| Ashot Nadanian | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre en armenio | Աշոտ Նադանյան | |
| Nacimiento | 19 de septiembre de 1972, 54 años | |
| Nacionalidad | Armenia | |
| Educación | ||
| Educado en | Armenian State Institute of Physical Culture and Sport | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Ajedrecista, entrenador | |
| Elo | 2248 (2024) | |
| Sitio web | nadanian.blogspot.com | |
| Carrera deportiva | ||
| Deporte | Ajedrez | |
| Representante de | Armenia | |
Ashot Nadanian (Bakú, Azerbaiyán, 19 de septiembre de 1972) es un jugador de ajedrez armenio; Maestro Internacional con dos normas de Gran Maestro. En la lista de enero de 2010 de la FIDE tiene un ELO de 2433.
Ha sido entrenador de la Selección de ajedrez de Kuwait (2000-2001). Actualmente es el entrenador de la Selección de Singapur (2005).
En 1988 le fue concedido el título de Entrenador de FIDE.
Un sistema de apertura lleva su nombre: la Variante Nadanian de la Defensa Grünfeld (1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.Ca4).
Partidas notables
Viktor Bologan (2651) - Ashot Nadanian (2407) [B40], Moscú 2002 1.e4 c5 2.Cf3 e6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Ac5 5.Cb3 Ab6 6.Cc3 Ce7 7.Ac4 0-0 8.Af4 f5 9.Ad6 fxe4 10.Cxe4 Cf5 11.0-0 Cxd6 12.Cxd6 Cc6 13.De2 Ac7 14.Tad1 Axd6 15.Txd6 Dc7 16.Tfd1 Cd8 17.Ad3 Cf7 18.Dh5 h6 19.Td4 De5 20.Dg6 Cg5 21.f4 De3+ 22.Rh1 Ch3 23.Dh7+ Rf7 24.Ag6+ Rf6 25.T4d2 Cxf4 26.Tf1 b6 27.Te2 Dxe2 28.Txf4+ Rg5 0-1
Wu Shaobin (2475) - Ashot Nadanian (2431) [A52], Singapur 2006 1.d4 Cf6 2.c4 e5 3.dxe5 Cg4 4.Cf3 Ac5 5.e3 Cc6 6.Ae2 Ccxe5 7.Cxe5 Cxe5 8.0-0 0-0 9.b3 Te8 10.Ab2 a5 11.Cc3 Ta6 12.Ce4 Aa7 13.Cg3 Dh4 14.Cf5 Dg5 15.Cd4 Tg6 16.g3 d5 17.cxd5 Ah3 18.Te1 Cg4 19.Cf3 Dxe3 20.Ad4 Dxf2+ 21.Axf2 Axf2+ 22.Rh1 Ab6 23.Db1 Cf2+ 24.Rg1 Tf6 25.b4 a4 26.Cg5 Cg4+ 27.Rh1 Ag2+ 28.Rxg2 Tf2+ 29.Rh3 Txh2+ 30.Rxg4 h5+ 31.Rf4 Ae3+ 0-1.
EPÓNIMO :
La Defensa Grünfeld (ECO D70-D99) es una popular y efectiva defensa de ajedrez contra 1.d4. Se debe al Gran Maestro Ernst Franz Grünfeld, inmerso en los principios de la escuela hipermoderna de ajedrez. Se ha jugado mucho, incluso en los campeonatos del mundo. En el duelo de Kárpov contra Kaspárov fue una de los sistemas favoritos, hasta el punto de que una de las variantes más agudas de la defensa se «inventó» en el mundial de Sevilla: la variante Sevilla.
Por su versatilidad en el juego, la defensa Grünfeld, ha sido muy apreciada por varios grandes maestros. Pachman, Botvinnik y Alekhine la jugaron y dieron su nombre a muchas variantes.
El llamado juego del siglo entre Donald Byrne y Bobby Fischer comenzó con esta apertura.
Con esta estrategia trata de provocar el prematuro avance de los peones centrales para atacar luego el centro con las piezas desde lejos, con el alfil en fianchetto y con el golpe c5. Por eso está relacionada con la Defensa Alekhine. Las blancas, por su parte, tratarán de sostener sus peones con las piezas y centralizando las torres.
La Defensa Grünfeld se caracteriza por 3.... d5. La línea clásica comienza con 3.Cc3 pero si se juega otra también se puede atacar con d5. En este caso se llama Neogrünfeld. La línea más dura es, sin duda, la Variante del cambio.
Línea principal
- 1.d4 Cf6
- 2.c4 g6
- 3.Cc3 d5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 Variante del cambio
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.Ca4 Variante Nadanian
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.e4 Cxc3 6.bxc3 Ag7 7.Ac4
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.e4 Cxc3 6.bxc3 Ag7 7.Ac4 0-0 8.Ce2 c5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.e4 Cxc3 6.bxc3 Ag7 7.Ac4 0-0 8.Ce2 c5 9.0-0 Cc6 10.Ae3 Ag4 11.f3 Ca5 12.Axf7+ Variante Sevilla
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.e4 Cxc3 6.bxc3 Ag7 7.Ac4 0-0 8.Ce2 c5 9.0-0 Cc6 10.Ae3 cxd4 11.cxd4
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.e4 Cxc3 6.bxc3 Ag7 7.Ac4 0-0 8.Ce2 c5 9.0-0 Cc6 10.Ae3 cxd4 11.cxd4 Ag4 12.f3 Ca5 13.Ad3 Ae6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.e4 Cxc3 6.bxc3 Ag7 7.Ac4 0-0 8.Ce2 c5 9.0-0 Cc6 10.Ae3 cxd4 11.cxd4 Ag4 12.f3 Ca5 13.Ad3 Ae6 14.d5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.e4 Cxc3 6.bxc3 Ag7 7.Ac4 0-0 8.Ce2 Dd7 9.0-0 b6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.e4 Cxc3 6.bxc3 Ag7 7.Ac4 0-0 8.Ce2 b6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.e4 Cxc3 6.bxc3 Ag7 7.Ac4 0-0 8.Ce2 Cc6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.e4 Cxc3 6.bxc3 Ag7 7.Cf3
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Sistema ruso
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0-0 7.e4
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0-0 7.e4 a6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0-0 7.e4 c6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0-0 7.e4 b6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0-0 7.e4 Cc6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0-0 7.e4 Ca6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0-0 7.e4 Ag4
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0-0 7.e4 Ag4 8.Ae3 Cfd7 9.Ae2 Cb6 10.Dd3 Cc6 11.0-0-0
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0-0 7.e4 Ag4 8.Ae3 Cfd7 9.Db3
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0-0 7.e4 Ag4 8.Ae3 Cfd7 9.Db3 c5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.e3
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.e3 0-0 6.b4
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.e3 0-0 6.Ad2
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.e3 0-0 6.Ad3
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.e3 0-0 6.Ad3 c6 7.0-0 Ag4
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.e3 0-0 6.Ad3 c6 7.0-0 Af5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.e3 0-0 6.Db3
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.e3 0-0 6.Db3 e6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.e3 0-0 6.Db3 dxc4 7.Axc4 Cbd7 8.Cg5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Da4+ Variante Flohr
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Ag5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Af4
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Af4 0-0 6.e3
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Cf3 c6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Af4
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Af4 Ag7 5.e3 0-0
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Af4 Ag7 5.e3 0-0 6.Tc1
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Af4 Ag7 5.e3 0-0 6.Tc1 c5 7.dxc5 Ae6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Af4 Ag7 5.e3 0-0 6.cxd5 Cxd5 7.Cxd5 Dxd5 8.Axc7
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Ag5 Variante Taimánov
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Ag5 Ce4 5.Cxe4 dxe4 6.Dd2 c5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.g4
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.Db3
Defensa neo-Grünfeld
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5 4.Ag2 Ag7 5.cxd5 Cxd5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5 4.Ag2 Ag7 5.cxd5 Cxd5 6.e4 Cb6 7.Ce2
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5 4.Ag2 Ag7 5.Cf3
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5 4.Ag2 Ag7 5.Cf3 0-0 6.cxd5 Cxd5 7.0-0
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5 4.Ag2 Ag7 5.Cf3 0-0 6.cxd5 Cxd5 7.0-0 c5 8.Cc3
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5 4.Ag2 Ag7 5.Cf3 0-0 6.cxd5 Cxd5 7.0-0 c5 8.dxc5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5 4.Ag2 Ag7 5.Cf3 0-0 6.cxd5 Cxd5 7.0-0 Cb6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5 4.Ag2 Ag7 5.Cf3 0-0 6.0-0
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5 4.Ag2 Ag7 5.Cf3 0-0 6.0-0 c6
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 d5 4.Ag2 Ag7 5.Cf3 0-0 6.0-0 c6 7.cxd5 cxd5
- 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.f3 d5.
Napoleón Bonaparte (nacido Napoleone Buonaparte; Ajaccio, 15 de agosto de 1769-Santa Elena, 5 de mayo de 1821), más tarde conocido por su nombre regnal Napoleón I, fue un militar y político francés nacido en Córcega que saltó a la fama durante la Revolución francesa y dirigió exitosas campañas durante las guerras revolucionarias. Fue el líder de facto de la República francesa como primer cónsul desde 1799 hasta 1804, y después emperador de los franceses desde 1804 hasta 1814 y, de nuevo, en 1815. El legado político y cultural de Napoleón perdura, en tanto líder tan célebre como controvertido. Inició muchas reformas liberales que han perdurado en la sociedad, y se le considera uno de los más grandes comandantes militares de la historia. Sus campañas se estudian en las academias militares del mundo. Entre tres y seis millones de civiles y soldados murieron en lo que se conoció como las guerras napoleónicas.[4][5]
Nació en la isla de Córcega, poco después de su anexión por Francia, en el seno de una familia nativa descendiente de la pequeña nobleza italiana.[6][7] Apoyó la Revolución francesa en 1789 mientras servía en el ejército francés, e intentó difundir sus ideales en Córcega. Ascendió rápido en el ejército tras salvar al Directorio francés en el poder disparando contra insurgentes monárquicos. En 1796, inició una campaña militar contra los austriacos y sus aliados italianos, anotándose victorias decisivas y convirtiéndose en un héroe nacional. Dos años más tarde, dirigió una expedición militar a Egipto que le sirvió de trampolín hacia el poder político. Organizó un golpe de Estado en noviembre de 1799 y se convirtió en primer cónsul de la República.
Las diferencias con el Reino Unido hicieron que Francia se enfrentara a la Tercera Coalición en 1805. Napoleón hizo añicos esta coalición con victorias en la campaña de Ulm y en la batalla de Austerlitz, que condujeron a la disolución del Sacro Imperio Romano Germánico. En 1806, la Cuarta Coalición se levantó en armas contra él. Napoleón derrotó a Prusia en las batallas de Jena y Auerstedt, hizo marchar a la Grande Armée hacia Europa Oriental y derrotó a los rusos en junio de 1807 en Friedland, obligando a las naciones derrotadas de la Cuarta Coalición a aceptar los Tratados de Tilsit. Dos años más tarde, los austriacos volvieron a desafiar a los franceses durante la guerra de la Quinta Coalición, pero Napoleón solidificó su dominio sobre Europa tras triunfar en la batalla de Wagram.
Con la esperanza de extender el Bloqueo Continental, su embargo contra Gran Bretaña, Napoleón invadió la península ibérica y declaró rey de España a su hermano José en 1808. Los españoles y los portugueses se sublevaron e iniciaron una guerra ayudados por el ejército británico, que culminó con la derrota de los mariscales napoleónicos.
Napoleón lanzó una invasión de Rusia en el verano de 1812. La campaña resultante fue testigo de la catastrófica retirada de la Grande Armée de Napoleón. En 1813, Prusia y Austria se unieron a las fuerzas rusas en una Sexta Coalición contra Francia, cuyo resultado fue un gran ejército de la coalición que derrotó a Napoleón en la batalla de Leipzig. La coalición invadió Francia y capturó París, obligando a Napoleón a abdicar en abril de 1814. Fue exiliado a la isla de Elba, entre Córcega e Italia, mientras en Francia, los Borbones regresaron al poder.
Napoleón escapó en febrero de 1815 y tomó el control de Francia.[8] Los aliados respondieron formando la Séptima Coalición, que derrotó a Napoleón en la batalla de Waterloo en junio de 1815. Los británicos le exiliaron a la remota isla de Santa Elena, en el Atlántico, donde murió en 1821 a la edad de 51 años.
Napoleón tuvo un gran impacto en el mundo moderno, llevó reformas liberales a las tierras que conquistó, en especial las regiones de los Países Bajos, Suiza y partes de la Italia y Alemania modernas. Puso en práctica numerosas políticas liberales en Francia y Europa Occidental.
Primeros años
Carlo Buonaparte y Letizia Ramolino, padres de Napoleón. Carlo fue un partidario del líder independentista corso Pasquale Paoli.[9] Nacido Napoleone di Buonaparte (Nabolione o Nabulione en corso), solo un año después de que Francia comprara la isla de Córcega a la República de Génova. Napoleone, años después, cambió su nombre por el afrancesado Napoléon Bonaparte. El registro más antiguo de este nombre aparece en un informe oficial fechado el 28 de marzo de 1796.
Su familia formaba parte de la nobleza local. Su padre, Carlo Buonaparte, abogado, fue nombrado en 1778 representante de Córcega en la corte de Luis XVI, lugar donde permaneció durante años, por lo que fue su madre, María Letizia Ramolino, la figura fundamental de su niñez. Adelantada a su época, exigía que sus ocho hijos se bañaran a diario, cuando lo común era una vez al mes. Napoleón, huraño y taciturno, se mantuvo apartado de sus compañeros. Le gustaba estar solo para meditar y sentía profunda aversión hacia los franceses, a quienes acusaba de ser los opresores de los corsos. No era buen estudiante y solo le preocupaban las matemáticas, en las que progresaba. Se dedicó a la lectura de obras clásicas, como la Historia universal de Polibio, las Vidas paralelas de Plutarco o la Expedición de Alejandro de Arriano de Nicomedia, que tuvieron una profunda influencia en su espíritu.
Su padre consiguió que Napoleón y su hermano José se trasladaran a la Francia continental, para estudiar en la escuela militar francesa de Brienne-le-Château a la edad de 10 años. Antes de entrar debía aprender francés, idioma que habló con un marcado acento corso por el resto de su vida. Obtuvo notas destacadas en Matemáticas y Geografía, y consiguió las necesarias para aprobar las demás materias. Tras su graduación en 1784, fue admitido en la École Royale Militaire de París. Aunque había buscado en un principio una formación naval, terminó estudiando artillería en la École Militaire. Después de su graduación en septiembre de 1785, fue comisionado como teniente segundo de artillería. Tomó sus nuevas obligaciones en enero de 1786, a sus 16 años.
Napoleón sirvió en la guarnición de Valence y de Auxonne hasta el estallido de la Revolución francesa (aunque se tomó casi dos años de licencia en Córcega y París durante este lapso). Poco después de comenzar la revolución, Napoleón se encontraba en Córcega. Apoyó la facción jacobina y obtuvo el rango de comandante segundo de la Guardia Nacional de Voluntarios de la isla. Después de entrar en conflicto con el líder nacionalista Pasquale Paoli (antiguo héroe de Napoleón), Bonaparte y su familia fueron obligados a huir a Francia, donde llegaron en junio de 1793.
Campañas iniciales

Sitio de Tolón en 1793, donde Bonaparte ascendió a comandante de artillería Gracias a la ayuda del compañero Saliceti, se convirtió en comandante de artillería de las fuerzas francesas que sitiaban la fortaleza realista de Tolón, que se había amotinado contra el terror republicano y había permitido el desembarco de una fuerza angloespañola. Napoleón definió y ejecutó una estrategia basada en el emplazamiento de baterías artilleras que crearan una superioridad total de fuego previa a los asaltos a los diferentes fuertes que protegían Tolón, que fue evacuada por la armada angloespañola.
Su determinación, su capacidad de trabajo y su frialdad bajo fuego le convirtieron en el héroe del sitio, tras lo cual fue nombrado general de brigada. Cuando fue enviado a Génova en una misión secreta hacia julio de 1794, cayó Maximilien Robespierre, y Napoleón se convirtió en blanco de sospechas originadas por su amistad íntima con el hermano menor Augustin Robespierre. Por eso, estuvo arrestado durante dos semanas, liberado por falta de pruebas.
En 1795, Bonaparte se encontraba en París cuando el 3 de octubre realistas y contra-revolucionarios organizaron una protesta armada contra la Convención, sus excesos y su gobierno tiránico. A Bonaparte se le encomendó dirigir a un improvisado ejército en la defensa de la Convención en el Palacio de las Tullerías. Obtuvo algunas piezas de artillería con la ayuda de un joven oficial de caballería, Joachim Murat, que se convertiría en su cuñado, y logró repeler a los insurgentes. Este triunfo le dio gran fama y poder sobre el nuevo Directorio, en particular sobre su líder, Paul Barras. Semanas después, el 9 de marzo de 1796, se casó con la amante de Barras, Josefina de Beauharnais.
Campaña de Italia de 1796-1797

Bonaparte en el puente de Arcole, por Antoine-Jean Gros (c. 1801). Días después de su matrimonio, Bonaparte tomó el mando del Ejército francés en Italia, que llevó con éxito a su invasión. Antes de partir, arengó: «Soldados: estáis mal vestidos y mal alimentados. El gobierno os debe mucho. Grandes provincias y ciudades serán vuestras. Allí hallaréis gloria y riqueza». Por aquella época ganó el apodo de «Pequeño Cabo» en virtud de su buena relación con la tropa. Logró sacar a las fuerzas austriacas de Lombardía con su victoria en la batalla del puente de Arcole y derrotó al ejército de los Estados Pontificios.
A raíz de la protesta del papa Pío VI por la ejecución del rey Luis XVI, Francia respondió anexionándose dos pequeños territorios papales. Sin embargo, Bonaparte desoyó las órdenes del Directorio de marchar contra Roma y destronar al papa. Un año después, el general Berthier tomó Roma y apresó al papa, quien falleció por una enfermedad en su cautiverio.
En 1797, Bonaparte, al mando del ejército, derrotó a cuatro generales austríacos cuyas tropas eran superiores en número y forzó a Austria a firmar un acuerdo de paz. El resultante Tratado de Campoformio dio a Francia el control de la mayor parte del norte de Italia, así como el de los Países Bajos y el área del Rin. Una cláusula secreta prometía otorgar Venecia a Austria. Bonaparte marchó contra Venecia, ocupándola y acabando con más de mil años de independencia. Ese año, organizó los territorios ocupados en Italia en lo que se conoció como la República Cisalpina.
Bonaparte logró absorber los conocimientos militares esenciales y aplicarlos con éxito. Como planificador en el campo de batalla fue bien conocido por su creatividad en las tácticas de movilización de la artillería. Sin embargo su éxito no se debía solo a su carácter innovador, sino a su profundo conocimiento e inteligente aplicación de las tácticas convencionales. Como decía: «He peleado en sesenta batallas y no he aprendido nada que no supiera antes». Como oficial de artillería, desarrolló nuevas tácticas y empleó la artillería como una fuerza móvil para respaldar los ataques de la infantería, beneficiándose de la ventaja tecnológica en armamento de Francia. Fue conocido como un comandante agresivo, que contaba con la lealtad de soldados muy motivados. Fue el primero que usó sistemas de telecomunicación, la llamada «línea Chappe de semáforos», implantada en 1792. Maestro del espionaje y el engaño, ganó batallas al conocer de antemano el movimiento enemigo.

La batalla de Marengo, por Louis-François Lejeune (1802). Durante su campaña de Italia, se convirtió en una figura influyente en la política francesa. Publicó dos periódicos para sus tropas, que circulaban también por Francia. En mayo de 1797 fundó un tercer periódico, publicado en París, Le Journal de Bonaparte et des hommes vertues. Las elecciones de 1797 dieron a los realistas mayor poder, lo que alarmó a Barras y sus aliados en el Directorio.
Los monárquicos acusaban a Bonaparte de haber saqueado Italia y excederse en su autoridad al negociar con Austria (todo era cierto). Bonaparte envió pronto al general Augereau a París para dar un golpe de Estado el 18 de fructidor (4 de septiembre), eliminando de la política a los realistas. Esto devolvió a Barras el control, pero ahora dependiendo de Bonaparte para permanecer en su cargo. Finalizadas sus negociaciones con Austria, Napoleón regresó a París en diciembre, fue recibido como un héroe conquistador y la fuerza dominante en el gobierno, mucho más popular que sus directores.
Expedición a Egipto

Napoleón visitando a los apestados de Jaffa, por Antoine-Jean Gros (1804). En marzo de 1798, Bonaparte propuso llevar a cabo una expedición para colonizar Egipto, una provincia otomana, con el objetivo de proteger los intereses comerciales franceses y cortar la ruta de Gran Bretaña a la India.[10][11] El Directorio, aunque preocupado por el alcance y costo de la expedición, la aprobó, dado que significaba sacar a Bonaparte del centro.[12][11]
El aspecto más inusual de la expedición es la inclusión de un buen número de científicos, lo cual, según algunos, reflejaba la devoción de Bonaparte por los principios e ideas entonces en boga de la Ilustración. Otros, sin embargo, lo vieron como una maniobra propagandística que solo buscaba ocultar sus intenciones imperialistas.[13] Bonaparte emitió proclamas en las cuales se presentaba como liberador del pueblo egipcio, oprimido por el yugo otomano y alabando los preceptos del islam. Esta maniobra no fue exitosa dado que el pueblo egipcio siempre vio a los franceses como fuerza de ocupación.[10]
De camino a Egipto, la expedición conquistó a traición Malta el 9 de junio, expulsando a la Orden Hospitalaria. Desembarcó en Alejandría el 1 de julio de 1798, eludiendo de momento a la Armada británica. Aunque los franceses ganaron la decisiva batalla de las Pirámides (con 25 000 hombres enfrentados a 100 000 del enemigo), toda la flota francesa (a excepción de dos naves) fue destruida por el almirante Nelson en la batalla del Nilo. Con su ejército atrapado en Egipto, el objetivo de Bonaparte de fortalecer su presencia en el Mediterráneo se vio frustrado, si bien logró consolidarse en Egipto, tras sofocar diversas revueltas populares.[10] Ordenó que en Egipto la servidumbre y el feudalismo fuesen abolidos y los derechos básicos de los ciudadanos garantizados. Bonaparte fue llamado por los egipcios Sultán Kebir. La situación propició el desarrollo de importantes estudios sobre el antiguo Egipto, entre los que se destaca el descubrimiento de la Piedra de Rosetta.[11]

Bonaparte ante la esfinge, pintura de Jean-Léon Gérôme, c. 1868. A comienzos de 1799 condujo al ejército francés sobre la provincia otomana de Siria y derrotó a las fuerzas superiores despachadas por la Sublime Puerta en diferentes batallas, pero su ejército sucumbió ante las plagas (en especial la peste bubónica) y la carencia de suministros. Napoleón dejó un contingente de 13 000 soldados para apoderarse de las ciudades costeras de Jaffa, El Harish, Gaza y Haifa.
El asalto de Jaffa fue brutal: aunque los franceses se apoderaron de la ciudad tras unas pocas horas de combate, los soldados de la República asesinaron a bayonetazos a 2000 turcos de la guarnición que trataban de rendirse; se ensañaron durante tres días con la población civil, robaron y mataron a hombres, mujeres y niños. La matanza culminó cuando Bonaparte ordenó la ejecución de 3000 prisioneros turcos.
Con su ejército debilitado, e incapaz de tomar la fortaleza de Acre, Bonaparte se vio obligado a volver a Egipto en mayo de 1799. Con objeto de acelerar su marcha, los prisioneros fueron ejecutados y los enfermos abandonados a una muerte segura. De vuelta al país del Nilo, el 25 de julio derrotó a los otomanos en su intento de desembarco en Abukir. Con la situación en Egipto estancada y la cada vez mayor inestabilidad en Francia, Bonaparte abandonó el país en una goleta rumbo a Francia, dejando al mando al general Kléber.
La Francia napoleónica

Napoleón abucheado en el Consejo de los Quinientos, con motivo del golpe de Estado del 18 de brumario, pintura de Bouchot. Periodo revolucionario
Golpe de Estado del 18 de brumario
Durante su estancia en Egipto, Bonaparte siguió de cerca los asuntos europeos, obtenía información de los periódicos y despachos que le llegaban cada tanto. El 23 de agosto de 1799, aprovechó una relajación temporal del bloqueo a los puertos franceses por parte de la flota británica y embarcó hacia Francia.
Aunque luego fue acusado por sus oponentes políticos de abandonar a sus tropas, su partida había sido autorizada por el Directorio, que sufriera derrotas militares contra las fuerzas de la Segunda Coalición, formada por la alianza de Gran Bretaña con Austria, Rusia, Nápoles y Portugal, y que temían una inminente invasión.
Cuando llegó a París en octubre, la situación había mejorado tras varias victorias sobre el enemigo. La República, sin embargo, estaba en bancarrota y el Directorio, corrupto e ineficiente, en su nivel más bajo de popularidad.
Uno de los directores, Sieyes, pidió a Bonaparte su respaldo para ejecutar un golpe de Estado contra la Constitución existente. La trama involucraba al hermano de Bonaparte, Lucien, quien se desempeñaba como cabeza del Consejo de los Quinientos, a otro director, Roger Ducos, y a Talleyrand. El 9 de noviembre (18 de brumario) y también durante el día siguiente, tropas dirigidas por Napoleón tomaron el control y dispersaron a los consejos legislativos, de forma que Bonaparte, Sieyes y Ducos quedaron como cónsules provisionales que regirían al gobierno. Si bien Sieyes pretendía dominar el nuevo régimen, Bonaparte se le adelantó, redactando la Constitución del Año VIII, lo que aseguraba su elección como primer cónsul. Esto le convirtió en la persona más poderosa de Francia, poder que se incrementaría en la Constitución del Año X, cuando logró nombrarse primer cónsul vitalicio.
Consulado

Napoleón como primer cónsul, por Antoine-Jean Gros (1802). Bonaparte instituyó diversas e importantes reformas, incluyendo la centralización de la administración de los departamentos, la educación superior, un nuevo código tributario, un banco central, nuevas leyes y un sistema de carreteras y cloacas. En 1801 negoció con la Santa Sede un Concordato, buscando la reconciliación entre el pueblo católico y su régimen.
Durante 1804, se dictó el Code civil des Français, o Código Napoleónico, un cuerpo unificado de las leyes civiles francesas. El Código fue preparado por comités de expertos legales bajo la supervisión de Jean Jacques Régis de Cambacérès, quien ejerció como segundo cónsul desde 1799 a 1804; Bonaparte, sin embargo, participaba en las sesiones del Consejo de Estado, donde se revisaban las propuestas de leyes. Este código influyó de manera trascendental en el mundo jurídico, y fue piedra angular del proceso de codificación.
Otras normas dictadas durante la regencia de Napoleón fueron el Código Penal de 1810 y el Código de Comercio de 1807. En 1808 fue promulgado el Código de Instrucción Criminal, que establecía reglas y procedimientos judiciales precisos en la materia. Si bien los estándares modernos consideran que dichos procedimientos favorecían a la parte acusadora, cuando fueron promulgados era intención de los legisladores resguardar las libertades personales y remediar los abusos en los tribunales europeos. Aunque Bonaparte era un regente autoritario, la mayoría de Europa estaba gobernada por monarquías absolutas. Bonaparte trató de restaurar la ley y el orden después de los excesos causados por la Revolución, al tiempo que reformaba la administración del Estado.
Interludio de paz

Napoleón cruzando los Alpes, obra de Jacques-Louis David. En 1800, Bonaparte regresó a Italia, reconquistada por Austria durante su ausencia en Egipto. Cruzó con sus tropas los Alpes en primavera (si bien cabalgaba sobre una mula, y no en el caballo con el que lo pintó David). Al principio la campaña no fue muy bien, pero más adelante propinó una rotunda derrota a los austríacos, la cual llevó a la firma de un armisticio. El hermano de Napoleón, José, principal negociador del armisticio, reportó que debido a la alianza entre Austria y Gran Bretaña, Austria no podía reconocer ningún territorio conquistado por Francia. Las negociaciones se volvieron más y más erráticas hasta que Bonaparte ordenó al general Moreau atacar a Austria de nuevo. Moreau llevó al ejército francés a la victoria de Hohenlinden y el armisticio fue firmado en Lunéville hacia febrero de 1801, bajo el cual se reafirmaba a Francia su dominio sobre los territorios ocupados en el Tratado de Campoformio. Los británicos también firmaron la paz mediante el Tratado de Amiens en marzo de 1802, por el cual Malta pasó a ser territorio francés.
El Concordato de 1801 con el papa Pío VII puso fin al enfrentamiento con la Iglesia católica originado por el inicio de la Revolución. Para afianzar la relación entre ambos Estados, pidió un legado papal a Roma, puesto que recaería en el cardenal italiano Giovanni Battista Caprara.
La paz entre Francia y Gran Bretaña era muy precaria. Las monarquías de Europa se mostraban renuentes a reconocer a la república, temiendo que la idea de la revolución fuera exportada a sus países. En Gran Bretaña, el hermano de Luis XVI fue recibido con honores de huésped de Estado a pesar de que los británicos habían reconocido a la república francesa. Por otra parte, Gran Bretaña no había desocupado ni Malta ni Egipto, como había prometido y protestó contra la anexión de Piamonte y el Acto de Mediación de Suiza, si bien ninguna de estas áreas estaba contemplada en el Tratado de Amiens.
En 1803, el ejército de Bonaparte fue derrotado en Santo Domingo, combinándose la fiebre amarilla con la tenaz resistencia de Toussaint Louverture. Ante el escenario de indefensión de las posesiones francesas en Norteamérica, Napoleón decidió la venta de Luisiana, de dos millones de km² que, habiendo pertenecido por cesión de Francia a la España borbónica en 1765, era recabado por Francia en decisión unilateral. Estados Unidos buscaba, por su parte, la manera de controlar la navegación sobre el río Misisipi. La compra de la Luisiana fue uno de los sucesos más significativos durante el gobierno napoleónico, aun cuando pasó casi inadvertido. El precio fue de 7,40 $ por km².

La coronación de Napoleón, por Jacques-Louis David. En el año X (1802), otra constitución dictada por Napoleón otorgó carácter vitalicio a su consulado y sirvió como preámbulo para su autoproclamación como monarca del Primer imperio francés. Apoyado por buena parte de la aristocracia, en una ceremonia realizada en la catedral Notre Dame de París, y ante la presencia del papa Pío VII, Napoleón se coronó a sí mismo, lo cual dio origen a la creencia popular de que negaba la autoridad pontificia, lo cual no es cierto. La ceremonia estaba acordada con el Papa, aunque se avisó al pontífice la autocoronación según se acercaba a la ceremonia.
Napoleón reorganizó la administración del Estado y el sistema judicial, tipificó la legislación civil francesa con el Código Napoleónico y con otros seis códigos que garantizaban los derechos y libertades conquistados durante el período revolucionario, así como la igualdad ante la ley y la libertad de culto. Sometió las escuelas a un control centralizado.
El temperamental compositor alemán Ludwig van Beethoven estaba entre las personalidades de aquel tiempo que admiraban a Napoleón por su simbolismo político: los ideales democráticos y republicanos de la Revolución francesa. Al parecer por una sugerencia del embajador francés en Viena, Jean-Baptiste Bernadotte, comenzó a componer su Tercera sinfonía, que titularía Eroica ('Heroica', en italiano). Sin embargo, con la autocoronación, Beethoven se decepcionó y le retiró la dedicatoria colocando como subtítulo: Sinfonia eroica, composta per festeggiare il sovvenire d'un grand'uomo (Sinfonía heroica, compuesta para festejar el recuerdo de un gran hombre).
EPÓNIMO :

Primera página de la edición original del Código Civil Francés de 1804. El Código Civil Francés, conocido como el Código Napoleónico o Código de Napoleón, es uno de los más conocidos códigos civiles del mundo. Fue aprobado por la ley del 21 de marzo de 1804 y se encuentra todavía en vigor, aunque con numerosas e importantes reformas. Su elaboración fue encargada a una comisión creada para recopilar la tradición jurídica francesa, dando como resultado la promulgación del Code Civil des Français el 21 de marzo de 1804, durante el gobierno de Napoleón Bonaparte.
Historia
Al asumir el Primer Consulado, Napoleón se propuso refundir en un solo texto legal el cúmulo de la tradición jurídica francesa, para así terminar con la estructura jurídica del Antiguo Régimen, eliminando las regulaciones particulares que afectaban sólo a grupos muy concretos de la población (leyes especiales para la aristocracia, leyes para los campesinos, leyes para los gremios, etc.), y suprimiendo las leyes locales que suponían un obstáculo para la administración pública, formulando una serie de reglas legales aplicables de manera general a toda la sociedad; también se pretendía eliminar las contradicciones y superposiciones nacidas de la coexistencia de diversos regímenes legal, apoyando la estabilidad política. Así, el nuevo código formalizaba con leyes la abolición del régimen feudal, haciendo de hecho imposible su resurrección.
Esta nueva estructura se encontraba sostenida en dos ejes. El primero, el tradicional derecho franco-germano del norte, con influencias germánicas tanto de los principados alemanes como de los Países Bajos. En segundo lugar, la tradición romanista basada en el Corpus Iuris Civilis, aunque modificada por los comentaristas medievales del sur de Francia.
La comisión encargada de la redacción del Código estuvo compuesta por Tronchet, presidente de la Corte de Casación: Malleville, juez de la misma corte; Jean Portalis, alto oficial administrativo; y Bigot de Préameneu, antiguo miembro del Parlamento de París. En el plazo de cuatro meses la Comisión presentó un borrador que fue enviado a la Corte Superior y a la Corte de Casación para que presentaran sus observaciones.
Finalmente fue revisado por el Consejo de Estado, presidido por Napoleón, antes de ser enviado al parlamento para su aprobación. Pese a que Bonaparte era sólo un soldado sin conocimientos de leyes, su poderosa e impresionante personalidad ayudó a superar los obstáculos formales que presentaron las Cortes y la obstrucción del aparato burocrático, forzando su rápida aprobación y entrada en vigencia. También se afirma que el propio Napoleón asistió a más de la mitad de las reuniones de codificación, para su registro y evaluación. No obstante, la principal participación de Napoleón en el Código se vio reducida a pocos aunque trascendentales aspectos (como el divorcio y la adopción), donde jugaron ante todo sus intereses personales. También se le atribuye responsabilidad directa en el artículo 415, que dictaminaba: “Toda coalición de obreros formada con el fin de aumentar sus salarios será penada con un mes de cárcel como mínimo y los instigadores sufrirán prisión de dos a cinco años”.[1] con el paso del tiempo e años, Bonaparte entendió la importancia capital de la codificación legal para la vida nacional de los franceses y así lo reflexionó en su último destierro:
Ma vraie gloire, ce n’est pas d’avoir gagné quarante batailles ; Waterloo effacera le souvenir de tant de victoires. Ce que rien n’effacera, ce qui vivra éternellement, c’est mon code civil (en francés).
Mi verdadera gloria no está en haber ganado cuarenta batallas; Waterloo eclipsará el recuerdo de tantas victorias. Lo que no será borrado, lo que vivirá eternamente, es mi Código Civil (traducción).Napoleón Bonaparte durante su prisión en Santa HelenaRedacción
Los cuatro editores vienen de lugares muy diferentes; dos son de países de derecho escrito (Portalis y Maleville), y los otros dos son de países de derecho consuetudinario (Bigot de Préameneu y Tronchet). Sus intenciones están más claramente expresadas en el famoso discursos preliminares pronunciados por Portalis al presentar el primer borrador (Projet de l'an VIII) en 1801.
El Código retoma numerosas disposiciones del Código de Justiniano por influencia de Pothier, retoma también numerosas disposiciones de la Coutume de París, en particular para las servidumbres. Su plan, que fue adoptado sin ser discutido, es cercano al de los Institutos, pero es un arreglo clásico en la enseñanza y desde la publicación de la gran síntesis de la ley civil de Domat .
El plan de los Institutos consta de tres partes:
- Las personas,
- cosas,
- las acciones.
El plan del Código Civil originalmente se separó en cuatro libros:
- Personas,
- Bienes y modificaciones varias del inmueble,
- De las diferentes formas en que se adquiere la propiedad.
- Un libro de procedimiento (luego retirado cuando lo regía un código)
El filósofo del derecho y romanista Michel Villey ha destacado un proceso de subjetivación del derecho. Si bien el derecho romano describía las cosas, a partir del siglo XVI se considera que es la persona quien es el sujeto de la acción sobre la cosa y que, por tanto, es necesario describir sus medios.[2]
El Código Civil consagró la desaparición del clan o estirpe familiar, con la figura del Pater Familias, patrimonio y reputación, que debía asistencia y protección, incluso venganza, dote y establecimiento a sus miembros: el matrimonio está permitido a todos, la repartición igualitaria es de rigor, mientras que se prohíben los pactos de sucesión futura, así como las acciones de los hijos contra su padre y madre por causa de establecimiento. La familia pierde su personalidad jurídica, pasando a ser el matrimonio la única personalidad jurídica que se podía constituir, la propiedad indivisa de la familia es penalizada por un régimen de inestabilidad.
El Código se enfocó particularmente por la propiedad, cuya teoría se renueva enteramente del derecho romano, y por los contratos interindividuales que corresponden bien a la filosofía liberal de los nobles urbanos y rurales, caciques. El compromiso de las personas, que incluye a los empleados, agricultores y proveedores, se trata como el de las cosas en la categoría de arrendamiento y se deja a la libre voluntad de los contratantes. Se conservó los pactos extracontractuales, con cuasicontratos, y los compromisos sin pactos con cuasinfracciones.
Contenido
El Código Civil Francés se estructuró de tal forma que no solo abarcó conceptos jurídicos que hoy en día se entienden como civiles, sino que también se introdujeron leyes y conceptos procesales y administrativos.[3]
Se estructuró en cuatro secciones principales: Personas, propiedad, adquisición de la propiedad y procedimiento civil.[4]
- Sobre las personas. Derechos sobre personas tanto físicas cómo jurídicas. La capacidad general de las mismas, condiciones de estas para ser propietarias de bienes y realizar actos jurídicamente válidos. Derecho patrimonial individual.
- Derecho de familias. Filiación, matrimonio y divorcio por la vía civil, derecho patrimonial familiar.
- Derecho de propiedad basada en la Traditio romana; sobre bienes muebles, inmuebles y derechos reales como donaciones.
- Conceptualización de las obligaciones y formación de los contratos.
Preámbulo
En los Estados despóticos, donde el principio es propietario de todo el territorio, donde todo el comercio se realiza en nombre del Jefe del Estado y en su provecho, donde los particulares no tienen libertad ni propiedad, hay más jueces y verdugos que leyes; pero allí donde los ciudadanos tienen bienes que conservar y defender, donde tienen derechos políticos y civiles, donde el honor es valorado como cualquier otro bien, es necesario un cierto número de leyes para hacer frente a todo. Las diversas clases de bienes, los diversos géneros de industria, las diversas situaciones de la vida humana, demandan reglas diferentes.Artículos del Código Napoleónico:
- Artículo 1. La nulidad de las leyes inéditas.
- Artículo 2. La cuestión de la irretroactividad.
- Artículo 3. La obligatoriedad (o no) para los franceses y para los extranjeros, ya se trate de su persona, de sus bienes o de sus escrituras, las leyes ordinarias y los reglamentos de seguridad y policía.
- Artículo 4. La obligación del juez de decidir sobre todos los casos que se le sometan.
- Artículo 5. La prohibición de dar carácter general y reglamentario a sus decisiones.
- Artículo 6. La nulidad de los contratos cuyo objeto sea contrario a la moral o al orden público.
Así como el principio de prescripción de los derechos y acciones por treinta años y sus derogaciones.
Libro I: sobre los Principios Generales del Derecho
El Libro Primero del Código (artículos 7-515) contiene normas sobre el estado civil de las personas, los actos del estado civil y el derecho matrimonial y familiar . El Código desconocía la institución de las personas jurídicas; esto se debe a la influencia de las opiniones de los políticos de la era de la revolución, quienes temían que las asociaciones privadas de individuos pudieran servir como base para el renacimiento de las instituciones feudales y eclesiásticas. Ideas revolucionarias de igualdad y libertad fueron consagradas en las normas del Código: “El ejercicio de los derechos civiles no depende de la calidad de ciudadano; esta cualidad se adquiere y conserva sólo de conformidad con la ley constitucional” (artículo 7). Al mismo tiempo, el Código dio un paso atrás en la legislación revolucionaria al restaurar la muerte civil: "la imposición de penas cuyo efecto sea privar al condenado de cualquier participación en los derechos civiles indicados a continuación, tiene como consecuencia la muerte civil" (artículo 22). El primer libro incluye numerosas normas sobre las reglas para la realización y registro de los actos del estado civil; una regulación legal tan detallada se debió al deseo del legislador de finalmente secularizar el matrimonio y las relaciones familiares (organización de los registros del estado civil en los ayuntamientos, laicidad del matrimonio, admisibilidad del divorcio).[5]
Título VI
Se establece reglas sobre el divorcio, originalmente también caracterizado por la desigualdad de los cónyuges: el marido podía pedir el divorcio por el adulterio de su mujer (artículo 229), mientras que la mujer podía pedir el divorcio por el adulterio de su marido sólo si “mantuvo a su concubina en casa común” (artículo 230); esta cláusula humillante solo fue abolida en 1884. Otras causales de divorcio incluían el abuso, el mal trato y los agravios graves por parte del cónyuge (artículo 231), así como la condena de uno de los cónyuges a una sanción penal (artículo 232). Además de las anteriores causales de divorcio, el Código conservó inicialmente el divorcio de mutuo acuerdo introducido durante la revolución (artículo 233), que fue anulado, sin embargo, en 1816, tras la restauración de los Borbones.[5][6]
Título VIII: Del Matrimonio y la Paternidad
El Código se basaba en la presunción de que un esposo es el padre de los hijos de su esposa. Por iniciativa de Napoleón, se introdujo la institución de la adopción, que operaba dentro de límites bastante estrechos. El Código permitía establecer el origen y reconocimiento de los hijos ilegítimos. Sin embargo, según el artículo 340 del Código, no se puede obligar al padre a hacer tal confesión (“se prohíbe determinar la paternidad”). La paternidad sólo podrá ser establecida judicialmente en el caso excepcional de la coincidencia del momento de la concepción con el momento del secuestro de la madre del niño; la gama de casos en los que se permite la búsqueda de paternidad se amplió solo en 1912. Indicando el artículo 340 como una de las razones de la enorme mortalidad entre los hijos ilegítimos.[7]
Libro II
El relativamente pequeño libro segundo del Código (Artículos 516-710) está dedicado a las cosas y los derechos de propiedad. La división prerrevolucionaria de los bienes en genéricos y adquiridos fue sustituida por la división del derecho romano de las cosas en muebles e inmuebles (artículo 516), así como las incluidas en la circulación civil y retiradas de ella (artículos 537-542). En artículos separados del Código, hay otras divisiones de cosas, en particular, intercambiables e insustituibles, divisibles e indivisibles. El sistema de derechos reales también se basa en la clasificación romana: propiedad , usufructo , usos (derecho personal de uso cosa ajena) y servidumbres. La hipoteca, aunque, está reconocido por el Código como un derecho real (artículo 2114), las reglas sobre esta como forma de garantizar obligaciones se encuentran en la sección de obligaciones. El Código no reconoce derechos reales tales como superficie y enfiteusis; la posesión es considerada no como un derecho de propiedad, sino como la base de la prescripción adquisitiva.[7]
Enfatiza la propiedad privada individual sin siquiera regular la propiedad común en detalle. El artículo 544 afirmaba el carácter absoluto del derecho de propiedad, despojado de la jerarquía feudal de propietarios y de la mayor parte de los gravámenes patrimoniales y otros prerrevolucionarios. El propietario tiene un derecho ilimitado a disponer de la cosa: tiene derecho a realizar con ella cualesquiera acciones legales que deseé. El artículo 544 dispone que el uso de la cosa por parte del propietario puede ser limitado por ley o reglamento. Sin embargo, según el concepto del Código, tales restricciones son un fenómeno excepcional: están cuidadosamente enumeradas en sus propias reglas sobre servidumbres. Reproduciendo el artículo 17 de la revolucionaria Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el Código establecía específicamente que "nadie puede ser obligado a ceder su propiedad sino en beneficio público y con justa y anticipada indemnización" (artículo 545).[7][8]
Los poderes del propietario de un terreno se interpretaron de manera especialmente amplia, incluido el derecho sobre el subsuelo y los poderes sobre la superficie del terreno: “la propiedad de la tierra incluye la propiedad de lo que está arriba y lo que está debajo (artículo 552). En la práctica, esto significaba que el dueño de la tierra adquiría la propiedad de todos los minerales y otros recursos naturales disponibles en su sitio. La norma, tan desfavorable para el Estado y la industria, ya fue revisada en 1810 por una ley especial sobre concesiones. El Código contiene reglas detalladas que rigen los derechos del propietario, incluidas reglas sobre un "derecho de accesión" especial (en francés droit d'accession), según el cual el derecho de propiedad sobre una cosa da derecho a todo lo que produce, así como a lo que se le añade adicionalmente de forma natural o artificial como accesorio (arts. 546, 551-577).[9][5]
Título III: Del Usufructo
El título tercero del libro segundo contenía reglas sobre el usufructo, sobre el derecho de uso y sobre el derecho de residencia, incluyendo reglas sobre los derechos y obligaciones del usufructuario y sobre la extinción del usufructo.
Título IV: De las Servidumbres
En el cuarto y último título se regulan las servidumbres. En el artículo 637 se definió servidumbre: "el gravamen impuesto sobre un predio con el fin de utilizar un predio de otro propietario y para los beneficios de este predio". El Código señala las causales de aparición de las servidumbres (ubicación natural de los solares, obligaciones de ley o pacto entre propietarios) y contiene detalladas reglas casuísticas que rigen las servidumbres específicas (en particular, los derechos de los propietarios de los solares suprayacentes, los derechos de copropietarios de paredes y suelos comunes en un edificio de varias plantas, derecho de paso).[10][9]
Libro III
El libro más significativo en cuanto a volumen es el tercero “De las diversas formas en que se adquieren los bienes” (artículos 711-2281), que ocupa más de las dos terceras partes de todo el Código, contiene las normas del derecho sucesorio y de obligaciones , así como las reglas sobre la prescripción y posesión. El Código regula únicamente las cuestiones más generales del volumen de negocios; En el Código de Comercio de 1807 se incluyeron normas especiales sobre comisiones, contratos de corretaje, sociedades comerciales y otros acuerdos con participación de empresarios , que consolidaron el dualismo del derecho privado francés : la división en derecho civil y comercial. El tercer libro también incluye las normas de derecho de familia relativas al contrato de matrimonio .y las relaciones patrimoniales de los cónyuges. En general, este libro incluía material muy heterogéneo de varias subramas del derecho civil, que se derivaban de la comprensión extremadamente amplia del legislador sobre los derechos de propiedad.[4][5]
Título I: De la Sucesión
El Código regula únicamente la herencia por ley; los testamentos se clasifican como operaciones a título gratuito y se tratan en el título siguiente, junto con la escritura de donación . En el campo de la herencia, el Código parte de la unidad de la herencia: quedan abolidas las distinciones feudales anteriormente existentes entre bienes nobles y no nobles, bienes que correspondían al testador por parte paterna o materna, etc. hasta el grado 12 están llamados a heredar por parentesco de ley (sólo en 1917, en particular, para aumentar el número de herencias reconocidas como reversión y sujeto a la transferencia a la propiedad estatal, el círculo de herederos legales se limitaba al sexto grado de parentesco). Los herederos se distribuyen por líneas (hijos y demás descendientes, parientes privilegiados en línea colateral y ascendente, ascendientes no privilegiados, colaterales no privilegiados); los herederos de cada cola son llamados a heredar solo si no hay herederos de la cola anterior. El cónyuge sobreviviente hereda solo si no hay parientes consanguíneos. Los derechos del testador se ampliaron significativamente en comparación con la ley prerrevolucionaria; sin embargo, una donación o legado no podía exceder de la mitad de los bienes si después de la muerte del testador había un hijo legítimo, la tercera parte de los bienes -si quedaban dos, la cuarta parte- tres o más hijos. La parte hereditaria de un hijo ilegítimo es igual a un tercio de la parte de un hijo legítimo.[5][7][10][11]
La mayor parte del libro tercero está ocupada por el derecho de las obligaciones. El Código refuerza la división tradicional de las obligaciones en contractuales y extracontractuales, pero la base principal para el surgimiento de la propiedad es el contrato. El artículo 1134 proclama la autonomía de la voluntad , es decir, la libertad de toda persona para celebrar un contrato, observando las condiciones legales de validez del contrato en cuanto a la voluntad, capacidad de las partes y fundamento del pacto; restricciones prerrevolucionarias sobre el volumen de negocios contractual por tienda y otros principios son rechazados por el Código. El consentimiento de las partes es una condición necesaria para la validez del contrato: “no hay consentimiento válido si el consentimiento se dio sólo por error o si fue arrancado con violencia u obtenido con fraude” (artículo 1109).
El Código proclamó el principio de la fuerza soberana del contrato: “los convenios legalmente celebrados reemplazan a la ley para quienes los celebraron” (artículo 1134); el deudor que incumple la obligación está obligado a indemnizar las pérdidas sufridas, a menos que el incumplimiento sea causado por caso fortuito o fuerza mayor. El Código establece reglas generales sobre las obligaciones contractuales, así como reglas especiales para los contratos de derecho civil más comunes ( compraventa, permuta, arrendamiento, cesión, almacenamiento, préstamo), mientras que la mayoría de las normas sobre contratos tienen carácter dispositivo y son válidas si las partes no han convenido otra cosa. Junto con las obligaciones contractuales, el Código también regula las obligaciones que surgen sin un acuerdo, que incluyen cuasi -contratos y responsabilidades extracontractuales (artículos 1370-1386) .[3][8][5]
El régimen de las relaciones de propiedad entre los cónyuges, establecido a falta de otro acuerdo de las partes, reconocía el régimen de comunidad de bienes de los cónyuges (artículo 1393). Bajo el régimen de comunidad, todos los bienes muebles pertenecientes a los cónyuges el día del matrimonio forman una sola propiedad; sólo los bienes inmuebles que pertenecían a los cónyuges antes del matrimonio o adquiridos gratuitamente siguen siendo propiedad separada (artículos 1404, 1405). El marido es propietario de los bienes comunes, de los que tiene derecho a administrar y disponer sin el consentimiento de su mujer (artículo 1421), mientras que la mujer no tiene derecho a disponer de los bienes comunes sin el consentimiento de su marido (artículo 1426). El carácter patriarcal del Código también se manifestaba en la norma, según la cual el marido tenía derecho incluso a administrar los bienes muebles de su mujer, aunque con ciertas restricciones en cuanto a la enajenación de bienes inmuebles y responsabilidad por daños y perjuicios (artículo 1428). Sin embargo, el Código permitió que la celebración por parte de los cónyuges antes del matrimonio de un contrato de matrimonio para establecer un régimen diferente de relaciones de propiedad, incluido el régimen de separación de bienes de los cónyuges (artículos 1387-1397) .
Las guerras napoleónicas, también llamadas guerras de la Coalición,[29] fueron una serie de conflictos bélicos que tuvieron lugar entre el Primer Imperio francés, bajo el mando del emperador Napoleón I Bonaparte (1804-1815) y una serie fluctuante de coaliciones europeas. Fueron en parte una extensión de los conflictos que estallaron a causa de la Revolución francesa (1789-1799) y de las guerras revolucionarias francesas (1792-1802) (la Guerra de la Primera Coalición (1792-1797) y la Guerra de la Segunda Coalición (1798-1802), y continuaron, a instigación y gracias al financiamiento del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, durante todo el Primer Imperio francés. Estas guerras produjeron un periodo de dominación francesa de la Europa continental.
No existe consenso sobre el momento exacto en que comenzaron estas guerras. Hay quienes consideran que empezaron cuando Napoleón alcanzó el poder en Francia, en noviembre de 1799. Sin embargo, otras versiones sitúan el periodo bélico entre 1799 y 1802 en el contexto de las guerras revolucionarias francesas y consideran la ruptura de la paz y declaración de guerra del Reino Unido a Francia en 1803, que siguió al breve periodo de paz del Tratado de Amiens en 1802 como el punto inicial de las llamadas guerras napoleónicas.
Tras convertirse en el primer cónsul de Francia en 1799, gracias al golpe de Estado del 18 de brumario, Napoleón asumió el control de la políticamente caótica Primera República francesa. Organizó entonces un Estado francés financieramente estable, con una fuerte burocracia y un ejército profesional. Poco después estalló la guerra: Gran Bretaña declaró la guerra a Francia el 18 de mayo de 1803, poniendo fin a la Paz de Amiens y formando una coalición compuesta por ella misma, Suecia, Rusia, Nápoles y Sicilia. Frank McLynn sostiene que Gran Bretaña entró en guerra en 1803 por una «mezcla de motivos económicos y neurosis nacional: una ansiedad irracional sobre los motivos e intenciones de Napoleón». La flota británica al mando del almirante Nelson aplastó decisivamente a la armada conjunta franco-española en la batalla de Trafalgar en octubre de 1805. Esta victoria aseguró el control británico de los mares e impidió una planeada invasión de Gran Bretaña. En diciembre de 1805, Napoleón derrota al ejército aliado ruso-austriaco en Austerlitz, poniendo fin a la Tercera Coalición y obligando a Austria a firmar la paz. Preocupada por el aumento del poder francés, Prusia lideró la creación de la Cuarta Coalición con Rusia, Sajonia y Suecia, que reanudó la guerra en octubre de 1806. Napoleón no tardó en derrotar a los prusianos en Jena y a los rusos en Friedland, instaurando una paz tensa en el continente. El tratado no logró poner fin a la tensión, y la guerra estalló de nuevo en 1809, con la mal preparada Quinta Coalición, liderada por Austria. Al principio, los austriacos obtuvieron una sorprendente victoria en Aspern-Essling, pero fueron rápidamente derrotados en Wagram.
Con la esperanza de aislar y debilitar económicamente a Gran Bretaña a través de su Sistema Continental, Napoleón lanzó una invasión de Portugal, el único aliado británico que quedaba en la Europa continental. Tras ocupar Lisboa en noviembre de 1807, y con el grueso de las tropas francesas presentes en España, Napoleón aprovechó la oportunidad para volverse contra de su antiguo aliado, deponer a la familia real española reinante y declarar a su hermano rey de España en 1808 con el nombre de José I. Los españoles y portugueses se rebelaron con el apoyo británico y expulsaron a los franceses de la península ibérica en 1814 tras seis años de lucha.
Al mismo tiempo, Rusia, poco dispuesta a soportar las consecuencias económicas de la reducción del comercio, violaba sistemáticamente el bloqueo continental, lo que llevó a Napoleón a lanzar una invasión masiva de Rusia en 1812. La campaña resultante acabó en desastre para Francia y en la casi destrucción de la Grande Armée de Napoleón.
Alentados por esta derrota, Austria, Prusia, Suecia y Rusia formaron la Sexta Coalición e iniciaron una nueva campaña contra Francia, derrotando decisivamente a Napoleón en Leipzig en octubre de 1813 tras varios enfrentamientos no concluyentes. Los aliados invadieron Francia por el este, mientras la Guerra Peninsular se extendía al suroeste del país. Las tropas de la Coalición tomaron París a finales de marzo de 1814 y obligaron a Napoleón a abdicar en abril. Fue exiliado a la isla de Elba y los Borbones fueron restaurados en el poder. Sin embargo, Napoleón escapó en febrero de 1815 y reasumió el control de Francia durante unos cien días. Los aliados formaron la Séptima Coalición, le derrotaron en Waterloo en junio de 1815 y lo exiliaron a la isla de Santa Elena, donde murió seis años después.[30]
Las guerras napoleónicas finalizaron el 20 de noviembre de 1815 tras la derrota final de Napoleón en la batalla de Waterloo y el Segundo Tratado de París de 1815. En conjunto, el casi continuado período de guerras comprendido entre el 20 de abril de 1792 y el 20 de noviembre de 1815 es llamado con frecuencia La Gran Guerra Francesa (anterior a la Primera Guerra Mundial, llamada simplemente La Gran Guerra).
El Congreso de Viena redibujó las fronteras de Europa y trajo un periodo de relativa paz. Las guerras tuvieron profundas consecuencias en la historia mundial, como la difusión del nacionalismo y el liberalismo, el ascenso de Gran Bretaña como primera potencia naval y económica del mundo, la aparición de movimientos independentistas en América Latina y el posterior declive de los Imperios español y portugués, la reorganización fundamental de los territorios alemanes e italianos en Estados más grandes y la introducción de métodos radicalmente nuevos para llevar a cabo la guerra, así como del derecho civil. Tras el final de las guerras napoleónicas, se produjo un periodo de relativa paz en la Europa continental, que duró hasta la guerra de Crimea de 1853.
La Primera y la Segunda Coalición
La Primera Coalición (1792-1797) de Austria, Prusia, el Reino Unido de la Gran Bretaña, España y el Piamonte (Italia) contra Francia fue el primer intento para acabar con el republicanismo. La coalición fue derrotada por los franceses debido a una movilización general, levas en masa, reformas en el ejército y una guerra absoluta. En 1795, Francia se anexionó los Países Bajos austriacos (actual Bélgica) y Renania. Sigue la conquista de las Provincias Unidas de los Países Bajos (a las que había declarado la guerra en 1793) y su transformación en la República Bátava (Tratado de La Haya, 19 de enero de 1795). Prusia firmó la Paz de Basilea y dejó la coalición. España, tras unas victorias iniciales en la invasión del Rosellón en 1793 (guerra del Rosellón), vio cómo las tropas francesas invadían Cataluña, País Vasco y Navarra. Ante esta amenaza, también firmó separadamente en 1795 la Paz de Basilea. Las campañas italianas de Napoleón en 1796 y 1797 hicieron que el Piamonte abandonara asimismo la Coalición. Piamonte fue uno de los miembros originales de la Coalición y había significado un peligro persistente para Francia en el frente italiano durante cuatro años, en la época en la que Napoleón asumió el mando del ejército francés en Italia. A Bonaparte le llevó un mes vencer a Piamonte y hacer retroceder a sus aliados austríacos. Las fuerzas de los Estados Papales se rindieron a los franceses en Fuerte Urbano, forzando al papa Pío VI a firmar un tratado de paz provisional, Tratado de Tolentino (1797), y las sucesivas contraofensivas austriacas en Italia fueron infructuosas, conduciendo a la entrada de Bonaparte en el Friul. La guerra terminó al forzar Bonaparte a los austríacos a aceptar sus propias condiciones en el Tratado de Campo Formio. El Reino Unido quedó entonces como la única potencia aún en guerra con Francia.
La Segunda Coalición (1798-1801), formada por el Imperio ruso, Reino Unido, Imperio austríaco, Imperio otomano, Reino de Portugal, Reino de Nápoles y los Estados Papales contra Francia, fue al principio más efectiva que la primera. El gobierno corrupto y dividido del Imperio de Francia, bajo el Directorio, se encontraba en plena agitación, y la República estaba en bancarrota (ciertamente, cuando en 1799 Napoleón tomó el poder, encontró solo 60 000 francos en el Tesoro Nacional). La participación rusa supuso un cambio decisivo sobre la guerra de la Primera Coalición. Las fuerzas rusas en Italia estaban mandadas por el notoriamente despiadado y nunca derrotado Aleksandr Suvórov. La República Francesa no disponía de líderes como Lazare Carnot, el ministro de Guerra que había llevado a Francia a las sucesivas victorias que siguieron a las masivas reformas de la primera guerra. Además, Napoleón Bonaparte estaba ocupado en una campaña en Egipto, con el objetivo de amenazar a la India británica. Sin dos de sus más importantes generales del conflicto anterior, la República sufrió sucesivas derrotas contra unos enemigos revitalizados y financiados por la Corona británica.

El general Kléber 
Napoleón Emperador, obra de Ingres. Napoleón Bonaparte volvió en 1799, dejando la campaña en Egipto a cargo de su segundo al mando, el general Kléber, quien fue posteriormente asesinado. Tomó el control del gobierno francés el 9 de noviembre de 1799, derribando el Directorio con la ayuda del ideólogo Emmanuel Joseph Sieyès; tal suceso se conoce como el golpe de Estado del 18 de brumario. La ofensiva de las fuerzas austríacas en el Rin y en Italia se convirtió en una amenaza acuciante para Francia, pero todas las tropas rusas habían sido retiradas del frente tras la muerte de la zarina Catalina II de Rusia. Napoleón reorganizó la milicia francesa y creó un ejército de reservistas para apoyar tanto los esfuerzos en el Rin como en Italia. En todos los frentes, los avances franceses encontraron a los austriacos con la guardia baja. En ese momento, el ejército francés contaba solo con 300 000 soldados luchando contra las fuerzas de la Coalición. En Italia, la situación era, sin embargo, más delicada por la presión de Austria, y Napoleón se vio forzado a movilizar al ejército de reservistas. Chocó con los austríacos en la batalla de Marengo el 14 de junio de 1800, y podría haber perdido la batalla de no ser por la decisiva intervención del general Desaix de Veygoux, que atacó la retaguardia austríaca y la venció. Desaix murió en la batalla, y Napoleón conmemoró posteriormente su bravura construyéndole monumentos y tallando su nombre en el Arco del Triunfo. En el Rin, en cambio, la batalla decisiva llegó cuando un ejército francés de 180 000 hombres se enfrentó a 120 000 soldados austríacos en la batalla de Hohenlinden el 3 de diciembre. Austria fue definitivamente vencida y abandonó el conflicto tras el Tratado de Lunéville, en febrero de 1801.
El mayor problema pendiente de Napoleón era ahora el Reino Unido, que permanecía como una influencia desestabilizadora en las potencias continentales. El Reino Unido había propiciado la Segunda Coalición a través de su financiación. Napoleón estaba convencido de que, sin una derrota británica o un tratado con el Reino Unido, no podría conseguir una verdadera paz. El ejército británico era una amenaza relativamente pequeña para Francia, pero la Armada Real británica era una continua amenaza para la flota francesa y para las colonias en el Caribe. Además, los fondos económicos del Reino Unido eran suficientes para unir a las grandes potencias del continente contra Francia y, a pesar de las numerosas derrotas, el ejército austríaco todavía era un peligro potencial para la Francia napoleónica. En cualquier caso, Napoleón no fue capaz de invadir Gran Bretaña de una forma directa. En las famosas palabras del almirante John Jervis, primer Conde de San Vicente (en honor a la histórica victoria naval de la batalla del Cabo de San Vicente contra la escuadra franco-española): «Yo no digo, señores, que los franceses no vayan a venir; solo digo que no vendrán por mar» (palabras evidentemente irónicas tratándose Gran Bretaña de una isla), se expresaba la situación tras las derrotas de la flota francesa en la batalla del Nilo (Aboukir, 1 de agosto de 1798) y la posterior derrota de la flota combinada franco-española en la batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805), ambas con el almirante Horatio Nelson al mando de la flota británica. Por último, fue fácilmente contenida una expedición francesa a Irlanda.
La guerra de las Cañoneras

La batalla de Copenhague (2 de abril de 1801). El reino de Dinamarca y Noruega, que originalmente se había declarado neutral en las guerras napoleónicas, sacó provecho de la guerra a través del comercio y organizó una armada. Tras una muestra de intimidación en la primera batalla de Copenhague (1801), los británicos capturaron un gran número de naves de la flota danesa en la segunda batalla de Copenhague (1807). Esto terminó con la neutralidad danesa en las guerras napoleónicas, enzarzándose los daneses en una guerra naval de guerrillas, donde con pequeños barcos cañoneros, dirigidos por el general de marina Jacobo León, pretendían atacar a los barcos británicos —mucho mayores— que estuvieran en aguas danesas y noruegas. La guerra de las Cañoneras terminó cuando la flota británica obtuvo la victoria en la batalla de Lyngør en 1812, en la cual fue destruido el último de los buques de guerra daneses, una fragata.
La Paz de Amiens
El Tratado de Amiens (1802) dio como resultado la paz entre el Reino Unido y Francia y significó el colapso final de la Segunda Coalición. Sin embargo, nunca se consideró un tratado duradero: ninguna de las partes estaba satisfecha y ambas incumplieron partes del mismo. Las hostilidades recomenzaron el 18 de mayo de 1803. El objeto del conflicto cambió desde el deseo de restaurar la monarquía francesa a la lucha para acabar con Napoleón Bonaparte.
Bonaparte declaró el Imperio el 28 de mayo de 1804 y fue coronado emperador, por él mismo, en la catedral de Notre-Dame de París el 2 de diciembre de ese mismo año.
La Tercera Coalición
Napoleón planeaba la invasión de las islas británicas y reunió 180 000 soldados en Boulogne. Sin embargo, necesitaba conseguir antes la superioridad naval para llevarla a cabo, o al menos, alejar a la flota británica del canal de la Mancha. Se elaboró un complejo plan para distraer a los británicos, amenazando sus posesiones en las Indias Occidentales, pero este plan falló cuando la flota franco-española al mando del almirante Villeneuve se retiró tras una acción poco decidida de este en la batalla del Cabo Finisterre (1805). Villeneuve se vio bloqueado en Cádiz hasta que la flota combinada salió de nuevo el 19 de octubre con destino a Nápoles. Esta flota fue vencida en la batalla de Trafalgar el 21 de octubre por la armada británica al mando de Horatio Nelson. Napoleón había enviado nueve planes diferentes a Villeneuve, pero este vaciló constantemente, provocando este desastroso resultado.
Tras este contratiempo, Napoleón abandonó (aunque no olvidó) sus planes para invadir las islas británicas y volvió su atención a sus enemigos en el continente. El Ejército francés dejó Boulogne y se trasladó a Austria.
La serie de conflictos navales y coloniales, incluyendo la llamada Acción de 1805, donde tres barcos franceses atacaron a un navío de línea y un carguero británico, fueron la tónica de esos meses, y llevaron a Napoleón a su decisión de abortar los planes de invadir el Reino Unido. Esto era también una clara señal de la nueva naturaleza de la guerra. Los conflictos en el Caribe podían tener un efecto inmediato y directo sobre el conflicto europeo, y batallas libradas a miles de kilómetros influían en el resultado de las otras. Esto era tal vez un signo de que las guerras napoleónicas habían llegado a un punto en el que se habían convertido en una guerra mundial. El único precedente de un conflicto tan amplio y a tal escala fue la guerra de los Siete Años.

Napoleón acepta la rendición del general Mack y del ejército austríaco en Ulm. Pintura de Charles Thévenin. En abril de 1805, el Reino Unido y Rusia firmaron un tratado para expulsar a los franceses de los Países Bajos y Suiza. Austria se unió a la alianza tras la anexión de Génova y la proclamación de Napoleón como rey de Italia. Los austriacos comenzaron la guerra invadiendo Baviera con un ejército de 70 000 hombres bajo el mando de Karl Mack von Leiberich, y el ejército francés salió de Boulogne a fines de julio de 1805 para enfrentarse a ellos. En la batalla de Ulm (25 de septiembre al 20 de octubre), Napoleón trató de vencer al ejército de Mack con una brillante maniobra envolvente, forzando su rendición sin sustanciales pérdidas. Con el ejército principal de Austria al norte de los Alpes vencido (otro ejército bajo el mando del archiduque Carlos de Austria había acosado el ejército de André Masséna en Italia con resultados poco concluyentes), Napoleón ocupó Viena. Lejos de sus líneas de suministro, se enfrentó con un ejército austro-ruso superior al suyo y bajo el mando de Mijaíl Kutúzov, con los emperadores Francisco II, Sacro Emperador Romano Germánico y Alejandro I de Rusia presentes. En lo que suele considerarse su mayor victoria, el 2 de diciembre Napoleón destrozó al ejército combinado austro-ruso en la batalla de Austerlitz en Moravia. Infligió un total de 25 000 bajas a un ejército numéricamente superior, mientras que tuvo menos de 7000 en sus propias filas. Tras Austerlitz, Austria firmó el Tratado de Pressburg, dejando la coalición. Esto le costó a Austria ceder Venecia al Reino de Italia (Napoleónico) y el Tirol a Baviera.
Con la retirada de Austria de la guerra sobrevino un estancamiento. El ejército napoleónico tenía un récord de victorias imbatibles en tierra, pero la fuerza total del ejército ruso aún no había entrado en juego.
La Cuarta Coalición
La Cuarta Coalición (1806-1807) de Prusia, Sajonia y Rusia contra Francia se formó solo unos meses después del colapso de la coalición precedente. En julio de 1806, el Emperador de Francia había creado la Confederación del Rin, ignorando a los minúsculos Estados alemanes del valle del Rin y del interior de Alemania. Muchos de los Estados más pequeños se anexionaron a electorados, ducados y reinos más grandes para hacer del gobierno de la Alemania no prusiana una labor más sencilla. Los mayores Estados eran Sajonia y Baviera, cuyos gobernantes fueron elevados al rango de reyes por Napoleón.
En agosto, el rey de Prusia Federico Guillermo III tomó la decisión de ir a la guerra independientemente de las otras grandes potencias. El curso de los acontecimientos más sensato hubiera sido declarar la guerra el año anterior y unirse a Austria y Rusia. Esto podría haber contenido a Napoleón y prevenido el desastre aliado en la batalla de Austerlitz. Así las cosas, el ejército ruso, aliado de Prusia, se encontraba bastante lejos cuando Guillermo hizo su declaración de guerra. En septiembre, Napoleón lanzó a todas las fuerzas francesas hacia el Rin. Eran alrededor de 160 000 hombres, cifra que aumentó a medida que la campaña se desarrollaba, contra Prusia, y se movieron con tal velocidad que virtualmente aniquilaron al ejército prusiano de unos 250 000 hombres. Prusia tuvo que soportar la muerte de 25 000 de ellos, 150 000 fueron hechos prisioneros y los franceses se apropiaron de unas 4000 piezas de artillería y 100 000 mosquetes, que fueron almacenados en Berlín. El ejército prusiano fue definitivamente vencido por Napoleón en la batalla de Jena y por el mariscal Louis Nicolas Davout en la batalla de Auerstädt (14 de octubre de 1806). Esta última batalla enfrentó a un simple cuerpo del ejército francés que derrotó al grueso del ejército prusiano. En Jena, Napoleón únicamente luchó contra un destacamento.
Napoleón entró en Berlín el día 27 y visitó la tumba de Federico II el Grande, ordenando a sus mariscales quitarse el sombrero y diciendo: «Si él estuviera vivo, nosotros no estaríamos aquí hoy». En total, Napoleón había tardado solamente 19 días desde el comienzo de su ataque contra Prusia hasta el final de la guerra con la caída de Berlín y la destrucción de sus principales ejércitos en Jena y Auerstädt. Como contraste, Prusia había luchado durante tres años en la guerra de la Primera Coalición.
En Berlín, Napoleón promulgó una serie de decretos, que entraron en vigor el 21 de noviembre de 1806, llevando a efecto el Bloqueo Continental, que pretendía eliminar la amenaza británica a través de medidas económicas. Como se explicó al principio de este artículo, el ejército británico era una pequeña amenaza para Francia. El Reino Unido mantenía un ejército regular de solo 220 000 hombres en el momento álgido de las guerras napoleónicas, cuando las fuerzas francesas superaban la cifra de un millón y medio, además de los ejércitos de numerosos aliados y muchos cientos de miles de guardias que podían ser agregados al ejército en caso necesario. La Armada Real británica era problemática en lo concerniente al comercio extracontinental de Francia, pero no podía hacer nada contra el comercio francés continental ni suponía una amenaza para el territorio de Francia. Por otro lado, la población y la capacidad de producción francesas eran abrumadoramente superiores a la británica; sin embargo, el dominio de los mares permitió al Reino Unido consolidar una considerable fuerza económica, que era suficiente para asegurar que Francia nunca podría consolidar la paz por las coaliciones que el Reino Unido levantaba contra ella. Los gobernantes franceses, en cambio, creían que aislar al Reino Unido del continente acabaría con su influencia económica sobre Europa. Esta era la base del llamado Bloqueo Continental, que fue el que se impuso.
La siguiente etapa de la guerra llevó a la expulsión de tropas rusas de Polonia y la creación del nuevo Gran Ducado de Varsovia. Napoleón entonces tomó rumbo norte para enfrentarse a los restos del ejército ruso e intentar capturar la nueva capital prusiana de Königsberg. Tras varios encuentros poco concluyentes durante el invierno de 1806-1807, la sangrienta batalla de Eylau, entre el 7 y el 8 de febrero, en la que Napoleón por momentos estuvo cerca de ser vencido, solo significó un punto muerto. Napoleón se volvió a medir con el ejército ruso en la batalla de Friedland el 14 de junio, logrando la victoria esta vez. Tras esta derrota, Alejandro se vio forzado a firmar la paz con Napoleón en Tilsit, el 7 de julio de 1807.
En el Congreso de Erfurt (1808), Napoleón y el zar Alejandro I acordaron que Rusia debía forzar a Suecia a unirse al Bloqueo Continental, lo cual condujo a la guerra finlandesa y a la división de Suecia por el golfo de Botnia. La parte oriental fue anexionada por Rusia en el Gran Ducado de Finlandia.
La Quinta Coalición
La Quinta Coalición (1809) del Reino Unido y Austria contra Francia se formó mientras España se enfrentaba con Francia en la guerra de la Independencia española.
El alzamiento popular contra la invasión francesa el 2 de mayo de 1808 dio lugar a la guerra de la Independencia española, que finalizó en 1814 con la expulsión del trono de José Bonaparte y la restauración de la monarquía borbónica en la figura de Fernando VII.
De nuevo, el Reino Unido se había quedado solo, lo que se debía en gran parte al hecho de que Gran Bretaña nunca había entrado en un conflicto a gran escala con Francia, al contrario que sus aliados continentales. La actividad militar británica se había reducido a una sucesión de pequeñas victorias en las colonias francesas y otras victorias navales en Copenhague (2 de septiembre de 1807). En tierra, solo se intentó la desastrosa Expedición Walcheren (1809). La lucha se centró entonces en la guerra económica —Bloqueo Continental— contra el bloqueo naval. Ambos lados entraron en combate tratando de reforzar sus bloqueos; los británicos combatieron a los Estados Unidos en la guerra de 1812, y los franceses se enfrentaron en la guerra de Independencia en España (1808-1814). El conflicto en la península ibérica comenzó cuando Portugal continuó comerciando con el Reino Unido a pesar de las restricciones francesas. Cuando tropas españolas vencieron a los franceses en la batalla de Bailén, demostrando que una parte importante del pueblo español no quería mantener su alianza con Francia, las tropas francesas ocuparon gradualmente su territorio hasta entrar en Madrid, lo que propició la intervención británica.

El 3 de mayo en Madrid, óleo de Francisco de Goya, de 1814, que simboliza a los fusilamientos del 3 de mayo de 1808. Austria, previamente aliada de Francia, aprovechó la oportunidad de intentar recuperar su antiguo Imperio alemán que había existido antes de la batalla de Austerlitz. Inicialmente tuvieron éxito contra las débiles fuerzas del mariscal Davout. Napoleón había dejado a Davout con solamente 170 000 soldados para defender la frontera oriental de Francia. Esta misma tarea se había llevado a cabo en los años 1790 por 800 000 soldados, y entonces tenían que defender un frente mucho menor.
Napoleón disfrutó de un fácil éxito en España, retomando Madrid y derrotando a españoles y británicos, expulsando al ejército británico de la Península. El ataque de Austria cogió desprevenido a Napoleón, que estaba envuelto en victoriosas operaciones contra el Reino Unido. Esto hizo que abandonara la península ibérica y no volviera nunca más a ella. En su ausencia, y en ausencia de sus mejores oficiales (Davout permaneció en el este durante la guerra), la situación cambió, especialmente cuando llegó el general inglés sir Arthur Wellesley como comandante de las fuerzas británicas.
Los austriacos se introdujeron en el Gran Ducado de Varsovia, pero fueron vencidos en la batalla de Radzyn, el 19 de abril de 1809. El ejército polaco recuperó el territorio conocido como Galicia tras sus primeros éxitos.
Napoleón asumió el mando en el este y alentó al ejército para contraatacar en Austria. Una serie de batallas relativamente menores aseguraron la masiva batalla de Aspern-Essling, la primera derrota táctica de Napoleón. El error del comandante austriaco, el Archiduque Carlos, al querer proseguir tras su pequeña victoria, permitió a Napoleón preparar un intento de sitiar Viena, cosa que hizo a primeros de julio. Venció a los austriacos en la batalla de Wagram, entre el 5 de julio y el 6 de julio. Durante esta batalla el mariscal Bernadotte fue desposeído de su título y ridiculizado por Napoleón frente a otros oficiales del Estado Mayor. A Bernadotte le ofrecieron entonces la corona de Príncipe de Suecia, que aceptó traicionando así a Napoleón. Posteriormente, Bernadotte participaría activamente en las guerras contra su antiguo emperador.
La guerra de la Quinta Coalición terminó con el Tratado de Schönbrunn, el 14 de octubre de 1809.
En 1810, el Primer Imperio francés alcanzó su máxima extensión. Napoleón se casó con la archiduquesa Marie-Louise, hija del emperador de Austria, con el fin de asegurar una alianza estable con Austria y proporcionar al Emperador un heredero, algo que su primera esposa, Josefina, no había podido darle. Además del Imperio francés, Napoleón controlaba: la Confederación Helvética, la Confederación del Rin, el Gran Ducado de Varsovia, el Reino de Portugal, y el Reino de Italia. Los territorios aliados incluían: el Reino de España (José Bonaparte), el Reino de Westfalia (Jerónimo Bonaparte), el reino de Nápoles (Joachim Murat, cuñado), el Principado de Lucca y Piombino (Félix Bacciocchi, cuñado), y sus antiguos enemigos, Prusia y Austria.
La Sexta Coalición

Mapa de Europa en 1812, en rojo la Sexta Coalición. La Sexta Coalición (1812-1814) consistió en la alianza del Reino Unido, Rusia, España, Prusia, Suecia, Austria y cierto número de estados alemanes contra Francia.
En 1812, Napoleón invadió Rusia para obligar al Emperador Alejandro I de Rusia a permanecer en el Bloqueo Continental y eliminar el peligro inminente de una invasión rusa de Polonia. La Grande Armée, 650 000 hombres (270 000 franceses y muchos soldados de países aliados o súbditos), cruzaron el río Niemen el 23 de junio de 1812. Rusia proclamó la Guerra Patria, mientras Napoleón proclamaba una Segunda Guerra Polaca, pero en contra de las expectativas de los polacos, que suministraron casi 100 000 soldados para la fuerza invasora, Napoleón evitó dar concesión alguna a Polonia, teniendo en mente las posteriores negociaciones con Rusia. El ejército ruso contaba en su frontera occidental con solo un ejército de 250 000 hombres. Por esta razón Rusia mantuvo la táctica de atacar y luego retirarse, para que el ejército francés se internara cada vez más al territorio ruso, y este tuviese el tiempo necesario de engrosar las filas de su ejército que era sustancialmente menor que el ejército francés. Basado en su superioridad numérica, Napoleón esperaba destruir de una sola vez al ejército ruso en la batalla de Borodinó, pero los rusos evitaron el enfrentamiento en grande, de esta manera atacaban y retrocedían, pues el propósito final era que se unieran las tropas de Barclay de Tolly, que peleaban en ese momento contra Napoleón y las tropas de Bagratión, que al comienzo de la invasión napoleónica se encontraban en territorio de Bielorrusia. Si bien el ejército ruso retrocedía cediendo territorio a Napoleón, el ejército francés no encontraba alimentos ni agua para su ejército, esta estrategia rusa desmoralizaba a Napoleón y a los soldados del Gran Ejército.
Otra de las características de la defensa del pueblo ruso, fue que los nobles y los comerciantes, organizaron con dinero propio un ejército de milicianos, integrados por hombres y mujeres campesinas, que en su totalidad llegaron a ser cerca de 300 000 y que contrapesaron la inicial superioridad francesa y que jugaron un papel decisivo en la victoria rusa sobre Napoleón. El 1 de septiembre de 1812, Mijaíl Kutúzov da la orden de abandonar Moscú y no dar batalla a Napoleón, de esta manera el 2 de septiembre el ejército ruso abandona Moscú seguido de todos los habitantes moscovitas. El ejército de Napoleón ingresa ese mismo día a Moscú y solo encuentra una ciudad totalmente abandonada y vacía. Napoleón esperó durante horas la rendición que nunca llegó, y en su lugar comenzó un atroz incendió que duró varios días y destruyó casi toda la ciudad. Napoleón envió a un emisario a Kutúzov para pedir la firma de un tratado de paz con Alejandro I, Kutúzov se negó a hablar del tema y envió de vuelta al emisario.
El 7 de septiembre agobiado por los sucesos, Napoleón ordena abandonar la destruida ciudad de Moscú. Así comenzaba la desastrosa derrota del Gran Ejército. En la batalla de Maloyaroslávets (24 de octubre de 1812), los cosacos por poco apresaron a Napoleón; después de ese hecho, Napoleón cargó en su cuello un saquito con veneno. El 4 de noviembre de 1812, la retirada se convirtió en huida del ejército de Napoleón. Por su parte Napoleón abandona a su ejército y huye en un trineo a París. Del temible ejército de 650 000 soldados armados hasta los dientes que ingresaron en junio a territorio ruso, ya en noviembre apenas llegaba a la triste cifra de 27 000 hombres. La victoria total, en esta ocasión, fue de los rusos.
Al mismo tiempo, en la guerra española, en la batalla de Vitoria (21 de junio de 1813), la ocupación francesa de España se acabó definitivamente por la victoria de sir Arthur Wellesley sobre José Bonaparte, y los franceses se vieron forzados a abandonar España cruzando los Pirineos.
Viendo una oportunidad en esta histórica derrota de Napoleón, Prusia volvió a la guerra, Napoleón creyó que podría crear un nuevo ejército tan grande como el que había enviado a Rusia, y reforzó rápidamente sus fuerzas en el este de 30 000 a 130 000 hombres, que posteriormente llegaron a los 400 000. Napoleón infligió 40 000 bajas en las fuerzas aliadas en la batalla de Lützen (2 de mayo de 1813), y en la batalla de Bautzen (20 de mayo al 21 de mayo).
El armisticio se declaró el 4 de junio y continuó hasta el 13 de agosto, tiempo durante el cual ambas partes trataron de recuperar el cuarto de millón de bajas que aproximadamente tuvieron desde abril. También en este periodo los aliados negociaron para llevar a Austria a un enfrentamiento abierto con Francia. Se formaron dos ejércitos austriacos que tenían alrededor de 800 000 tropas fronterizas en el frente alemán, con una reserva estratégica de 350 000, formada para apoyar las operaciones fronterizas.
Napoleón pudo llevar el grueso de las fuerzas imperiales en la región hasta alrededor de 650 000 hombres, aunque solo 250 000 estaban bajo su mando directo, con otros 120 000 bajo el mando de Nicolas Charles Oudinot y 30 000 bajo el mando de Davout. La Confederación del Rin equipó a Napoleón con el grueso de las fuerzas restantes, siendo Sajonia y Baviera los principales cooperantes. Además, el Reino de Nápoles de Murat en el sur y el Reino de Italia de Eugène de Beauharnais tenían una fuerza combinada total de 100 000 hombres, y entre 150 000 y 200 000 tropas procedentes de España habían sido forzadas a retirarse por las fuerzas españolas y británicas que alcanzaban un número de alrededor de 150 000. Por lo tanto, 900 000 soldados franceses en total se opusieron en todos los frentes de batalla a alrededor de un millón de efectivos aliados (sin incluir las reservas estratégicas que se estaban formando en Alemania). Las apariencias, sin embargo, engañaban un poco ya que muchos de los soldados alemanes que luchaban en el bando francés no eran nada fiables, y siempre estaban dispuestos a desertar al bando aliado. Es razonable entonces decir que Napoleón no podía contar con más de 450 000 hombres en Alemania, lo cual significaba que a pesar de todos sus intentos y propósitos, era superado en una relación de dos sobre uno.
Tras el fin del armisticio, Napoleón parecía haber recuperado finalmente la iniciativa en Dresde, donde venció a un ejército aliado numéricamente superior, y le infligió enormes pérdidas, mientras los franceses habían sufrido relativamente pocas. Sin embargo, los fallos de sus mariscales y una falta de seguridad en el resto de la ofensiva por su parte les costó la ventaja parcial que esta significativa victoria les pudo haber asegurado.
En la batalla de Leipzig en Sajonia (16 de octubre al 19 de octubre de 1813), también llamada «batalla de las Naciones», 191 000 franceses lucharon contra más de 450 000 aliados, y los franceses fueron derrotados y forzados a retirarse a Francia. Napoleón luchó en una serie de batallas, incluyendo la batalla de Arcis-sur-Aube, en Francia, pero poco a poco fue forzado a retroceder frente la superioridad de sus oponentes.

El ejército ruso entra en París (30 de marzo de 1814) Durante estos días tuvo lugar la Campaña de los Seis Días, en la cual ganó múltiples batallas contra las tropas enemigas que avanzaban hacia París, pero nunca consiguió conducir al campo de batalla a más de 70 000 hombres durante toda la campaña, frente a más de medio millón de tropas aliadas. En el Tratado de Chaumont, de 9 de marzo, los aliados acordaron mantener la Coalición hasta la derrota definitiva de Napoleón.
Los aliados entraron en París el 30 de marzo de 1814. Napoleón estaba decidido a luchar, incapaz de afrontar su caída del poder. Durante la campaña había calculado unos refuerzos de 900 000 reclutas frescos, pero solo pudo movilizar una fracción de esa cifra, y los esquemas progresivamente más irreales de Napoleón para la victoria dejaron paso a una realidad sin esperanzas. Napoleón abdicó el 13 de abril merced al tratado de Fontainebleau de 1814 y se inicia el 1 de octubre el Congreso de Viena.
Napoleón fue exiliado a la isla de Elba, y se restauró la dinastía borbónica en Francia bajo Luis XVIII.
La Séptima Coalición
La Séptima Coalición (1815) unió a Reino Unido, Rusia, Prusia, Suecia, Austria, los Países Bajos y cierto número de estados alemanes contra Francia.
El periodo conocido como los Cien Días comenzó cuando Napoleón abandonó Elba y desembarcó en Cannes, el 1 de marzo de 1815. A medida que se trasladaba hacia París, fue recabando apoyos por donde pasaba, y finalmente derrocó al recién restaurado Luis XVIII sin haber disparado un solo tiro, siendo llevado en hombros hasta el palacio de las Tullerías por la multitud enardecida. Los aliados prepararon de inmediato sus ejércitos para enfrentarse a él de nuevo. Napoleón alistó a 280 000 hombres, divididos en muchos ejércitos. Antes de su llegada había un ejército de 90 000 hombres, y consiguió reunir a más de un cuarto de millón, veteranos de pasadas campañas, y promulgó un decreto para movilizar alrededor de 2,5 millones de hombres en el ejército francés.
Esto fue lo que dispuso frente a un ejército aliado inicial de alrededor de 700 000 soldados, aunque los planes de campaña aliados tenían previsto el refuerzo de un millón de efectivos en las tropas fronterizas, apoyadas por unos 200 000 soldados de guarnición, logística y personal auxiliar. Se pretendía que esta fuerza sobrepasara abrumadoramente al numéricamente inferior ejército imperial francés, el cual nunca llegó a aproximarse ni de lejos al número de efectivos de 2,5 millones pretendido por Napoleón.

Mapa de la campaña de Waterloo Napoleón condujo a unos 124 000 hombres del ejército al norte en una maniobra preventiva para atacar a los aliados en Bélgica. Su intención era atacar a los ejércitos aliados antes de que llegaran a unirse, con la esperanza de echar a los británicos al mar y echar a los prusianos de la guerra. Su marcha a la frontera tuvo el efecto sorpresa que había esperado. Forzó a los prusianos a luchar en la batalla de Ligny el 16 de junio, derrotándolos y haciéndoles retroceder en una desordenada desbandada. Ese mismo día, el ala izquierda del ejército, bajo el mando del mariscal Michel Ney, detuvo con éxito a todas las fuerzas que Wellington enviaba en ayuda del comandante prusiano Blücher, con una acción de bloqueo en la batalla de Quatre Bras. Sin embargo, Ney no pudo despejar los cruces, y Wellington reforzó su posición. Con los prusianos en retirada, Wellington se vio forzado a retirarse también. Se reagrupó en una posición que había reconocido previamente en una ladera del monte Saint Jean, a pocas millas al sur de la villa de Waterloo, en Bélgica. Napoleón llevó sus reservas al norte, y reunió a sus fuerzas con las de Ney para perseguir al ejército de Wellington, pero no sin antes ordenar al mariscal Grouchy que se desviara al ala derecha y detuviera la reorganización del ejército prusiano. Grouchy falló en este empeño, porque aunque venció a la retaguardia prusiana bajo el mando del teniente general von Thielmann en la batalla de Wavre (del 18 al 19 de junio), el resto del ejército prusiano «marchó bajo el sonido de los cañones» en Waterloo.
El principio de la batalla de Waterloo, en la mañana del 18 de junio de 1815, se retrasó durante muchas horas, ya que Napoleón estaba esperando que el suelo se secara tras la lluvia de la noche anterior. A últimas horas de la tarde, el ejército francés no había podido expulsar a las tropas de Wellington de la ladera escarpada donde estaban. Cuando llegaron los prusianos y atacaron el flanco derecho francés en número cada vez mayor, la estrategia de Napoleón de mantener a los aliados divididos había fallado, y su ejército se encontró en una confusa retirada, empujado por un avance combinado de los aliados.
Grouchy se redimió en parte al organizar con éxito una retirada en orden hacia París, donde el mariscal Davout tenía 117 000 hombres preparados para hacer retroceder a los 116 000 hombres de Blücher y Wellington. Esto hubiera sido militarmente posible, pero fue la política finalmente la que precipitó la caída del Emperador.
Al llegar a París, tres días después de Waterloo, Napoleón todavía se aferraba a la esperanza de la resistencia nacional, pero los cargos políticos, y el público en general, le había retirado su apoyo. Napoleón fue forzado a abdicar de nuevo el 22 de junio de 1815. Los aliados le exiliaron entonces a la remota isla Santa Helena, en el Atlántico Sur.
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