lunes, 28 de septiembre de 2026

EPÓNIMOS

 

Nicolás Maquiavelo


Secretario de la Segunda Cancillería de República de Florencia
20 de junio de 1498-7 de noviembre de 1512
Monarca
PredecesorAlessandro Braccesi

Miembro del Consejo de los Diez
14 de julio de 1498-7 de noviembre de 1512

Información personal
Nombre en italianoNiccolò di Bernardo dei Machiavelli Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento3 de mayo de 1469jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Florencia (República de Florencia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento21 de junio de 1527 (58 años)
Sant'Andrea in Percussina (República de Florencia) o Florencia (República de Florencia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de muertePeritonitis Ver y modificar los datos en Wikidata
SepulturaBasílica de la Santa Cruz y Tumba de Maquiavelo Ver y modificar los datos en Wikidata
ReligiónCatolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
PadresBernardo Machiavelli Ver y modificar los datos en Wikidata
Bartolomea di Stefano Nelli Ver y modificar los datos en Wikidata
CónyugeMarietta Corsini Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos7 Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado enUniversidad de Florencia Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónEscritor, político, historiador, filósofo, teórico político, teórico militar, traductor, poeta, diplomático, dramaturgo y politólogo Ver y modificar los datos en Wikidata
ÁreaFilosofía, política, ciencia política, diplomacia, escritura, drama, historia y militar Ver y modificar los datos en Wikidata
Años activohasta 1527
MovimientoAlto Renacimiento Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notables
Firma

Niccolò di Bernardo dei Machiavelli (pronunciación en italiano: /[nik.koˈlɔ di berˈnardo dei makjaˈvɛlli]/; Florencia, 3 de mayo de 1469-ibidem, 21 de junio de 1527), conocido en el mundo hispanoparlante como Nicolás Maquiavelo, fue un diplomático, autor, filósofo político, y escritor florentino, considerado el padre de la filosofía política moderna y de la ciencia política.[1] Fue asimismo una figura relevante del Renacimiento italiano. En 1513, escribió su tratado de doctrina política titulado El príncipe, publicado póstumamente en Roma en 1531.

Nicolás Maquiavelo (impresión de principios del siglo XIX).
Escudo de armas de la familia Machiavelli.

Nació en el pequeño pueblo de San Casciano in Val di Pesa, a unos 15 km de Florencia, el 3 de mayo de 1469, hijo de Bernardo Machiavelli, un abogado perteneciente a una empobrecida rama de una antigua familia influyente de Florencia, y de Bartolomea di Stefano Nelli, ambos de familias cultas y de orígenes nobiliarios, pero con pocos recursos a causa de las deudas del padre.

Entre 1498 y 1512 estuvo a cargo de una oficina pública y visitó varias cortes en Francia, Alemania y otras ciudades-estado italianas en misiones diplomáticas. En 1512 fue encarcelado por un breve periodo en Florencia, y después fue exiliado y despachado a San Casciano. Murió en Florencia en 1527 y fue sepultado en la Basílica de la Santa Cruz.[2]

Infancia y juventud

«Nací pobre, y aprendí primero a luchar que a disfrutar»
—Maquiavelo, carta a Vettori.

Niccolò Machiavelli (también registrado como «Macchiavelli», —con una «c» adicional—, en la inscripción de la estatua ubicada en la entrada de los Uffizi) nació en Florencia, Italia,[3] siendo el tercer hijo de la familia, después de sus hermanas Primavera (1465) y Margherita (1468), y antes de su hermano Totto (1475-1522). Su nombre y apellido, al igual que los de muchas otras figuras históricas, han sido objeto de un proceso de adaptación lingüística en español, donde es conocido como «Nicolás Maquiavelo».[4][5] Era hijo de Bernardo Machiavelli, juris doctor (1432-1500), y Bartolomea di Stéfano Nelli (1441-1496), quien pertenecía a una familia culta y se dedicaba a las labores domésticas y al cuidado de la familia en el hogar.[6]

Antigua casa de Maquiavelo en Via de Guicciardini 18, Florencia (2021)

La familia Machiavelli, originaria de la Val di Pesa, está documentada como perteneciente al grupo de los güelfos residentes en Florencia al menos desde el siglo XIII, donde desempeñaron funciones públicas y se dedicaron al comercio.[7]

El padre de Nicolás, Bernardo, aunque de recursos limitados y considerado —de manera incierta— como hijo ilegítimo, era doctor en derecho, ahorrativo por temperamento o necesidad, y mostró un marcado interés en los estudios humanísticos, evidenciado en su Libro de Recuerdos,[8] que constituye la principal fuente sobre la infancia de Niccolò. Por su parte, la madre, según testimonios de un descendiente, habría compuesto himnos religiosos dedicados a su hijo Niccolò, aunque estas composiciones no han sido conservadas.[9]

Formación

La formación intelectual de Maquiavelo se desarrolló principalmente mediante una combinación de enseñanza escolar, instrucción privada, lectura de autores clásicos y contacto con los círculos humanistas de Florencia. No existe constancia de que hubiera completado estudios universitarios ni de que obtuviera un grado académico, pero las fuentes disponibles muestran que recibió desde su infancia una formación estructurada en latín, gramática y aritmética, complementada posteriormente mediante el estudio de la literatura clásica, la historia, la filosofía moral y el derecho.[10]

En la Italia renacentista, la educación no estaba organizada según las categorías contemporáneas de enseñanza primaria y secundaria. En las ciudades italianas coexistían distintos niveles y tipos de enseñanza: escuelas elementales destinadas a la lectura y la escritura, escuelas de gramática orientadas al aprendizaje del latín y escuelas de ábaco —abbaco— dedicadas principalmente a la aritmética práctica y comercial. La educación humanística fue adquiriendo una importancia creciente durante el siglo XV, especialmente entre las familias vinculadas a las profesiones jurídicas, administrativas y políticas.[11][12]

Los primeros datos concretos sobre la educación de Maquiavelo proceden del Libro di ricordi (Libro de recuerdo) de su padre, Bernardo Machiavelli, que registra diversos momentos de la escolarización de sus hijos entre 1474 y 1487. El 6 de mayo de 1476, pocos días después de cumplir siete años, Maquiavelo comenzó a estudiar los rudimentos del latín con un maestro identificado como Matteo della Rocca, conocido como «maestro Matteo». Al año siguiente pasó a recibir enseñanza de gramática de ser Battista di Filippo da Poppi. En 1480 comenzó a estudiar abbaco, es decir, aritmética práctica, y en 1481 pasó a estudiar latín con ser Paolo Sasso da Ronciglione, con quien realizó ejercicios de composición en dicha lengua.[13][10]

El aprendizaje inicial del latín se realizaba mediante manuales gramaticales de larga tradición medieval. Las anotaciones de Bernardo indican que Maquiavelo comenzó sus estudios con el llamado Donatello, una versión abreviada de la Ars minor de Elio Donato, utilizada ampliamente para la enseñanza elemental del latín. Este tipo de instrucción comprendía el aprendizaje de la morfología y la sintaxis, así como ejercicios de lectura, traducción y composición.[14]

La etapa correspondiente al abbaco también formaba parte del sistema educativo florentino. A diferencia de la enseñanza gramatical, desarrollada fundamentalmente en latín, las escuelas de abbaco impartían aritmética en lengua vernácula y preparaban a los alumnos para las necesidades prácticas de una sociedad caracterizada por el comercio, la banca y la administración. La presencia de esta disciplina en la formación de Maquiavelo muestra que su educación no estuvo restringida a las letras clásicas.[15]

La formación de Maquiavelo estuvo estrechamente relacionada con el ambiente intelectual de su familia. Su padre, Bernardo, era jurista y poseía una importante cultura literaria y humanística. Su Libro di ricordi registra la adquisición, préstamo o consulta de numerosos textos jurídicos, históricos y filosóficos. Entre ellos figuraban obras de Tito Livio, Cicerón, Aristóteles, Macrobio, Prisciano, Plinio, Justino, Ptolomeo, así como obras del humanista Flavio Biondo.[16]

La relación de Bernardo con los libros fue particularmente importante para la formación intelectual de su hijo. En 1475 había obtenido un ejemplar de las Décadas de Tito Livio y, como parte de la operación, elaboró un índice de nombres geográficos de la obra. Posteriormente, en 1486, hizo encuadernar las Décadas de Livio junto con el epítome de los libros perdidos de la obra. De este modo, Maquiavelo tuvo acceso desde su adolescencia a uno de los principales historiadores latinos que posteriormente ejercerían una influencia decisiva sobre su pensamiento político.[17]

La biblioteca familiar incluía también diversas obras de Cicerón, entre ellas De officiis, De oratore, las Filípicas y la Rhetorica ad Herennium, además de obras de Aristóteles, como la Ética nicomáquea y textos del Organon. La documentación conservada muestra que Bernardo obtenía parte de estos libros mediante préstamos de conventos, particulares y libreros, lo que amplió considerablemente el horizonte intelectual disponible para la familia.[18]

Entre los textos modernos destacó la obra histórica de Flavio Biondo. Bernardo poseía una copia de las Historiarum ab inclinatione Romanorum imperii decades, adquirida en 1483, que posteriormente fue anotada por Maquiavelo. También poseía la Italia illustrata. Estas obras contribuyeron a familiarizar a Maquiavelo con la historiografía humanista y con una interpretación de la historia italiana posterior a la Antigüedad.[19]

La educación recibida por Maquiavelo fue, en consecuencia, predominantemente latina. No existe evidencia sólida de que dominara el griego antiguo. Una tradición procedente del historiador Paolo Giovio sostuvo que había recibido enseñanzas de griego y latín de Marcello Virgilio Adriani, profesor de poética y retórica del Studio fiorentino. La historiografía posterior ha considerado posible que Maquiavelo asistiera a las lecciones de Adriani, especialmente después de 1494, pero no existe documentación suficiente para afirmar que hubiera adquirido mediante él un conocimiento efectivo del griego.[20]

El hecho de que Maquiavelo no dominara el griego no le impidió conocer obras fundamentales de autores griegos. Durante el Renacimiento circulaban traducciones latinas de numerosos textos de la Antigüedad griega, y Maquiavelo recurrió a este tipo de mediación textual. Está documentado, por ejemplo, su conocimiento de Tucídides, cuya obra circulaba en la traducción latina realizada por Lorenzo Valla. El caso de Polibio presenta mayores dificultades, pues determinadas partes de su obra, especialmente el libro VI de las Historias, circularon mediante manuscritos, extractos, traducciones parciales y mediadores intelectuales antes de la publicación de traducciones latinas completas.[21][22]

La formación clásica de Maquiavelo no terminó con su escolarización juvenil. En su juventud y adultez continuó leyendo, copiando y trabajando directamente con textos antiguos. El manuscrito Vaticano Rossiano 884 contiene una copia autógrafa de De rerum natura de Lucrecio y del Eunuchus de Terencio, realizada por Maquiavelo y tradicionalmente fechada en 1497. El manuscrito constituye uno de los testimonios materiales más importantes de su relación directa con la literatura latina y demuestra que su actividad intelectual continuó mediante la lectura y la copia manuscrita de textos clásicos.[23]

La formación de Maquiavelo tampoco puede separarse de la cultura jurídica y humanística de su familia. Bernardo mantenía relaciones con intelectuales y funcionarios de la República de Florencia, entre ellos Bartolomeo Scala, humanista y canciller de la República. Scala llegó a representar a Bernardo como interlocutor en su diálogo De legibus et iudiciis, publicado en 1483. Este entorno familiar situó a Maquiavelo en contacto indirecto con los círculos en los que convergían la cultura clásica, el derecho, la administración republicana y la actividad cancilleresca.[24]

No se ha localizado evidencia documental de una matrícula de Maquiavelo en una universidad ni de la obtención de un título académico. Armando Verde, en su investigación sobre el Studio fiorentino, consideró que Maquiavelo no habría cursado la Universidad de Pisa, a diferencia de otros jóvenes florentinos de su condición, y señaló que la educación organizada por Bernardo mediante maestros y libros podía proporcionarle una formación intelectual suficiente para el acceso a la vida pública. En la Florencia de la época, además, determinados cargos públicos no exigían necesariamente un título universitario.[25]

Debe distinguirse, por tanto, entre la ausencia de una carrera universitaria documentada y la ausencia de formación académica. Maquiavelo recibió una educación formal durante su infancia y adolescencia, adquirió conocimientos de latín, gramática y aritmética bajo la dirección de diversos maestros y amplió posteriormente su cultura mediante el estudio de los clásicos y la participación en el ambiente intelectual florentino. Su formación fue menos institucionalizada que la de un jurista o teólogo universitario, pero no puede caracterizarse como una educación exclusivamente autodidacta.

EPÓNIMO :

Estatua de Nicolás Maquiavelo en la Galería de la Academia de Florencia.

El maquiavelismo posee dos significados. En su acepción doctrinal, se refiere a la doctrina política formulada por Nicolás Maquiavelo, pensador renacentista, cuyo eje fundamental radica en la supremacía de la razón de Estado sobre los principios éticos tradicionales.[1] Esta perspectiva sostiene que, en el ámbito político, la consecución y preservación del poder estatal justifica el uso de cualquier medio necesario, incluidos los métodos considerados inmorales o cínicos, como el fraude, la manipulación política o la coerción.[2][3] Según Maquiavelo, un gobernante debe actuar con pragmatismo absoluto, adaptándose a las circunstancias sin restricciones morales, describiendo cómo los gobernantes pueden hacer frente a las complejidades del poder.[4]

La segunda, de rango psicológico, tiene que ver con los rasgos de una personalidad hipócrita y falsaria, calculadora, falta de empatía y que lo subordina todo al propio beneficio.[5][6]

Elementos del maquiavelismo

En obras como El príncipe y los Discursos sobre la primera década de Tito Livio analiza Maquiavelo cuál es el tipo de príncipe o gobernante que se ha dado hasta su época, fundándose en su experiencia política como secretario de príncipes, en la primera de esas obras, y más en sus múltiples lecturas como historiador y su esperanza como político en la segunda. Le obsesiona sobre todo cómo ha de ser el caudillo que logre la unidad e independencia de Italia, víctima de numerosas intrusiones exteriores y divisiones internas en múltiples repúblicas que luchan celosamente entre sí. Para ello la necesidad impera sobre la moral. Propone, de hecho, las figuras de Francesco Sforza o de Fernando el Católico a causa de su virtud, pero también de su suerte; ya que la virtud sin fortuna sirve de muy poco, como ejemplifica en el caso de César Borgia:

«Quiero aducir dos ejemplos que nuestra propia época nos ha proporcionado a propósito de las dos maneras de llegar al principado, o sea, por la virtud y por la fortuna. Se trata de Francesco Sforza y César Borgia [...] Por otra parte, César Borgia —llamado vulgarmente duque Valentino— adquirió el Estado gracias a la fortuna de su padre, y con el irse de ella lo perdió, a pesar de haber recurrido a todo tipo de medios y haber hecho todas aquellas cosas que un hombre prudente y virtuoso debía hacer [...]».
—Nicolás Maquiavelo, El príncipe; Madrid: Aguilar, 2010, pp. 70-71.

El príncipe debe disponer de las habilidades del león (la fuerza) y del zorro (la astucia) «el león no se libera de las trampas; el zorro no se defiende de los lobos; por tanto debemos ser zorros para conocer las trampas, y leones para asustar a los lobos» (El príncipe, XVIII). La contribución del maquiavelismo y que resultó fundamental para la doctrina política europea, fue la separación de la ciencia política de la moral y la religión. Maquiavelo establece que la conducta práctica del político se ha de desarrollar al margen de consideraciones teóricas fuera de la realidad; y la obsesiva persecución del poder y del prestigio cueste lo que cueste, con independencia de consideraciones éticas que se posponen a ese fin, ya que el fin importa más que los medios. Dicha concepción tiene antecedentes antiguos, especialmente griegos, en las ideas de Anacarsis el escita y de Trasímaco. El político, para gobernar a los hombres, ha de disciplinarlos. Para ello debe conseguir prestigio y autoridad mediante el uso la fuerza, lo que exige prescindir de consideraciones éticas y usarlas solamente como apariencia, de forma que se establece como principio supremo la «razón de Estado»: el objetivo del Estado es su propia supervivencia, y ésta puede llegar a legitimar un mal menor a costa de evitar un mal mayor. Eso viene a suponer que la mentira es la conducta política menos mala:

«Cuando un príncipe dotado de prudencia ve que su fidelidad en las promesas se convierte en perjuicio suyo y que las ocasiones que le determinaron a hacerlas no existen ya, no puede y aún no debe guardarlas, a no ser que él consienta en perderse. Obsérvese bien que si todos los hombres fueran buenos este precepto sería malísimo; pero como ellos son malos y que no observarían su fe con respecto a ti si se presentara la ocasión de ello, no estás obligado ya a guardarles la tuya, cuando ello te es forzado.»

Hay dos tipos de príncipes para Maquiavelo: los que escuchan y los que no escuchan. Si el príncipe es débil, debe recurrir a la astucia mejor que a la fuerza y no ser esclavo de su palabra, sino de su conveniencia. Afirmó, pues, parafraseando al emperador Calígula, que «es mucho más seguro ser temido que ser amado» (El príncipe, XVIII),[7] y que «la fuerza es justa cuando es necesaria» y «los hombres se deben mimar o extinguir, porque se vengan por cualquier ofensa ligera y de las graves no pueden: así que la ofensa que se haga al hombre debe ser tal que no se tema la venganza» (El príncipe, III).[8]

Los textos de Maquiavelo enfatizan una especie de juego con el poder, en el cual se problematiza y soluciona los miedos de gobernantes, en relación con las decisiones políticas. Como consecuencia, estas soluciones son vistas como justificación de acciones inmorales. «El hecho de que Maquiavelo describa inmoralidades no lo convierte en inmoral». La polémica surge una vez que todo fin abstracto es justificado por los medios; sin embargo, Maquiavelo no afirma que este fin específico justifica los medios, sino que dice que éstos serán juzgados como honrosos por el vulgo (pueblo), al que desprecia por no ver más allá de las apariencias.

Esto se complica aún más cuando los lectores observan que Maquiavelo describe a los gobernantes que realizan acciones inmorales como virtuosos. La estructura y complejidad de El príncipe genera distintos puntos de vista; pero queda claro que el objetivo al que Maquiavelo quería llegar era «mostrar a otro cómo funcionan las relaciones reales de poder en la modernidad, y cómo se logra la estabilidad para que éste pueda tomar el mando y salvar a Italia».[9] La paradoja se encuentra en que en ningún lugar de El príncipe o los Discursos, se encuentran las palabras «el fin justifica los medios», frase que se atribuye a la principal enseñanza de la primera obra.






Alexander MacKenzie

Retrato del autor
(de Thomas Lawrence (c. 1800), cortesía de la National Gallery de Canadá)
Información personal
Nacimiento1764
Stornoway, Isla de Lewis, Hébridas Exteriores, Escocia
Fallecimiento1820
Mulinearn, cerca de Dunkeld, Escocia
Causa de muerteNefritis e insuficiencia renal Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEscocia
Familia
CónyugeGeddes Mackenzie (1812)
Hijostres
Información profesional
Ocupacióncomerciante de pieles y explorador de Canadá
Cargos ocupadosMiembro de la Asamblea legislativa de Bajo Canadá Ver y modificar los datos en Wikidata
EmpleadorCompañía del Noroeste Ver y modificar los datos en Wikidata
Distinciones

Alexander MacKenzie (Stornoway, isla de Lewis, Hébridas Exteriores, Escocia, 1764-Mulinearn, cerca de Dunkeld (Escocia), 12 de marzo de 1820) fue un explorador de origen escocés recordado como uno de los grandes exploradores de América del Norte ya que protagonizó dos importantes expediciones en el ártico canadiense: en 1789, partiendo del lago Athabasca logró alcanzar el Ártico tras descender en canoa el río Mackenzie (que hoy honra su memoria) en un largo viaje de más de 4800 km (ida y vuelta) por unas tierras inhóspitas y totalmente desconocidas; y en la temporada 1792-1793, fue el primer occidental que logró completar el primer viaje transcontinental, más al norte de México, del que se tiene constancia, adelantándose a la expedición de Lewis y Clark en más de 10 años.

Biografía

Primeros años

Alexander MacKenzie nació en 1764, en Luskentyre House en Stornoway, en la isla de Lewis.[1][2] Fue el tercero de los cuatro hijos de Kenneth 'Corc' Mackenzie (1731-1780) y de su esposa Isabella MacIver, de otra familia prominente mercantil en Stornoway.[3] Cuando tenía sólo catorce años de edad, el padre de Mackenzie sirvió como enseña para proteger Stornaway durante el levantamiento jacobita de 1745. Más tarde se convirtió en comerciante y tenía el puño de amura de Melbost; su abuelo fue un hermano menor de Murdoch Mackenzie, 6.º Laird de Fairburn.[4][5]

Educado en la misma escuela que Colin Mackenzie, en 1774 murió su madre y él se embarcó hacia Nueva York para reunirse con su padre y un tío, John Mackenzie.[6] En 1776, durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, su padre y su tío volvieron para afrontar sus deberes militares y se unieron al Regimiento Real del Rey de Nueva York ( King's Royal Regiment) como tenientes. En 1778, para escapar a los estragos de la guerra, el joven Mackenzie fue, o bien enviado o acompañado por dos tías, a Montreal.[4] En 1779 (un año antes de la muerte de su padre en la isla Carleton en el río San Lorenzo), Mackenzie se incorporó a la compañía Finlay, Gregory & Co. —una de las empresas de comercio de pieles más influyentes en Montreal, que más tarde fue administrada por Archibald Norman McLeod y que en 1787 se fusionó con la Compañía del Noroeste (North West Company, NWC)— donde tuvo un buen aprendizaje.

EPÓNIMO :

(Redirigido desde «Rio Mackenzie»)
Río Mackenzie
Mackenzie River - Fleuve Mackenzie
Ubicación geográfica
CuencaRío Mackenzie
NacimientoGran Lago del Esclavo
Desembocaduramar de Beaufort
Coordenadas61°11′37″N 117°20′52″O
Ubicación administrativa
PaísCanadá
DivisiónBandera de Territorios del Noroeste (Northwest Territories) Territorios del Noroeste
Cuerpo de agua
AfluentesRío Liard (1115 km), río Peel (684 km) y río Arctic Red (499 km)
LongitudSolo Mackenzie, 1738 km
Sistema Mackenzie-Esclavo-Peace, 4241 km
Superficie de cuenca1 805 200 km²
Caudal medio9700 m³/s
AltitudNacimiento: 156 m
Desembocadura: 0 m
Mapa de localización
Cuenca del sistema del río Mackenzie
Mapa

El río Mackenzie es un largo río de Canadá que fluye en dirección noroeste por el territorio de Territorios del Noroeste hasta desaguar en el mar de Beaufort, océano Ártico. Tiene una longitud de 1738 km, pero si se considera el sistema fluvial Mckenzie-Gran lago del Esclavo-de los Esclavos-de la Paz-lago Williston-Finlay alcanza los 4241 km convirtiéndolo en el segundo río más largo de Norteamérica —tras el Misisipi-Misuri— y el 12.º más largo del mundo.[1]

El Mackenzie y sus tributarios drenan una gran cuenca de 1 805 200 km²[2] y su caudal medio es 10 700 m³/s. Además del Gran lago de los Esclavos y del Williston, el Mckenzie drena otros muchos lagos: Athabasca, Gran lago del Oso, Grouard, Hottah, la Martre, Indin, Buffalo, Claire, Cree, Black, Scott, Selwyn, Wollaston, Pequeño lago de los Esclavos, Utikuma, Nonacho, Eileen, Artillery, Clinton-Colden, Aylmer y Mackay.

Historia

Se cree que el valle del Mackenzie fue el camino que siguieron los pueblos prehistóricos durante la migración humana de Asia a Norteamérica inicial hace más de 10 000 años. Sin embargo, las pruebas arqueológicas de asentamientos humanos a lo largo del Mackenzie son escasas, a pesar de los esfuerzos de muchos investigadores. Muchos yacimientos arqueológicos han sido probablemente destruidos por las inundaciones, el hielo y el deshielo y la erosión. Los inuvialuit, kutchin y otros pueblos indígenas han vivido a lo largo del río durante miles de años; sin embargo, la evidencia más antigua de ocupación continua se remonta sólo a unos 1300-1400 años, en la comunidad gwich'in de Tsiigehtchic.[3]

Ya a finales del siglo XVIII, el Mackenzie constituía la principal ruta hacia el interior septentrional de Canadá para los exploradores europeos. El explorador escocés Alexander MacKenzie recorrió el río con la esperanza de que condujera al océano Pacífico, pero en su lugar llegó a su desembocadura en el océano Ártico el 14 de julio de 1789. Existe una historia, probablemente apócrifa, según la cual Mackenzie lo bautizó con el nombre de "río Disappointment", pero finalmente recibió su nombre.[4] Ningún europeo volvió a llegar a su desembocadura hasta Sir John Franklin el 16 de agosto de 1825 durante la expedición del río Mackenzie (1825-1827). Al año siguiente trazó la costa hacia el oeste hasta que quedó bloqueada por el hielo, mientras que John Richardson siguió la costa hacia el este hasta el río Coppermine. En 1849 William Pullen alcanzó el Mackenzie desde el estrecho de Bering.

Barco de vapor Wrigley en el río Mackenzie, c. 1901

En las décadas siguientes, la Compañía del Noroeste estableció fuertes en el río, precursores de asentamientos actuales como Fort Simpson (antes Fort of the Forks). La cuenca del Mackenzie estaba repleta de castores y ratas almizcleras, por lo que se desarrolló un lucrativo comercio de pieles. Sin embargo, la brevedad del verano y las duras condiciones invernales limitaban las actividades de los tramperos. A finales del siglo XIX, Fort Simpson fue la sede regional de la Hudson's Bay Company. Los primeros cazadores de pieles eran nativos, pero a partir de la década de 1920 entraron en la región cada vez más cazadores europeos. Las poblaciones de castores y ratas almizcleras se redujeron drásticamente, sobre todo en los alrededores y al sur del Gran Lago de los Esclavos.[5]

El misionero católico Henri Grollier fundó misiones en Fort Simpson, Fort Norman y Fort Good Hope entre 1858 y 1859.

A finales del siglo XIX y principios del XX, las epidemias de enfermedades introducidas por los europeos arrasaron las comunidades indígenas a lo largo del río, y miles de nativos perdieron la vida. En 1928, una gripe especialmente grave mató a uno de cada diez nativos del río Mackenzie. Fort Providence perdió el 20 % de su población, y algunos pueblos y campamentos más pequeños fueron completamente aniquilados.[

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