Telonemia como grupo hermano del supergrupo Sar.


César (en latín: Caesar) fue uno de los títulos del emperador romano. Deriva del cognomen de Julio César (Iulius Caesar), el general, cónsul y dictador romano. Inicialmente no era más que un nombre familiar pero, a partir del año de los cuatro emperadores (69), pasó a convertirse en un calificativo imperial. Durante el resto de la era imperial, se utilizó principalmente para designar al sucesor designado del emperador, pero también formaba parte del título del emperador reinante.

«César» es el origen de los títulos de Káiser que ostentaron los soberanos del Sacro Imperio Romano Germánico, del Imperio austríaco, del Imperio austrohúngaro y del Imperio alemán, equivalente a «emperador», al considerarse herederos del Imperio romano, y también del eslavo Zar, como rivales, Imperio búlgaro, o herederos, Serbia y Rusia, del Imperio bizantino, aunque esta traducción es más ambigua.

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