sábado, 5 de septiembre de 2026

EPÓNIMOS

 Un epónimo es el nombre de una persona (real o ficticia) que designa a un pueblo, lugar, concepto u objeto de cualquier clase.

Adriano
Emperador romano


Emperador del Imperio romano
11 de agosto de 117-10 de julio de 138
(20 años y 333 días)
PredecesorTrajano
SucesorAntonino Pío
Información personal
Nombre completoPublio Elio Adriano
Nacimiento24 de enero de 76
Itálica[1] (Bética) o Roma (Italia)
Fallecimiento10 de julio de 138 (62 años)
Bayas (Italia)
SepulturaMausoleo de Adriano (hoy Castillo Sant'Angelo)
Familia
DinastíaDinastía Antonina
PadrePublio Elio Adriano Áfer
MadreDomicia Paulina
CónyugeVibia Sabina (100-137)
HijosLucio Elio César (adoptivo)
Antonino Pío (adoptivo)

Publio Elio Adriano[2] (en latín: Publius Aelius Hadrianus; Itálica o Roma,[1] 24 de enero de 76-Bayas, 10 de julio de 138), conocido oficialmente durante su reinado como Imperator Caesar Divi Traiani filius Traianus Hadrianus Augustus, y Divus Hadrianus tras su deificación, comúnmente conocido como Adriano, fue emperador del Imperio romano (117-138). Miembro de la Dinastía Ulpio-Aelia[3] y tercero de los «cinco emperadores buenos»,[4] así como segundo de los emperadores nacidos en la provincia de Bética. Adriano destacó por su afición a la filosofía estoica y epicúrea.

Según la Historia Augusta y la mayoría de los historiadores, Adriano nació en Roma,[5][6] aunque recientemente, hay autores que han propuesto que nació en la Hispania Baética, probablemente en Itálica, en el actual término municipal de Santiponce (Sevilla),[7][8] en el seno de una familia acomodada oriunda del Piceno (Italia) y establecida a fines del siglo III a. C. en dicha ciudad.[9] Era sobrino segundo por línea materna de Trajano,[10] quien, aunque nunca lo nombró públicamente su heredero, le dio varias muestras de preferencia durante su reinado y, de acuerdo con lo manifestado por su esposa Pompeya Plotina, lo declaró como tal momentos antes de morir.

Aunque es posible que debiera el trono sobre todo al favor de Plotina,[11] su condición de posible sucesor ya fue siendo marcada por el propio Trajano durante su reinado. Así, en el periodo comprendido entre los años 100 y 108 le concedió la mano de Vibia Sabina, lo nombró quaestor Imperatoris y comes Augusti, le regaló el diamante de Nerva como «esperanza de sucesión» y lo recomendó como consul suffectus, amén de otros honores y distinciones.[12] A pesar de estas preferencias, y de que era el único descendiente masculino de Trajano, el apoyo de Plotina y de Lucio Licinio Sura (m. 108) fueron determinantes en su ascenso al trono.

Sus relaciones con el Senado no fueron buenas; quizá tuviera algo que ver con ello el que Adriano, a diferencia de muchos emperadores anteriores, no deseara desempeñar el consulado ordinario más que dos veces, ambas consecutivas y al comienzo de su reinado: la primera, en el primer semestre de 118, teniendo como collega a su sobrino, el barcinonense Cneo Pedanio Fusco Salinator. La segunda, en el primer cuatrimestre de 119, acompañado de Publio Dasumio Rústico, otro posible pariente esta vez de los Dasumii italicenses.[13] Asimismo, las reformas administrativas llevadas a cabo durante su reinado suscitaron la oposición de los senadores; el emperador modernizó el sistema administrativo estatal ascendiendo a expertos y tecnócratas, lo que supuso que muchas secciones de la administración quedaran en manos de estos funcionarios. A causa de ello, la élite senatorial y aristocrática vio mermada su influencia.

Familia y juventud

Busto de Adriano, proveniente del yacimiento de Itálica, exhibido en el Museo Arqueológico de Sevilla.

La biografía del emperador en la Historia Augusta afirma que nació en Roma,[14] en el seno de una familia natural de Italia, pero emigrada a Hispania en tiempos de Escipión, como el propio Adriano afirmaba en su (perdida) autobiografía.[15] Su abuelo, Elio Marulino, había sido el primer senador de la familia, y estaba casado con Ulpia, tía paterna del futuro emperador Trajano; la Historia Augusta también hace referencia a un tío-abuelo suyo llamado como él, un experimentado astrólogo, al que el futuro emperador debía su afición a esta disciplina.[16] Su padre era Publio Elio Adriano Áfer, ciudadano romano, senador, y expretor,[17] que había vivido en la capital la mayor parte de su vida;[18] en un reciente estudio se ha concretado su destino como expretor: estuvo al mando de una legión, en calidad de «general experimentado», entre los años 79-80.[19] Aunque sus antepasados eran oriundos de Hadria (Atri), una localidad ubicada en el Piceno (Italia) a la que siempre consideró su «segunda patria»,[20] éstos se habían asentado en Itálica (Hispania Baetica) después de que la fundara Escipión el Africano en 206 a. C. Su estirpe estaba emparentada con las familias más nobles de Itálica: Áfer era primo paterno de Trajano;[21] su madre, Paulina, era una aristócrata de Gades (Cádiz), descendiente de una importante familia senatorial hispanorromana; su hermana Elia Domicia Paulina estaba casada con el tres veces cónsul Lucio Julio Urso Serviano,[22] con el que Adriano mantuvo una duradera rivalidad a pesar de que le tomara en cuenta a la hora de decidir quién había de sucederle;[23] su sobrina era Julia Serviana Paulina, y su sobrino-nieto Cneo Pedanio Fusco Salinator, natural de Barcino. Tras el fallecimiento de Áfer (86),[24] fue adoptado por Trajano y Publio Acilio Atiano, también italicense y miembro del orden ecuestre, que más adelante sería nombrado por Trajano praefectus praetorio.[25] Escolarizado en las materias comunes entre los aristócratas de la época, se interesó especialmente por la literatura griega, tanto que le apodaron Graeculus («grieguecillo»).[26]

Con catorce años volvió a Itálica,[27] donde permaneció menos de un año, ya que en otoño fue llamado a la capital por Trajano, recientemente nombrado cónsul en 91.[28] Durante su reinado concederá a Itálica el estatuto de colonia y su propio nombre.[29] En Roma continuó con su educación e inició el camino a través del cursus honorum. Desempeñó el vigintivirato en 94, como uno de los decemviri stlitibus iudicandis, miembros de un tribunal que dirimía casos civiles. Se sabe por el citado epígrafe de Atenas —que detalla el inicio de su carrera pública— que más adelante desempeñó también los cargos de praefectus Feriarum Latinarum y sevir turmae equitum Romanorum.[30] Inició su servicio militar como tribuno laticlavio de la Legio II Adiutrix, acuartelada en Aquincum (Budapest) en Panonia. Más tarde fue transferido a la Legio I Minervia destinada en el Danubio Inferior.[31] Cuando Nerva falleció en 98, se trasladó a Colonia a fin de informar a Trajano en persona de su ascenso al trono, acaecido el 28 de enero del año mencionado. Excepcionalmente sirvió como tribuno en una tercera ocasión, esta vez en la Legión XXII Primigenia, acuartelada en Mogontiacum (Maguncia) en Germania Superior. También sirvió como legatus de la legión establecida en Panonia Superior y —finalmente— como administrador de ese mismo territorio; a causa de la ausencia de conflictos militares durante su reinado, su habilidad militar no está demostrada; no obstante, su conocimiento acerca de las tropas y su capacidad organizativa sugieren un posible talento estratégico.

La Historia Augusta afirma que sus relaciones con Trajano no siempre fueron buenas; se hace referencia a una disputa como consecuencia de los celos de los efebos del emperador hacia el nuevo favorito,[32] cuya homosexualidad está atestiguada también en la obra de Dion Casio. Tras este incidente, Adriano recuperó su relación de amistad con el emperador merced al decidido apoyo del rico y poderoso hispano —probablemente italicense de familia paterna tarraconense[33]— y triple cónsul Lucio Licinio Sura, fallecido en 107/8, al cual el mismo emperador[34] habría debido también el trono. Además, contaba con la protección de la emperatriz, Pompeya Plotina, experta astróloga[cita requerida] al igual que él, y a instancias de la cual contrajo matrimonio en el año 100 con otra sobrina-nieta del emperador, su prima Vibia Sabina; dicho matrimonio redobló sus vínculos con la familia imperial.

Asimismo, ese mismo año fue nombrado cuestor, como candidatus del emperador. En los años siguientes —en todo caso antes del 112— formó parte de algunos de los colegios sacerdotales reservados al orden senatorial, y concretamente a los VIIviri epulonum y a los sodales Augustales.[35]

Con motivo de la primera guerra dacia marchó con el emperador a ese territorio en calidad de comes Augusti en 101; no obstante, no se mantuvo a su lado durante toda la campaña, sino que volvió a la capital a fin de desempeñar su tribunado de la plebe. Tras el estallido de la segunda guerra dacia volvió con el emperador, esta vez al mando de una legión, la I Minervia en 105. Al término del conflicto fue nombrado gobernador de Panonia Inferior, y, aunque en 108 fue elegido cónsul sufecto, cabe la posibilidad de que se mantuviera en el cargo un año más.

Hacia 110/111 se trasladó a Grecia; en Atenas conoció al filósofo estoico Epicteto, con quien le unirá en adelante una gran amistad. El contacto directo con la cultura helena causó en él una enorme impresión; de hecho, es probable que fuera en esa época cuando adquirió la costumbre de no afeitarse la barba, un hecho inusual entre los nobles romanos, aunque frecuente entre los griegos.[36] Su amor a la cultura helena se manifestó claramente cuando aceptó desempeñar el cargo de arconte honorífico en 111/2, un oficio al que muy pocos romanos habían accedido con anterioridad. La municipalidad ateniense celebró su nombramiento con el tallado del consiguiente epígrafe y le concedió la ciudadanía ateniense.[37] Años más tarde, siendo ya emperador, será arconte en dos ocasiones de Delfos, en (126 y 129.

Su carrera política antes de convertirse en emperador comprende los cargos de: decemvir stlitibus iudicandis, sevir turmae equitum Romanorum, praefectus Urbi feriarum Latinarum, tribunus militum legionis II Adiutricis Piae Fidelis (95, en Panonia), tribunus militum legionis V Macedonicae (96, en Mesia Inferior), tribunus militum legionis XXII Primigeniae Piae Fidelis (97, en Germania Superior), quaestor (101), ab actis senatus, tribunus plebis (105), praetor (106), legatus legionis I Minerviae Piae Fidelis (106, en Germania Inferior), legatus Augusti pro praetore Pannoniae Inferioris (107), consul suffectus (108), septemvir epulonum (antes de 112), sodalis Augustalis (antes de 112), archon Athenis (112/13), legatus Syriae (117).[38]

Fue legatus del alto mando del emperador durante la expedición contra el Imperio Parto.[39] Aunque no se distinguió durante la fase inicial del conflicto, ni cuando los rebeldes asolaron Mesopotamia, en el momento en que se envió al administrador de Siria a enfrentarse a los dacios, se le designó su sustituto y se le concedió la dirección de un comando independiente.[40] Gravemente enfermo, el emperador, tras alcanzar Selinunte, decidió volver a la capital mientras Adriano se mantenía al frente de los territorios orientales. Si bien era el sucesor natural del emperador, este nunca le nombró como tal; se ha afirmado que como estaba al borde de la muerte, su esposa Plotina —partidaria de Adriano— consintió en que este le sucediera y firmó el documento que le confirmaba como heredero.[41]

Emperador

Consolidación del trono

A su ascenso al trono, el 11 de agosto del año 117,[42] Adriano trató de obtener rápidamente el apoyo de los soldados. Además, ordenó la destitución de Lusio Quieto, un general de origen bereber que había participado en la campaña de Partia y había sido nombrado recientemente por Trajano gobernador de Judea y cónsul[43] y de quien sospechaba que codiciaba el trono imperial.[44] Aunque el emperador le había adoptado, Adriano tuvo que falsificar los documentos de adopción antes de presentarlos ante los senadores; aunque circularon rumores acerca de dicha falsificación, su verdadera legitimidad como emperador dependía de la aprobación senatorial y del apoyo de los soldados sirios.

Réplica de un retrato de Adriano a su ascenso al trono. Museo Nacional Romano (Roma).

Ocupado con la organización administrativa de los territorios de Oriente y del Danubio, así como con el conflicto con los judíos que se habían sublevado durante el reinado de su predecesor, no acudió a la capital hasta estabilizar el territorio. Fue Publio Acilio Atiano —extutor del emperador— a quien se puso al frente de la capital.

En esta situación se «descubrió» un complot en el que estaban envueltos cuatro senadores: Lucio Publilio Celso, Aulo Cornelio Palma, el mismo Lusio Quieto, y Gayo Avidio Nigrino, a los que se condenó a muerte sin celebrarse un juicio; el emperador afirmó que Atiano había actuado por iniciativa propia.[45] Según Elizabeth Speller el verdadero motivo de su muerte era que habían sido ilustres militares leales a Trajano.[46] Los asesinatos se ordenaron sin un acuerdo entre los senadores y el emperador, lo que causó un distanciamiento entre ellos. Este hecho constituye uno de los puntos de inflexión de las relaciones entre el Senado y Adriano, que impulsó una política dirigida a ampliar la base de apoyo del principado estimulando el contacto de la administración central con las élites provinciales; ello iba en detrimento de la capital, que ya no era la indiscutible ciudad imperial y hegemónica.


EPÓNIMO ES :

Fronteras del Imperio romano
 
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

Vista de los restos del Muro de Adriano (limes britano) en el norte de Inglaterra.
Localización
PaísBandera del Reino Unido Reino Unido
Coordenadas55°01′27″N 2°17′33″O
Datos generales
TipoCultural
Criteriosii, iii, iv
Identificación430ter
RegiónEuropa y América del Norte
Inscripción1987 (XI sesión)
Extensiones2005, 2008
Sitio web oficial

El Muro de Adriano (en latín: Vallum Aelium) es una antigua fortificación defensiva de la provincia romana de Britania iniciada en el año 122 durante el reinado del emperador Adriano.[1] Se extendía desde las orillas del río Tyne, cerca del mar del Norte, hasta el fiordo de Solway, en el mar de Irlanda, y permitía al Imperio romano proyectar su poder hacia el norte, en las tierras de los antiguos britanos, incluidos los pictos.

Contaba con una base y un muro de piedra, complementados con castillos miliares, con dos torretas entre cada uno, y un fuerte cada cinco millas romanas aproximadamente. De norte a sur, el muro comprendía un foso, una muralla, una vía militar y un vallum, otro foso con montículos adyacentes. Se cree que los castillos contaban con guarniciones estáticas, mientras que los fuertes alojaban tropas de infantería y caballería. Además de la función militar defensiva de la muralla, sus puertas podrían haber sido puestos de aduana.[2]

Una parte importante de la muralla sigue en pie y puede recorrerse siguiendo el Hadrian's Wall Path adyacente. Es el mayor conjunto arqueológico romano de Gran Bretaña y recorre un total de 117,5 kilómetros en el norte de Inglaterra.[3] Considerado un icono cultural británico, el Muro de Adriano es una de las principales atracciones turísticas de Gran Bretaña.[4] Fue designado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987.[5] En comparación, el Muro de Antonino, que algunos creen que está inspirado en el de Adriano (hipótesis de Gillam),[6] no fue declarado Patrimonio de la Humanidad hasta 2008.[7][8]

El Muro de Adriano marcaba la frontera entre la Britania romana y la Caledonia no conquistada al norte.[nota 1] La muralla se encuentra enteramente dentro de Inglaterra y nunca ha conformado la frontera anglo-escocesa.[9][10][11] Si bien se encuentra a menos de un kilómetro al sur de la frontera con Escocia en el oeste, en Bowness-on-Solway, en el este, en Wallsend, está a 109 km.

Dimensiones

El Muro de Adriano tenía una longitud de 80 millas romanas o 117,5 km;[12] su anchura y altura variaban según los materiales de construcción disponibles en las cercanías. Al este del río Irthing, la muralla era de piedra tallada y medía 3 metros de ancho y de 5 a 6 metros de alto, mientras que al oeste del río la muralla era originalmente de tepe y medía 6 metros de ancho y 3,5 metros de alto; posteriormente fue reconstruida en piedra. Estas dimensiones no incluyen los fosos, las bermas y los fuertes de la muralla. La sección central medía ocho pies romanos de ancho, 2,4 m., sobre una base de 3 m. Algunas partes de esta sección de la muralla se conservan hasta una altura de 3 m.

Inmediatamente al sur de la muralla, se excavó un gran foso, con montículos paralelos adyacentes, uno a cada lado. Esto se conoce hoy en día como el Vallum, aunque la palabra vallum en latín es el origen de la palabra inglesa wall, y no se refiere a una zanja. En muchos lugares —por ejemplo, Limestone Corner— el Vallum está mejor conservado que la muralla, a la que se le ha extraído gran parte de la piedra.

Trazado

Localización de los muros de Adriano y Antonino

El Muro de Adriano se extendía hacia el oeste desde Segedunum, en Wallsend, en el río Tyne, pasando por Carlisle y Kirkandrews-on-Eden, hasta la orilla del fiordo de Solway, terminando a una distancia corta pero desconocida al oeste de Bowness-on-Solway.[13] Las carreteras A69 y B6318 siguen el curso de la muralla desde Newcastle upon Tyne hasta Carlisle, y luego a lo largo de la franja norte de Cumbria, en la orilla sur del fiordo de Solway.

Aunque la muralla termina cerca de Bowness-on-Solway, esto no marca el final de la línea de estructuras defensivas, ya que el sistema de castillos miliares y torretas continuaba a lo largo de la costa de Cumbria hasta Risehow, al sur de Maryport.[14] A efectos de clasificación, los castillos miliares al oeste de Bowness-on-Solway se denominan fortines miliares.

Finalidad

Mapa medieval (BL Cotton MS Claudius D VI)[15] de Mateo de París, de alrededor de 1250, que muestra tanto el Muro de Adriano como el Muro de Antonino en la parte superior, representados como hileras de almenas.[16]

El Muro de Adriano se planificó probablemente antes de la visita de Adriano a Gran Bretaña en el año 122. Según los fragmentos de arenisca restaurados que se encontraron en Jarrow y que datan del año 118 o 119, el deseo de Adriano era mantener «intacto el imperio», que le había sido impuesto por «instrucción divina».[17]

Aunque el biógrafo de Adriano escribió que «Adriano fue el primero en construir una muralla de 80 millas de largo para separar a los romanos de los bárbaros», las razones para la construcción de la muralla varían, y no hay constancia de una explicación exacta.[18] Los historiadores han expuesto varias teorías, sobre todo de una expresión del poder romano y de la política de defensa de Adriano antes de la expansión. Cuando subió al trono en el año 117, se produjeron disturbios y rebeliones en la Britania romana y en los pueblos de varias tierras conquistadas en todo el Imperio, como Egipto, Judea, Libia y Mauretania.[17]

Estos problemas pueden haber influido en el plan de Adriano de construir la muralla, así como en su construcción de límites fronterizos en otras zonas del Imperio, pero se desconoce hasta qué punto. Los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre el grado de amenaza que representaban realmente los habitantes del norte de Gran Bretaña y sobre si resultaba económicamente ventajoso defender y guarnecer una línea fija de defensas como el Muro, en lugar de conquistar y anexionar lo que se ha convertido en Northumberland y las Tierras Bajas de Escocia y defender el territorio con una serie de fortalezas dispersas.[17]

Nunca se esperó que las fronteras de Roma impidieran la migración de las tribus o la invasión de los ejércitos, y aunque una frontera protegida por una empalizada o un muro de piedra ayudaría a frenar a los asaltantes de ganado y las incursiones de otros grupos pequeños,[19] es dudosa la viabilidad económica de construir y mantener vigilada una muralla de 117 km de longitud a lo largo de una frontera poco poblada para detener las incursiones a pequeña escala.[17]

Otra posible explicación de la muralla es el grado de control que habría proporcionado sobre la inmigración, el contrabando y las aduanas.[17] Las fronteras no marcaban estrictamente los límites del imperio: El poder y la influencia romanos se extendían a menudo más allá de ellas. La gente de dentro y fuera de la frontera la atravesaba cada día para realizar sus negocios, y los puestos de control organizados como los que ofrecía el Muro de Adriano proporcionaban buenas oportunidades para la recaudación de impuestos. Con torres de vigilancia a poca distancia de las puertas, los legionarios que patrullaban podían llevar un registro de las entradas y salidas de los nativos y los ciudadanos romanos por igual, cobrando derechos de aduana y controlando el contrabando. Otra teoría es más sencilla: el Muro de Adriano se construyó en parte para reflejar el poder de Roma y fue utilizada como reclamo político por Adriano. Se cree que, una vez terminada su construcción, se cubrió de yeso y se encaló: su superficie brillante reflejaba la luz del sol y era visible a kilómetros de distancia.







Thomas Addison
Información personal
Nacimiento2 de abril de 1793
Longbenton (Reino Unido) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento29 de junio de 1860 (67 años)
Brighton (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda) Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de muerteDepresión Ver y modificar los datos en Wikidata
SepulturaLanercost Priory Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadBritánica
Educación
Educado enUniversidad de Edimburgo
Información profesional
Áreamedicina
Conocido porenfermedad de Addison, anemia perniciosa
EmpleadorGuy's Hospital Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma

Thomas Addison (Longbenton, 2 de abril de 1793-Brighton, 29 de junio de 1860) fue un científico y médico británico del siglo XIX. Descubrió varias enfermedades, entre las que se encuentran la enfermedad de Addison (una patología degenerativa de las glándulas suprarrenales) y la anemia perniciosa, un padecimiento hematológico causado por la incapacidad de absorber la vitamina B12.

Primeros años

Thomas Addison nació en Longbenton, cerca de Newcastle upon Tyne, hijo de Sarah y Joseph Addison, un tendero y comerciante de harina en Long Benton. Asistió a la escuela local y más tarde a la Royal Free Grammar School en Newcastle upon Tyne. Aprendió latín de manera tal que tomaba sus notas en dicho idioma y podía hablarlo con fluidez.

El padre de Addison quería que fuese abogado, pero en 1812 ingresó en la Universidad de Edimburgo como estudiante de medicina. En 1815 se graduó como doctor en Medicina, con una tesis titulada Dissertatio medica inauguralis quaedam de syphilide et hydrargyro complectens ("Disertación médica sobre la sífilis y el mercurio").

Addison se mudó de Edimburgo a Londres ese mismo año y comenzó a trabajar como cirujano residente en el Lock Hospital. En esa época, fue alumno de Thomas Bateman en un centro público. Comenzó una práctica particular de medicina mientras era médico en un pabellón abierto en Carey Street.

Bajo la influencia de sus maestros, Addison comenzó a fascinarse con las enfermedades dermatológicas. Esta fascinación, que duró hasta el final de su vida, lo llevó a ser el primero en describir los cambios en la pigmentación de la piel, típica de lo que en la actualidad se conoce como enfermedad de Addison.

SU EPÓNIMO ES:


Enfermedad de Addison

Oscurecimiento de la piel visto en las piernas de una paciente por exceso de melanina
Especialidadendocrinología
SíntomasDolor abdominal, debilidad, pérdida de peso, oscurecimiento de la piel
ComplicacionesCrisis addisoniana
CausasProblemas con la glándula suprarrenal
TratamientoCorticosteroides
Sinónimos
Mal de Addison, insuficiencia suprarrenal primaria, insuficiencia adrenocortical primaria, insuficiencia suprarrenal crónica, insuficiencia adrenocortical crónica, hipocorticalismo primario, hipocortisolismo primario, hipoadrenocorticismo primario, hipocorticismo primario, hipoadrenalismo primario

La enfermedad de Addison,[1] también conocida como insuficiencia suprarrenal primaria, es un déficit hormonal causado por la afectación de la glándula suprarrenal que ocasiona una hipofunción o insuficiencia córticosuprarrenal primaria. La descripción original de esta enfermedad por Thomas Addison[2] incluye astenia y debilidad general, actividad hipocinética del corazón, irritabilidad gástrica y un cambio peculiar de la coloración de la piel.[3][4]

Epidemiología

La enfermedad de Addison es muy rara, apareciendo a cualquier edad y afectando más a mujeres que a hombres en relación de 3 a 1. La insuficiencia suprarrenal secundaria es mucho más frecuente debido al uso de corticoides y a su supresión brusca. Tiene una incidencia de <1 por cada 100 000 habitantes, con una prevalencia de 4-6 por cada 100 000 personas.[5][4]

Etiología y patogenia

  • Destrucción anatómica de la glándula suprarrenal: para que aparezca la Enfermedad de Addison debe destruirse más del 50 % de las glándulas suprarrenales de forma bilateral. Entre las causas de destrucción de las suprarrenales destaca:
  1. Infecciones: suelen ser infecciones granulomatosas crónicas tuberculosa, micótica o viral.[6]
    1. Tuberculosis: en las primeras series de pacientes que relataban la insuficiencia suprarrenal, la tuberculosis era la causa del 70 al 90 % de los casos.[7] A partir de la década de 1980, la tuberculosis con afectación suprarrenal ocurre principalmente en pacientes con sida.
    2. SIDA: siempre hay que sospechar una insuficiencia suprarrenal. El citomegalovirus afecta habitualmente a las suprarrenales, produciendo la adrenalitis necrotizante por citomegalovirus. También hay afectación suprarrenal por el Mycobacterium avium-intracellulare, Cryptococcus, Sarcoma de Kaposi, histoplasmosis, coccidiodomicosis.
    3. Síndrome de Waterhouse-Friderichsen: se describe como un shock fulminante debido a la destrucción aguda de las glándulas suprarrenales.[8] Ocurre sobre todo en niños pequeños afectados de meningitis meningocócica. En realidad la enfermedad de Addison es una insuficiencia suprarrenal crónica.
  2. Atrofia Idiopática: son de causa desconocida y a partir de la década de 1970 es la causa más frecuente, siendo un mecanismo probablemente autoinmunitario.
    1. Mecanismo autoinmunitario: la mitad de los pacientes tienen anticuerpos circulantes contra las glándulas suprarrenales, concretamente contra el citocromo P450. Entre las causas autoinmunitarias encontramos al Síndrome autoinmunitario poliglandular de tipo II: caracterizado por presentar dos o más manifestaciones endocrinas autoinmunitarias en una misma persona como: tiroiditis linfocitaria crónica, insuficiencia ovárica prematura, diabetes mellitus tipo I, hipotiroidismo o hipertiroidismo, anemia perniciosa, vitíligo, alopecia, esprue no tropical, y miastenia gravis por producción de autoanticuerpos. Dentro de las familias se observan muchas generaciones que están afectadas por una o más de las enfermedades citadas. Se debe a un gen mutante situado en el cromosoma 6, y se asocia a los alelos B8 y DR3 del HLA. Suele manifestarse en la edad adulta. El Síndrome autoinmunitario poliglandular de tipo I se caracteriza por la combinación de insuficiencia paratiroidea y suprarrenal y moniliasis mucocutánea crónica. También puede aparecer anemia perniciosa, hepatitis crónica activa, alopecia, hipotiroidismo primario e insuficiencia gonadal prematura. Este síndrome se hereda de forma autosómica recesiva, y no está asociado al HLA. Al contrario que el síndrome tipo II, este síndrome aparece en la niñez. Se desconoce los mecanismos por los que interactúa la predisposición genética y la autoinmunidad en estos procesos. Aunque la mayoría de los autoanticuerpos suprarrenales producen destrucción de las glándulas, algunos ocasionan insuficiencia suprarrenal al provocar bloqueo de la unión de la ACTH a sus receptores por autoanticuerpos. Otro proceso es la insuficiencia suprarrenal familiar autosómico recesivo que produce una falta de reactividad a la ACTH secundaria a mutaciones del receptor de la ACTH.
    2. Adrenoleucodistrofia: produce una desmielinización intensa y la muerte prematura en niños, y la adrenomieloneuropatía se asocia a una neuropatía mixta, motora y sensorial, con paraplejía espástica en los adultos. Ambos procesos cursan con niveles circulantes elevados de ácidos grasos de cadenas muy largas que provocan insuficiencia suprarrenal.
  3. Hemorragias bilaterales de las suprarrenales: ocurren sobre todo en pacientes tratados con anticoagulantes, en los que tienen anticoagulantes circulantes y en los estados de hipercoagulabilidad, como ocurre en el síndrome antifosfolípido.
  4. Invasión de las suprarrenales: ocurre en las metástasis tumoral, sobre todo en el cáncer de pulmón, en la amiloidosis y sarcoidosis.
  5. Extirpación quirúrgica
  6. Fallo metabólico de la producción hormonal
    1. Hiperplasia suprarrenal congénita
    2. Inhibidores enzimáticos: la metirapona, ketoconazol, aminoglutetimida, rifampicina, fenitoína y opiáceos, pueden causar o potenciar una insuficiencia suprarrenal.
    3. Agentes citotóxicos: mitotano.

Sintomatología y signos clínicos

La insuficiencia corticosuprarrenal por destrucción lenta de las glándulas suprarrenales tiene un comienzo insidioso, donde la identidad de la enfermedad en las primeras fases es muy difícil, siendo fácil de diagnosticar en los casos avanzados. Se caracteriza por:

  • Astenia o debilidad: aparece casi constantemente en la Enfermedad de Addison en el 99 % de los casos. Al principio puede ser esporádica y más frecuente en momentos de estrés, pero a medida que la función suprarrenal se deteriora, el paciente está continuamente fatigado y necesita reposo en cama.
  • Hiperpigmentación cutánea y de mucosas: ocurre en el 98 % de los casos. Normalmente aparece como un oscurecimiento difuso de color moreno, pardo o bronceado en ciertas regiones como los codos o los surcos de las manos, y en las zonas que están normalmente pigmentadas como las areolas mamarias. En las mucosas pueden aparecer placas de color negro azulado en el 82 % de los casos. Algunos pacientes presentan efélides oscuras y a veces paradójicamente áreas irregulares de vitíligo (9 % de los casos). Esta hiperpigmentación persiste tras la exposición solar. Se debe a que en el proceso de síntesis de la ACTH se debe sintetizar previamente proopiomelanocortina (POMC). Péptido que, además de dar lugar a la ACTH, también dará α-MSH, hormona estimulante de la síntesis de melanina.
  • Pérdida de peso o adelgazamiento: ocurre en el 97 % de los casos, debido a la anorexia y alteración de la función gastrointestinal.
  • Alteración de la función gastrointestinal: la anorexia, las náuseas y los vómitos aparecen en el 90 % de los casos y a veces es la primera manifestación de la enfermedad. En ocasiones (34 % de los casos) puede aparecer un dolor abdominal impreciso, tan intenso que puede confundirse con un abdomen agudo. La diarrea ocurre en el 20 % de los casos y el estreñimiento en el 19 %.
  • Hipotensión arterial: descrita como menor de 110/70, ocurre en el 87 % de los casos y se acentúa con la postura hasta ser menor de 80/50 o menos. El síncope puede ocurrir en el 16 % de los casos.
  • Trastornos perceptivos: existe refuerzo de las percepciones sensoriales gustativas, olfatorias y auditivas reversibles con el tratamiento. También puede aparecer cambios en la personalidad como inquietud e irritabilidad excesiva.
  • Pérdida de vello: en la mujer puede haber pérdida de vello axilar y pubiano por ausencia de andrógenos suprarrenales.
  • Hipertermia: la glándula del hipotálamo no controla la homeostasis del cuerpo por ausencia de secreción de corticoides.

En algunos casos la enfermedad de Addison comienza con síntomas psiquiátricos, pero esta presentación no es tan frecuente como en los cuadros tiroideos y el síndrome de Cushing. En la mayoría de los casos las alteraciones mentales suelen aparecer en forma de cambios de conducta y de personalidad.[9] Por este motivo es fácil el diagnóstico erróneo de trastorno de la personalidad y trastorno somatomorfo de características hipocondríacas. Los síntomas psicológicos de aislamiento, apatía, fatiga, trastorno del estado de ánimo, afectación de la memoria y pobreza global del pensamiento también suelen ser de inicio precoz, por lo que se puede confundir la enfermedad de Addison con una demencia o con una depresión.

En la crisis suprarrenal aguda puede desarrollarse un síndrome cerebral con psicosis (alucinaciones) y delirium.[9] Una crisis addisoniana o insuficiencia suprarrenal aguda es una emergencia médica grave. Hay que sospecharla ante hipotensión con vómitos en pacientes en tratamiento previo con cortisona. La crisis puede ser desencadenada por infección, trauma, parto, o alteración metabólica como cetosis diabética o crisis tireotóxica.



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