| Pinocho | ||
|---|---|---|
| Personaje de Pinocho | ||
| Primera aparición | Las aventuras de Pinocho (1882) | |
| Creado por | Carlo Collodi | |
| Información del universo de ficción | ||
| Nombre de nacimiento | Pinocchio | |
| Nacionalidad | Italiana | |
| Raza | Marioneta Niño humano | |
| Sexo | masculino | |
| Padres | Geppetto (padre) | |
Pinocho (en italiano Pinocchio, pronunciado [piˈnɔkkjo]) es un personaje de la literatura italiana y universal. Se trata de una marioneta de madera, protagonista del libro Las aventuras de Pinocho, escrito por Carlo Collodi, seudónimo de Carlo Lorenzini (Florencia, 1826-1890), y publicado en un periódico italiano entre 1881 y 1883, con los títulos Storia di un Burattino ("Historia de un títere") y Le avventure di Pinocchio ("Las aventuras de Pinocho'"), libro ilustrado por Enrico Mazzanti.[nota 1] Ha sido interpretado de muy diferentes maneras: como una novela de aprendizaje, como la historia de la esclavitud a la libertad, o como un reflejo de la moral burguesa de la Italia del siglo XIX [1]
Orígenes
Por lo cruel del relato, podría suponerse que Collodi no lo pensó como obra de literatura infantil, si bien en tal caso resulta contradictorio que lo publicase en el "Giornale per i bambini".[2]
Pinocho es conocido por su nariz que se alarga cuando miente. En el cuento original, Collodi lo describe como un "bribón", un "diablillo", que ya al momento de cobrar vida se ríe de su creador y padre adoptivo, Geppetto. El mal comportamiento de Pinocho, más que encantador y entrañable, pretende ser de advertencia. Se deja llevar por malas compañías y así se mete en problemas. Collodi pretendía que la historia fuera trágica, y culmina con la ejecución del títere: sus enemigos, el Zorro y el Gato, lo ahorcan de una encina.
En la novela, viste un sombrero picudo con una pequeña vuelta, chaqueta y pantalón corto hasta la rodilla. En la versión de Disney tiene aspecto más infantil, como un niño vestido de tirolés, con lederhosen y sombrero con una pluma.
Algunos analistas literarios consideran a Pinocho un héroe épico. Como muchos héroes literarios occidentales, como Odiseo, Pinocho desciende a los infiernos, experimentando un renacimiento a través de una metamorfosis, motivo muy común en la literatura fantástica. La estructura de la historia sigue la de los cuentos populares de campesinos que se aventuran por el mundo pero que, ingenuos, no están preparados para lo que se encuentran y se ven envueltos en situaciones ridículas. Al momento de ser escrito el libro, este era un problema serio, debido al inicio de la industrialización en Italia, que condujo a una creciente demanda de mano de obra en las ciudades; el problema se agravó por demandas similares, más o menos simultáneas, de mano de obra para la industrialización en otros países. Su efecto principal fue la emigración de gran parte del campesinado italiano a ciudades y países extranjeros, como Estados Unidos, Argentina y Uruguay.
Los principales imperativos exigidos a Pinocho son trabajar, ser bueno y estudiar. Y al final, la voluntad de Pinocho de mantener a su padre enfermo y dedicarse a esas cosas lo transforma en un niño de verdad con las comodidades modernas.
Posible relación con la masonería
Algunos investigadores han insistido en la influencia de la masonería en la obra de Collodi.[3] Así, por ejemplo, las opiniones del presidente del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española: "El camino correcto se alcanzaba a través del conocimiento y la sabiduría. Lo que había sido un tronco de madera y luego una marioneta, se convirtió finalmente en una persona real, tras superar las adversidades que se le presentaron". Sin embargo, como ha demostrado recientemente Daniela Marcheschi,[4] editora de la publicación integral de las obras de Collodi, no existen pruebas reales en este sentido. Analizando las listas de afiliados y los archivos de la época, Marcheschi ha demostrado lo infundado del dato: Collodi, documentos en mano, no puede ser adscrito entre los afiliados.[5] Por lo tanto, a pesar de que los sitios web vinculados al mundo cultural masónico afirman dicha afiliación, hasta la fecha no se ha producido ninguna documentación al respecto.
EPÓNIMO :
El síndrome de Pinocho
El síndrome de Pinocho se conoce en psiquiatría con el apelativo de “mentira patológica” o también con el nombre de “mitomanía”. Algunos investigadores de la mente humana, indican que esta patología se caracteriza por la compulsión irremediable que sufren algunas personas por mentir.
Cuando en la edad adulta observamos a personas que rodean su vida con mentiras y engaños para justificar acciones o para ajustar sus defectos de autoestima, entonces nos encontramos ante un serio problema. Para el mitómano la mentira forma parte de la normalidad.
No todos los mentirosos sufren el síndrome de Pinocho
No todas las personas que mienten padecen este síndrome. Algunos mienten conscientemente para conseguir un beneficio, pero el mentiroso patológico no miente con una intención. Sus mentiras son espontáneas y no planeadas, y una vez entrada en esta dinámica de farsa y engaños no pueden parar.
Quien sufre el síndrome de Pinocho mantiene en muchas ocasiones durante años las mentiras que dice. Pero es importante recalcar que el mentiroso patológico sabe que miente, pero no puede evitarlo. No es algo que él pueda decidir. Es un acto inconsciente, patológico, algo que se le escapa de las manos.
Sin embargo, hasta tal punto es grave esta situación que la persona que sufre el síndrome de Pinocho se termina creyendo sus propias mentiras. Llega un momento en que no sabe discernir qué es realidad y qué es producto de sus mentiras.
La persona que sufre el síndrome de Pinocho no lo hace de manera intencionada, a pesar de que es consciente de que miente.
Las principales señales que caracterizan a un mitómano
¿Cómo podemos identificar a un mitómano? Puede resultar difícil diferenciar entre alguien que miente esporádicamente y con total voluntad de alguien que sufre esta patología. Sin embargo, tenemos algunas señales que si abrimos bien los ojos nos pueden ser de gran ayuda.
1. Las historias que cuenta no son delirios
Cuando una persona miente se inventa una historia. Nada de lo que cuenta está siendo verdad, sino que está totalmente tergiversado con una finalidad: la de causar asombro o la de presentarse ante los demás como víctima.
Sin embargo, quien sufre el síndrome de Pinocho no da información totalmente falsa, sino que contiene muchas partes de verdad.
2. Las mentiras se prolongan en el tiempo
Si alguna vez has mentido, reconocerás que eso se hace en un determinado momento. No es algo que se haga en cualquier circunstancia sin tener motivos para ello. Las mentiras tienen una finalidad, como bien mencionamos antes.
En cambio, la persona mitómana miente de manera descontrolada, sin importar el contexto, el entorno o si la persona a la que le miente es un familiar o alguien desconocido. No se discrimina. La mentira se toma como normal.
3. Se cree sus propias mentiras
La persona que sufre el síndrome de Pinocho, a diferencia del mentiroso corriente, cree que todo lo que cuenta es verdad. Es decir, no es capaz de discernir entre lo que son fantasías de su mente de lo que no lo es. Esto es muy importante, ya que causa varios conflictos en sus relaciones con los demás.
Las historias y mentiras suelen describir al mentiroso de manera positiva y favorable, no ocurre lo mismo con quien sufre el síndrome de Pinocho.
La mitomanía no es inofensiva. Tiene efectos secundarios en distinto nivel. En el ámbito social, el mitómano suele perder credibilidad y se le etiqueta como el “cuentacuentos”. A nivel familiar, es definida como una persona poco recomendable y de escasa confianza. Y en cuanto a contactos y amigos, estos tienden a distanciarse o bien la persona termina alejada del grupo.
El único tratamiento para personas con este síndrome es la psicoterapia, aunque en la actualidad, no hay investigaciones sobre esta área que puedan garantizar la cura definitiva del paciente. Es una patología que siempre debe estar bajo supervisión y que sí puede tener mejoras, aunque no hay constancia de que se pueda eliminar por completo.
Causas del síndrome de Pinocho
El inicio de este síndrome se suele situar en la adolescencia, donde el feedback social tiene una importancia especialmente grande. Es decir, que el entorno tiene un gran poder en el mantenimiento y desarrollo de esta dolencia psicológica.
Por otro lado, en un 40% de los casos de síndrome de Pinocho se han encontrado algunas alteraciones del sistema nervioso central. Algunas de ellas son:
- Epilepsia.
- Antecedentes traumáticos o infecciosos graves.
- Electroencefalogramas alterados.
- Mayor proporción de materia blanca en el lóbulo frontal del cerebro, asociado a una mayor desinhibición y menos preocupación por aspectos morales.
- Disfunción hemitalámica derecha.
Por tanto, la mentira patológica también puede tener un correlato neurológico, de salud o genético. Esto es clave a la hora de tratarlo como un trastorno y no como una mala costumbre.
El síndrome de Pinocho y la termografía
Un equipo de científicos de la Universidad de Granada, encabezados por el doctor Emilio Gómez Milán, diseñaron un experimento para averiguar se una persona miente o dice la verdad. En este experimento utilizaron una cámara termográfica para registrar la temperatura de la cara de los sujetos experimentales. Concluyeron que cuando alguien miente, la temperatura de la nariz baja y el de la frente sube.
Emilio Gómez apunta que estos dos puntos faciales son las claves para medir lo que denominaron como “Efecto Pinocho”. Gómez asegura que: “cuando mentimos, la temperatura de la punta de la nariz desciende entre 0,6 y 1,2 °C, mientras que la de la frente sube entre 0,6 y 1,5 °C. Cuanto mayor sea la diferencia de cambio de temperatura entre ambas regiones de la cara, más probable es que esa persona esté mintiendo”.
Pero, ¿a qué se debe este cambio de temperatura? Emilio Gómez nos da la respuesta: “para mentir hay que pensar, y por eso aumenta la temperatura de la frente, pero también nos ponemos nerviosos, algo que provoca un descenso de la temperatura de la nariz”.
| Vasja Pirc | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento | 19 de diciembre de 1907 Idrija (Eslovenia) | |
| Fallecimiento | 2 de junio de 1980 (72 años) Liubliana (República Federativa Socialista de Yugoslavia) | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Ajedrecista y geógrafo | |
| Carrera deportiva | ||
| Deporte | Ajedrez | |
| Representante de | Yugoslavia | |
| Distinciones |
| |
Vasja Pirc (Idrija, Eslovenia; 19 de diciembre de 1907-Liubliana, Eslovenia; 3 de junio de 1980) fue uno de los grandes ajedrecistas yugoslavos del siglo XX. Se proclamó cinco veces campeón de Yugoslavia, cuatro veces en los años 1930 y otra en 1953. Sólo esto le convierte en un gran jugador, ya que el ajedrez balcánico es uno de los más fuertes del mundo.
Trayectoria
Pirc obtuvo el título de Gran Maestro a sus 46 años (3 años después de su creación oficial por parte de la FIDE). Sus mejores éxitos deportivos los obtuvo en la década de 1930. Quedó segundo en Budapest en 1934, por detrás de Ándor Lílienthal y por delante de Salo Flohr. Fue primero en Novi Sad 1936 y Lodz 1938. Empató un encuentro con Max Euwe (+2 -2 =6) en 1948. Participó en seis olimpiadas entre 1931 y 1954.
Además de gran jugador Pirc destacó en la faceta pedagógica. Sus manuales fueron estudiados por fortísimas generaciones de ajedrecistas que le siguieron.
Pero Vasja Pirc es famoso, sobre todo, por su sistema de defensa, la Defensa Pirc. La idea había sido ensayada por Ludwig Paulsen, pero era considerada una defensa inferior. Pirc incorporó nuevas ideas, y la revitalizó, gracias a los principios de la Escuela hipermoderna de ajedrez.
EPÓNIMO :
La Defensa Pirc (ECO B07-B09) fue ideada en el siglo XIX, pero su interpretación moderna como defensa se dará solo con posterioridad, una vez que evoluciona la llamada Escuela hipermoderna de ajedrez.
La defensa Pirc se caracteriza por las jugadas iniciales 1.e4.d6 2.d4.Cf6 3.Cc3.g6 con algunas posibles variantes en el orden. Sin embargo no se debe confundir esta defensa con la que surge tras 1.e4 g6, pues en este particular caso las blancas podrían trasponer a sistemas cerrados que reciben otra denominación. Siendo 1... g6 un caso extremo ha llegado a recibir un nombre enteramente diferente: Defensa Moderna.
Para el caso de la defensa Pirc, Se le ha denominado así en honor al Gran Maestro esloveno Vasja Pirc. La idea principal de la defensa, en línea con la escuela hipermoderna de ajedrez, es retrasar el control del centro por algunas jugadas, otorgárselo así al blanco temporalmente, con la idea de minarlo luego mediante rupturas de peones o confrontaciones directas. De estas las más temáticas son c5, e5 y la maniobra c6 y b5.
Esta defensa proporciona un juego muy flexible y dinámico, debido a que ambos bandos cuentan con una gran riqueza de opciones. Las blancas pueden optar por esquemas clásicos, posicionales, con planes a mediano y largo plazo, o por el contrario, pueden confrontar a las negras con un ataque directo, aprovechando su ventaja de espacio. En todas estas variantes el juego se torna complicado, y la última palabra de la teoría ajedrecística parece dar la igualdad en la mayoría de ellas a las negras.
La defensa no es utilizada al más alto nivel de manera frecuente, y tienen mayor preferencia la Siciliana en todas sus modalidades, así como el juego clásico iniciado con 1... e5. En cualquier caso la historia registra partidas de gran importancia con ella, donde las negras han tenido, como mínimo, la mitad de las oportunidades.
La defensa permite una amplia variedad de opciones al blanco, y por ello, está emparentada en este sentido con la defensa India de Rey. Pero a diferencia de aquella, la ausencia del peón de c4 impide a las blancas obtener una ventaja de espacio tan pronunciada. Debido a esta circunstancia, el excampeón mundial Mijaíl Botvinnik la consideraba como ligeramente más jugable. No obstante, con la evolución de las ideas en ajedrez, actualmente ambas defensas son consideradas aceptables.
Las variantes más populares contra la Pirc normalmente han sido: I. La variante clásica II. El ataque austríaco III. Sistemas con desarrollo temprano del alfil dama
Línea principal
- 1.e4 d6
- 2.d4 Cf6
- 3.Cc3
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 Línea principal
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Ae2 Variante clásica
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Ae2 Ag7 5.g4
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Ae2 Ag7 5.h4
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.f4 Ataque austriaco
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.f4 Ag7 5.Cf3 0-0
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.f4 Ag7 5.Cf3 0-0 6.e5
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.f4 Ag7 5.Cf3 0-0 6.Ae3
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.f4 Ag7 5.Cf3 0-0 6.Ad3
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.f4 Ag7 5.Cf3 c5
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.f4 Ag7 5.Ac4
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Cf3 Sistema de los dos caballos
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Cf3 Ag7
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Cf3 Ag7 5.h3
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Cf3 Ag7 5.Ae2
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Ae3 Ataque 150
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Ae3 c6 5.Dd2
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Ae3 c6 5.Cf3
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.g3
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Ac4
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 g6 4.Ag5
- 1.e4 d6 2.d4 g6 3.Cf3 Ag7 4.c3
- 1.e4 d6 2.d4 Cf6 3.Cc3 c6




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