Un epónimo es el nombre de una persona (real o ficticia) que designa a un pueblo, lugar, concepto u objeto de cualquier clase.

En la mitología griega, Aquiles[1] o Aquileo[2] (en griego antiguo Ἀχιλλεύς, Achilleús)[3] es un héroe de la guerra de Troya y uno de los principales protagonistas y más grandes guerreros de la Ilíada de Homero. Era nieto de Éaco e hijo de Peleo y de Tetis, por lo que se le llama a menudo «Pelida» y «Eácida». En la célebre obra homérica, Aquiles suele ser calificado como «el de los pies ligeros»,[4] ya que se le consideraba el más veloz de los hombres. La tradición homérica lo describe como «de rubia cabellera».[5][6] Aquiles también era renombrado por su belleza, pues se dice que era «el hombre más bello de los llegados al pie de Ilión, más que los demás dánaos».[7][8]
Leyendas posteriores (empezando por un poema de Estacio del siglo I) afirman que Aquiles era invulnerable en todo su cuerpo salvo en su talón.[9] Estas leyendas sostienen que Aquiles murió en batalla al ser alcanzado en el talón por una flecha envenenada.[10] Es de aquí de donde procede la expresión «talón de Aquiles», para aludir a la única debilidad de un individuo; y en el campo de la anatomía se llama «tendón de Aquiles» a un tendón en la parte posterior de la pierna.[11]
Nacimiento

Aquiles era el hijo del mortal Peleo, rey de los mirmidones en Ftía (sureste de Tesalia), y de la ninfa marina Tetis. Zeus y Poseidón se habían disputado su mano hasta que Temis profetizó que Tetis engendraría un hijo todavía más grande que su padre. Por esta razón Tetis fue obligada a casarse con Peleo.[12] Según otras fuentes, fue Prometeo[13] o Proteo quien realizó la profecía[14] o bien fue Momo quien aconsejó a Zeus que casase a Tetis con un mortal.[15] Hay una versión alternativa en las Argonáuticas: en ella, Hera alude a la casta resistencia de Tetis a los avances de Zeus, por lo que habría sido leal al lazo matrimonial de Hera rechazándolo fríamente.[16]
Según el poema incompleto Aquileida, escrito por Estacio en el siglo I, cuando Aquiles nació Tetis intentó hacerlo inmortal sumergiéndolo en la laguna Estigia, pero olvidó mojar el talón por el que lo sujetaba, dejando vulnerable ese punto.[11] No está claro si esta versión del mito se conocía anteriormente. En otra cara de la historia, Tetis ungía al niño con ambrosía y lo ponía al fuego del hogar para quemar las partes mortales de su cuerpo. Fue interrumpida en estos quehaceres por Peleo, que arrancó de sus manos con violencia al niño y este quedó con un talón carbonizado. Tetis, enfurecida, abandonó a ambos.[17][18] Peleo sustituyó el talón quemado de Aquiles por la taba del gigante Dámiso, célebre por su velocidad en la carrera. De ahí que se nombrara a Aquiles como ‘el de los pies ligeros’ (πόδας ὠκύς: podas ôkus).
Sin embargo, ninguna de las fuentes anteriores a Estacio hace referencia a esta invulnerabilidad. Al contrario, en la Ilíada Homero menciona que Aquiles es herido: en el Libro XXI el héroe peonio Asteropeo, hijo de Pelegón, desafía a Aquiles junto al río Escamandro. Le arrojó dos lanzas a la vez, y una alcanzó el hombro de Aquiles, «del cual brotó sangre negra».[19] Tampoco en los poemas fragmentarios del ciclo troyano en los que aparece una descripción de la muerte del héroe —Cipria (autor del poema perdido en el ciclo troyano), Etiópida de Arctino de Mileto, Pequeña Ilíada de Lesques e Iliupersis de Arctino— hay rastro de referencias a su invulnerabilidad ni a su famoso talón. En vasijas pintadas posteriores representando la muerte de Aquiles, una flecha alcanza su cuerpo; en algunos casos, varias flechas.
En el monte Pelión, Peleo confió a Aquiles y Patroclo al centauro Quirón para que los criase.[20] Quirón los alimentó con fieros jabalíes, entrañas de león y médula de oso para aumentar su valentía; además, les enseñó el tiro con arco, el arte de la elocuencia y la curación de las heridas.
La musa Calíope les enseñó el canto, y el profeta Calcante predijo que a Aquiles se le daría a escoger entre una vida corta y gloriosa o larga en años y anodina.
En el canto IX de la Ilíada, se cuenta que en la embajada integrada por Odiseo, Áyax Telamonio y Fénix que este último, caballero mirmidón, había criado al héroe cuando era un niño, y se alude a pasajes íntimos de su infancia.[21] Se habla en la misma obra de la convivencia de Aquiles con su madre, la nereida Tetis, en el palacio de su padre: Peleo. En Ifigenia en Áulide, de Eurípides, se cuenta que Quirón predijo las hazañas de Aquiles.[22]
Aquiles en Esciro

Algunas fuentes posteriores a Homero afirman que para mantener a Aquiles alejado de la guerra, Tetis (o, según una tradición poco difundida, Peleo) escondió al joven en la corte de Licomedes, rey de Esciros.[23] Algunos dicen que Tetis abandonó al infante Aquiles en la costa y la tempestad lo llevó hasta el muelle de Esciros.[24] Allí Aquiles fue disfrazado de doncella y vivió entre las hijas de Licomedes con el nombre de Pirra (‘pelirroja’). Con una de ellas, Deidamía, a quien en la versión de Estacio violaba,[25] tuvo a su único hijo, Neoptólemo (también llamado Pirro, por el apodo de su padre).[26][27] Según esta historia, Odiseo supo por el profeta Calcas que los aqueos serían incapaces de capturar Troya sin la ayuda de Aquiles, por lo que marchó a Esciro con ropas y joyas para obsequiar a las mujeres pero entre ellas puso un escudo y una lanza. Entonces, Odiseo ordenó que sonara una trompeta o un clarín de alarma. Aquiles se preparó para defender la corte cogiendo el escudo y la lanza y desgarró sus vestidos, desvelando así su identidad.[26][27]
Aquiles en la guerra de Troya
Télefo y la "magia empática"
Cuando los griegos partieron hacia la guerra de Troya se detuvieron en Misia, donde gobernaba el rey Télefo. En la batalla resultante, Aquiles hirió a Télefo. La herida no sanaba, y Télefo pidió un oráculo, que dijo «el que hirió sanará».[28][29][30]
Télefo fue a Argos disfrazado de mendigo y pidió a Aquiles ayuda para curar su herida. Alternativamente, Télefo secuestró a Orestes, que entonces era un niño, y pidió como rescate que Aquiles sanase la herida.[31] Aquiles se negó, alegando no tener conocimientos médicos. Odiseo señaló que la lanza era la que había infligido la herida y que por tanto la lanza debía ser capaz de curarla. Se rasparon unos trozos de la lanza sobre la herida, y Télefo se curó.[29][30] Este es un ejemplo de magia empática.
Cicno de Colona
Según algunas tradiciones recogidas por Plutarco, Ovidio y el investigador bizantino Juan Tzetzes, una vez que los barcos griegos llegaron a Troya, Aquiles luchó y mató a Cicno de Colona, hijo de Poseidón. Cicno era invulnerable, excepto por su cabeza.[32][33][34]
Troilo

Según el Relato de la Destrucción de Troya de Dares Frigio,[35] el resumen latino que transmitió la historia de Aquiles a la Europa medieval, mientras Troilo, el hijo menor de Príamo y Hécuba (cuentan algunos que en realidad su padre era Apolo), estaba abrevando sus caballos en la Fuente del León fuera de las murallas de Troya, Aquiles lo vio y se enamoró de su belleza (cuya «bondad de formas» fue descrita por Ibicos como «oro tres veces refinado»). El joven rechazó sus proposiciones y se refugió en el templo de Apolo. Aquiles lo persiguió hasta el interior del santuario y lo decapitó en el mismo altar del dios.[33] Se decía que en aquel momento a Troilo le faltaba un año para su vigésimo cumpleaños, y cuenta la leyenda que si Troilo hubiera alcanzado esa edad, Troya habría sido invencible.[36]
En la Ilíada
La Ilíada es el relato más famoso de las hazañas de Aquiles en la guerra de Troya. La épica homérica solo abarca unas pocas semanas de la guerra y no narra la muerte de Aquiles. Su tema es, por el contrario, la cólera del héroe. Las dos primeras líneas de la obra rezan:
μῆνιν ἄειδε θεὰ Πηληϊάδεω Ἀχιλῆος
οὐλομένην, ἣ μυρί' Ἀχαιοῖς ἄλγε' ἔθηκενCanta, diosa, la cólera del Pelida Aquiles,
aciaga, que mil males impuso a los aqueos

El poema comienza con la retirada de Aquiles del campamento de los aqueos a causa de una ofensa que le comete Agamenón, el líder del ejército sitiador. Agamenón había tomado a una mujer llamada Criseida como esclava, y el padre de esta, Crises, un sacerdote de Apolo, le rogó que se la devolviera. Agamenón se negó y Apolo envió una plaga entre los griegos. El profeta Calcante determinó correctamente la fuente de los problemas pero no quiso hablar a menos que Aquiles jurase protegerle. Aquiles así lo hizo, por lo que Calcante declaró que Criseida debía ser devuelta a su padre. Agamenón accedió, pero exigió entonces que la esclava de Aquiles, Briseida, debía dársele como reemplazo. Enfadado por esta deshonra y a instancias de Tetis, Aquiles se negó a luchar y llevar a sus mirmidones junto a las fuerzas griegas.
Como la batalla se volvió contra los griegos, Néstor declaró que si Agamenón no hubiese enfadado a Aquiles, los troyanos no estarían ganando, y le pidió que lo aplacase. Agamenón accedió y envió a Odiseo y a otros dos jefes para ofrecer a Aquiles la devolución de Briseida y otros obsequios. Aquiles los rechazó tercamente y pidió a los griegos que navegaran de vuelta a casa como él estaba planeando hacer.
Sin embargo, deseando conservar su gloria a pesar de su ausencia de la batalla, finalmente Aquiles rezó a su madre Tetis, pidiéndole que rogase a Zeus que permitiese a los troyanos hacer retroceder a las fuerzas griegas. Los troyanos, dirigidos por Héctor, hicieron así retroceder al ejército griego hasta las playas y asaltaron sus barcos. Con las fuerzas griegas al borde de la destrucción absoluta, Aquiles accedió a que Patroclo llevase a los mirmidones a la batalla, pero siguió negándose a luchar. Patroclo logró repeler a los troyanos de las playas, pero murió a manos de Héctor antes de que lograsen asaltar realmente la ciudad de Troya. Tras recibir de Antíloco, el hijo de Néstor, la noticia de la muerte de Patroclo, Aquiles lloró sobre el cuerpo de su inseparable compañero. Su madre Tetis vino a consolar al afligido Aquiles, persuadiéndolo para que Hefesto le hiciese una nueva armadura, en lugar de la que Patroclo había llevado y que fue arrebatada por Héctor. La nueva armadura incluía el escudo de Aquiles, descrito con gran detalle por el aedo (Ilíada, XVIII, 478-608). Enfurecido por la muerte de Patroclo, Aquiles se amigó con Agamenón y regresó colérico al campo de batalla matando muchos hombres en busca de Héctor. Incluso luchó contra el dios fluvial Escamandro, que se enfadó porque estaba obstruyendo sus aguas con todos los hombres que mataba. El dios intentó ahogarlo pero fue detenido por Hera y Hefesto. El propio Zeus advirtió la furia de Aquiles y envió a los dioses para contenerlos, pues Troya no debía destruirse aún. Finalmente Aquiles encontró a su víctima y persiguió a Héctor alrededor de las murallas de Troya. Dieron tres vueltas en torno a ellas hasta que Atenea tomó la forma de Deífobo, hermano de Héctor y así convenció a este último para luchar cara a cara contra Aquiles. Aquiles mató a Héctor clavándole la lanza en el cuello y para culminar su venganza ató el cuerpo a su carro y lo arrastró por el campo de batalla durante nueve días. Luego presidió los juegos funerarios en honor de Patroclo.
Con la ayuda del dios Hermes, Príamo, el padre de Héctor, fue a la tienda de Aquiles y lo convenció de que le permitiese celebrar los ritos funerarios de su hijo. Con este gesto, Aquiles finalmente depone su ira. El pasaje final de la Ilíada es el funeral de Héctor. En la Ilíada, Aquiles es el único mortal que experimenta una cólera que no es trivial, que hace una referencia especial a los dioses (menis). Su ira es a veces vacilante y otras veces absoluta. La «humanización» de Aquiles por los sucesos de la guerra es un tema importante del relato.

En la Etiópida


La épica cíclica Etiópida, una obra que se cree compuesta tras la Ilíada, prosigue narrando los sucesos de la guerra. Esta obra se ha perdido aunque su argumento se conoce por fragmentos dispersos citados por autores posteriores.[37] La historia continúa así:
Sin el auxilio de su máximo héroe, la caída de Troya era inminente. Sin embargo, los defensores recibirían la ayuda de dos naciones extranjeras: las amazonas primero, y los etíopes después.
Tras su tregua temporal con Príamo, los aqueos lucharon contra las amazonas y Aquiles mató a la reina Pentesilea. Aquiles atravesó su pecho con una lanza, pero al verla morir quedó sobrecogido por su belleza, y cuando Tersites, uno de los soldados griegos, se burló de él por su muestra de debilidad, Aquiles lo mató.[38][39]
Tras la muerte de Patroclo, el compañero más cercano de Aquiles había pasado a ser Antíloco, el hijo de Néstor. Cuando Memnón de Etiopía mató a Antíloco, Aquiles irrumpió de nuevo en el campo de batalla buscando venganza y dio muerte a Memnón.[40][41] La lucha entre Aquiles y Memnón por Antíloco se hace eco de la de Aquiles y Héctor por Patroclo, salvo porque Memnón (a diferencia de Héctor) es también hijo de una diosa, como Aquiles.
Muerte de Aquiles

Como había predicho Héctor en su último aliento,[42] su hermano menor Paris mató a Aquiles, bien con una flecha[43][44] (en el talón según Estacio)[45][46] o con un cuchillo por la espalda cuando visitaba a Políxena, una princesa troyana.[47] Según algunas versiones, el dios Apolo guio la flecha de Paris,[48] o bien era el mismo Apolo quien lo mató disfrazado de Paris.[49][50]
Sus huesos fueron mezclados con los de Patroclo, y se celebraron juegos funerarios.[51] En la Etiópida de Arctino de Mileto se decía que fue llevado por Tetis a la isla de Leuce (o isla Blanca).[52] Allí los aqueos erigieron un túmulo en su honor y celebraron juegos funerarios.[53][54] Más tarde, Filoctetes mató a Paris usando el enorme arco de Heracles.
EL EPÓNIMO ES :
El talón de Aquiles es una expresión que se emplea para referirse a la parte débil o vulnerable de una persona o cosa.
Origen de la expresión
Tiene su antiguo origen en el poema incompleto Aquileida (Achilleis), escrito por Estacio en el siglo I, que contiene una versión del mito del nacimiento de Aquiles que no aparece en otras fuentes: cuando Aquiles nació, Tetis intentó hacerlo inmortal sumergiéndolo en el río Estigia.[1] Sin embargo, su madre lo sostuvo por el talón derecho para sumergirlo en la corriente, por lo que ese preciso punto de su cuerpo quedó vulnerable, siendo la única zona en la que Aquiles podía ser herido en batalla. No está claro si esta versión del mito se conocía anteriormente.
En otra versión de la historia, Tetis ungía al niño con ambrosía y lo ponía al fuego del hogar para quemar las partes mortales de su cuerpo. Fue interrumpida en estos quehaceres por Peleo, que arrancó con violencia al niño de sus manos y este quedó con un talón carbonizado. Tetis, enfurecida, abandonó a ambos.[2] Peleo sustituyó el talón quemado de Aquiles por la taba del gigante Dámiso, célebre por su velocidad en la carrera. De ahí que se nombrara a Aquiles como «el de los pies ligeros» (podas ôkus).
En cualquier caso, durante el asedio de Troya, batalla final de la guerra librada entre griegos y troyanos, Paris mató a Aquiles clavándole una flecha envenenada en el talón.
Sin embargo, ninguna de las fuentes anteriores a Estacio hace referencia a esta vulnerabilidad. Al contrario, en la Ilíada Homero menciona que Aquiles es herido: en el Libro XXI el héroe peonio Asteropeo, hijo de Pelegón, desafía a Aquiles junto al río Escamandro. Le arrojó dos lanzas a la vez, alcanzando una el hombro de Aquiles, «del cual brotó negra sangre».[3] En la Ilíada, Héctor profetiza la muerte de Aquiles a manos de Paris y de Apolo en las puertas Esceas, pero no se detalla el modo en que se producirá.[4]
Tampoco en los poemas fragmentarios del ciclo troyano en los que aparece una descripción de la muerte del héroe —Cipria (autor desconocido), Etiópida de Arctino de Mileto, Pequeña Ilíada de Lesques e Iliupersis de Arctino— hay rastro de referencias a su invulnerabilidad o su famoso talón. En vasijas pintadas posteriores representando la muerte de Aquiles, una flecha (o en muchos casos varias) alcanza su cuerpo.
| Tomás de Aquino | ||
|---|---|---|
Pintura hecha por Carlos Crivelli en 1476, Galería Nacional. | ||
| Doctor de la Iglesia por Pio V Proclamado el 11 de abril de 1567 | ||
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Tommaso d'Aquino | |
| Nombre en latín | Thomas Aquinos | |
| Apodo | Doctor Angélico | |
| Nacimiento | 1225 Roccasecca, Reino de Sicilia | |
| Fallecimiento | 7 de marzo de 1274 (48 o 49 años) Abadía de Fossanova, Estados Pontificios | |
| Sepultura | Convento de los Jacobinos de Toulouse | |
| Residencia | Aquino | |
| Religión | Catolicismo | |
| Lengua materna | Italiano medieval | |
| Familia | ||
| Padres | Landolfo de Aquino Teodora Galluccio | |
| Educación | ||
| Educado en |
| |
| Alumno de | Alberto Magno | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Teólogo, presbítero católico de rito latino, filósofo, escritor, teólogo católico, fraile, profesor de teología, profesor universitario, profesor de filosofía y monje | |
| Área | Filosofía, teología, teología católica y teología cristiana | |
| Información religiosa | ||
| Canonización | 18 de julio de 1323 por el papa Juan XXII en Aviñón | |
| Festividad | 28 de enero Novus Ordo 7 de marzo Vetus Ordo | |
| Atributos | Hábito dominico, libro, sol en el pecho, iglesia bajo el brazo | |
| Venerado en | Iglesia católica, Comunión anglicana, Luteranismo | |
| Patronazgo | Todos los establecimientos educativos católicos | |
| Santuario | Convento de los Jacobinos de Toulouse | |
| Empleador |
| |
| Estudiantes | Enrique Bateno de Malinas | |
| Movimientos | Tomismo, guerra justa y escolástica | |
| Obras notables | ||
| Orden religiosa | Orden de Predicadores | |
Santo Tomás de Aquino (en italiano, Tommaso d'Aquino; Roccasecca,[1] 1224/1225-Abadía de Fossanova, 7 de marzo de 1274) fue un presbítero, fraile, teólogo, filósofo y jurista católico perteneciente a la Orden de Predicadores, considerado el principal representante de la enseñanza escolástica[2] y una de las mayores figuras de la teología sistemática.[3]
En materia de metafísica, su obra representa una de las fuentes más citadas del siglo XIII, además de ser punto de referencia de las escuelas del pensamiento tomista y neotomista.
La Iglesia católica lo nombra Doctor Angélico, Doctor Común y Doctor de la Humanidad y considera su obra fundamental para los estudios de filosofía y teología. Fue el principal defensor clásico de la teología natural. Sus comentarios sobre las obras de Aristóteles lo lanzaron a la popularidad, la recepción de su obra favoreció la compatibilidad entre el pensamiento aristotélico y la fe católica. La incorporación de esta filosofía aristotélica a la teología cristiana por parte de Tomás de Aquino proporcionó una base fundamental para la escolástica medieval. Su obra Summa Theologica expresa sus pensamientos sobre muchos aspectos de la teología.
Asimismo, recibió influencias del platonismo de Agustín de Hipona, y del aristotelismo de Averroes y de Maimónides, a quienes tomaba como autoridades. Sus obras más conocidas son la Summa theologiae, un compendio de la doctrina católica en la cual trata 495 cuestiones divididas en artículos (aquí se encuentran sus cinco vías), y la Summa contra gentiles, compendio de apología filosófica de la fe católica, que consta de 410 capítulos agrupados en cuatro libros, redactado a petición de san Raimundo de Peñafort.
A Tomás se le debe el rescate y reinterpretación de la metafísica y una obra de teología monumental,[3][4][5][6] así como una teoría del Derecho que sería muy consultada posteriormente.[7] Canonizado en 1323, fue declarado doctor de la Iglesia en 1567 y santo patrón de las universidades y centros de estudio católicos en 1880. Su festividad se celebra el 28 de enero. En palabras del filósofo inglés Anthony Kenny, santo Tomás de Aquino es considerado "uno de los más grandes filósofos del mundo occidental".[8]
Biografía
Juventud

Tomás de Aquino nació en 1224 o 1225 en el castillo de Roccasecca, cerca de Aquino, en el seno de una numerosa y noble familia de ascendencia germana.[9][1] Según ciertas piadosas tradiciones locales y autores eclesiásticos, su lugar de nacimiento sería más bien el castillo familiar de la localidad de Belcastro, situada cerca de Catanzaro, en Calabria.[10][11] Su padre, Landolfo, descendiente de los condes de Aquino, estaba emparentado con el emperador Federico II. Su madre, Teodora, era hija de los condes de Taete y Chieti. Fue Tomás el menor de nueve hermanos. Según una leyenda, Bonus, un santo ermitaño, predijo a Teodora que su hijo se ordenaría dominico y llegaría a alcanzar la santidad.[12][13][14]
Cumplidos los cinco años, Tomás recibió sus primeras enseñanzas en la abadía de Montecasino, de la que un tío suyo era abad. Sus biógrafos Guillermo de Tocco, Bernardo Guido y Pedro Calo destacan su singular y temprana devoción señalando que desde bebé, se aferraba fuertemente a un papiro que tenía escrito el Ave María.[15] Comenzó entonces su aprendizaje de gramática, moral, música y religión hasta que en 1239 el emperador Federico II decretara la expulsión de los monjes. Entonces, el joven Tomás continuó su educación en la Universidad de Nápoles donde el estudio de las artes liberales, el currículo educativo de la época, lo puso en contacto con los principios de la lógica aristotélica. En 1244, a la edad de diecinueve años, Tomás decidió unirse a la recién fundada Orden dominica gracias a la amistad que había trabado con el Maestro General Juan de Wildeshausen, por cuya vida austera e intelectual se sentía atraído desde haberlo conocido anteriormente en un convento de Nápoles.[16]
La decisión contrarió a su familia, que había planificado que Tomás sucediera a su tío al frente de la abadía de Montecasino.[16] Enterados de que Tomás se dirigiría a Roma para iniciarse en los estudios del noviciado, sus hermanos lo secuestraron y retuvieron durante más de un año en los castillos familiares de Monte San Giovanni y Roccasecca en un intento de evitar que asumiera el hábito dominico y para obligarlo a renunciar a su nueva aspiración. Pasó este tiempo de prueba dando clases particulares a sus hermanas y comunicándose con miembros de la Orden Dominica.[17] Los familiares se desesperaron por disuadir a Tomás, que seguía decidido a unirse a los dominicos. En un momento, dos de sus hermanos recurrieron a la medida de contratar a una prostituta para seducirlo. Según la leyenda, Tomás la alejó empuñando un hierro de fuego y dos ángeles se le aparecieron mientras dormía y fortalecieron su determinación de permanecer célibe. Al ver que todos sus intentos de disuadir a Tomás habían fracasado, Teodora buscó salvar la dignidad de la familia haciendo que Tomás escapara por la ventana durante la noche.[18]
Logró huir del castillo y se trasladó a París para alejarse de su familia. El Aquinate sorprendió a los frailes cuando vieron que se había dedicado a leer y memorizar la Biblia y las Sententias de Pedro Lombardo, incluso había comentado un apartado de las Refutaciones sofísticas de Aristóteles que eran las referencias para los estudios de la época.
Formación universitaria
La Universidad de París era ideal para las aspiraciones del joven Tomás por su marcada predisposición al Trivium (ya tradicional en París) y por sus escuelas de teología. Tuvo por maestros más destacados a Alejandro de Hales y a Alberto Magno, ambos acogedores de la doctrina aristotélica (especialmente el segundo). Entre sus compañeros estaba Buenaventura de Fidanza con quien mantuvo una singular relación de amistad, aunque también de cierta polémica intelectual. Antes de que Tomás acabara los estudios, Alberto Magno, sorprendido por el entendimiento de su alumno napolitano, le encarga un Acto escolástico, y a sus fortísimos argumentos el alumno responde con perfecta distinción, deshaciendo el discurso de su maestro y futuro Doctor de la Iglesia, el cual dijo a la asamblea:
Vosotros llamáis a éste el Buey mudo, pero yo os aseguro que este Buey dará tales mugidos con su saber que resonarán por el mundo enteroBarbado Viejo, F. Introducción General en Tomás de Aquino Suma teológica Tomo I. BAC 1947, p.12
Alberto Magno, seguro del potencial del novicio, se lo llevó consigo a Colonia, para enseñarle y estudiar profundamente las obras de Aristóteles, que ambos habrían de defender posteriormente. En esa época Tomás fue ordenado sacerdote. Tomás volvería a París en 1252 para continuar sus estudios, pero encontraría una fuerte oposición a las Órdenes mendicantes, liderada por los profesores seculares, que perseguían el abandono de la Universidad, en señal de protesta contra el encarcelamiento de alumnos delincuentes. Pero el objeto último de su ira eran los maestros mendicantes: su singular pobreza, constancia y hábito de estudio llenaba sus clases de alumnos (véase el caso de Alberto Magno) y ponía en evidencia a los seculares.
El punto álgido de aquel enfrentamiento, que llegó a amenazar la vida de los mendicantes, llegó cuando el doctor Guillermo de Saint-Amour publicó sus tratados, Libro del anticristo y sus ministros y Contra los peligros de los novísimos tiempos. Tomás escribió en octubre de 1256, unos meses más tarde del segundo panfleto de Saint-Amour, Contra los que impugnan el culto divino y, el papa Alejandro IV, ese mismo mes, excomulgaría a Saint-Amour, prohibiéndole la enseñanza y los sacramentos. El joven napolitano contaría, a raíz de su respuesta a Saint-Amour, con la confianza papal en cuestiones teológicas, y se le asignó la revisión del Libro introductorio al Evangelio eterno, de influencias joaquinistas.
Enseñanza universitaria
Tras aquella destacada actuación se le concedió el doctorado a la excepcional edad de treinta y un años, por lo cual, en 1256 ejerce como maestro de Teología en la Universidad de París. Allí escribe varios opúsculos de gran profundidad metafísica, como De ente et essentia y su primera Summa o compendio de saber: el Scriptum super Sententias. Además, goza del puesto de consejero personal del Rey Luis IX de Francia.
En junio de 1259, Tomás es llamado a Valenciennes, junto con Alberto Magno y Pedro de Tarentaise (futuro papa Inocencio V), para organizar los estudios de la Orden, aprovechando que tenía que trasladarse a su Italia natal. Estuvo durante un periodo de diez años enseñando en Nápoles, Orvieto, Roma y Viterbo. En esta época, Tomás termina la Summa contra gentiles, que sería la guía de apología de la Orden en España, encarga la traducción de numerosas obras de Aristóteles a su amigo erudito Guillermo de Moerbeke, para evitar ciertos errores de interpretación cometidos por los árabes, y comienza la redacción de la Summa Theologiae. Es menester señalar que el papa Urbano IV lo nombró consejero personal, y que le encargó la Catena aurea (Comentario a los cuatro Evangelios), el Oficio y misa propia del Corpus Christi y la revisión del libro Sobre la fe en la Santísima Trinidad, atribuido al obispo Nicolás de Durazzo.
El Aquinate fue enviado de vuelta a París, debido a la gran oposición que se había alzado en contra de su figura y doctrina. Esta época, por ser la última, es la más madura y fecunda del Aquinate pues se enfrentaría a tres brazos del pensamiento: los idealistas agustinistas, encabezados por Juan Peckham, los seculares antimendicantes, dirigidos por Gerardo de Abbeville y, por último los averroístas, cuya figura visible era Sigerio de Brabante. Tomás ya había asumido públicamente numerosas ideas aristotélicas y completó las Exposiciones de las más destacadas obras de Aristóteles, del Evangelio de Juan y de las Cartas de Pablo el apóstol. Por otro lado, escribe sus famosas cuestiones disputadas de ética y algunos opúsculos en respuesta a Juan Peckham y Nicolás de Lisieux, al tiempo que terminaba la segunda parte de la Summa Theologiae.
Pero su gran lucha vino contra los averroístas: Sigerio de Brabante, máxima figura de la Facultad de Artes, había manifestado en sus clases (no en sus obras, de lógica y física, como el Sophisma y su comentario a la Física de Aristóteles) que el hombre no tenía naturaleza espiritual por lo que la razón podía contradecir la fe sin dejar ambas de ser verdaderas. Tomás, líder indiscutible de la Facultad de Teología, respondería ese mismo año con su De unitate intellectus contra averroistas terminando dicho opúsculo con esta declaración:
He aquí nuestra refutación del error. No está basada en documentos de fe sino de razón, y en los asertos de los filósofos. Si hay, pues, alguien que, orgullosamente engreído en su supuesta ciencia, quiera desafiar lo escrito, que no lo haga en un rincón o ante niños, sino que responda públicamente si se atreve. Él me encontrará frente a sí, y no sólo al mísero de mí, sino a muchos otros que estudian la verdad. Daremos batalla a sus errores o curaremos su ignoranciaGK Chesterton Santo Tomás de Aquino. Espasa-Calpe 1941, p.84
Tras este desafío singular se dice, pues no consta entre sus biógrafos, que ambos se enfrentaron públicamente[19] y no sería descabellado, ya que Tomás había disputado con, por ejemplo, Peckham ante la universidad[20] pero lo históricamente válido es que Tomás salió ampliamente victorioso tras la publicación del opúsculo, ya que, en primer lugar, Siger se retractó de muchas cuestiones en su De anima intellectiva, y en segundo lugar, el obispo de París, Esteban Tempier condenaría a los pocos meses hasta trece cuestiones esenciales del averroísmo, lo que provocó una gran huelga en la Facultad de Artes.
Regreso y muerte


Terminada su labor en Francia, se le encargó la fundación de un nuevo capítulo provincial en Nápoles. Antes de ello, Tomás visitó a su familia y a sus amigos, el cardenal Anibaldo degli Anibaldi y el abad de Montecassino Bernard Ayglier.
En Nápoles debe destacarse que fue recibido como un rey, así como la numerosa correspondencia que mantuvo, respondiendo dudas al mismo Bernard Ayglier entre muchos otros. Sin embargo, tan pronto comenzó la tercera parte de la Summa Theologiae tuvo una singular experiencia mística (ya las había tenido antes, está bien documentado[21]) tras la cual se le haría imposible escribir:
Omnia quae scripsi videntur mihi palae respectu eorum quae vidi et revelata sunt mihi.Me han sido reveladas semejantes cosas que lo que he escrito me parece paja.
No obstante, accedió a la invitación del papa Gregorio X de asistir al Concilio de Lyon II, pero de repente enfermó y tuvieron que acogerle en la abadía de Fossanova. Tomás murió haciendo una enérgica profesión de fe el 7 de marzo de 1274, cerca de Terracina. Posteriormente, el 28 de enero de 1369, sus restos mortales fueron trasladados al convento dominico de los Jacobinos, en Tolosa de Languedoc, quedando su fiesta litúrgica fija en esa fecha.
La importancia y la gravitación política de Tomás de Aquino fue de tal magnitud, que aun existen dudas acerca de la causa de su muerte. Ciertamente, se ha escrito sobre un posible envenenamiento por orden del rey de Sicilia, Carlos de Anjou, según una afirmación sostenida por Dante Alighieri en el Purgatorio de la Divina Comedia,[22] epopeya escrita entre 1304 y 1321.
Después de su muerte, algunas tesis de Tomás de Aquino, confundidas entre las averroístas, fueron incluidas en una lista de 219 tesis condenadas por el obispo de París, Étienne Tempier, en la Universidad de París en 1277. A pesar de ello, tras varias profecías y milagros[23] documentados con numerosos testimonios, Tomás de Aquino fue canonizado casi a los 50 años de su muerte, el 18 de enero de 1323. Las condenas de 1277 fueron inmediatamente levantadas en lo que respecta a Tomás de Aquino el 14 de febrero de 1325.
EL EPÓNIMO ES :
TODAS LAS NUMEROSOS INSTITUCIONES QUE LLEVAN SU NOMBRE.
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