viernes, 25 de septiembre de 2026

EPÓNIMOS

 Para otros usos de este término, véase Alexander von Humboldt (desambiguación).

Alexander von Humboldt

Alexander von Humboldt, pintado por Joseph K. Stieler, 1843.
Información personal
Nacimiento14 de septiembre de 1769
Berlín,  Reino de Prusia
Fallecimiento6 de mayo de 1859 (89 años)
Berlín,  Reino de Prusia
SepulturaPanteón familiar en el parque del Palacio de Tegel
ResidenciaCámaras Nuevas (Sanssouci) Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadReino de Prusia, alemana y mexicana
ReligiónLuteranismo
Lengua maternaAlemán
Familia
PadresAlexander Georg von Humboldt Ver y modificar los datos en Wikidata
Marie-Elisabeth von Humboldt Ver y modificar los datos en Wikidata
FamiliaresWilhelm von Humboldt (hermano mayor)
Educación
Educado enUniversidad Friedrich-Wilhelm de Berlín y
Escuela de Minas de Freiberg
Supervisor doctoralGeorg Christoph Lichtenberg Ver y modificar los datos en Wikidata
Alumno de
Información profesional
ÁreaBotánica, geografía
Conocido porPadre de la geografía moderna universal
Cargos ocupadosGeheimrat Ver y modificar los datos en Wikidata
EmpleadorUniversidad de Jena Ver y modificar los datos en Wikidata
Estudiantes doctoralesJohann Wilhelm Ritter y Otto Wilhelm Hermann von Abich Ver y modificar los datos en Wikidata
AlumnosJohann Wilhelm Ritter Ver y modificar los datos en Wikidata
Abreviatura en botánicaHumb.
Abreviatura en zoologíaHumboldt Ver y modificar los datos en Wikidata
AfiliacionesMuseo de Ciencias Naturales de Berlín Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Firma

Alexander von Humboldt, de nombre completo Friedrich Karl Wilhelm Heinrich Alexander y también conocido en español como Alejandro de Humbold, barón von Humboldt (Berlín, 14 de septiembre de 1769-Berlín, 6 de mayo de 1859) fue un naturalista, geógrafo y explorador alemán.[1]

Fue miembro asociado de la Academia de Ciencias francesa y presidente de la Sociedad Geográfica de París. Gracias a la calidad de los levantamientos topográficos y las muestras de fauna y flora recogidas durante sus expediciones, sentó las bases de las exploraciones científicas. [2][3][4] Era el hermano menor del ministro prusiano, filósofo y lingüista Wilhelm von Humboldt (1767–1835).[5][6][7] El trabajo cuantitativo de Humboldt sobre la geografía botánica sentó las bases del campo de la biogeografía, mientras que su defensa de la medición geofísica sistemática a largo plazo fue pionera en el monitoreo geomagnético y meteorológico moderno.[8][9] Humboldt y Carl Ritter son considerados los fundadores de la geografía moderna, ya que establecieron esta disciplina como una ciencia independiente.[10][11]

Entre 1799 y 1804, Humboldt viajó extensamente por América, explorando y describiéndola por primera vez desde un punto de vista científico. Su descripción del viaje fue recopilada y publicada en varios volúmenes a lo largo de veintiún años. Humboldt fue uno de los primeros en proponer que las tierras que bordean el océano Atlántico alguna vez estuvieron unidas (en particular, América del Sur y África).

Humboldt resucitó el uso de la palabra cosmos del griego antiguo y la asignó a su tratado en múltiples volúmenes, Kosmos, en el cual buscó relacionar diversas ramas del conocimiento científico y la cultura. Este importante trabajo también promovió una percepción holística del universo como una entidad interactiva,[12] lo que introdujo conceptos de ecología que llevaron a ideas ambientalistas. En 1800, y nuevamente en 1831, describió científicamente, basándose en observaciones generadas durante sus viajes, los impactos locales del desarrollo que causaban el cambio climático local inducido por el ser humano.[13][14]

Humboldt ha disfrutado de una difusión extraordinariamente elogiosa y, por ejemplo, ha sido considerado «padre de la ecología» y «padre del ambientalismo».[15][16]

De los hermanos Humboldt, y especialmente de Alexander, ha sido referido el aprovechamiento por parte de ambos en sus obras de materiales ajenos, particularmente españoles o hispánicos, sin dar la referencia debida.[17][18][19][20][21] Una importante acusación que ha recibido Alexander consiste en que, gracias a disfrutar de salvoconducto especial de la Corona española para viajar por la América hispánica, consultó con toda facilidad los archivos oficiales, cuando algunos de estos materiales, cartográficos, por intermediación suya podrían haber sido aprovechados por naciones extranjeras (Estados Unidos respecto de México).[22]

Infancia y primera juventud

Fachada del Castillo de Humboldt, en el 2005. La mansión renacentista de Tegel se construyó en 1558 y se remodeló, en vida del Barón de Humboldt, al estilo clásico.

El padre de Alexander, originario de Pomerania (territorio alemán de Prusia por entonces y hoy en la actual Polonia) fue oficial del ejército de Federico II el Grande de Prusia, y lo nombraron capellán de la Princesa de Prusia por sus méritos durante la guerra de los Siete Años. La madre, Marie Elisabeth von Holwede, procedía de una familia bien situada de raíces hugonotes, que además había heredado una fortuna tras enviudar de su matrimonio anterior.

Junto con su hermano Wilhelm, dos años mayor que él, Alexander fue educado en su hogar, el castillo de Tegel, por tutores particulares que estimularon su afición por la naturaleza. Su padre, quien murió cuando Alexander tenía diez años, había elegido educadores de pensamiento ilustrado; uno de ellos, inspirado por Rousseau, Joachim Heinrich Campe, ejerció una importante influencia sobre él y su hermano. Alexander se interesó ya de niño por la naturaleza, y concretamente por los insectos, las plantas y las piedras. Entre otras enseñanzas, recibió clases de dibujo y pintura, y a los 17 años expuso sus obras en la Academia de Berlín. Su talento artístico quedaría patente en las ilustraciones que acompañan sus libros de viajes.

La familia Humbold de Alexander y Wilhelm tenían una relación particular con la casa real, la cual queda patente en el hecho de que el príncipe heredero fuera padrino de Alexander. La señora de Humboldt, viuda por partida doble, optó por una vida relativamente modesta para poder dedicar suficientes medios a la educación de sus hijos. Estos recibieron una sólida formación en lenguas antiguas y modernas, y tuvieron por profesores a especialistas cuyas clases de derecho y filosofía eran prácticamente de nivel universitario. Por medio de uno de ellos, ambos jóvenes entraron en contacto con la "Ilustración berlinesa". Durante su adolescencia, deseaba dedicarse a la carrera militar, pero su familia lo alejó de esta inclinación. Realizó su primer viaje formativo en la primavera de 1790, que lo llevó a lo largo del río Rin hasta los Países Bajos, y de allí al Reino Unido, con lo que empezó a soñar con navegar a otros continentes. El regreso a su país lo hizo en el marco de la Revolución francesa, lo que contribuyó al fortalecimiento de sus ideas liberales.

Estudió en la Escuela de Minas de Freiberg y trabajó en un departamento del Gobierno, pero tras la muerte de su madre, a finales de 1796, renunció a su carrera de funcionario público prusiano, y se lanzó de lleno a sus ambicionados viajes científicos. Tenía disponibilidad de fondos económicos, fruto de su herencia, y se relacionaba con personalidades como Johann Wolfgang von Goethe[23] y Friedrich Schiller.

Primero, viajó a París y planeó un viaje por África. Sin embargo, este último proyecto se vio truncado, por lo que decidió partir a explorar América del Sur y Centroamérica (en 1799). En compañía del francés Aimé Bonpland, y del novohispano Carlos de Montúfar (desde 1802), recorrió diez mil kilómetros en tres etapas continentales. Las dos primeras, en Sudamérica, partiendo de Cumaná y Caracas, y en el Alto Orinoco, visitando La Esmeralda y el río Casiquiare. La segunda, de Bogotá a Quito, por los Andes, y la tercera, recorriendo la Nueva España, donde obtuvo las autorizaciones necesarias para recorrer el vasto territorio, con la condición de que no revelara esa información al Gobierno de los Estados Unidos. Logró recopilar gran cantidad de datos sobre el clima, los recursos naturales, la orografía, la flora y la fauna de la región. En la Nueva España, se levantó, bajo su dirección, el primer censo nacional,[24] e, impresionado por la riqueza y por la forma del territorio, lo calificó como "el cuerno de la abundancia".[25]

Visitó Bogotá con el principal objetivo de entrevistarse con el botánico José Celestino Mutis, lo que le representó tener que remontar el río Magdalena y ascender por los caminos de los Andes. Realizó importantes estudios de los volcanes del Ecuador, donde fue recibido en Quito por los aristócratas locales.[cita requerida] Humboldt terminó sus viajes por América con una visita a Estados Unidos, donde fue huésped del presidente Thomas Jefferson, un aficionado de los estudios geográficos.

Finalmente, Humboldt, Bonpland y Montúfar regresaron a Europa desde Filadelfia, y llegaron el 30 de junio de 1804 a Francia. En París conoció a Simón Bolívar, quien solía decir que Humboldt era «el descubridor científico del Nuevo Mundo, cuyo estudio ha dado a América algo mejor que todos los conquistadores juntos». Humboldt conoció en París, en 1818, al joven científico peruano Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz, estudiante en la École Royale de Mines de París, de quien fue años después gran amigo y mentor, como fue del ecuatoriano Montúfar, quien volvió al Ecuador a luchar por la secesión de ese país.[cita requerida] Actualmente, se está revisando la valoración (en ocasiones, extrema) acrítica de la obra humboldtiana, así como su importante deuda intelectual con los universalistas españoles de la época (Lorenzo Hervás, José Celestino Mutis, Francisco Javier Clavijero, Juan Andrés y otros).[26]

Expedición por América

Los viajes de Alejandro de Humboldt a América (1799-1804)

Viaje de Humboldt y Bonpland por Venezuela

Alejandro de Humboldt y Bonpland, en la selva amazónica del río Casiquiare (óleo de Eduard Ender, hacia 1850).

Viajó con Aimé Bonpland a España, recorriendo a pie la costa mediterránea desde Marsella hasta las ciudades españolas de Barcelona, Valencia y Alicante.[27] Al llegar a Madrid, gracias a que a lo largo del camino fueron tomando medidas de altitud, elaboraron el primer esquema seccional preciso del relieve de la península ibérica.[27] En Madrid obtuvo dos salvoconductos, uno otorgado por Mariano Luis de Urquijo y el otro extendido por el Consejo de Indias, para realizar la expedición a tierras americanas. El 5 de junio de 1799 zarpan de La Coruña a bordo de la corbeta de guerra Pizarro y 14 días después hacen escala en las islas Canarias, donde organizan una expedición para subir hasta el cráter del volcán Teide y entablar reuniones con científicos de Tenerife. Retoman el rumbo hacia las Indias Españolas con dirección a La Habana y México, pero una epidemia de fiebre tifoidea desatada en la embarcación los hace desviarse hacia tierra firme y desembarcar en Cumaná, al oriente de Venezuela, el 16 de julio de ese año. Desde allí, recorren la península de Araya, Cumanacoa, el valle de Caripe, la cueva del Guácharo, el lago de Guanoco, las misiones de San Fernando y otros lugares del actual oriente venezolano. Seguidamente, parten hacia el puerto de La Guaira, haciendo escala en Higuerote, desde donde Bonpland continúa el viaje por tierra. El 20 de noviembre, llega Humboldt a La Guaira y emprende marcha hacia Caracas. Allí, se encuentra con Bonpland y son recibidos por el gobernador y capitán general Manuel de Guevara Vasconcelos, quien se ocupa de atenderlos.[cita requerida]

Ya instalados, ambos viajeros (Humboldt y Bonpland) se dedican a explorar los alrededores de la ciudad, y el 2 de enero de 1800 ascienden a la Silla de Caracas que, junto al pico Naiguatá y el cerro el Ávila, conforman la cadena montañosa que los aborígenes llamaban Waraira Repano.[cita requerida] Los acompañó Andrés Bello, quien pronto sería reconocido como El Patriarca de las Letras Americanas. Luego parten hacia los valles del Tuy y Aragua, visitan Antímano, La Victoria, Turmero, Maracay, Valencia, Guacara, Las Trincheras y Puerto Cabello. Desde allí, se dirigen a los llanos centrales pasando por Calabozo y San Fernando de Apure. Siguen hacia la Guayana venezolana y recorren los pueblos de misión hasta llegar a San Carlos de Río Negro. Exploran el río Orinoco, sus afluentes y en particular el brazo Casiquiare, un peculiar afluente que comunica las cuencas del Orinoco y el Amazonas. Visitan Angostura (actual Ciudad Bolívar) y desde allí se dirigen por El Pao a Barcelona y luego a Cumaná, terminando así el recorrido por el territorio de Venezuela.[cita requerida]

En términos generales, la expedición se ocupó del estudio de los recursos naturales (flora, fauna, minerales, ríos, suelo, fenómenos, etcétera), así como de la observación de las costumbres indígenas y del resto de la sociedad. Bonpland fue el encargado de recolectar las plantas, la mayoría de ellas desconocidas por la ciencia de la época, y de colaborar con Humboldt en la redacción posterior de varios trabajos.[cita requerida]

Viaje de Humboldt y Bonpland por el Nuevo Reino de Granada

En marzo de 1801, Humboldt y Bonpland regresan al continente americano, tras haber estado en las tierras insulares de Cuba, particularmente en La Habana, Batabanó y Trinidad, llegando por accidente a Cartagena de Indias, luego de que una tormenta desviara su barco.[cita requerida]

Allí conocen a José Ignacio de Pombo, quien les narró los esfuerzos que en Bogotá realizaba el sacerdote José Celestino Mutis al frente de la llamada Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Esto los determinó a cambiar los planes y dirigirse al interior del Nuevo Reino.[cita requerida]

El historiador Michael Zeuske, de la Universidad de Colonia, Alemania, considera, en su tesis Alexander von Humboldt y la comparación de las esclavitudes en las Américas, que:[28]

«El primer territorio americano visitado por Humboldt que no era parte de la periferia del imperio colonial hispánico (como Cumaná, Caracas, los llanos, Guayana, Parime, el Orinoco o Cuba [...]) fue el Nuevo Reino de Granada.[29] La Nueva Granada era un centro en el sentido de “reino”, o, mejor, “reyno”, es decir, las partes del virreinato, gobernadas directamente por un virrey (en su tiempo, el burócrata Pedro Mendinueta). En cuanto a la experiencia de Humboldt en este territorio, podemos comprobar tres aspectos de su viaje en real time: su predisposición de científico reformador, muy reforzada por sus experiencias en la Venezuela politizada,[30] y su manejo de las complicadas redes de comunicación en cuanto a tres fenómenos que tenían que ver unos con otros: la revolución de Haití (que entre 1797 y 1802 ostentaba cierta estabilidad bajo Toussaint), el autonomismo de los criollos y la esclavitud.»

Sin embargo, la llegada de Humboldt apenas fue considerada por el gobernador Regio de Cartagena de Indias, Anastasio de Zejudo, quien escribió al virrey el 10 de abril de 1801:

… Rieux se me presentó ayér, y en vista delo q.e Vm. me dice le entregué su Pasaporte corriente, y saldrá luego p.a esa con el Prusiano Baron de Humboldt, á quién sin embargo de no habér órdenes aquí sobre el particular, le he permitido pase á presentarse á Vm., con respeto á la R.l orn [Real orden] que me manifestó, y por solo laqué [sic] le han permitido diferentes Gobernadores el uso desu [sic] comisión.[31]

El citado Zeuske señala:

«Para los funcionarios imperiales, en la primera parte de su viaje, Humboldt no merecía una noticia en sus procederes burocráticos, con excepción de Vicente de Emparán en Cumaná. Eso se puede demostrar también con la correspondencia de Pedro Carbonell, gobernador y capitán general de Caracas: "Por aquí ninguna novedad particular; han llegado a Cumana los Correos [uno de ellos el barco que transportó a Humboldt y Bonpland – M.Z.] de Agosto y Sep.re [de 1799]...".[32] No da cuenta ni de la llegada de Humboldt. El gobernador de Cartagena tampoco escribe nada sobre Humboldt en ninguna de sus siguientes cartas al virrey.»[33]
Llegada a Bogotá
Nuestra entrada en Bogotá constituyó una especie de marcha triunfal. El Arzobispo nos había enviado su carroza, y con ella vinieron los notables de la ciudad, por lo cual entramos con un séquito de más de sesenta personas montadas a caballo. Como se sabía que íbamos a visitar a Mutis, quien por su avanzada edad, su prestigio en la Corte y su carácter personal es tenido en extraordinario respeto, procuróse por consideración a él, dar a nuestra llegada cierta solemnidad, honrándolo a él en nuestras personas. Por exigencias de la etiqueta, el Virrey no puede comer en la Capital en compañía de nadie, y así nos invitó a su residencia campestre de Fucha. Mutis había mandado habilitar para nosotros una casa cerca de la suya, y nos trató con extrema afabilidad. Es un anciano y venerable sacerdote de unos 72 años, muy rico además: el Rey paga 10 000 duros anuales por la Expedición. Desde hace quince años trabajan a sus órdenes treinta pintores; él tiene de 2000 a 3000 dibujos en folio, parecidos a miniaturas. Excepto la de Banks, de Londres, nunca he visto una biblioteca más nutrida que la de Mutis.[34]
Mútis y la Expedición Botánica
José Celestino Mutis
El barón de Humboldt venía a la Nueva Granada... con el propósito de trazar el mapa de la región norte del Amazonas y comparar sus colecciones con las del botánico José Celestino Mutis. Lo que no esperaba encontrar era un equipo tan organizado de herbolarios y pintores trabajando en tan magna empresa. Con la generosidad propia de su espíritu, elogió ampliamente la obra de Mutis y enfatizó su admiración por los trabajos pictóricos. Así lo manifestó también más tarde en la correspondencia que sostuvo con Don José Celestino Mutis.[35]

Humboldt en Cuba

Las dos estancias del barón Alejandro de Humboldt en Cuba suman en total unos tres meses: del 19 de diciembre de 1800 hasta el 15 de marzo de 1801, y del 19 de marzo hasta el 29 de abril de 1804. En ambas ocasiones estaba, en cierto sentido, de tránsito: primero camino de Venezuela a Colombia, y en la siguiente, de México a Estados Unidos.

Su estancia en la isla fue fructífera. Su libro Ensayo político sobre la isla de Cuba describe de manera sistemática las características de dicha isla y finaliza describiendo su viaje hacia Batabanó y Trinidad. Como un añadido posterior hace un alegato contra la esclavitud de gran valor ético. Ello le arranca esta confesión: "Desde que el perfeccionamiento del arte de la navegación y la creciente actividad comercial de los pueblos ha acercado las costas de ambos continentes, desde que La Habana, Río de Janeiro y Senegal casi no nos parecen sitios más lejanos que Cádiz, Esmirna o los puertos del Báltico, uno duda al querer atraer la atención del lector hacia una travesía desde las costas de Caracas hasta la isla de Cuba. El Mar de las Antillas es hoy tan conocido como el Mediterráneo".

En el contexto de las Antillas, Cuba también constituye un caso excepcional: su larga tradición como lugar de asentamiento y su fuerte identidad nacional —que puede sorprender en un país que fue dependiente por más tiempo que otros—, la distinguen de otras islas y la acercan a las naciones de Europa. La Habana, ante el recién llegado de entonces, parece al mismo tiempo metrópoli y colonia. Cuba ocupa un sitio especial en la topografía imaginaria de Humboldt: como frontera geográfica entre la América del Norte y la del Sur, como eslabón imaginario entre América y Europa, como pausa necesaria en el viaje de Venezuela a Colombia y de México a los Estados Unidos.

Además, como región civilizada en comparación con los paisajes arcaicos de los llanos, de la selva y del Orinoco; como terreno relativamente familiar en medio de lo ajeno. Cuba viene a ser el espacio intermedio de Humboldt, un microcosmos de su viaje a América, en el que los más disímiles fenómenos observados parecen sintetizarse y coexistir contradictoriamente. Es considerado el "segundo descubridor" de la isla después de Colón.

Viaje por Nueva Granada, Quito y el Perú: Caldas y Montúfar

Alejandro de Humboldt y Aimé Bonpland al pie del volcán del Chimborazo, cuadro de Friedrich Georg Weitsch (1810)

Desde Bogotá, cruzando el altiplano andino, el alemán llegó hasta Quito. En Quito, capital de la Real Audiencia de Quito, Humboldt es recibido en 1802 por los nobles locales, entre ellos, la familia de Juan Pío Montúfar, marqués de Selva Alegre, junto con su hija Rosa Montúfar y su hijo Carlos de Montúfar. Luego Humboldt realizó varias ascensiones a los Andes ecuatorianos, entre ellos al Chimborazo, el nevado más alto del Ecuador. También subió el volcán Cayambe. Humboldt recorrió prácticamente toda la sierra del Ecuador, realizando mediciones de las montañas y recolectando plantas. El alemán se mostró muy interesado en el estudio de las ruinas incaicas existentes en el actual Ecuador, como el castillo de Ingapirca, en la provincia del Cañar. Realizó también una importante ascensión al volcán Pichincha, monte tutelar de Quito, en compañía del joven Montúfar. Se alojó en la residencia palaciega de los marqueses de Selva Alegre y fue recibido por otras importantes familias nobles de Quito, como los marqueses de Maenza, quienes lo atendieron en su hacienda de La Ciénega, en las cercanías del volcán Cotopaxi y de la ciudad de Latacunga, que también estudió.

Su presencia en Quito motivó acres comentarios del naturalista Francisco José de Caldas, quien escribió que en Quito, a diferencia que en Bogotá, el alemán se había hecho amigo de «jóvenes obscenos y disolutos», que practicaban «amores impuros». Relató que, supuestamente, antes de la ascensión al Pichincha, Humboldt se amaneció en una juerga con Montúfar.

Caldas se encontró en Quito con Humboldt, y se sumó a algunos de sus recorridos con la esperanza de formar parte del resto de la expedición del alemán. No obstante, Humboldt —quien como se sabe se costeaba todos sus gastos— no quiso que continuara en la expedición hacia el Perú y México, lo que al parecer molestó a Caldas. Este acusó luego a Humboldt de visitar casas en Quito en donde «el amor impuro rige», y de poner sus pasiones por encima de los nobles propósitos de la ciencia: «se apodera esta pasión vergonzosa de su corazón y ciega a este joven sabio hasta un punto que no se puede creer», dijo en una carta a José Celestino Mutis. Calificó a Montúfar como un «Adonis ignorante, sin principios y disipado», y llegó a insinuar que hubo una relación sexual entre ellos al afirmar que «Venus se ha mudado de Chipre a Quito».[36]

El marqués de Selva Alegre, padre de Carlos, le permitió acompañar al alemán en su gira por la América española, pagando una fuerte suma de dinero por el viaje del joven Montúfar, lo que incluyó su manutención. Al respecto, comentó Caldas amargamente: «El señor barón de Humboldt partió de aquí (Quito) el ocho del corriente (junio de 1802) con Mr. Bonpland y su adonis, que no le estorba para viajar como Caldas».[37] Esta podría ser una de las razones por las que Humboldt prefirió llevar al joven aristócrata, a pesar de que no era un científico experimentado como ya era en su momento Caldas.

Carlos de Montúfar llevó un diario del viaje, que inicia en Quito y termina en Cajamarca, en el Perú (1802). En él hizo importantes anotaciones, como la referente a la ascensión de la expedición al Chimborazo. Mencionó también la visita a la fortaleza incaica de Ingapirca, y las costumbres de la población indígena de Cuenca. Montúfar estuvo en la expedición durante todo el trayecto por los actuales Ecuador, Perú, México y Estados Unidos. Incluso llegó con Humboldt hasta París, en donde se separaron, pues el joven quiteño tenía previsto estudiar en España.

En 1805, Montúfar viajó a España, llevando consigo varias cartas de recomendación del alemán. Durante algún tiempo, además, recibió ayuda económica de Humboldt, a quien escribió una carta llamándole «amado amigo». Pasó, al parecer, necesidades en España, pues una carta de crédito de 5000 reales con la que viajó desde Quito no le fue pagada en Madrid. Antes de separarse de Humboldt en París, el barón le dio 8000 reales para sus gastos y le hizo luego varios giros desde Berlín, por medio del sistema existente en la época de cartas de crédito (libranza) entre banqueros corresponsales. Una carta encontrada en el archivo de Humboldt en Berlín muestra los pedidos de ayuda económica de Montúfar al sabio alemán, pero no se sabe si finalmente pudo pagar dichos préstamos. En la misma carta, el joven noble criollo llama a Humboldt «mi padre y amigo».

Las cartas de Caldas sobre la relación con Carlos Montúfar son consideradas, hasta hoy, algunas de las insinuaciones más importantes sobre la posible homosexualidad de Humboldt, aspecto sobre el cual se han pronunciado importantes intelectuales alemanes en los siglos XIX y XX. De Loja (Ecuador), se dirigieron a Cajamarca (Perú), y luego viajaron a Lima para instalarse en el vecino puerto de El Callao, lugar donde realizó mediciones de temperatura oceánica en el Pacífico, que le permitieron a la postre descubrir la corriente fría que en su honor lleva su nombre y que ya había sido intuida por José de Acosta.[38] Estudió además el guano y sus propiedades fertilizantes para la agricultura. Luego se embarcaron rumbo a Guayaquil, para más adelante viajar a México. En el año 2019, se celebró el 250.º aniversario del nacimiento de Humboldt. En Ecuador, se reconstruyó su balsa, conformada por una casa central, un cultivo y un fogón para preparar los alimentos durante la navegación;[39] está ubicada en el Río Daule, Guayaquil. Además, se puso en marcha un Humboldt-Mobil dedicado al explorador alemán. En su interior hay una serie de objetos que facilitan el acercamiento al personaje como lentes de realidad virtual, cómics, películas, exposiciones e instrumentos científicos.[40]

Viaje por Nueva España (México)

Casa donde vivió Humboldt durante su estancia en la Ciudad de México, ubicada en la calle República de Uruguay 80, en el centro histórico.
Prismas basálticos de Santa María Regla, por Alejandro de Humboldt, publicado en el libro Vue des Cordillères et monuments des peuples indigènes de l'Amérique (“Vista de la Cordillera y monumentos de los pueblos indígenas de América”).

El 22 de marzo de 1803 llegó con una fragata española de Guayaquil (Ecuador) a Acapulco, el puerto mexicano del Pacífico. Visitó las cercanías y las describió en su diario, antes de proseguir su viaje el 29 de marzo por Chilpancingo y Taxco hasta la Ciudad de México (a donde llegó el 12 de abril). En un México construido con las ruinas de la capital de los aztecas, Humboldt descifró el calendario azteca o Piedra del Sol que fue desenterrado en la plaza Mayor, e hizo varias excursiones por los alrededores.

Por ejemplo, visita las minas de Pachuca, Real del Monte, Morán y Guanajuato y los impresionantes alcantarillados de la ciudad en Huehuetoca. Además sube el 19 de septiembre de 1803 a la cumbre del Jorullo, emergido de las entrañas de la Tierra cuarenta y cuatro años antes en el estado de Michoacán. Sus historias sobre el volcán se difunden rápidamente en Europa y atraen numerosos aventureros que quieren experimentar por sí mismos lo que ha descrito Humboldt en sus textos. El Jorullo se volvió el volcán más conocido entre los científicos.

En enero de 1804 Humboldt regresó a la alcantarilla de Huehuetoca y escribió sobre su penosa construcción; lamentó sobre todo las inhumanas condiciones de trabajo de los indios. También se preocupó de las circunstancias en las minas coloniales; escribió un amplio informe sobre la mina de Guanajuato e intercedió en favor de los trabajadores. Estuvo muy activo en la Ciudad de México: planeó perfiles geológicos, atendió exámenes del Colegio de Minería y visitó varias instituciones y a diversos eruditos. Calificó las condiciones en las cuales trabajaban los institutos como modélicas, ante todo debido a que blancos e indios trabajaban juntos en ellos.

El 20 de enero de 1804 sale del centro cultural iberoamericano y va a Veracruz. Durante este viaje mide el Popocatépetl, con aproximadamente 4560 metros sobre el nivel del mar; el Iztaccíhuatl y escala el Cofre de Perote. La medición de los volcanes es una evidente prioridad de su viaje, en particular el pico de Orizaba, que Humboldt midió solo de lejos; esto tiene una importancia para los navegantes que se acercaban a la costa mexicana. Durante su estancia en la intendencia de Puebla, visitó la pirámide de Cholula, calculando su altura en 54 metros de elevación perpendicular y 349 metros de anchura horizontal en su base; sus lados orientados con exactitud a los meridianos y paralelos; desde su cima realizó gran número de observaciones astronómicas.[41] Registró en su obra Ensayo Político sobre el Reino de la Nueva España que en esta provincia se hablan tres lenguas enteramente distintas; el mexicano (náhuatl), el totonaco y el tlapaneco. La primera es propia de los habitantes de Puebla, de Cholula y de Tlaxcala; la segunda de los de Zacatlán y la tercera se conserva en las inmediaciones de Tlapa. Después de su estancia en Veracruz (18 de febrero hasta el 7 de marzo) continúa su viaje por La Habana hacia los Estados Unidos.

En agosto de 1804 —después de cinco años de viaje— Alejandro de Humboldt regresa con su material científico a París y es recibido y celebrado por diez mil personas. Entusiasmó y cautivó a la gente con su curiosidad y su saber. El tiempo siguiente lo pasa en París analizando sus resultados, en 1807 se muda a esta ciudad. Luego apoya a varios científicos y artistas (entre ellos el matemático Karl-Friedrich Gauss y el músico Felix Mendelssohn Bartholdy), y aconseja al joven Werner von Siemens con la fundación de su empresa. Los planes para su “segunda vocación en la vida”, un viaje de investigación a Asia, son obstaculizados una y otra vez. Humboldt y Bonpland publican varias obras de manera conjunta, la más importante de las cuales es el Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, aparecida en francés, en 13 volúmenes, entre 1816 y 1831.

EPÓNIMOS :

 bahía de Humboldt, corriente de Humboldt, Cueva Sima Humboldt, lirio de Humboldt, Pico Humboldt, pingüino de Humboldt, Universidad Humboldt de Berlín, Universidad Alejandro de Humboldt, Colegio Alexander von Humboldt, Conepatus humboldtii.

Mapa de la corriente de Humboldt (1943).[1]

La corriente de Humboldt,[2][3] también llamada corriente peruana o del Perú,[4][5] es una corriente oceánica costera del Pacífico oriental, la cual es fría, superficial, continua, de baja velocidad, muy amplia, somera[6] y con una dirección predominante hacia el noroeste. Está originada por un afloramiento o ascenso de aguas profundas y, por lo tanto, muy frías y ricas en nutrientes, que se produce en las costas occidentales de América del Sur. Alberga el «ecosistema marino más numeroso del planeta», por ende es el «área pesquera más productiva del planeta».[2]

Fue descubierta por el científico español José de Acosta (1540-1600) en su Historia natural y moral de las Indias (1590),[7] y descrita por el naturalista alemán Alexander von Humboldt en su obra Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente (París, 1807), escrita en colaboración con Aimé Bonpland.[8] Esta corriente es una de las de aguas frías más importantes del mundo y sus efectos de aridez relacionados con la surgencia de esas aguas frías (que limitan la evaporación de acuerdo con el principio de la diatermancia) se dejan sentir notablemente en las costas centrales y septentrionales de Chile así como casi en la totalidad de las del Perú. Su velocidad es de unos 28 km por día de sur a norte, más exactamente, desde la parte central de las costas chilenas hasta el ecuador terrestre.

El nombre "corriente del Perú" fue adoptado por resolución de la Conferencia Oceanográfica Iberoamericana (Madrid-Málaga, 1935).[4]

Origen

Imagen de radar tomada por el satélite GOES (Satélite geoestacionario) el 5 de febrero de 2013, mostrando el hemisferio occidental (América y partes de los océanos Atlántico y Pacífico). Puede notarse la importante diferencia con la imagen anterior en el trazado de las corrientes marinas. Como podemos ver, la corriente meridional del Pacífico Sur (visible en el cinturón nuboso procedente de la zona intertropical del Pacífico) se dirige hacia el sur del continente americano terminando bruscamente en las costas y parte insular de Chile por el efecto orográfico del relieve: elevada nubosidad y lluvias o nevadas muy intensas. No existe conexión entre esta corriente y la de Humboldt que es de aguas frías y cielos sin nubes.

Su origen se debe a los efectos combinados del movimiento de rotación terrestre y de la fuerza centrífuga de las aguas oceánicas en la zona ecuatorial, además de que en gran parte es inducida por la corriente Ecuatorial del Sur, la cual está a su vez impulsada por los vientos alisios.[6] Esta corriente es fría debido a que sus aguas emergen desde zonas profundas, donde tienen una temperatura en torno a los 10 °C en razón a su densidad, en la zona intertropical junto a las costas sudamericanas de Chile y Perú, en el océano Pacífico. El fenómeno de la surgencia de aguas profundas y muy frías en la zona intertropical (upwelling en inglés) ya fue descrito y medido por Humboldt en su viaje al Perú en 1802 ([3]). Sin embargo, el propio Humboldt señala que el origen de esas aguas profundas debe provenir, al menos en parte, de las latitudes antárticas, por lo que se muestra partidario de lo que se conoce como corrientes en profundidad, algo que no se ha probado en la bibliografía científica, a pesar de la tesis de las corrientes termohalinas, que resultan difíciles de sustentar, ya que hablan de corrientes en profundidad que pasan de norte a sur y viceversa a través del ecuador terrestre, algo imposible de imaginar si tenemos en cuenta la fuerza centrífuga del movimiento de rotación terrestre, que tiene su máxima expresión, precisamente, en el ecuador. No obstante esta idea, hay que destacar el hecho de que las corrientes superficiales no están sujetas solamente a los efectos producidos por la fuerza centrífuga en la zona ecuatorial, ya que todas las corrientes marinas también se ven afectadas por el efecto de las mareas que pueden llegar a modificar sustancialmente la ruta de las aguas de emersión de la corriente de Humboldt más o menos al norte y oeste de la zona ecuatorial. Dicho en otros términos: como la órbita de la Luna no coincide con la eclíptica, la corriente de Humboldt puede verse atraída hacia el hemisferio norte si la Luna se encuentra en ese momento girando alrededor de la Tierra en dicho hemisferio, ya que la atracción de la Luna es mayor sobre las aguas superficiales del océano que la atracción solar. Pero también puede suceder lo opuesto, cuando se produce el efecto conocido como el Niño, llamado precisamente así porque coincide con los días de Navidad y Año Nuevo, es decir, durante el solsticio de verano para el hemisferio sur. Como resulta lógico, si en esas fechas la Luna se encuentra girando en latitudes del hemisferio sur, la atracción tanto solar como lunar se ejerce sobre las aguas ecuatoriales del hemisferio norte, que cruzan el ecuador terrestre, trayendo calor y lluvias a la costa septentrional del Perú. Estas aguas más cálidas se superponen a las de la corriente de Humboldt. pero no la anulan, como llegó a pensarse en cierta ocasión ([9]).

La corriente surge en la costa sudamericana del océano Pacífico, desplazándose desde la Zona Central de Chile hacia el norte, paralelamente a la línea del litoral sudamericano, pasando por las costas peruanas hasta alcanzar la latitud del ecuador terrestre, abriéndose luego en dirección oeste hacia las islas Galápagos hasta llegar al ecuador terrestre, que no atraviesa sino puntualmente por la fuerza centrífuga del movimiento de rotación terrestre que da origen al abombamiento ecuatorial de las aguas oceánicas. Por ello se ve en el mapa de temperaturas superficiales de la NOAA el contraste entre las aguas de la corriente de Humboldt al sur del ecuador (temperatura de unos 15 °C) con las aguas de la propia corriente ecuatorial del Norte, mucho más cálidas (casi 30 °C). Por el contrario, las aguas frías de la corriente de California, cuya temperatura también se debe a la surgencia de aguas frías, se desplazan de un principio hacia el oeste debido a la inercia del propio movimiento de rotación terrestre. La diferencia, en ambos casos (corriente de California y corriente de Humboldt) está en la configuración de las costas totalmente opuesta, que desvía las aguas frías hacia el oeste-suroeste en el primer caso y hacia el noroeste en el segundo. En ningún lugar del mundo se ve un contraste tan brusco entre las aguas que comparten una misma corriente y dirección a ambos lados del ecuador. Tal vez podríamos hacer la excepción con la corriente de Benguela en África pero, en este caso, las aguas frías que surgen junto a las costas de Namibia se alejan desde el principio hacia el noroeste y, por lo tanto, no se desplazan junto a la costa y dan origen a un clima costero menos seco en la costa occidental africana, en comparación a la sudamericana.

En el litoral Pacífico se originan nubes bajas que llegan a la costa la mayor parte del año.

Hasta hace relativamente poco tiempo se creía que las aguas de la corriente de Humboldt eran tan frías porque procedían del Antártico y/o de la corriente del Pacífico Sur. El excelente mapa elaborado por el ejército de los Estados Unidos en 1943, una parte del cual aparece arriba, da la idea de una continuidad que no existe en la realidad, entre dicha corriente sud-Pacífica y la de Humboldt. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en el mapa de 1943 aparece la corriente sur-Pacífica como una corriente cálida que se va enfriando a medida que se acerca a la costa sudamericana. La imagen de radar obtenida mediante el satélite geoestacionario GOES nos muestra, en cambio, una idea algo diferente a la que nos da el mapa citado. En la imagen de radar, la corriente del Pacífico sur se ve cubierta por una nube alargada que tiene varios miles de km de longitud (una vaguada propiamente dicha; en inglés: (Trough (Meteorology)) como consecuencia de la presencia del área de baja presión circumpolar austral. Pero esta corriente choca con las costas meridionales de Chile dejando allí copiosas lluvias que convierten el clima de la zona en un clima oceánico o marítimo y una gran parte de la misma pasa al océano Atlántico a través del paso de Drake, entre América del Sur y la Antártida. Por el contrario, la corriente de Humboldt está casi siempre libre de nubes (suelen ser de nubes bajas por el fenómeno de inversión térmica, de acuerdo con el concepto de la diatermancia, y la zona donde emergen las aguas frías junto a la costa se ven de color mucho más oscuro por la presencia de plancton: las aguas profundas que surgen en la costa chilena-peruana comienzan a absorber directa y lentamente la radiación solar, pero mientras esto sucede no se evaporan o se evaporan lentamente, precisamente, por su baja temperatura.

La explicación científica de la corriente de Humboldt y de otras corrientes frías (desarrollada en el artículo correspondiente) es muy coherente puesto que desarrolla las razones de surgencia o emersión de todas las corrientes frías independientemente de su latitud y de la disposición de las costas de los continentes donde se producen y, sobre todo, echa por tierra la idea de una circulación submarina de origen termohalino porque se disponen, según se ha podido comprobar en áreas costeras de una latitud determinada, que no están relacionadas con la mayor cantidad de sal de sus aguas y, menos aún, con su temperatura y con la temperatura de las aguas marinas vecinas a dichas corrientes.

Efectos en el clima

Efectos de la corriente de Humboldt o del Perú en la corriente ecuatorial del océano Pacífico. Las aguas frías llegan hasta el ecuador terrestre (latitud 0º), indicado con las iniciales EQ (en inglés), pero no pasan de allí hacia el hemisferio norte por el abombamiento de las aguas oceánicas a lo largo del ecuador (explicado por la fuerza centrífuga del movimiento de rotación terrestre).

Ejerce influencia determinante sobre el clima de la costa peruano-chilena con cielos cubiertos de neblinas —camanchacas y garúas costeras—, ausencia de lluvias y temperaturas más frías de lo que deberían tener de acuerdo a su latitud. Esta situación se extiende hasta las islas Galápagos que se encuentran, precisamente, atravesadas por el ecuador terrestre y cuyo clima sería mucho más cálido y lluvioso de no ser por esta corriente.

Por la latitud, el clima debería corresponder a las zonas tropical y subtropical; sin embargo, sus aguas de temperatura inusualmente baja enfrían la atmósfera lo que causa, a su vez, el clima sumamente árido por la escasa evaporación de las aguas frías. Esta inversión térmica, anomalía detectada por Humboldt, tiene efectos que caracterizan el clima de las regiones litorales en contacto con la corriente, causando la alteración drástica del régimen subtropical de lluvias y creando una faja de arenales y desiertos costeros relativamente fríos como el de Atacama y semicálidos como el de Sechura. Al provocar zonas frías oceánicas aún cerca del ecuador terrestre, la evaporación de las aguas oceánicas resulta escasa y así, en consecuencia, las lluvias costeras suelen ser también muy escasas. Además, esto es una de las implicaciones para la existencia de los fenómenos de efectos regionales casi alternados cíclicamente de El Niño y La Niña, que en general producen graves variaciones meteorológicas en la zona intertropical a ambos lados del ecuador terrestre.

Por otra parte, la surgencia de aguas frías y profundas trae a la superficie una enorme cantidad de plancton, que de otra manera se hundiría en el fondo oceánico, convirtiendo a las aguas atravesadas por la corriente en uno de los más importantes caladeros pesqueros del planeta y a la corriente misma en uno de los principales recursos económicos de Chile y del Perú.

Asimismo, la riqueza ictiológica asociada a esta corriente provoca la abundancia de aves marinas en el litoral, entre las que destacan las aves guaneras, cuyas deyecciones se acumulan por el clima árido en las islas y costas rocosas, que explican la gran importancia estratégica de la economía peruana en el siglo XIX y posteriormente.

Cueva Sima Humboldt
Coordenadas4°41′08″N 64°13′07″O
Localización administrativa
PaísVenezuela
DivisiónBandera de Bolívar Bolívar
Hallazgos
Descubrimiento1961
Mapa de localización
Cueva Sima Humboldt ubicada en Venezuela
Cueva Sima Humboldt
Cueva Sima Humboldt
Geolocalización en Venezuela

La cueva sima Humboldt[1][2] (también sima Humboldt o sima Mayor) es un sumidero enorme y cueva[1][2] situada en la cima de la meseta del tepuy Sarisariñama, parte del Parque nacional Jaua-Sarisariñama en el Estado Bolívar,[2] en Venezuela.[2] Se trata del Abismo más grande del Mundo.[2][1] Es inusual por varias razones, incluyendo su enorme tamaño y profundidad, su ubicación en la cima de un tepuy cubierto de selva, con una parte de la jungla en su base, y también debido al proceso de cuarcita que formó a la intemperie este sumidero. Lleva el nombre del naturalista y explorador alemán Alexander von Humboldt.

Junto con la vecina sima Martel fue avistada por primera vez en 1961 por el piloto Harry Gibson.[3] El primer aterrizaje con éxito en el Sarisariñama lo realiza William H. Phelps en marzo de 1967.[4] En febrero de 1974 asistió a una expedición dirigida por Charles Brewer-Carías, acompañado por los científicos y el botánico Julian Steyermark,[5] los expertos de orquídeas Stalky Dunsterville y su esposa Nora y el ornitólogo William H. Phelps Jr. en esa oportunidad se analizaron los sumideros.

Su volumen es de 18 millones de metros cúbicos, mientras que la anchura máxima en su borde superior es de 352 m y se ensancha hacia abajo hasta llegar a los 502 m de ancho en el fondo; la profundidad es de 314 m.[6]

A solo 700 m desde el borde de la sima Humboldt hay otro sumidero enorme, la sima Martel. En total hay cuatro cuevas en cuarcita en el Sarisariñama.

Lilium humboldtii

Lilium humboldtii subsp. ocellatum
Taxonomía
Reino:Plantae
Filo:Magnoliophyta
Clase:Liliopsida
Subclase:Liliidae
Orden:Liliales
Familia:Liliaceae
Subfamilia:Lilioideae
Género:Lilium
Especie:L. humboldtii
Roezl & Leichtlin, 1871

Lilium humboldtii es una especie de planta fanerógama perteneciente a la familia Liliaceae nativa de California. Es conocida como Humboldt's lily, siendo nombrada en honor de Alexander von Humboldt, el eximio naturalista y explorador que fue el primero en descubrir esta especie. es nativa del sur de la Cordillera de las Cascadas y Sierra Nevada, en el sudoeste de California.

Descripción

La planta alcanza los 3 m de altura con flores de color naranja-dorado con puntos rojo oscuro y los estambres de color marrón-naranja.

Tiene dos subespecies:

  • Lilium humboldtii subsp. humboldtii
  • Lilium humboldtii subsp. ocellatum (Kellogg) Thorne 1978

subsp. humboldtii. De California.

  • Lilium canadense var. puberulum Torr., Pacif. Railr. Rep. Parke, Bot. 4(5; 4): 146 (1857).
  • Lilium californicum Duch., J. Soc. Natl. Hort. France, II, 4: 216 (1870).
  • Lilium puberulum (Torr.) Duch., J. Soc. Natl. Hort. París, II, 4: 217 (1870).
  • Lilium canadense var. humboldtii Baker, Gard. Chron. 1871: 1165 (1871).
  • Lilium bloomerianum Kellogg, Proc. Calif. Acad. Sci. 4: 160 (1872).
  • Lilium robinsonianum Baker, J. Linn. Soc., Bot. 14: 244 (1874).

subsp. ocellatum (Kellogg) Thorne, Aliso 9: 195 (1978). Desde el sur de California hasta México en Baja California.

  • Lilium bloomerianum var. ocellatum Kellogg, Proc. Calif. Acad. Sci. 5: 88 (1873).
  • Lilium ocellatum (Kellogg) Beane, Contr. Dudley Herb. 4: 358 (1955).
  • Lilium bloomerianum Purdie, Gard. & Forest 10: 43 (1897), nom. illeg.
  • Lilium fairchildii M.E.Jones, Contr. W. Bot. 16: 39 (1930).


Bahía de Humboldt
Humboldt Bay

Vista aérea de la bahía de Humboldt y la ciudad de Eureka, desde el noreste
Ubicación geográfica
ContinenteAmérica del Norte
OcéanoOcéano Pacífico
Coordenadas40°44′43″N 124°13′17″O
Ubicación administrativa
PaísBandera de Estados Unidos Estados Unidos
División California
SubdivisiónCondado de Humboldt
Cuerpo de agua
Islas interioresIslas Indian, Woodley y Daby
Longitud23 km
Ancho máximo7 km
Superficie34 km²
ProfundidadMáxima: 12 m
Ciudades ribereñasEureka y Arcata
DescubridorJonathan Winship (1806)
Mapa de localización
Bahía de Humboldt ubicada en California
Bahía de Humboldt
Bahía de Humboldt
Geolocalización en el estado de California
Mapa de labahís del U.S. Coast Survey. El reconocimiento comenzó en 1850 y el mapa fue publicado en 1852.

La bahía de Humboldt (del inglés: Humboldt Bay) es una bahía natural situada en la costa norte de California, Estados Unidos enteramente dentro del condado de Humboldt, la segunda en tamaño del estado de California. La sede administrativa del condado, Eureka, y la ciudad universitaria de Arcata se hallan sobre sus orillas.

Es además el hábitat de cerca de 200 especies de aves. Su estuario alberga a alrededor de 100 especies de peces, ubicándose también el mayor criadero de ostras del estado.

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