miércoles, 28 de febrero de 2018

Monasterios por países - Argentina


El Monasterio de las Catalinas, o Monasterio de Santa Catalina de Siena, adosado a la Iglesia de Santa Catalina de Siena, en la manzana delimitada por las calles San Martín, Viamonte, Reconquista y la Avenida Córdoba, en el barrio de Retiro de la ciudad de Buenos Aires, fue el primer monasterio para mujeres de la dicha ciudad, uno de los más antiguos y prestigiosos en la etapa colonial de Buenos Aires, y muy vinculado a la historia del país.

Sus orígenes[editar]

A principios del siglo XVIII se impulsó en la ciudad la construcción de conventos. Así, por Real Cédula del 27 de octubre de 1717 el presbítero Doctor Dionisio de Torres Briceño obtuvo del Rey Felipe V de España la autorización para fundar un convento de Monjas Dominicas. Las también llamadas Monjas Catalinas pertenecen a la Segunda Orden Dominicana (la Primera Orden es la de los Padres Dominicos o Frailes Predicadores, fundada por Santo Domingo de Guzmán a principios del siglo XIII).
Patio del Monasterio de Santa Catalina de Siena.
Patio del Monasterio de Santa Catalina de Siena.
Patio del Monasterio de Santa Catalina de Siena.
Briceño decidió emplazar frente al Hospital del Rey, en la esquina de las actuales calles Defensa y México. En 1727, tras adquirir varios solares, se dio inicio a las obras de construcción sobre planos del hermano jesuita Juan Bautista Prímoli y del prestigioso arquitecto italiano Andrés Bianchi, también jesuita. Al poco tiempo, el 24 de abril de 1729 falleció Briceño por lo que las obras fueron paralizadas, situación que se mantuvo por varios años ante la falta de financiamiento y las dudas del Gobernador Bruno Mauricio de Zabala y el Obispo Fray Juan de Arreguirespecto de su ubicación.
El sucesor de Zabala, brigadier Miguel de Salcedo, en 1737 llamó a licitación para continuar la obra, que fue concedida a Juan de Narbona, importante comerciante aragonés (alarife, proveedor de cal) y constructor del convento de Recoletos. Narbona solicitó el cambio de ubicación aduciendo que la elegida se encontraba en una parte baja de la ciudad, en extremo transitada, que las paredes levantadas eran débiles para soportar mayores cargas y que la superficie planeada era escasa. Propuso retomar las obras en un nuevo terreno, una manzana completa conocida como "la Manzana del Campanero", propiedad de la familia Cueli, en el barrio del Retiro, a siete cuadras de la Plaza Mayor, con frente a la calle de la Catedral. Era un barrio más seguro, de mayor altura, vista al río de la Plata y, siendo cercano al centro, estaba más aislado del trajín de las calles principales.
La propuesta de Narbona encontró oposición en el Cabildo de Buenos Aires pero apoyo del obispado y del cabildo eclesiástico por lo que finalmente fue autorizada por el gobernador el 25 de septiembre de 1737. De inmediato Narbona procedió a comprar las tierras e inició las obras en 1738, basándose en los planos originales de Bianchi e incorporando algunas modificaciones.
Para la fundación se trasladaron a cinco religiosas del Monasterio de Santa Catalina de Siena de la ciudad de Córdoba que tras quince días llegaron a Buenos Aires el 25 de mayo de 1745. El 21 de diciembre de 1745 se inauguró la iglesia y el convento sin estar aún terminadas las obras, con la presencia del obispo Fray José de Peralta Barrionuevo y Rocha Benavídez, quien fallecería un año después, y del nuevo gobernador José de Andonaegui.1​ Ese día, las madres fundadoras y cinco postulantes que se les habían sumado desde mayo fueron conducidas en carruajes hasta la Catedral de Buenos Aires y de allí a pie en procesión hasta el monasterio, acompañadas por el Obispo, los miembros de los Cabildos eclesiástico y secular y las Órdenes Religiosas de la ciudad. La ciudad permaneció iluminada tres noches y en el monasterio las fiestas religiosas duraron otros tantos días.
El acceso central a la iglesia, con arco de medio punto que está enmarcado por dos pares de pilastras toscanas, está rematado por un frontis de estilo clásico. El presbiterio es de forma rectangular y tiene una cúpula baja. La única torre se ubica sobre el lado izquierdo del edificio. El interior es de una sola nave. A la izquierda del presbiterio una gran abertura enrejada comunica con el coro bajo. Sobre el nártex se encuentra el coro alto del que parten galerías perimetrales con óculos. A través de éstos y de la reja del coro bajo, las monjas participaban de las ceremonias religiosas sin ser vistas. Las fachadas del convento y de la iglesia fueron modificadas en 1910, según planos del arquitecto Juan A. Buschiazzo, perdiendo en gran medida su austeridad original. En la modificación de 1910 se colocaron los vitrales y la imagen de Santa Catalina de Siena que corona el frontis. Los altares datan del siglo XVIII y principios del siglo XIX. El retablo mayor es de 1776, de madera tallada, dorada y policromada, de 12 m de altura y fue tallado por el artista español Isidro Lorea.
El convento, adosado al flanco izquierdo de la iglesia, fue construido íntegramente de ladrillo y cal. Está compuesto por dos plantas dominadas por dos claustros, uno alto y otro bajo, con celdas para alojar cuarenta monjas conventuales. El convento está dispuesto alrededor de un patio con galerías abovedadas. En la planta alta, además de las celdas, se encuentra una pequeña habitación de planta cuadrada, cubierta con una cúpulacon linterna, que se comunica visualmente con el presbiterio de la iglesia y era conocida como la capilla del noviciado.

Desarrollo posterior[editar]

En 1770 de un total de treinta y seis celdas, una se utilizaba como refectorio, otras tres como despensa, otra como cocina para la Comunidad, dos servían de noviciado, otras dos como sala de labor, dos de guardarropa y otra como cocina para enfermas, por lo que las monjas se ubicaban de a dos o tres por celda.
En el año 1875 se clausuró la puerta principal sobre la calle San Martín y se trasladó la portería a la calle Viamonte, acercándola a la sacristía para mayor comodidad de la Comunidad y los capellanes.
En 1964, la orden dominicana emprendió la restauración procurando devolverle la apariencia del siglo XVIII. El monasterio estuvo ocupado por las Monjas de la Segunda Orden Dominicana hasta 1974, año en que la congregación se trasladó a un nuevo monasterio en San Justo y donó los edificios al Arzobispado de Buenos Aires. Desde 2001, funciona como Centro de Atención Espiritual para las personas que trabajan en el microcentro.
Debido al deterioro se encararon a partir del 2000 nuevos trabajos de restauración bajo la dirección del arquitecto Eduardo Ellis que al mismo tiempo permiten recuperar en lo posible el estado original, hasta el punto de picar y raspar las paredes que se modificaron después de su fundación. Se encargaron también baldosas nuevas a Inglaterra similares a las primitivas. Los muros sólo podrán ser pintados a la cal. En el patio central, de aproximadamente 1.000 , se mantienen centenarios palos borrachos.

El ingreso al Convento[editar]

Para ingresar al convento las normas establecidas en el Concilio de Trento (1545-1563) exigían vocación, vida y costumbres morigeradas, al menos quince años de edad, aptitud física para poder observar las reglas, no haber pertenecido a otra orden, no ser casada, legitimidad de nacimiento, limpieza de sangre y el pago de una dote.
La elección de la vida religiosa se justificaba bien por los peligros del mundo, bien por vocación, como un llamado de Dios. Respecto de la legitimidad, las reglas de la orden no la exigían pero a fines del siglo XVII se convirtió en exigencia para ingresar a los conventos de las Catalinas, especialmente para la admisión de religiosas de velo negro. Las pocas excepciones admitidas se hicieron sobre la base de que cuando menos los padres fueran españoles y solteros en el momento de la concepción. La limpieza de sangre era otra exigencia: para ser admitida no debía ser esclava, ni descendiente de mulatos o mestizos, o de mahometanos, herejes o judíos. De comprobarse posteriormente alguna de esas condiciones, el hábito y la profesión eran considerados nulos.
La dote era una suma de dinero que la aspirante a monja debía entregar al monasterio antes de profesar. Las dotes de las monjas debían pagarse en plata y la suma era de 500 pesos para las de velo blanco y variaba entre 1500 y 2000 pesos (más 300 para la celda) en el caso de las monjas de velo negro. El monto de la dote era colocado a censo al 5% anual y la renta producida se usaba para el vestido, el calzado, comida, gastos médicos (boticasangrador) y capellán.
De no tener suficiente para la dote, la priora y su consejo podían conceder una reducción por saber tocar el órgano o el clave, o por tareas a las que se comprometiera su familia.2​ En otros casos, mujeres de probada pobreza solicitaban autorización al Virrey para pedir limosna públicamente y así cubrir su dote. De nueve casos documentados sólo cuatro fueron admitidas: aquellas cuyas familias y su depositario3​ las ubicaban más integradas al sector alto de la sociedad. La dote podía tener un impacto muy grande en algunos casos extremos, como el del capitán y regidor Juan José de la Palma, quien para cubrir la dote de sus seis hijas dio en dote su casa: "Tolerando esta quiebra porque logren mis hijas el espiritual consuelo sobre que incesantemente están clamoreando, con tanta eficacia que ya me faltan las fuerzas para resistir."
Para la familia una hija en el convento otorgaba prestigio social y en lo religioso las oraciones de una monja ayudarían a la salvación de sus almas. Por otra parte, las novicias antes de profesar debían testar o más bien renunciar a su herencia a favor de sus padres o hermanos. En todo caso, la dote era aproximadamente la mitad de la habitualmente otorgada para casar a una hija.

Jerarquización en el convento[editar]

Las monjas[editar]

En el convento existía una clara jerarquización interna: monjas de velo negro cuya tarea fundamental era el rezo del oficio divino, monjas de velo blanco para las tareas domésticas, donadas y esclavos.
Las monjas de velo negro o coristas eran monjas contemplativas cuya tarea principal consistía en lograr la unión con Dios por medio de la oración. Las oraciones se realizaban en latín, tarea para la que eran formadas por la maestra de novicias durante el año de noviciado. También tenían momentos dedicados a su formación espiritual y otros en los que realizaban labores de mano.
Las monjas de velo blanco, también llamadas conversas o de obediencia, eran pocas (una de cada siete de velo negro), y debían ocuparse de los oficios manuales. Llevaban un velo blanco sobre la cabeza y si bien no estaban obligadas al rezo del Oficio Divino, debían rezar determinado número de Padrenuestros y Avemarías en las distintas horas canónicas, levantarse a la misma hora que las restantes y asistir a misa diaria. En algunas de las épocas del año en que correspondía ayunar podían ser eximidas en atención al trabajo corporal que realizaban.
Durante todo el período colonial ingresaron 12 monjas de velo blanco (sobre un total de 97) al monasterio de las Catalinas.
Los diversos oficios eran 24, detallados en un Directorio o Tabla: Priora, Maestra de novicias, Madres de consejo, cantora, escuchas, torneras, sacristanas, cocinera, enfermeras, roperas, refectoleras, secretaria, etc.
Las monjas realizaban diversos trabajos como la encuadernación de libros, restauración de obras de arte, confección de ornamentos religiosos, bordados y costura. Algunas se dedicaban a la literatura, a la poesía (se conservan obras de una de ellas, Sor Cayetana del Santísimo Sacramento) y a la música.

Las Prioras[editar]

La Priora era elegida cada tres años por el voto secreto de las monjas con más de doce años de profesión, elección que debía ser confirmada por el obispo. No podía ser electa para dos períodos consecutivos. La Priora a su vez elegía a la Superiora y reunida en consejo con cuatro de las monjas más antiguas elegía a las que ocuparían los restantes cargos.
Si bien la fundadora, Sor Ana María de la Concepción Arregui de Armaza y su hija Gertrudis, eran de Buenos Aires, las tres primeras prioras fueron monjas venidas del Monasterio de las Catalinas de Córdoba. En el capítulode 1754 se eligió a Sor Josefa Gutiérrez de Paz, que había profesado en Buenos Aires, si bien era hija de Juan Gutiérrez de Paz, tío materno de la Madre fundadora.
De las 97 monjas que profesaron desde la fundación del convento hasta 1810, dieciocho accedieron al cargo de Priora, algunas en más de un período y doce de ellas pertenecían al sector social más alto: los padres de ocho de estas monjas tenían grado militar, tres fueron miembros del Cabildo, uno llegó a Gobernador, uno se desempeñaba como comerciante, tres pertenecían a la Tercera Orden de San Francisco y uno era Caballero de la Orden de Santiago.
Si bien era función del síndico ocuparse del manejo económico del convento, las Prioras no se desentendían del tema e intervenían directamente incluso en cuestiones relacionadas con obras en el convento, reclamos de deudas, etc.

Las Donadas[editar]

La siguiente jerarquía social en el convento de las Catalinas era la de las donadas. Eran sirvientas de confianza que vestían el hábito de las monjas y tenían a su cargo los esclavos y sirvientes. Las donadas podían elegir permanecer en el convento toda su vida e incluso profesar como terciarias de la orden. Eran de sectores sociales muy bajos, de raza mezclada, o esclavas liberadas que deseando vivir en religión encontraban un espacio en el convento dedicándose a las tareas domésticas. En 1766 vivían seis donadas en el Monasterio de Santa Catalina.

Esclavas[editar]

Los esclavos se adquirían por compra (valores que oscilaban entre 200 y 300 pesos), donación de vecinos, o, en su mayoría, acompañaban a las monjas al ingresar. Hasta 1810 las monjas aportaron a su convento quince esclavos, pero excepto un caso no se destinaban al servicio personal sino al servicio común, al menos como prioritario. Algunas esclavas podían ser destinadas a la clausura y no podían abandonarla sin licencia del Obispo, pero la mayoría vivía extramuros, en la ranchería en la manzana frente al monasterio,4​ entre las actuales calles San Martín, Viamonte, Florida y Córdoba.5​ En 1778 había siete esclavas de clausura entre las Catalinas.

El Monasterio en la historia argentina[editar]

En julio de 1807, durante la Segunda invasión inglesa al Río de la Plata, el convento fue ocupado al igual que ocurrió con otros conventos e iglesias de la ciudad por las fuerzas británicas.
En la mañana del 5 de julio de 1807 el monasterio fue ocupado por tropas pertenecientes al 5º regimiento inglésque permanecieron en Santa Catalina hasta la rendición de los ingleses del día 7. Las monjas permanecieron entretanto en una celda a oscuras y sin alimento pero no fueron agredidas por los soldados. No obstante el convento sufrió destrozos y saqueo y en el templo se rompieron imágenes, robaron adornos y los pocos vasos sagrados que no se habían enterrado.
El 7 de julio, Santa Catalina como la mayoría de los conventos y varias casas de familia se convirtió en un hospital improvisado para asistir a los heridos de ambos bandos.
En la "casa de mixtos" frente al Monasterio, estaban los almacenes y efectos del Real Cuerpo de Artillería), custodiados por tropas del regimiento de Pardos allí acantonadas. Ya producida la Revolución de Mayo, en junio 1811, la Expedición Auxiliadora de Chile al mando del teniente coronel Pedro Andrés del Alcázar fue alojada en sus instalaciones. Durante el Primer Bombardeo de Buenos Aires (1811), dado que el depósito de pólvora se encontraba a sólo siete cuadras de la Plaza Mayor y por lo tanto en el área bombardeada por los realistas, se trasladó a la iglesia de San Nicolás de Bari (donde hoy se levanta el Obelisco), menos expuesta al alcance de las bombas enemigas.6​ Más de 100 cajones y barriles fueron trasladados rápidamente en carretillas con el auxilio de los 300 hombres (doscientos infantes y cien dragones de la Frontera)7​ que componían la Expedición Auxiliar de Chile. El sagrario y la pila bautismal de la Iglesia se llevaron también a la iglesia de San Miguel Arcángel,8​ que sirvió como parroquia hasta que el 29 de julio se retiraron los pertrechos.9
Río de la Plata.
La reforma eclesiástica impulsada en 1821 por el Ministro de Gobierno Bernardino Rivadavia que suprimió algunas órdenes religiosas, confiscó sus bienes y prescribió las normas para el ingreso a la vida conventual respetó al Monasterio de las Catalinas.
Tras la caída de Juan Manuel de Rosas se radicaron en la zona las principales familias de Buenos Aires que antes vivían al sur de la Plaza Mayor con lo que el "Barrio de las Catalinas" adquirió una mayor importancia en la sociedad porteña.
Hasta 1872 el desembarco en el Puerto de Buenos Aires se efectuaba principalmente en el fondeadero natural de Balizas Interiores transbordando a carretas. Ese año se construyó un largo muelle que fue llamado "de las Catalinas" por estar ubicado frente al monasterio. Penetraba varios cientos de metros en el río y operó durante dos décadas hasta la reestructuración del puerto por el ingeniero Eduardo Madero. Contaba con líneas férreas y grandes depósitos.
En 1889 se levantó frente al monasterio el edificio llamado del "Bon Marché", posteriormente adquirido por el ferrocarril del Pacífico y hoy ocupado por el centro comercial Galerías Pacífico.
La Iglesia de Santa Catalina de Siena, en San Martín esquina Viamonte, fue declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto 120.412 del 21 de mayo de 1942,10​ mientras que el Monasterio recibió similar distinción por Decreto 369 del 18 de febrero de 1975.
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El Monasterio de Santa Clara se encuentra en uno de los dos cerros "chicos" de la ciudad de Puan, en el Partido homónimoprovincia de Buenos AiresArgentina
Fue la primera sede de la "Comunidad Contemplativa de Hermanas Clarisas" del Sur argentino; perteneciente a la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara (Clarisas). [1]
Fue construida a fines de los 1980s, por iniciativa de los franciscanos Pascual Di Saverio y Lamberto Franscioni.
El Monasterio tiene "Casa de Retiros Espirituales", pudiéndose reservar previa cita.

Santo Sepulcro[editar]

En adyacencias del monasterio se encuentra un Santo Sepulcro, con su imponente cruz, alojando una imagen de Cristo resucitado, y detrás, la imagen de la Virgen Niña.
Luego está la Porciúncula, capilla preparada en honor de la Virgen Madre de Misericordia. Fue la primera construcción realizada en este cerro y es réplica de la iglesita que reparó San Francisco de Asís donde nació la Orden Franciscana y donde recibió a Santa Clara.
En la cumbre se yerge la imagen del Cristo Redentor junto a otra cruz. A la entrada del cerro se configuran las Estaciones, de 3 m, con imaginería artística.

Procesiones[editar]

Todos los marzos se realiza la procesión pro honor a la Virgen María, por el cerro, culminando con una ceremonia del Sacrificio de Jesús.

Peregrinación Arquidiocesana a la porciúncula “Madre de Misericordia”[editar]

Anualmente, desde la Arquidiócesis de Bahía Blanca se organiza una peregrinación a la porciúncula “Madre de Misericordia”, en el monasterio

Características[editar]

Casa de Retiro y Monasterio Puan En el cerro "chico" se emplaza el monasterio Santa Clara, sede de la primera Comunidad Contemplativa de Hermanas Clarisas del Sur argentino. Su construcción data de fines de la década del 80 y principios del 90, gracias a la iniciativa de los padres franciscanos Pascual Disaverio y Lamberto Franscioni (este último ya desaparecido) con sus más de 20 años de presencia en Puan. Este monasterio cuenta con casa de retiro permanente, pudiéndose tomar esta modalidad previo acuerdo. Junto al monasterio encontramos el Santo Sepulcro, de realismo admirable. También se puede ver la imponente cruz, alojando en su base la imagen de Cristo resucitado, y detrás de esta, la imagen de la virgen niña. A unos metros encontramos la "Porciúncula", capilla en honor a la Virgen Madre de Misericordia, primera construcción realizada en este cerro. En la cumbre se ve la imagen del Cristo Redentor junto a otra cruz. A la entrada del cerro tenemos las estaciones, de 3 metros de altura, con imágenes de gran calidad artística. Además de todo lo mencionado, maravilla el excelente panorama hacia todos los puntos cardinales, así como la vista de mensajes escritos con árboles, los cuales se pueden apreciar sobrevolando el área. En el mes de marzo de cada año se lleva a cabo la procesión en honor a la Virgen María alrededor del cerro, culminando con una multitudinaria misa. El monasterio trae paz interior y espiritualidad a los visitantes, produciendo una sensación única. La Casa de Retiro está erigida al lado del Santuario de La Porciúncula, centro de devoción Mariana dedicado a “María Madre de la Misericordia”. Una pequeña capilla reproduce aquella en la que S. Francisco y sus primeros hermanos comenzaron a seguirá Jesús. Junto a este Santuario se encuentra el Monasterio de hermanas Clarisas. Es posible participar con ellas en algunas de sus oraciones y en la Santa Misa, que se realiza todos los días en el Templo. Atención Sacerdotal, solicitada con anterioridad Ideal para parroquias, colegios, movimientos, e instituciones, que organizan sus propios eventos Consultar las fechas para retiros que ya están organizados por la casa. Todo se encuentra en un predio de 50 hectáreas parquizadas, en la loma de un cerro a 2 km de la ciudad de Púan. En un cerro anexo, otras 50 hectáreas se unen a las anteriores creando un espacio de 100 hectáreas de reserva natural en el cual es posible realizar las más variadas actividades. Allí tenemos la gruta de la Virgen de Lourdes y el monumento Milenium, lugar de oración erigido para conmemorar los 2000 años del nacimiento de Cristo. La Casa de Retiro cuenta con 72camas distribuidas en: 10 habitaciones dobles y 4 triples con baño; 2 grandes habitaciones con baños, con capacidad para diez personas encamas cuchetas más otras cinco en compartimientos individuales; 4 habitaciones con lugar para diez camas en total. Hay un amplio salón de charlas, un gran comedor, una pequeña cocina para los huéspedes, y la cocina grande a disposición de los grupos que deseen traer su propio equipo de cocina. Existe también un quincho donde se pueden realizar asados y fogones.










Monasterios por países - Argentina


El Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá es un convento de monjas carmelitas ubicado en calle Illia 918 de la ciudad de Nogoyá (Entre RiosArgentina) que cobró notoriedad mediática luego de que tres exreligiosas denunciaran a las autoridades del convento por malos tratos, lo que trajo como consecuencia un allanamiento al monasterio,1​ hecho que tuvo gran repercusión nacional e internacional.

Fundación[editar]

Este convento, cuyo nombre completo es "Monasterio de la Preciocísima Sangre y de Nuestra Señora del Carmen",3​ fue fundado el 13 de octubre de 1991 por un grupo de siete hermanas llegadas del Carmelo de Concordia. El grupo estaba encabezado por la hermana María de los Ángeles (Elena de la Serna, fallecida el 30 de julio de 2012), quien fue además la primera priora de este monasterio.
De izquierda a derecha: hna. Belén, hna. Maria Isabel, hna. Itatí y hna. Maria de los Ángeles (año 2008)

Causa contra la hermana Maria Isabel[editar]

El 25 de agosto de 2016 salió publicada una nota en la revista quincenal Análisis, dirigida por el periodista Daniel Enz, en la cual algunas exreligiosas denunciaban a las autoridades del convento por malos tratos físicos y psicológicos.4​ Tomando como base este informe, ese mismo día la justicia de la provincia de Entre Rios realizó un allanamiento al convento en el cual se secuestraron cilicios, flagelos, una mordaza, una copia de las "Constituciones de 1990" (por las cuales se rigen las monjas) y un libro de actas.5​ Luego se le toma testimonial a las exreligiosas denunciantes6​ y se la imputa a quien en ese momento era la priora del convento, hermana Maria Isabel de la Santísima Trinidad (cuyo nombre civil es Luisa Toledo) por el cargo de privación ilegítima de la libertad agravada en tres hechos.7​ La justicia además ordenó el alejamiento de la religiosa del monasterio, la cual se trasladó al Carmelo de Roque Sáenz Peña, en la provincia de Chaco. En la actualidad, a raíz de lo que se denomina un conflicto negativo de competencia (la justicia federal y la justicia provincial rehúsan ejercer la investigación del caso), el asunto deberá ser dirimido por la Suprema Corte de Justicia.8

El monasterio en la actualidad[editar]

Por su parte, el Papa Francisco ordena una investigación eclesiástica y en octubre de 2016 decreta la intervención del monasterio y la separación de la hermana Maria Isabel de sus funciones de priora.9​ Hoy día el convento está habitado por catorce hermanas (eran dieciocho al momento del allanamiento). Ellas se dedican a la oración, el trabajo con imágenes, la confección de ornamentos sagrados y la repostería. Por pedido de oraciones: teléfono 03435 425276.
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El Convento San Bernardo de la Ciudad de Salta es un templocatólico ubicado al este del casco céntrico de la Ciudad de Salta. Este edificio es uno de los más antiguos de la ciudad y fue construido a fines del S. XVI o comienzos del S. XVII, según lo expresan en 1626 Gómez de los Ríos y el Gobernador Alonso de la Rivera.
Fue declarado Monumento Histórico Nacional el 14 de julio de 1941 por decreto Nº 95687.

Historia[editar]

En un principio fue la ermita de San Bernardo, patrono de la ciudad en sus albores; posteriormente, en 1586 se levantó ,un edificio contiguo destinado como hospital, bajo el nombre de San Andrés. Desapareció en el terremoto de 1692, ya que no existía a principios del S. XVIII. La construcción de esta nueva dependencia fue muy lenta y en 1726 quedó en condiciones de ser nuevamente habilitada.
Con el correr de los años sufrió reiterados inconvenientes y tuvo que cerrar sus puertas, tomando distintos nombres al reabrirlas en 1787 y 1805, para este último año, el 20 de agosto, el hospital reabrió sus puertas bajo la atención de los padres betlemitas.

Descripción[editar]

Con el correr del tiempo, el hospital fue perdiendo importancia, el Presbítero Don Isidoro Fernández, hizo venir de Chile en 1846 unas Monjas Carmelitas Descalzas con el fin de crear un beaterio al que dio el Nombre "Nuevo Carmelo de San Bernardo". Así, la primitiva Ermita y el Hospital Anexo quedaron convertidos en el Convento de San Bernardo que ha llegado hasta nuestros días.
Cuando las monjas se hicieron cargo del convento se clausuró la puerta que servía de entrada al hospital contigua a la capilla y se abrió una nueva portada. La decoración de ésta y las monjas que se realizaron en el frente de la Iglesia, fueron realizadas por el ya nombrado Isidoro Fernández. En la nueva entrada al convento de clausura, se colocó una hermosa puerta que perteneció a la familia de Bernardo de la Cámara.
Esta puerta fue realizada en madera de Algarrobo, tallada a mano por los nativos en 1762. Posee jambas compuestas de columnas Salónica que sostienen un curioso dintel de dos arcos, unidos en el centro por motivos de hojas y una tarjeta con la sigla de Cristo. Las laterales son de estructura similar, ubicadas por encima de las jambas que tienen la inscripción "Don Pedro Balentín de la Cámara, año 1762". Fue colocada en el año 1847 y constituye la más pura expresión de su género en el país.
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martes, 27 de febrero de 2018

Monasterios por países - Argelia


La Abadía de Nuestra Señora del Atlas1​ es un monasterio trapense cisterciense, fundado el 7 de marzo de 1938 en Tibhirine, cerca de MedeaArgelia.
En 1996, siete monjes fueron secuestrados del monasterio durante la guerra civil argelina, y asesinados. A raíz de estos acontecimientos, los monjes cistercienses se retiraron a Marruecos, por primera vez en Fez, para luego trasladarse a Midelt en 2000. El monasterio de Nuestra Señora del Atlas se ha mantenido.
La película francesa De dioses y hombres, estrenada en 2010, narra los acontecimientos que condujeron a su asesinato.

Chapelle Prieuré ND de l'Alats Midelt Maroc.jpg
Monastère de Tibhirine vue des champs.jpg








La Abadía de Nuestra Señora de Staouëli12​ es un monasterio trapense en el país africano de Argelia,34​ creado en 1843. El monasterio fue construido en la abadía el 11 de julio de 1846 por el obispo Louis-Antoine-Augustin Pavy. Charles de Foucauld vivió allí. Los monjes lo abandonaron en 1904. Este edificio simboliza desde hace sesenta años, la presencia del cristianismo en Argelia.
En 1843, trece monjes de la abadía francesa de Aiguebelle se establecieron en el primer monasterio cisterciense en Argelia. El Sr. Corcelle miembro Católico del Departamento del Orne, había informado al vicario general de su plan de unir Argelia al estado francés (Francia colonizaba a Argelia), a través de la religión.

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