domingo, 6 de septiembre de 2026

EPÓNIMOS

 Un epónimo es el nombre de una persona (real o ficticia) que designa a un pueblo, lugar, concepto u objeto de cualquier clase.

(Redirigido desde «Rafael Moreno Aranzadi»)
Pichichi
 Medallista olímpica 
Datos personales
Nombre completoRafael Moreno Aranzadi
Apodo(s)Pichichi
NacimientoBilbao, Vizcaya
23 de mayo de 1892
Nacionalidad(es)Española
FallecimientoBilbao, Vizcaya
1 de marzo de 1922 (29 años)
Altura1,64 m (5 5)
Carrera deportiva
DeporteFútbol
Club profesional
Debut deportivo1911
(Bilbao Football Club)
PosiciónDelantero
Retirada deportiva1921
(Athletic Club)
Selección nacional
SelecciónEspaña
Part. (goles)5 (1)
Trayectoria
  • Bilbao F. C. (1910-12)
  • Athletic Club (1912-21)

Rafael Moreno Aranzadi (Bilbao, 23 de mayo de 1892 - Bilbao, 1 de marzo de 1922), más conocido como Pichichi, fue un futbolista español que jugaba como delantero, podía abarcar tanto la posición de punta interior (por ambos perfiles) como la de centrodelantero.[1] Prolífico goleador y jugador histórico del Athletic Club —al cual debe sus mayores éxitos y reconocimientos—, fue internacional absoluto con la selección española en cinco ocasiones —en las que anotó un gol—,[2] y debido a su trágica muerte todos los equipos que visitan por primera vez el estadio del conjunto bilbaíno realizan una ofrenda floral a su busto, en señal de respeto.

En su honor el diario Marca entrega cada temporada el trofeo Pichichi al máximo goleador de los campeonatos de primera y segunda división.

Biografía

Rafael nació en Bilbao, el 23 de mayo de 1892, en la calle Santamaría, 10. Su padre, Joaquín Moreno Goñi, llegó a ser alcalde de la ciudad vizcaína entre 1896 y 1897. Además, era sobrino nieto del escritor bilbaíno Miguel de Unamuno. En su infancia, fue su hermano Raimundo el que acuñó el apodo de "Pichichi" debido a su baja estatura y su habilidad para jugar al fútbol con gente de mayor edad. Por otro lado, Pichichi estudió en el colegio de los Escolapios y, posteriormente, inició la carrera de Derecho en la Universidad de Deusto, pero no aprobó ninguna asignatura por lo que su padre decidió buscarle un trabajo en el Ayuntamiento. Sin embargo, poco tiempo después, fue contratado en la empresa metalúrgica de los hermanos Merodio.[3][4]

Para entonces, en la Copa del Rey de 1911, ya se había enfrentado al Athletic Club como jugador del Bilbao FC (una especie de filial del Athletic[cita requerida]) en el que, incluso, marcó el único gol de su equipo que cayó por 4 a 1.[5] En 1911, comenzó a jugar en el Athletic Club, pero no fue hasta el 17 de marzo de 1913 cuando disputó su primer partido oficial, contra el Real Madrid en Copa del Rey. El partido acabó con victoria por 3 a 0, con dos goles de Pichichi en los primeros once minutos de partido.[6]

Pocos meses después, fue el primer jugador en marcar un gol en la inauguración del estadio de San Mamés, el 21 de agosto de 1913, en el partido Athletic Club 1-1 Racing de Irún.[7] En la final de Copa de 1915 anotó un triplete, en una victoria por 5 a 0, ante el RCD Español.[8] El 8 de mayo de 1921 jugó su último partido con el Athletic, correspondiente a la final de Copa de 1921, que ganó el equipo vasco por 4 a 1 al Atlético de Madrid. Pichichi, tenía la costumbre de jugar con un pañuelo blanco anudado en la cabeza. En total, anotó 83 goles en 89 partidos entre el Campeonato Regional y la Copa.[9]

Últimos años y homenajes

Después de su retirada, con tan sólo 29 años, se convirtió en árbitro de fútbol. Falleció un año más tarde, el 1 de marzo de 1922, un par de meses antes de cumplir 30 años. Se desconoce a ciencia cierta la causa de la muerte. La versión más admitida apunta a un proceso de fiebres tifoideas, posiblemente por ingerir ostras en mal estado.[10] Está enterrado en la tumba familiar ubicada en el cementerio municipal de Bilbao.

El 8 de diciembre de 1926, el Athletic Club le rindió un homenaje por iniciativa del presidente del club, Ricardo de Irezábal Goti, colocando en la grada de Misericordia del estadio de San Mamés un busto suyo, obra del escultor bilbaíno Quintín de la Torre Berástegui.[10] La inauguración del monumento vino acompañada por un partido homenaje entre el Athletic y su máximo rival en la competición regional, el Arenas Club de Guecho, que ganó el club bilbaíno por 7 a 2.[10] El busto cambió de emplazamiento en tres ocasiones: en 1953, al construirse la tribuna principal; en 1982, durante las reformas para adecuar el estadio como sede del Mundial de fútbol de 1982;[10] y en 2013, tras la construcción del nuevo San Mamés. Desde entonces, el busto se halla en la salida del túnel de vestuarios.[11]

Los jugadores del extinto Zaragoza Club Deportivo rinden homenaje al busto de Pichichi en 1927, en la ya tradicional ofrenda floral al malogrado futbolista.

Pichichi fue uno de los mejores goleadores de la época, y como reconocimiento a sus logros, el diario deportivo español Marca, junto al ya desaparecido Arriba, dio su nombre al trofeo otorgado al máximo goleador de la Liga española de fútbol cada temporada, el Trofeo Pichichi. Este trofeo se entregó por primera vez en la temporada 1952-53 y es uno de los trofeos individuales más importantes dentro del fútbol español.

Existe la tradición de que cada vez que un equipo juega por primera vez en San Mamés, su capitán acompañado por el capitán del Athletic Club, que ejerce de guía y anfitrión, rinda homenaje a Pichichi depositando junto a su busto un ramo de flores.[12][13]

«Mi primo Pichichi es el mejor jugador del Athletic y el mejor jugador de España, todos lo dicen. Tiene un shoot tremendo, por bajo y muy bien dirigido, que no hay goal-keeper que pueda pararlo. No falla un penalty [sic.]. Pero sobre todo sabe driblar como nadie y es capaz de correr el campo, de un goal a otro, con el pelotón pegado a los pies sin que nadie se lo pueda quitar, hasta meter un goal genial. También es extraordinario en los remates de cabeza, sobre todo en los corners [sic.]. Cuando el Athletic va mal en algún partido, el público espera siempre una de esas genialidades de Pichichi que remedie la situación, y Mario Ugarte, Rolando y muchos otros le gritan pidiendo un esfuerzo heroico. Lo malo es que a veces juega demasiado individualmente y esto le pierde....»
Descripción de Pichichi en Vivir no es fácil, por Alfonso María Moreno S. J.[14]

Selección nacional

Fue internacional con la selección española en cinco ocasiones. Su debut se produjo el 28 de agosto de 1920, en un partido contra Dinamarca en Bruselas (victoria española por 1 a 0) en el primer partido internacional de la selección.[15] Los cinco partidos los jugó durante los Juegos Olímpicos de Amberes 1920, donde España ganó la medalla de plata. Pichichi logró marcar un gol en la final por el segundo lugar contra los Países Bajos.

[

EL EPÓNIMO ES :

Trofeo Pichichi

Trofeos Pichichi en el Museo CR7
Premio aEl máximo goleador de la Primera y de la Segunda División de España
Otorgado porMarca
PaísBandera de España España
Historia
Inspirado porPichichi
Primera entrega1953
Actual poseedor
Destacado
Más premiosBandera de Argentina Lionel Messi (8)
1º divisiónGanadores
2º divisiónGanadores
1º div. femeninaGanadores
Sitio web oficial

El Trofeo Pichichi es el premio otorgado anualmente por el diario deportivo español Marca a los máximos goleadores de la Primera y de la Segunda División de España. Por extensión, también suele utilizarse de forma genérica el término «pichichi» para referirse al máximo goleador de un torneo futbolístico.[1]

El premio recibe el nombre en honor a Pichichi (1892-1922), jugador del Athletic Club, que destacó por su gran capacidad goleadora durante los años 1910 y 1920, antes de la creación de la Liga española de fútbol.[2]

No es un premio oficial y se basa en las crónicas que elaboran los corresponsales del diario Marca, y no en las actas arbitrales. Asimismo, sus estadísticas computan para el trofeo Bota de Oro, premio que concede la European Sports Magazines.

Historia

Busto a Pichichi (1892-1922), jugador que da nombre al galardón.

La Delegación Nacional de Deportes autorizó a la Real Federación Española de Fútbol a instaurar el premio, cuya creación fue iniciativa de los periódicos Marca y del ya desaparecido Arriba. El Trofeo Pichichi se entregó por primera vez la temporada 1952-53, y Telmo Zarra (Athletic Club) fue su primer ganador.[3] Con posterioridad, Marca ha reconocido simbólicamente como ganadores del Trofeo Pichichi a todos los futbolistas que fueron máximos goleadores de la liga antes de la temporada 1952-53.[4]

En la temporada 2002-03, con motivo del 50.º aniversario del trofeo y la 75.ª edición de la Liga española, Marca entregó un premio especial conmemorativo, Pichichi de Oro, a Telmo Zarra y Enrique Castro"Quini 6"»,[5] por ser los dos futbolistas españoles, vivos, con más goles en la Primera División. En la temporada 2005-06 Marca, a imagen y semejanza del Trofeo Pichichi, creó el Trofeo Zarra para premiar al máximo goleador español de la temporada.

Lionel Messi —futbolista que más veces ha logrado el galardón— ostenta el récord de máximo realizador en una temporada con 50 goles, conseguidos en la temporada 2011-12. Messi es también el jugador con más Pichichis conseguidos de forma consecutiva con cinco (de 2016 a 2021), seguido de Hugo Sánchez con cuatro (de 1984 a 1988). Asimismo, Quini y Hugo Sánchez son los únicos dos jugadores que han conseguido cinco Trofeos Pichichi jugando con diferentes equipos.






Artículo destacado
Arquímedes de Siracusa

Arquímedes pensativo. Óleo sobre tela del pintor Domenico Fetti (1620). Gemäldegalerie Alte Meister, Dresde.
Información personal
Nombre de nacimientoἈρχιμήδης Ver y modificar los datos en Wikidata
Nombre en griego antiguoἈρχιμήδης ὁ Συρακόσιος Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento287 a. C.
Siracusa, Sicilia (Magna Grecia)
Fallecimientoca. 212 a. C. (75 años)
Siracusa, Sicilia
Causa de muerteHomicidio Ver y modificar los datos en Wikidata
ResidenciaSiracusa, Sicilia
Familia
PadrePhidias Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
ÁreaIngeniería, matemáticas, física, astronomía, inventor
Conocida porPrincipio de Arquímedes, tornillo de Arquímedes, hidrostática, palanca
el método de los teoremas mecánicos
Obras notables

Arquímedes de Siracusa (en griego antiguo: Ἀρχιμήδης Arkhimḗdēs de αρχι archi (preeminencia, dominio) y Ημαδομαι emadomai (preocuparse), significaría: ‘el que se preocupa’; Siracusa (Sicilia), ca. 287 a. C.-Siracusa (Sicilia), ca. 212 a. C.) fue un físico, ingeniero, inventor, astrónomo y matemático griego. Aunque se conocen pocos detalles de su vida, es considerado uno de los científicos más importantes de la Antigüedad. Entre sus avances en física se encuentran sus fundamentos en hidrostática, estática y la explicación del principio de la palanca. Es reconocido por haber diseñado innovadoras máquinas, incluyendo armas de asedio y el tornillo de Arquímedes, que lleva su nombre. Experimentos modernos han probado las afirmaciones de que Arquímedes llegó a diseñar máquinas capaces de sacar barcos enemigos del agua o prenderles fuego utilizando una serie de espejos.[1]

Se considera que Arquímedes fue uno de los matemáticos más grandes de la antigüedad y, en general, de toda la historia.[2][3] Usó el método exhaustivo para calcular el área bajo el arco de una parábola con el sumatorio de una serie infinita, y dio una aproximación extremadamente precisa del número pi.[4] También definió la espiral que lleva su nombre, fórmulas para los volúmenes de las superficies de revolución y un ingenioso sistema para expresar números muy largos.

Arquímedes murió durante el sitio de Siracusa (214-212 a. C.), cuando fue asesinado por un soldado romano, a pesar de que existían órdenes de que no se le hiciese ningún daño.

A diferencia de sus inventos, los escritos matemáticos de Arquímedes no fueron muy conocidos en la antigüedad. Los matemáticos de Alejandría lo leyeron y lo citaron, pero la primera compilación integral de su obra no fue realizada hasta c. 530 d. C. por Isidoro de Mileto. Los comentarios de las obras de Arquímedes escritos por Eutocio en el siglo VI las abrieron por primera vez a un público más amplio. Las relativamente pocas copias de trabajos escritos de Arquímedes que sobrevivieron a través de la Edad Media fueron una importante fuente de ideas durante el Renacimiento,[5] mientras que el descubrimiento en 1906 de trabajos desconocidos de Arquímedes en el Palimpsesto de Arquímedes ha ayudado a comprender cómo obtuvo sus resultados matemáticos.[6]

Biografía

Estatua de bronce de Arquímedes ubicada en el observatorio Archenhold en Berlín. Fue esculpida por Gerhard Thieme e inaugurada en 1972.

Hay pocos datos fiables sobre la vida de Arquímedes. Sin embargo, todas las fuentes coinciden en que era natural de Siracusa y que murió durante el desenlace del sitio de Siracusa. Arquímedes nació c. 287 a. C. en el puerto marítimo de Siracusa (Sicilia, Italia), ciudad que en aquel tiempo era una colonia de la Magna Grecia. Conociendo la fecha de su muerte, la aproximada fecha de nacimiento está basada en una afirmación del historiador bizantino Juan Tzetzes, que afirmó[7] que Arquímedes vivió hasta la edad de 75 años.[8] Según una hipótesis de lectura basada en un pasaje corrupto de El contador de arena —cuyo título en griego es ψαμμίτης (Psammites)—, Arquímedes menciona el nombre de su padre, Fidias, un astrónomo.[9]

Plutarco escribió en su obra Vidas paralelas (Vida de Marcelo, 14, 7.) que Arquímedes estaba emparentado con el tirano Hierón II de Siracusa.[10] Se sabe que un amigo de Arquímedes, Heráclides, escribió una biografía sobre él pero este libro no se conserva, perdiéndose así los detalles de su vida.[11] Se desconoce, por ejemplo, si alguna vez se casó o tuvo hijos.

Entre los pocos datos ciertos sobre su vida, Diodoro Sículo aporta uno[12] según el cual es posible que Arquímedes, durante su juventud, estudiase en Alejandría, en Egipto. El hecho de que Arquímedes se refiera en sus obras a científicos cuya actividad se desarrollaba en esa ciudad, abona la hipótesis: de hecho, Arquímedes se refiere a Conon de Samos como su amigo en Sobre la esfera y el cilindro, y dos de sus trabajos (El Método de los Teoremas Mecánicos y el Problema del Ganado) están dedicados a Eratóstenes de Cirene.[Nota 1]

La muerte de Arquímedes por un soldado romano

Arquímedes murió c. 212 a. C. durante la segunda guerra púnica, cuando las fuerzas romanas al mando del general Marco Claudio Marcelo capturaron la ciudad de Siracusa después de un asedio de dos años de duración. Arquímedes se distinguió especialmente durante el sitio de Siracusa, en el que desarrolló armas para la defensa de la ciudad. Polibio,[13] Plutarco,[14] y Tito Livio[15] describen, precisamente, su labor en la defensa de la ciudad como ingeniero, desarrollando piezas de artillería y otros artefactos capaces de mantener a raya al enemigo. Plutarco, en sus relatos, llega a decir que los romanos se encontraban tan nerviosos con los inventos de Arquímedes que la aparición de cualquier viga o polea en las murallas de la ciudad era suficiente como para provocar el pánico entre los sitiadores.[16]

Cicerón y los magistrados descubriendo la tumba de Arquímedes en Siracusa, de Benjamin West (1797). Colección privada.

Arquímedes fue asesinado al final del asedio por un soldado romano, contraviniendo las órdenes del general romano, Marcelo, de respetar la vida del gran matemático griego.[17][18] Existen diversas versiones de la muerte de Arquímedes: Plutarco, en su relato, da hasta tres versiones diferentes. De acuerdo con su relato más popular, Arquímedes estaba contemplando un diagrama matemático cuando la ciudad fue tomada. Un soldado romano le ordenó ir a encontrarse con el general, pero Arquímedes hizo caso omiso a esto, diciendo que tenía que resolver antes el problema. El soldado, enfurecido ante la respuesta, mató a Arquímedes con su espada. Sin embargo, Plutarco también brinda otros dos relatos menos conocidos de la muerte de Arquímedes, el primero de los cuales sugiere que podría haber sido asesinado mientras intentaba rendirse ante un soldado romano, y mientras le pedía más tiempo para poder resolver un problema en el que estaba trabajando. De acuerdo con la tercera historia, Arquímedes portaba instrumentos matemáticos, y fue asesinado porque el soldado pensó que eran objetos valiosos. Tito Livio, por su parte, se limita a decir que Arquímedes estaba inclinado sobre unos dibujos que había trazado en el suelo cuando un soldado que desconocía quién era, lo mató. En cualquier caso, según todos los relatos, el general Marcelo se mostró furioso ante la muerte de Arquímedes, debido a que lo consideraba un valioso activo científico, y había ordenado previamente que no fuera herido.[19]

Una esfera tiene 2/3 exactos del volumen y de la superficie del cilindro que la circunscribe. Una esfera y un cilindro fueron colocados encima de la tumba de Arquímedes, cumpliendo con su voluntad.

Las últimas palabras atribuidas a Arquímedes fueron «No molestes mis círculos», en referencia a los círculos en el dibujo matemático que supuestamente estaba estudiando cuando lo interrumpió el soldado romano. La frase es a menudo citada en latín como Noli turbare circulos meos, pero no hay evidencia de que Arquímedes pronunciara esas palabras y no aparecen en los relatos de Plutarco.[20]

Cicerón describe la tumba de Arquímedes, que habría visitado, e indica que sobre ella se había colocado una esfera inscrita dentro de un cilindro.[21] Arquímedes había probado que el volumen y el área de la esfera son dos tercios de los del cilindro que la inscribe, incluyendo sus bases, lo cual se consideró el más grande de sus descubrimientos matemáticos. En el año 75 a. C., 137 años después de su muerte, el orador romano Cicerón estaba sirviendo como cuestor en Sicilia y escuchó historias acerca de la tumba de Arquímedes, pero ninguno de los locales fue capaz de decirle dónde se encontraba exactamente. Finalmente, encontró la tumba cerca de la puerta de Agrigento en Siracusa, en una condición descuidada y poblada de arbustos. Cicerón limpió la tumba, y así fue capaz de ver la talla y leer algunos de los versos que se habían escrito en ella.[22]

Los relatos sobre Arquímedes fueron escritos por los historiadores de la antigua Roma mucho tiempo después de su muerte. El relato de Polibio sobre el asedio a Siracusa en su obra Historias (libro VIII) fue escrito alrededor de setenta años después de la muerte de Arquímedes, y fue usado como fuente de información por Plutarco y Tito Livio. Este relato ofrece poca información sobre Arquímedes como persona, y se enfoca en las máquinas de guerra que se decía que había construido para defender la ciudad.[23][24]

Descubrimientos e invenciones

La corona dorada

Es posible que Arquímedes empleara su principio de flotabilidad para determinar si la corona dorada era menos densa que el oro puro.

Una de las anécdotas más conocidas sobre Arquímedes cuenta cómo inventó un método para determinar el volumen de un objeto con una forma irregular. De acuerdo con Vitruvio, Hierón II ordenó la fabricación de una nueva corona con forma de corona triunfal, y le pidió a Arquímedes determinar si la corona estaba hecha solo de oro o si, por el contrario, un orfebre deshonesto le había agregado pirita en su realización.[25] Arquímedes tenía que resolver el problema sin dañar la corona, así que no podía fundirla y convertirla en un cuerpo regular para calcular su masa y volumen, a partir de ahí, su densidad. Mientras tomaba un baño, notó que el nivel de agua subía en la bañera cuando entraba, y así se dio cuenta de que ese efecto podría ser usado para determinar el volumen de la corona. Debido a que el agua no se puede comprimir,[26] la corona, al ser sumergida, desplazaría una cantidad de agua igual a su propio volumen. Al dividir la masa de la corona por el volumen de agua desplazada se podría obtener la densidad de la corona. La densidad de la corona sería menor que la densidad del oro si otros metales menos densos le hubieran sido añadidos. Cuando Arquímedes, durante el baño, se dio cuenta del descubrimiento, se dice que salió corriendo desnudo por las calles, y que estaba tan emocionado por su hallazgo que olvidó vestirse. Según el relato, en la calle gritaba «¡Eureka!» (en griego antiguo: «εὕρηκα» que significa «¡Lo he encontrado!»).[27]

Sin embargo, la historia de la corona dorada no aparece en los trabajos conocidos de Arquímedes. Además, se ha dudado que el método que describe la historia fuera factible, debido a que habría requerido un nivel de exactitud extremo para medir el volumen de agua desplazada.[28]

En lugar de esto, Arquímedes podría haber buscado una solución en la que aplicaba el principio de la hidrostática conocido como el principio de Arquímedes, descrito en su tratado Sobre los cuerpos flotantes. Este principio plantea que todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del fluido desalojado.[29] Usando este principio, habría sido posible comparar la densidad de la corona dorada con la de oro puro al usar una balanza. Situando en un lado de la balanza la corona objeto de la investigación y en el otro una muestra de oro puro del mismo peso, se procedería a sumergir la balanza en el agua; si la corona tuviese menos densidad que el oro, desplazaría más agua debido a su mayor volumen y experimentaría un mayor empuje que la muestra de oro. Esta diferencia de flotabilidad inclinaría la balanza como corresponde. Galileo creía que este método era «probablemente el mismo que usó Arquímedes, debido a que, además de ser muy exacto, se basa en demostraciones descubiertas por el propio Arquímedes».[30] Alrededor del año 1586, Galileo Galilei inventó una balanza hidrostática para pesar metales en aire y agua que aparentemente estaría inspirada en la obra de Arquímedes.[31]

El Siracusia y el tornillo de Arquímedes

El tornillo de Arquímedes puede elevar agua eficientemente

Una gran parte del trabajo de Arquímedes en el campo de la ingeniería surgió para satisfacer las necesidades de su ciudad natal, Siracusa. El escritor griego Ateneo de Náucratis cuenta que Hierón II encargó a Arquímedes el diseño de un enorme barco, el Siracusia, que construyó Arquias de Corinto bajo su supervisión.[32] El barco podía ser usado para viajes lujosos, cargar suministros y como barco de guerra. Finalmente su nombre fue cambiado por el de Alejandría, cuando fue enviado como regalo, junto a un cargamento de grano, al rey Ptolomeo III de Egipto.

Se dice que el Siracusia fue el barco más grande de la antigüedad clásica.[33] Según Ateneo, era capaz de cargar 600 personas e incluía entre sus instalaciones jardines decorativos, un gimnasio y un templo dedicado a la diosa Afrodita. Debido a que un barco de esta envergadura dejaría pasar grandes cantidades de agua a través del casco, el tornillo de Arquímedes supuestamente fue inventado a fin de extraer el agua de la sentina. La máquina de Arquímedes era un mecanismo con una hoja con forma de tornillo dentro de un cilindro. Se hacía girar a mano, y también podía utilizarse para transferir agua desde masas de aguas bajas a canales de irrigación más altos. De hecho, el tornillo de Arquímedes sigue usándose hoy para bombear líquidos y sólidos semifluidos, como carbón, hielo y cereales. El tornillo de Arquímedes, tal como lo describió Marco Vitruvio en los tiempos de Roma, puede haber sido una mejora del tornillo de bombeo que fue usado para irrigar los jardines colgantes de Babilonia.[34][35]

La garra de Arquímedes

Polibio narra que la intervención de Arquímedes en el ataque romano a Siracusa fue decisiva, hasta el punto de que desbarató la esperanza romana de tomar la ciudad por asalto, teniendo que modificar su estrategia y pasar al asedio de larga duración, situación que duró ocho meses, hasta la caída definitiva de la ciudad. Entre los ingenios de que se valió para tal hazaña (catapultas, escorpiones y grúas) se encuentra una que es de su invención: la llamada manus ferrea. Los romanos acercaban todo lo que podían los barcos al muro para enganchar sus escaleras a las fortificaciones y poder acceder con sus tropas a las almenas. Entonces entraba en acción la garra, que consistía en un brazo semejante a una grúa del cual pendía un enorme gancho de metal. Cuando se dejaba caer la garra sobre un barco enemigo el brazo se balancearía en sentido ascendente, levantando la proa del barco fuera del agua y provocando una entrada del agua por la popa. Esto inutilizaba los ingenios enemigos y causaba confusión, pero no era lo único que hacía: mediante un sistema de polea y cadenas, dejaba caer súbitamente el barco provocando una escora que podía llevarlo al vuelco y al hundimiento.[13][15][36] Ha habido experimentos modernos con la finalidad de probar la viabilidad de la garra, y en un documental del año 2005 titulado Superarmas del mundo antiguo (Superweapons of the Ancient World) se construyó una versión de la garra y se concluyó que era un dispositivo factible.[37][38]

El rayo de calor de Arquímedes

Estampa que reproduce el uso de espejos ustorios en la defensa de la ciudad de Siracusa durante el asedio romano

Según la tradición, dentro de sus trabajos en la defensa de Siracusa, Arquímedes podría haber creado un sistema de espejos ustorios que reflejaban la luz solar concentrándola en los barcos enemigos y con la finalidad de incendiarlos. Sin embargo, las fuentes que recogen estos hechos son tardías, siendo la primera de ellas Galeno, ya en el siglo II.[39] Luciano de Samosata, historiador también del siglo II, escribió que, durante el sitio de Siracusa (213-211 a. C.), Arquímedes repelió un ataque llevado a cabo por soldados romanos con fuego. Siglos más tarde, Antemio de Tralles menciona los espejos ustorios como arma utilizada por Arquímedes.[40] El artefacto, que en ocasiones es denominado como el «rayo de calor de Arquímedes», habría servido para enfocar la luz solar en los barcos que se acercaban, haciendo que estos ardieran.

La credibilidad de esta historia ha sido objeto de debate desde el Renacimiento. René Descartes la rechazó como falsa, mientras que investigadores modernos han intentado recrear el efecto considerando para ello tan solo las capacidades técnicas de las que disponía Arquímedes.[41] Se ha sugerido que una gran cantidad de escudos bien pulidos de bronce o cobre podrían haber sido utilizados como espejos, para así enfocar la luz solar hacia un solo barco. De este modo se habría podido utilizar el principio del reflector parabólico, en una manera similar a un horno solar.

Al contrario que Descartes, Georges-Louis Leclerc de Buffon, sí creía que la hazaña de Arquímedes era perfectamente posible. Para probarlo hizo una serie de experimentos y demostraciones, entre las que destaca una espectacular exhibición en los jardines reales, en 1747. Usando un dispositivo con 168 espejos planos de unos 40 centímetros consiguió que ardiera una pila de leña a una distancia de 60 metros. Concluyó que Arquímedes probablemente trabajó a una distancia de 30-45 metros cuando incendió las embarcaciones romanas.[42]

En 1973 el científico griego Ioannis Sakkas llevó a cabo una prueba del rayo de calor de Arquímedes. El experimento tuvo lugar en la base naval de Skaramangas, en las afueras de Atenas, y en esta ocasión se usaron 70 espejos, cada uno cubierto con una cubierta de cobre y con alrededor de 1.5 m de alto y 1 m de ancho. Los espejos se dirigieron contra una maqueta de madera contrachapada de un barco de guerra romano a una distancia de alrededor de 50 m. Cuando los espejos fueron enfocados con precisión, el barco ardió en llamas en cuestión de unos pocos segundos. La maqueta estaba pintada con una capa de betún, lo cual podría haber ayudado a la combustión.[43]

En octubre de 2005 un grupo de estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachusetts llevó a cabo un experimento con 127 espejos cuadrados de 30 cm de lado enfocados en una maqueta de madera de un barco a una distancia de 30 m. Brotaron llamas en una parte del barco, pero únicamente después de que el cielo se despejara y de que el barco permaneciera inmóvil alrededor de diez minutos. Se concluyó que el arma era un mecanismo viable bajo estas condiciones. El grupo del instituto repitió el experimento para el show televisivo MythBusters (cazadores de mitos), usando un barco de pesca de madera como blanco, en San Francisco. Nuevamente hubo carbonización, además de una pequeña cantidad de llamas. Para prenderse fuego, la madera necesita alcanzar su punto de inflamabilidad, el cual ronda los 300 °C.[44]

Cuando los cazadores de mitos emitieron el experimento llevado a cabo en San Francisco en enero de 2006, la afirmación fue categorizada como falsa, debido a la duración del tiempo y el clima necesarios para la combustión. También señalaron que, debido a que Siracusa mira el mar hacia el Este, la flota romana debería haber atacado durante la mañana para una óptima reflexión de la luz por los espejos. Además, armas convencionales como flechas en llamas o catapultas hubieran sido una forma mucho más fácil de prender fuego un barco a cortas distancias.[1]

Otros descubrimientos e invenciones

Si bien Arquímedes no inventó la palanca, sí escribió la primera explicación rigurosa conocida del principio que entra en juego al accionarla. Según Pappus de Alejandría, debido a su trabajo sobre palancas comentó: «Denme un punto de apoyo y moveré el mundo» (en griego: δῶς μοι πᾶ στῶ καὶ τὰν γᾶν κινάσω).[45] Plutarco describe cómo Arquímedes diseñó el sistema de polipasto, permitiendo a los marineros usar el principio de palanca para levantar objetos que, de otro modo, hubieran sido demasiado pesados como para moverlos.[46]

También se le ha acreditado a Arquímedes haber aumentado el poder y la precisión de la catapulta, así como haber inventado el odómetro durante la primera guerra púnica. El odómetro fue descrito como un carro con un mecanismo de engranaje que tiraba una bola en un contenedor después de cada milla recorrida.[47] Además, en el intento de medir la dimensión aparente del sol, utilizando una regla graduada, Arquímedes, para tratar de reducir la imprecisión de la medida, probó a medir el diámetro de la pupila del ojo humano. Utilizando ese dato en sus cálculos logró una estimación mejor del diámetro solar.[48]

Cicerón (106 a. C.-43 a. C.) menciona a Arquímedes brevemente en su diálogo De re publica, en el cual describe una conversación ficticia en el año 129 a. C. Se dice que, después de la captura de Siracusa c. 212 a. C., el general Marco Claudio Marcelo llevó de vuelta a Roma dos mecanismos que se usaban como herramientas para estudios astronómicos, que mostraban los movimientos del Sol, la Luna y cinco planetas. Cicerón menciona mecanismos similares diseñados por Tales de Mileto y Eudoxo de Cnidos. El diálogo dice que Marcelo guardó uno de los mecanismos como su botín personal de Siracusa y donó el otro al Templo de la Virtud en Roma. De acuerdo a Cicerón, Cayo Sulpicio Galo hizo una demostración del mecanismo de Marcelo, y lo describió así:

Hanc sphaeram Gallus cum moveret, fiebat ut soli luna totidem conversionibus in aere illo quot diebus in ipso caelo succederet, ex quo et in caelo sphaera solis fieret eadem illa defectio, et incideret luna tum in eam metam quae esset umbra terrae, cum sol e regione.
Cuando Galo movió el globo, ocurrió que la Luna siguió al Sol tantas vueltas en ese invento de bronce como en el cielo mismo, por lo que también en el cielo el globo solar llegó a tener ese mismo alejamiento, y la Luna llegó a esa posición en la cual estaba su sombra sobre la Tierra, cuando el Sol estaba en línea.[49]

Esta descripción corresponde a la de un planetario. Pappus de Alejandría dijo que Arquímedes había escrito un manuscrito (ahora perdido) acerca de la construcción de estos mecanismos que se titulaba Sobre hacer esferas. Investigaciones modernas en esta área se han centrado en el mecanismo de Antiquitera, otro mecanismo de la antigüedad clásica probablemente diseñado con el mismo propósito. Construir mecanismos de este tipo debería haber requerido un sofisticado conocimiento de engranajes diferenciales y se pensaba que esto iba más allá del alcance de la tecnología disponible en esos tiempos, pero el descubrimiento del mecanismo de Antiquitera en 1902 vino a confirmar que esta clase de artefactos eran conocidos por los antiguos griegos.


EL EPÓNIMO ES :


Representación del principio de Arquímedes.

El principio de Arquímedes es el principio físico que afirma: «Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso del fluido desalojado». Esta fuerza[nota 1] recibe el nombre de empuje hidrostático o de Arquímedes, y se mide en newtons (en el SI). El principio de Arquímedes se expresa mediante la siguiente fórmula:

o bien cuando se desea determinar para compararlo contra el peso del cuerpo:

donde E es el empuje [N], Pe es el peso específico del fluido [N/m^3],[1] ρf es la densidad del fluido, V el «volumen de fluido desplazado» por algún cuerpo sumergido parcial o totalmente en el mismo y g la aceleración de la gravedad. De este modo, el empuje depende de la densidad del fluido, del volumen del cuerpo y de la gravedad existente en ese lugar. El empuje (en condiciones normales[nota 2] y descrito de modo simplificado[nota 3]) actúa verticalmente hacia arriba y está aplicado en el centro de gravedad del cuerpo; este punto recibe el nombre de centro de carena.

Historia

Arquímedes creció en un ambiente donde la ciencia era familiar, ya que su padre, Fidias, era astrónomo. Arquímedes reveló tempranamente particular disposición para los estudios. Estudió en Alejandría, probablemente en el Museo, el gran centro cultural patrocinado por los monarcas de la dinastía ptolemaica de Egipto.[2] Allí trabó amistad con el famoso Eratóstenes de Cirene, con quien efectuó la medición de la circunferencia terrestre. Probablemente a consecuencia de los estudios realizados con Eratóstenes, más que por tradición familiar, en Arquímedes nació la afición por la astronomía. Vuelto a Siracusa, se dedicó a sus estudios de matemática, física, geometría, mecánica, óptica y astronomía. En todas estas materias realizó investigaciones que aún hoy resultan difíciles para una persona de buena preparación.

La anécdota más conocida sobre Arquímedes, matemático griego, cuenta cómo inventó un método para determinar el volumen de un objeto con una forma irregular. De acuerdo con Vitruvio, arquitecto de la antigua Roma, una nueva corona con forma de corona triunfal había sido fabricada para Hierón II, tirano gobernador de Siracusa, el cual le pidió a Arquímedes determinar si la corona estaba hecha de oro puro o si un orfebre deshonesto le había agregado plata.[3] Arquímedes tenía que resolver el problema sin dañar la corona, así que no podía fundirla y convertirla en un cuerpo regular para calcular su densidad.

Mientras tomaba un baño, notó que el nivel de agua subía en la tina cuando entraba, y así se dio cuenta de que ese efecto podría usarse para determinar el volumen de la corona. Debido a que la compresión del agua -valor con el que no tenía familiaridad alguna, ya que su estudio es posterior- sería despreciable,[4] la corona, al ser sumergida, desplazaría una cantidad de agua igual a su propio volumen. Al dividir la masa de la corona por el volumen de agua desplazada, se podría obtener la densidad de la corona. La densidad de la corona sería menor si otros metales más baratos y menos densos le hubieran sido añadidos. Entonces, Arquímedes salió corriendo desnudo por las calles, tan emocionado estaba por su descubrimiento para recordar vestirse, gritando «¡Eureka!» (en griego antiguo: εὕρηκα, que significa ‘¡Lo encontré!’).[5][6]

Dado que la historia se había transmitido de forma oral, durante el renacimiento fue cuestionada por la imprecisión de medir el volumen y el empuje por separado y dividirlos, y también por el hecho de que la descripción anterior no utiliza para nada el Principio de Arquímedes. En 1586, Galileo, con solo 22 años, publicó el artículo La Bilancetta, en el que describía una forma de comparar densidades con una balanza sumergida y proponía que podría ser el dispositivo original del propio Arquímedes.[7][8]

La historia de la corona dorada no aparece en los trabajos conocidos de Arquímedes, pero en su tratado Sobre los cuerpos flotantes él da el principio de hidrostática conocido como el principio de Arquímedes. Este plantea que todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso del volumen de fluido desalojado; es decir, dados dos cuerpos que se sumergen en el seno de un fluido (ej:agua), el más denso o el que tenga compuestos más pesados se sumerge más rápido, es decir, tarda menos tiempo para llegar a una posición de equilibrio. Esto sucede por el gradiente de presión que aparece en el seno del fluido, que es directamente proporcional a la profundidad de inmersión y al peso del propio fluido.[9]

Demostración

El principio de Arquímedes puede deducirse matemáticamente de las ecuaciones de Euler para un fluido en reposo que a su vez pueden deducirse generalizando las leyes de Newton a un medio continuo. De la misma manera, el principio de Arquímedes se puede deducir de las ecuaciones de Navier-Stokes para un fluido:

(1)

La condición de que el fluido incompresible que esté en reposo implica tomar en la ecuación anterior , lo que permite llegar a la relación fundamental entre presión del fluido, densidad del fluido y aceleración de la gravedad:

(2)

A partir de esa relación podemos reescribir fácilmente las fuerzas sobre un cuerpo sumergido en términos del peso del fluido desalojado por el cuerpo. Cuando se sumerge un sólido K en un fluido, en cada punto de su superficie aparece una fuerza por unidad de superficie  perpendicular a la superficie en ese punto y proporcional a la presión del fluido p en ese punto. Si llamamos  al vector normal a la superficie del cuerpo podemos escribir la resultante de las fuerzas  sencillamente mediante el teorema de Stokes de la divergencia:

(3)


donde la última igualdad se da solamente si el fluido es incompresible.

Otra demostración

Supongamos un cuerpo de volumen  sumergido en un fluido de densidad , ahora podemos elegir pequeños elementos de área , tales que tiendan a ser un punto de la superficie del cuerpo.

Sobre cada punto (elemento de área) actúa una presión de valor  y una fuerza  asociada a ella, tal que 

Todas las fuerzas que están bordeando el cuerpo debido a la presión a un mismo nivel  se anulan. quedando únicamente fuerzas en dirección hacia abajo y hacia arriba.

Ahora si tomamos dos puntos de la superficie del cuerpo que estén conectados a través de una vertical tenemos una respectiva fuerza hacia abajo  y otra hacia arriba  y por ende una respectiva resultante 

Donde la parte  es un pequeño elemento de volumen del cuerpo, .

Por lo tanto,  se puede reescribir como:

Ahora, el empuje  viene a ser la fuerza neta 

Donde la suma de todos los pequeños elementos de volumen del cuerpo, , resulta ser el volumen total del cuerpo sumergido, es decir, 

Por lo tanto se llega a:

Es decir, el empuje es proporcional al volumen del fluido desplazado por el cuerpo, es decir proporcional al volumen del cuerpo sumergido.

Sabiendo que , reemplazando se obtiene:

Es decir, el empuje es igual al peso del fluido desplazado.

Con esto queda demostrado el principio de Arquímedes.


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