| Cayo Mecenas | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre en latín | C.Maecenas | |
| Nacimiento | 70 a. C. Arezzo (Italia) | |
| Fallecimiento | 8 a. C. | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Terencia | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Político, mecenas, poeta y escritor | |

Cayo o Gayo Mecenas [a] (70-8 a. C.) noble romano de origen etrusco, confidente y consejero político de Augusto. Fue también un importante impulsor de las artes, protector de jóvenes talentos de la poesía y amigo de destacados autores como Virgilio y Horacio. Su dedicación artística acabó por hacer de su nombre, Mecenas, un sinónimo de aquel que fomenta y patrocina las actividades artísticas desinteresadamente.[2]
Vida
Sus vínculos con Octavio se remontan a los inicios de la carrera política de este. Ya en el año 44 a. C. lo ayudó a poner en pie el ejército con el que el futuro Augusto hizo valer sus derechos como vengador de Julio César. También estuvo a su lado durante la batalla de Filipos. Luego, actuó como su agente diplomático, interviniendo como mediador en los tratados de Brundisium (40 a. C.) y de Tarentum (37 a. C.) entre Octavio y los otros dos triunviros, Lépido y Marco Antonio. Hasta el año 23 a. C., Mecenas fue, junto con Marco Vipsanio Agripa, el más cercano colaborador de Augusto en las tareas de gobierno y su suplente en varias de sus ausencias de Roma. En los últimos años, su relación con el futuro emperador se fue enfriando, probablemente debido a un escarceo amoroso que Augusto tuvo con su esposa Terencia. No obstante, cuando Mecenas murió, señaló a Augusto como su único heredero.
Mecenas ha quedado ligado a la historia de la literatura por su apoyo y protección brindados a jóvenes poetas, como Horacio, al que descubrió (y al que llegó a obsequiar con una finca ubicada en las montañas sabinas), y como Virgilio, quien escribió sus Geórgicas en su honor. Otros poetas como Propercio, Lucio Vario Rufo, Plocio Tuca, Cayo Valgio Rufo o Domicio Marso fueron también sus protegidos.
El propio Mecenas escribió algunas obras, si bien su calidad no puede compararse a la de sus protegidos. De sus trabajos solo sobreviven una veintena de fragmentos, que incluyen diálogos como Symposium y el poema In Octaviam (Contra Octavia), cuyo contenido es incierto.
EPÓNIMO :









El mecenazgo es un tipo de patrocinio que se otorga a artistas, literatos o científicos, a fin de permitirles desarrollar su obra. Ese apoyo, aunque se presente como desinteresado, pues el que lo otorga no exige a sus beneficiarios ningún tipo de devolución o créditos económicos a corto plazo, sí que proporciona una remuneración de carácter íntimo (el placer estético, moral o intelectual, o la satisfacción de la vanidad), además de una operación de relaciones públicas que puede llegar a ser muy útil, por cuanto justifica su posición social y mejora su reputación. Cuando el mecenazgo incluye el encargo de la obra y no se limita a una genérica protección a la actividad del patrocinado, puede determinar en gran medida el proceso creativo y la ejecución de la obra, si precisa (a veces mediante contrato vinculante) los materiales, dimensiones, tema o tratamiento. La obra de arte (o literaria o científica) puede quedar o no en propiedad del mecenas, siendo muy común que este la done o ponga a disposición del público de una u otra forma (publicación, exhibición en un museo, etc.)
«Mecenas» es la persona poderosa que brinda su apoyo material, o protege mediante su influencia, a artistas, literatos y científicos para que estos puedan realizar su obra.
Historia y terminología artística: donante, patrón o comitente
Históricamente ha representado una forma importante de sostenimiento de la producción artística, al permitir el desarrollo de obras no orientadas a su circulación mercantil (mercado del arte).
La práctica totalidad del arte antiguo es resultado de encargos del poder político (reyes) y religioso (templos). Sin embargo, en la Roma de Augusto (finales del siglo I a. C.), un particular, Cayo Mecenas, cobró tanta fama como protector de las artes que su nombre pasó a designar tal función social.
Durante la Alta Edad Media, la Iglesia fue prácticamente la única institución que ejerció el mecenazgo artístico y cultural, dado su monopolio de las actividades intelectuales (con excepciones puntuales, como el Renacimiento carolingio). La Baja Edad Media, sin embargo, supuso un florecimiento del mecenazgo civil, tanto por parte de las familias aristocráticas como de las instituciones políticas y sociales (ayuntamientos, gremios, etc.) y de las monarquías autoritarias en formación.

Pasó a ser una convención artística aceptada representar, en actitud orante, al donante, patrón o comitente dentro de la propia obra de arte donada a una institución religiosa o exhibida en la capilla familiar o institucional.[1] Quien encargaba la obra determinaba qué santo o advocación debía representarse (habitualmente su santo patrón por razón de oficio, ciudad, familia o nombre, pero también cualquiera por el que se deseara demostrar una particular devoción). De este modo, las escenas representadas podían terminar siendo totalmente arbitrarias, sin relación con ninguna realmente descrita en hagiografías o Sagradas Escrituras, sino simplemente un conjunto de santos en sacra conversazione. Estas representaciones están en el origen del retrato moderno (retrato de donante o retrato votivo).[2]
- Mosaico de la entrada suroccidental de Santa Sofía (Constantino ofrece a la Theotokos una maqueta de la ciudad de Constantinopla y Justiniano una de la propia basílica).
- Ídem, mosaico de la Puerta Imperial (con el Emperador León VI posternándose ante Cristo).
- Retablo de San Bartolomé,[3] donde el donante aparece representado en menor tamaño (perspectiva jerárquica).
- Tríptico de la familia Moreel, de Hans Memling.
- Julián Romero de las Azanas con su santo patrón, de El Greco.
El mecenazgo moderno apareció en el Renacimiento. Los artistas áulicos (arquitectos, pintores de corte, poetas), aunque no recibieran pagos regulares o no estuvieran en un momento concreto realizando un encargo por el que recibieran un pago inmediato, eran admitidos en el círculo de confianza de sus poderosos patrocinadores, donde podían no solamente mantener un nivel de vida superior al del entorno artesanal gremial, sino desarrollar una inédita capacidad de relacionarse entre sí (entre artistas de distintas artes o literatos de distintas disciplinas intelectuales) y con personajes de alta talla social. Todo ello elevaba su formación y condición de una forma hasta entonces inimaginable (el contraste entre el concepto de artes vulgares y el de bellas artes). Se fue perfilando un tipo ideal de artista universal, humanista, que define la época. La vinculación de un mecenas con estos artistas geniales, que adquirían una inmensa fama incluso en plena juventud, aportaba prestigio social, político y evidentes beneficios a los que lo ejercían, con lo que el mecenazgo se convirtió en una práctica extendida. Familias como los Médici consiguieron rodearse de los artistas y humanistas más importantes, convirtiendo a Florencia en el centro cultural de su época. La protección de las artes pasó a ser una actividad competitiva entre las ciudades italianas, el papado y las monarquías europeas (Reyes Católicos, Maximiliano I de Habsburgo, Francisco I de Francia, Enrique VIII de Inglaterra, Isabel I de Inglaterra, Felipe II de España); y dentro de cada una de ellas, las casas nobiliarias y algunos personajes que deseaban prestigiarse por encima de su bajo origen (mercaderes enriquecidos como los Fugger, altos funcionarios como Nicolas Rolin o Francisco de los Cobos) que aprovechaban la oportunidad de vincular su nombre al de los artistas que protegían.
Era habitual que los escritores realizaran una dedicatoria a los personajes que les habían apoyado, o de los que esperaban conseguir apoyo y protección. Por ejemplo, Cervantes realiza dedicatorias al conde de Lemos, que extendió su mecenazgo a muchos otros autores del Siglo de Oro español. Las nueve obras impresas entre 1591 y 1631 con traducciones en verso de la lírica de Horacio fueron dedicadas a nueve duques distintos, equiparando ese título a la alcurnia y posición de Mecenas en el gobierno de Augusto, y esperando de ese modo un beneficio parecido hacia el traductor y poeta.[4]

Durante el Renacimiento, la protección de las artes se consideraba una de las premisas básicas de todo buen gobernante, en consonancia con el consejo dado en la Ética a Nicómaco de Aristóteles de realizar abundantes gastos en arte y obras civiles.[6] En El cortesano de Baldassare Castiglione se recomienda a todo gentilhombre que pretenda ser un referente de su época que sea instruido en literatura, música y arte, además de en las armas. Buenos exponentes de ello fueron los Médici, los Montefeltro en Urbino, los Este en Ferrara o los reyes de Nápoles, para pasar posteriormente a todas las monarquías europeas. Los nuevos retratos de monarcas y poderosos reflejan la magnificencia y boato de estos patrocinadores, como se denota claramente en el Retrato del emperador Maximiliano I de Durero. También la arquitectura se volvió más ostentosa, como se evidencia en el palacio de Fontainebleau mandado construir por Francisco I de Francia, o las construcciones vaticanas promovidas por los papas Julio II y León X, que aglutinan arquitectura, escultura y pintura desarrolladas por los mejores artistas del momento, como Bramante, Miguel Ángel y Rafael.[7]
En esta época se inició también el coleccionismo, con lo que era habitual que los mecenas adquiriesen obras de arte para sus colecciones privadas. Felipe II de España fue uno de los mayores coleccionistas de su tiempo, con un especial interés por la obra de Tiziano y El Bosco; su sobrino el emperador Rodolfo II no se quedó atrás, y reunió una amplia colección de obras de arte y objetos de todo tipo (fue también el mecenas de Giuseppe Arcimboldo, quien lo retrató como Vertumno en su retrato de 1591). Este afán por el mecenazgo y el coleccionismo se extendió a las artes decorativas, lo que supuso un incremento en la producción de tapices, joyas, cristalería, metalistería, porcelana, mobiliario y otros objetos. Este tipo de obras fueron frecuentes también en regalos de tipo cortesano, especialmente en el ámbito diplomático, como el salero de Francisco I de Francia, de Benvenuto Cellini, que pasó por diversas cortes como Florencia, París y Viena.[8]
Durante el Barroco se incrementó el afán por acumular obras de arte, así como objetos de toda índole: en el Museo Kircheriano, fundado por Athanasius Kircher en 1651, se conservaban tanto obras de arte como animales disecados, objetos científicos, instrumentos musicales, antigüedades egipcias y romanas, y otros objetos. Otro tanto ocurrió con la colección de Elias Ashmole, origen del Ashmolean Museum de Oxford, que aglutinaba arte con muestras de especies animales, vegetales y minerales. El mecenazgo barroco aumentó el carácter magnificente de los encargos, generalmente de la realeza. Monarcas como Felipe IV de España o Luis XIV de Francia fomentaron el arte, tanto a través del patrocinio directo —a artistas como Diego Velázquez o Charles Le Brun— como de la adquisición de numerosas obras de arte, lo que supuso el germen de grandes colecciones que darían origen a museos como El Prado o el Louvre. Por otro lado, el nuevo gusto barroco por lo anecdótico conllevó la creación de nuevos géneros pictóricos como el paisaje y el bodegón. El mecenazgo también influyó en los estilos, como el naturalismo italiano, fomentado por los cardenales de la Roma papal; una buena muestra es la protección que el cardenal Francesco Maria del Monte ejerció sobre Caravaggio. El afán por la adquisición de obras de arte llevó al cardenal Scipione Borghese a emplear métodos como la confiscación o incluso el robo; llegó a mandar el encarcelamiento de Domenichino para lograr que le cediera su cuadro La caza de Diana, pintada para el cardenal Aldobrandini.[9]
En ocasiones, los artistas eran empleados casi en exclusiva por un determinado mecenas, que pretendía así que su obra fuera la imagen inconfundible de su impronta; un buen ejemplo es Gian Lorenzo Bernini, el gran artífice de la Roma papal de su tiempo, al que los papas solo cedieron al rey Carlos I de Inglaterra para la elaboración de un busto. El monarca inglés también era un consumado mecenas, protector de Anton Van Dyck, Orazio Gentileschi o Peter Paul Rubens, y cuyo afán igualmente coleccionista le llevó a adquirir la colección completa de arte de la familia Gonzaga en 1628. En cambio, tras su destronamiento y ejecución en 1649 su colección fue vendida y la mayor parte adquirida por Felipe IV de España. Cabe remarcar también en esta época las colecciones creadas por miembros de la nobleza para emular las grandes colecciones reales, como sería el caso de Arundel y Buckingham en Inglaterra, Colbert y el cardenal Mazarino en Francia o Luis de Haro y el marqués de Leganés en España.[10]
Mecenazgo contemporáneo y patrocinio
La Edad Contemporánea significó una transformación radical de la relación entre público y artista. El entorno institucional y académico pensionaba a los jóvenes artistas que juzgaban prometedores, mientras que se fue gestando un entorno alternativo entre los refusés (rechazados). Marchantes y coleccionistas (como Ambroise Vollard) pasaron a ser los personajes más influyentes. En el contexto intelectual de las vanguardias, ciertos personajes integrados en ellas (como Gertrude Stein), caracterizados por su capacidad de proteger a unos u otros artistas, eran considerados como verdaderos mecenas.
Esta nueva era supuso la democratización del arte, ya que la mayoría de colecciones reales, que antes solo servían para el disfrute personal del monarca, pasaron a museos públicos abiertos al público. La Revolución francesa significó el declive de la aristocracia, mientras que la Revolución industrial comportó el auge de una nueva clase social de predominio económico, la burguesía. Pese a todo, durante el siglo XIX y aun en el xx diversos monarcas ejercieron notablemente el mecenazgo, como Carlos IV de España, protector de Francisco de Goya, Napoleón de Jacques-Louis David, Federico Guillermo IV de Prusia de Caspar David Friedrich, Luis Felipe I de Francia de Jean-Auguste-Dominique Ingres, Pedro II de Brasil con la Academia Imperial de Bellas Artes o, en el ámbito musical, Luis II de Baviera protegió a Richard Wagner. Sin embargo, fue la nueva clase burguesa compuesta por empresarios, industriales, banqueros, comerciantes y profesionales liberales la que lideró el nuevo mecenazgo contemporáneo, con nombres como los Morgan, Rothschild, Carnegie, Rockefeller, Tretiakov, Guggenheim, Thyssen, Gulbenkian, Ludwig, etc. A través de las nuevas galerías el arte tuvo una mejor difusión y acceso a un público cada vez más mayoritario.[11]
En tiempos más recientes, el mecenazgo ha sido ejercido en ocasiones por artistas o asociaciones artísticas que fomentan la obra de nuevos talentos, como es el caso de The Factory, el estudio de Andy Warhol, que impulsó la obra de Jean-Michel Basquiat o el grupo musical The Velvet Underground. También ha influido la labor de ferias y exposiciones, o de fundaciones como Arte y Mecenazgo, de la Obra social La Caixa. Por último, una nueva modalidad surgida con el cambio de milenio ha sido la del micromecenazgo o crowdfunding, a través de plataformas digitales como Verkami y Patreon.[12]
En la actualidad, los mecenazgos son realizados por organizaciones, tanto públicas y privadas, para la realización de diversos proyectos, como a diversos deportistas de la actualidad que no cuentan con los medios económicos para realizar su actividad de forma personal. Existen diversas formas de mecenazgo en el mundo del arte, que van desde donaciones individuales para proyectos específicos hasta programas de patrocinio continuo de instituciones culturales. También se han desarrollado plataformas de crowdfunding que permiten a personas comunes apoyar directamente a artistas emergentes.
El mecenazgo no debe confundirse con el patrocinio propio de la publicidad. Si bien ambas acciones son similares, lo que se conoce como sponsor (esponsorización)[13] es una actitud netamente comercial y publicitaria, que se cataloga como un servicio, con fines comerciales concretos.
Incluso sin la presencia necesaria de un artista o intelectual concreto, es también mecenazgo el apoyo que un individuo o una corporación, tanto en forma monetaria como en especie (cesión de materiales o instalaciones), presta a la comunidad para su desarrollo social, cultural y científico, así como para la preservación medioambiental.
| Fernando de Magallanes | ||
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| Información personal | ||
| Nombre en portugués | Fernão de Magalhães | |
| Nacimiento | 20 de noviembre de 1480 Oporto, Reino de Portugal[2] | |
| Fallecimiento | 27 de abril de 1521 (40 años) Isla de Mactán, Filipinas | |
| Causa de muerte | Homicidio y muerte en combate | |
| Nacionalidad | Portuguesa Española | |
| Familia | ||
| Padres | Rui de Magalhães Alda de Mesquita | |
| Cónyuge | Beatriz Barbosa | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Navegante, explorador | |
| Lealtad | Imperio español | |
| Rango militar | Capitán | |
| Conflictos | Batalla de Mactán | |
| Miembro de | Orden de Santiago | |
| Distinciones |
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| Firma | ||
Fernando de Magallanes, también conocido como Hernando de Magallanes (en portugués, Fernão de Magalhães, Oporto,[2][3][4]20 de noviembre de 1480-Mactán, 27 de abril de 1521),[5] fue un militar, explorador y navegante de origen portugués, naturalizado español,[6][7][8][9] y de linaje noble.
Al servicio de Carlos I de España, inició en 1519 la expedición para alcanzar las Indias Orientales atravesando el Pacífico para abrir una ruta comercial en la que descubrió el canal natural navegable que hoy recibe el nombre de estrecho de Magallanes, realizó la primera navegación de origen europeo desde el océano Atlántico hasta el océano Pacífico, llamado hasta entonces mar del Sur. Esta expedición, en la que Magallanes murió en 1521 en Filipinas, se convirtió en la primera circunnavegación de la Tierra cuando una de sus naos, capitaneada por Juan Sebastián Elcano, regresó a España en 1522 al decidir Elcano regresar navegando hacia el Oeste a través del océano Índico para bordear África.[nota 2]
Nacido 20 de noviembre de 1480 en una familia menor de la nobleza portuguesa, Magallanes se convirtió en un hábil marinero y oficial naval al servicio de la Corona portuguesa en Asia. El rey Manuel I de Portugal se negó a apoyar el plan de Magallanes de llegar a las Molucas (o islas de las Especias), navegando hacia el oeste alrededor del continente americano. Magallanes propuso luego el mismo plan al rey Carlos I de España, quien lo aprobó. En Sevilla se casó, tuvo dos hijos y organizó la expedición.[10] En 1518, por su lealtad a la Monarquía Hispánica, Magallanes fue nombrado almirante de la flota española y se le dio el mando de la expedición, la «Armada de las Molucas», compuesta por cinco barcos. También fue nombrado comandante de la Orden de Santiago, uno de los rangos militares más altos del Imperio español.[11]
Habiendo recibido poderes especiales y privilegios de manos del rey, comandó la Armada desde Sanlúcar de Barrameda hacia el suroeste a través del océano Atlántico, hasta la costa oriental de Sudamérica y hacia el sur hasta la Patagonia. A pesar de una serie de tormentas y motines, la expedición atravesó con éxito el estrecho de Magallanes (bautizado en su honor) hasta el Mar del Sur, al que Magallanes rebautizó como Mar Pacífico.[12] La expedición desembarcó en Guam después de una ardua travesía del Pacífico y luego llegó a las Filipinas. Allí, en abril de 1521, Magallanes murió en la batalla de Mactán. Bajo el mando del capitán Elcano, la expedición finalmente llegó a las Islas de las Especias. Los dos barcos restantes de la flota se separaron: uno intentó, infructuosamente, llegar a Nueva España navegando hacia el este a través del Pacífico. El otro, comandado por Elcano, navegó hacia el oeste a través del océano Índico y hacia el norte a lo largo de la costa atlántica de África, regresó finalmente a España en septiembre de 1522 y logró el primer circuito completo del globo.
Mientras estaba al servicio del Reino de Portugal, Magallanes ya había llegado al archipiélago malayo en el sudeste asiático en viajes anteriores hacia el este (entre 1505 y 1511 o 1512). Al visitar esta región nuevamente, pero esta vez viajando hacia el oeste, Magallanes logró una circunnavegación personal casi completa del globo por primera vez en la historia.[13][14]
Biografía
Orígenes y familia

Nació en 20 de noviembre de 1480.[4] Se declaraba natural de Oporto y la mayoría de los historiadores lo cree así, y, en todo caso, que naciera en el norte de Portugal.[15] En Oporto o en sus alrededores tenía una finca con trigales, viñas y castaños, que en marzo de 1519 legó a su hermana Isabel.[16]
En el siglo XVIII un aristócrata que afirmaba ser heredero de Magallanes difundió una copia de un supuesto testamento suyo de 1504 que lo hacía originario de la villa de Sabrosa.[3] Esta tesis logró gran aceptación en el siglo XIX pero en 1921, tras publicarse el testamento auténtico de Magallanes de 1519, los historiadores portugueses José Manuel de Noronha y Antonio Baião encontraron indicios concluyentes de que el supuesto testamento de 1504 era una falsificación; por ejemplo porque llamaba «su majestad» al rey Manuel I cuando en ese tiempo todavía no existía ese tratamiento, sino el de «su alteza».[17][2]
Declaró ser hijo de Rui o Rodrigo (variantes del mismo nombre) de Magalhães y de Alda de Mesquita. En su testamento de 1519 mencionó a un hermano llamado Duarte de Sosa y a una hermana llamada Isabel de Magallanes.[3]
El nombre de Rui Magalhães aparece como guardián del mayor castillo de Oporto.[18] Consta que un Rui Paes de Magalhães estaba casado en marzo de 1475 con Inez Vaz Moutinho (se ha especulado que fuese un segundo matrimonio del padre) y que de esta unión nació Aires Magalhães, que profesó como religioso en Braga el 22 de diciembre de 1509. También consta que en 1468 un Rui Magalhães tenía una finca en Aveiro.[19]
La familia de Magallanes mantenía relaciones de alianza con los duques de Viseo. En 1481 Leonor de Viseo se casó con el rey Juan II de Portugal. En 1495 Manuel de Viseo, hermano de Leonor, pasó a ocupar el trono. Fernando de Magallanes pasó a servir en la Corte, en Lisboa, en fecha desconocida antes de su primer viaje.[20]
Se casó en Sevilla en 1517[21] con Beatriz Barbosa, hija de Diogo Barbosa y María Caldeira, y tuvo dos hijos: Rodrigo, que falleció muy niño en octubre de 1522, y Carlos que murió al nacer. Beatriz Barbosa también murió poco después, en marzo de 1522.[22]
Primeros viajes
El 25 de marzo de 1505 zarpó en una armada hacia la India comandada por Francisco de Almeida, primer virrey de la India portuguesa, expedición que el rey Manuel envió para inspeccionar el poder marítimo musulmán a lo largo de las costas india y africana, así como para establecer una fuerte presencia portuguesa en el océano Índico.[23] En la flota, de veinte navíos, iban 1500 soldados. En la costa suajili impusieron nuevos gobernantes y establecieron guarniciones en Kilwa y Sofala. En Mombasa fueron recibidos con artillería, por lo que Almeida optó por arrasar la ciudad. Malindi decidió posteriormente cooperar con los portugueses. Ya en la India, Almeida se proclamó virrey en Cananor, donde la población decidió colaborar aunque sin confiar. En Cochín ocurrió algo similar. Calicut, por contra, resultó imposible de dominar. Según Gaspar Correia, Magallanes resultó herido en una batalla en Cananor de la que no había registro y es posible que aquí sufriera la herida que le causó su posterior cojera. En 1506 Magallanes regresó a la costa suajili en una expedición para reforzar las bases portuguesas y para mediar en una disputa sucesoria en Kilwa.[24] Si bien Correia afirma que durante este periodo temprano de su servicio en la India Magallanes adquirió un considerable conocimiento de la navegación, se sabe poco de los primeros años de Magallanes en Oriente hasta que se le menciona entre quienes zarparon en noviembre de 1506 con Nuno Vaz Pereira a Sofala.[23]
Para 1507, Magallanes estaba de vuelta en la India.[23] En febrero de 1509 se formó una armada musulmana contra los portugueses con barcos de Calicut y Guyarat, a la cual se sumaron barcos de Egipto. Malik Ayak obstruyó la participación de los barcos de Guyarat y los portugueses pudieron derrotar a una fuerza muy superior en la batalla de Diu, ganando de esta manera supremacía sobre la mayor parte del océano Índico.[23] Magallanes fue uno de los participantes en este combate.[25]
En julio de 1509 Magallanes se encontraba en Cochín. Ese año, desde este enclave, zarpó en una expedición comandada por Diogo Lopes de Sequeira, junto con Francisco Serrão, su amigo y posiblemente primo.[26] Esta expedición debía explorar las costas de Sumatra en busca de oro y, posteriormente, dirigirse a Malaca para abrir una ruta comercial. Los primeros historiadores de Magallanes han afirmado, sin que conste, que en esta expedición descubrió un complot de marineros malayos que querían apoderarse de los barcos, y que Magallanes fue enviado a alertar al comandante de los barcos portugueses en aguas de Malaca del inminente ataque.[23] Posteriormente, habría habido un tumulto en el que Magallanes le habría salvado la vida a Serrão.[27]
Cuando los barcos regresaron a la costa de Malabar, Almeida había sido sucedido en el gobierno por Afonso de Albuquerque.[28] En septiembre de 1510 Albuquerque le entregó a Magallanes una armadura de segunda mano.[29]
En octubre de 1510 consta que Magallanes estaba en Cochín y se describió a sí mismo como:[28]
[...] un hombre que comercia en esta ciudad en sociedad con mercaderes a quienes presta dinero a un interés legal y por mutuo acuerdo, que estos por lo general acceden a pagarle con la mitad de los beneficios del acuerdo a un tipo de un diez por ciento anual.[28]
Ese mismo año embarcó con un cargamento de pimienta de regreso a Portugal. Según el historiador del siglo XVI João de Barros, este barco encalló en las Maldivas. Magallanes tomó el control del barco y mandó a un grupo en bote a pedir ayuda, que llegó a Cananor. Magallanes se encargó de racionar la comida y de calmar los nervios de tripulantes las semanas que tardó en llegar el socorro.[30]
Luego estuvo presente en una reunión con el gobernador para tomar Goa.[29] Magallanes propuso que los barcos mercantes quedasen fuera de la flota de ataque para no importunar el comercio, consejo que fue bien recibido. La toma de Goa fue un éxito.[31] Las victorias portuguesas frente a las costas orientales de África y occidental de la India habían quebrado el poder musulmán en el Índico, y el objetivo de la expedición de Almeida —arrebatar a los árabes los puntos clave del comercio marítimo— estaba casi cumplido. Sin embargo, sin el control de Malaca, su logro estaba incompleto. Por lo tanto, a finales de junio de 1511, una flota al mando de Albuquerque partió hacia Malaca. Magallanes y Serrão participaron en el sitio de esta plaza, que cayó tras seis semanas, en agosto de 1511.[32] Este acontecimiento fue la victoria portuguesa más importante en Oriente. A través de Malaca pasaban las riquezas de Oriente a los puertos de Occidente, y con el control del estrecho de Malaca los portugueses tenían la llave de los mares y puertos de Malasia. Sólo quedaba explorar las ricas islas Molucas (actualmente parte de Indonesia), las islas de las especias.
Hacia noviembre de 1511 llegó a Malaca en junco el comerciante Nehodá Ismael con mercaderías malayas y javanesas que pretendía cambiar por especias en las Molucas. Albuquerque despachó una expedición a estas islas comandada por António de Abreu y uno de los barcos estaba comandado por Serrão. Magallanes, según Abreu, participó en esta expedición. El barco de Serrão encalló en las islas Sapudi y debió ser remolcado por pilotos javaneses y malayos. Pasaron el invierno de Guliguli, donde tuvieron que hundir la nave de Serrão porque estaba deteriorada. En Amboina compraron un junco. Cargaron los barcos de clavo importado de las Molucas y regresaron sin haber llegado a su destino porque los barcos necesitaban reparaciones. Una tempestad habría separado el barco en el que iba Serrão llevándolo a Lucopino según una crónica y a Mindanao según otra, siendo lo segundo menos probable. Entonces la nave fue asaltada por piratas, consiguiendo los portugueses hacerse con el control del barco de los asaltantes y llegar con él a Amboina. Fueron requeridos por los nativos para luchar contra los indígenas de Veranula (ciudad en la región de la Batachina de la isla de Halmahera) y, tras la victoria, entregaron a Serrão una casa de madera. El sultán de Ternate, Bayan Sirulá (llamado por los portugueses Cachil Boleif), supo de la existencia de este europeo y le invitó a su Corte. Serrão llegó a Ternate en 1512 y se quedó allí.[33]
Magallanes regresó a Malaca. Entre sus esclavos estaba Enrique, al que define como «un mulato, natural de Malaca», aunque con posterioridad el cronista Antonio Pigafetta creyó que era de Sumatra. Magallanes partió luego a Cochín. En 1513 empezaron a llegar cartas de Serrão a los portugueses de Malaca sobre las Molucas.[34] Según Antonio Pigafetta, cuando Magallanes estaba en Malaca recibió varias cartas de Serrão que le animaron a ir a las Molucas.[35]
Magallanes regresó a Portugal en 1513 y, en agosto de aquel año, partió de Lisboa para ayudar al baluarte portugués de Azamor y para exigir tributos a los jefes tribales marroquíes. La expedición iba bajo el mando de Jaime, duque de Braganza.[36] Según João de Barros, fue en la batalla de Azamor donde Magallanes recibió una lanzada que le produjo una posterior cojera. Los portugueses hicieron 890 cautivos e incautaron 2 000 reses. Magallanes y Álvaro Monteiro se hicieron cargo del ganado. Entonces Magallanes fue acusado de vender ilegalmente y por la noche 400 reses a nativos marroquíes, diciendo luego que las habían robado. En julio de 1514 regresó a Portugal sin estar de permiso, probablemente huyendo de sus responsabilidades.[37] En noviembre de 1514, pidió al rey Manuel un aumento simbólico de su estipendio como recompensa, pero el rey había recibido informes sobre su supuesta conducta irregular, y rechazando la petición de recompensa, le ordenó regresar a Marruecos.[23] En julio de 1515 regresó pues a Marruecos donde los cargos contra él por lo del ganado se retiraron. Según el historiador João de Barros pudo ser porque estaba libre de esa culpa o porque no convenía en ese momento perturbar la paz en Azamor.[38]
Según João de Barros, entre 1514 y 1517 Magallanes intercambió correspondencia con Serrão y le dijo que se encontraría con él en las Molucas en un viaje que haría con Portugal o con Castilla.[35]
En 1516 estaba de nuevo en Lisboa, recibiendo un cargamento que pimienta que había hecho traer de Oriente. Magallanes recibió de la Casa de Indias una gran cantidad por el cargamento. Por otro lado, en abril de 1516 consta que recibía un estipendio de 1 250 reales mensuales de la Casa Real portuguesa.[39] Sin embargo, pidió nuevamente un aumento del estipendio y del estatus por parte del rey portugués, que se le negó el 15 de abril de 1517.
EPÓNIMO :
| Estrecho de Magallanes | ||
|---|---|---|
Imagen de satélite del estrecho de Magallanes | ||
| Ubicación geográfica | ||
| Continente | América del Sur | |
| Océano | Pacífico[1] | |
| Isla | Isla Desolación, isla Santa Inés, isla Clarence, isla Capitán Aracena, isla Dawson e isla Grande de Tierra del Fuego | |
| Coordenadas | 54°S 71°O | |
| Ubicación administrativa | ||
| País | ||
| División | ||
| Accidentes geográficos | ||
| Golfos y bahías | Bahías Posesión y Lomas, Primera Angostura y bahías Santiago, Gregorio y Felipe y Segunda Angostura (sector oriental) Paso Ancho y bahías Oazy, Pecket, Shoal, Laredo, Catalina, Agua Fresca, Lee, Porvenir, Gente Grande e Inútil (sector central) Paso Froward, paso Inglés, paso Tortuoso, paso Largo, canal Largo y paso del Mar (sector occidental) | |
| Otros accidentes | Península de Brunswick | |
| Cuerpo de agua | ||
| Subdivisiones | Sectores oriental, central y occidental | |
| Islas interiores | Isabel, Magdalena, María y Carlos III | |
| Longitud | 565 km | |
| Ciudades ribereñas | Punta Arenas, Chabunco, Porvenir, San Gregorio, Puerto Sara y Puerto Zenteno | |
| Descubridor | Fernando de Magallanes (1520) | |
| Mapa de localización | ||
| Localización del estrecho de Magallanes | ||
El estrecho de Magallanes es un paso marítimo localizado en el extremo sur de Chile,[2] entre el territorio continental sudamericano, la isla Grande de Tierra del Fuego y varias islas ubicadas al oeste de esta hacia el océano Pacífico. Es el principal paso natural entre los océanos Pacífico y Atlántico.
Originalmente fue bautizado por los navegantes como «Estrecho de Todos los Santos» por ser descubierto el 1 de noviembre de 1520, día de Todos los Santos;[4] actualmente lleva el nombre del almirante Fernando de Magallanes, quien lo descubrió durante la expedición española a las Molucas (1519-1522). Administrativamente, pertenece a la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, el territorio chileno más austral.[5]
De acuerdo con lo establecido sobre su boca oriental en el Tratado de 1984, firmado por Argentina y Chile, en su artículo 10.º se fija: «el término oriental del Estrecho de Magallanes [está] determinado por punta Dungeness en el Norte y cabo del Espíritu Santo en el Sur»,[6] considerándolo íntegramente dentro de la jurisdicción de Chile, en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Este límite no coincide con la Organización Hidrográfica Internacional, que indica que su boca oriental está determinada por la línea que une el cabo Vírgenes con el cabo del Espíritu Santo.[1]
De acuerdo con los tratados argentino-chilenos de 1881 y 1984, tanto el acceso a su boca oriental como la navegación en el estrecho se encuentran asegurados a los buques de todas las banderas en todo tiempo y circunstancia.
Origen geológico

Durante el cretácico tardío, hace aproximadamente 80 millones de años, se originaron fracturas de paredes planas debido a los movimientos terrestres, las cuales dieron origen a los canales patagónicos. Una de estas fracturas, que comenzaba cercana a la latitud 53°S, tomó progresivamente la dirección NO-SE formando una angosta y larga depresión que pasó a formar, posteriormente, la parte occidental del futuro estrecho de Magallanes desde la boca occidental hasta el cabo Froward.
Durante el pleistoceno, hace aproximadamente 1 500 000 años, las condiciones climáticas del planeta tenían características extremas originando una vasta capa de hielo que cubría el extremo sur del continente americano desde el valle del río Gallegos hasta el extremo sur de la isla Hoste, pero dejando fuera las islas Wollaston y Hermites.
Luego, este manto de hielo comenzó a moverse, retrocediendo y avanzando, dando origen a enormes lenguas glaciares. Una de estas lenguas, debido a la erosión y al movimiento de avance y retroceso glaciar, contribuyó a labrar y profundizar depresiones formando la gran cuenca que forma la boca oriental del estrecho. Una segunda lengua formó un lago entre las actuales Angosturas y finalmente se formó un gran embalse orientado de norte a sur, que comenzaba en el paso Famine y que separaba la península de Brunswick de la isla Dawson.
De esta forma, la parte oriental del futuro estrecho estuvo formada por dos grandes lagos y una amplia cuenca en su boca oriental. Entre los dos lagos se formó un istmo que permitió, hace unos 10 000 años, el paso hacia el sur de diversas especies de la fauna terrestre y de los primeros seres humanos.
Cuando el nivel de las aguas subió debido a los deshielos del fin de la era glacial, se unieron los lagos con la cuenca de la boca y se formó el estrecho. Esto sucedió en una fecha reciente no determinada.
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