domingo, 4 de octubre de 2026

EPÓNIMOS

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Iván Pávlov
Información personal
Nombre de nacimientoIván Petróvich Pávlov
Nacimiento14 de septiembrejul./ 26 de septiembre de 1849greg.
Riazán, Imperio ruso
Fallecimiento27 de febrero de 1936 (86 años)
Leningrado, Unión Soviética
Causa de muerteNeumonía Ver y modificar los datos en Wikidata
SepulturaJuez Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadRusa y soviética
ReligiónCristianismo ortodoxo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
CónyugeSara Pavlov (desde 1881) Ver y modificar los datos en Wikidata
HijosVera Pávlova
Vladímir Pávlov
Mírchik Pávlov
Vsévolod Pávlov
Víktor Pávlov
Educación
Educacióncandidato de ciencias Ver y modificar los datos en Wikidata
Educado enUniversidad Estatal de San Petersburgo
Supervisor doctoralElias von Cyon, Sergey Botkin y Carl Ludwig Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Áreafisiología
Conocido porformular la ley del reflejo condicional
Empleador
Miembro de
DistincionesPremio Nobel en 1904

Iván Petróvich Pávlov (del ruso: Ива́н Петро́вич Па́вловⓘ [Iván Petróvich Pávlov]; Riazán, 14 de septiembrejul./ 26 de septiembre de 1849greg.-Leningrado, 27 de febrero de 1936)[1] fue un neurólogo y fisiólogo ruso, célebre por haber formulado el condicionamiento clásico (también llamado perro de Pávlov o perro pavloviano).

Fue laureado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1904 «en reconocimiento de su trabajo en la fisiología de la digestión, a través del cual el conocimiento sobre aspectos vitales de su funcionamiento han sido transformados y ampliados».[2]

Biografía

Pavlov nació en Riazán, Imperio ruso, el 26 de septiembre de 1849, el primero de diez hijos.[3] Su padre, Peter Dmitrievich Pavlov (1823-1899), era un sacerdote de la Iglesia ortodoxa de Rusia.[4] Su madre, Varvara Ivanovna Uspenskaya (1826-1890),[2] era ama de casa.

De niño, Pavlov participaba voluntariamente en las tareas domésticas, como lavar los platos y cuidar de sus hermanos. Le encantaba la jardinería, montar en bicicleta, remar, nadar y jugar al gorodki; dedicaba sus vacaciones de verano a estas actividades.[5] Aunque ya sabía leer a los siete años, Pavlov no comenzó la educación formal hasta los 11 años, debido a las graves lesiones que sufrió al caer de un muro alto sobre un pavimento de piedra.[3][6]

Desde su infancia, Pavlov demostró curiosidad intelectual, junto con lo que él llamaba "el instinto de investigación".[7] Comenzó a estudiar teología, pero la dejó para empezar ciencias naturales en la Universidad de San Petersburgo,[8] en donde Vladímir Béjterev fue su principal maestro. En su cuarto año, su primer proyecto de investigación sobre la fisiología de los nervios del páncreas[9] le valió un prestigioso premio universitario. Impulsado por su interés en la fisiología, Pavlov decidió continuar sus estudios y se dirigió a la Academia Imperial de Cirugía Médica. Mientras estaba en la academia, Pavlov se convirtió en asistente de su antiguo profesor, Elias von Cyon.[10] Dejó el departamento cuando de Cyon fue reemplazado por otro instructor. Después de un tiempo, Pavlov obtuvo un puesto como asistente de laboratorio de Konstantin Ustimovich en el departamento de fisiología del Instituto Veterinario.[11] Durante dos años, Pavlov investigó el sistema circulatorio para su tesis médica.[3] En 1878, el profesor Serguéi Botkin, médico clínico, lo invitó a trabajar en el laboratorio de fisiología como jefe de la clínica. En 1879, se graduó de la Academia Médica Militar con una medalla de oro por su trabajo de investigación. Tras un concurso, Pavlov obtuvo una beca en la academia para realizar estudios de posgrado.[12]

Trayectoria

Tras terminar el doctorado en 1883, amplió sus estudios en Alemania, donde se especializó en fisiología intestinal y en el funcionamiento del sistema circulatorio, bajo la dirección de Carl Ludwig y R. Heidenheim.[13][14]

En 1890, obtuvo la plaza de profesor de Farmacología en la Academia Médica Imperial cargo que ocupó durante cinco años.[15] En 1891, fue nombrado director del Departamento de Fisiología del Instituto de Medicina Experimental de San Petersburgo.[16]

En la siguiente década centró su trabajo en la investigación del aparato digestivo y el estudio de los jugos gástricos, dedicó más de 10 años a aprender a hacer orificios en el tracto intestinal. Era una operación muy complicada, ya que el jugo gástrico al salir del intestino corroía los tejidos de este y los de la pared abdominal. La técnica de Pávlov se basaba en introducir un tubo metálico por una pequeña incisura. Era imprescindible una sutura habilidosa de la piel y de la membrana mucosa y cerrar la salida de la cánula con un tapón. De esta manera pudo obtener jugo gástrico de cualquier parte del tracto intestinal, desde las glándulas salivales hasta el intestino grueso,[17] trabajos por los que ganó el premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1904, convirtiéndose así en el primer ruso que recibió esta distinción, Los resultados de las investigaciones de Pávlov fueron publicadas en 1897 en el libro The Work of the Digestive Glands.[18]

Pávlov es conocido sobre todo por formular la ley del reflejo condicional que, por un error en la traducción de su obra al idioma inglés, fue llamada «reflejo condicionado», la cual desarrolló a partir de 1901 con su asistente Iván Filíppovich Tolochínov, al tiempo que en EE. UU. Edwin Burket Twitmyer realizaba observaciones similares. Pávlov observó que la salivación de los perros que utilizaban en sus experimentos se producía ante la presencia de comida o de los propios experimentadores, y luego determinó que podía ser resultado de una actividad psicológica, a la que llamó «reflejo condicional». Esta diferencia entre «condicionado» y «condicional» es importante, pues el término «condicionado» se refiere a un estado, mientras que el término «condicional» se refiere a una relación, que es precisamente el objeto de su investigación.

Realizó el conocido experimento consistente en hacer sonar un metrónomo (a 100 golpes por minuto, aunque popularmente se cree que empleó una campana) justo antes de dar alimento en polvo a un perro, llegando a la conclusión de que, cuando el perro tenía hambre, comenzaba a salivar nada más al oír el sonido del metrónomo (aparato que en ocasiones usan los músicos para marcar el ritmo). Tolochinov, que llamó al fenómeno «reflejo a distancia», comunicó los primeros resultados en el Congreso de Ciencias Naturales en Helsinki en 1903.[19] Posteriormente ese mismo año, Pávlov realizó una exposición detallada de los resultados en el 14.º Congreso Médico Internacional en Madrid, donde leyó su trabajo bajo el título The Experimental Psychology and Psychopathology of Animals.[2]

La guerra civil rusa y la llegada de los bolcheviques no influyeron en sus investigaciones. A pesar de no sentir simpatía por el nuevo régimen, no sufrió represalias por parte de los comunistas. Después de la Revolución de Octubre fue nombrado director de los laboratorios de fisiología en el Instituto de Medicina Experimental de la Academia de Ciencias de la URSS.[20][21]

En la década de 1930, volvió a destacarse al anunciar el principio según el cual la función del lenguaje humano es resultado de una cadena de reflejos condicionados que contendrían palabras.

La fundación del conductismo como tal ha sido criticada por algunos filósofos y psicólogos al considerarla una escuela de la Psicología que se centra en la interacción entre el comportamiento y el ambiente, y cómo se puede aprender.[22]

En agosto de 1935, la Unión Soviética celebró el Congreso Mundial de Fisiología en Moscú y Leningrado con la asistencia de más de 900 científicos del mundo. Fue nombrado el fisiólogo más importante del mundo. Clausuró las jornadas con un emotivo discurso: «Mi vida entera se compone de experimentos, nuestro gobierno también experimenta, solo que a más alto nivel».

Muerte y entierro

Consciente hasta sus últimos momentos, Pavlov pidió a uno de sus estudiantes que se sentara junto a su cama y registrara las circunstancias de su muerte. Quería crear evidencia única de las experiencias subjetivas de esta fase terminal de la vida.[23] Pavlov falleció el 27 de febrero de 1936 de neumonía doble a la edad de 86 años.[24][25] Recibió un gran funeral, y su estudio y laboratorio se conservaron como museo en su honor.[7] Su tumba se encuentra en la sección Literatorskie mostki (pasarelas de los escritores) del cementerio de Volkovo en San Petersburgo.

Estudios de Pávlov

El primer hogar de Pávlov en Riazán (2012).

Las observaciones originales de Pávlov eran simples. Si se ponen alimentos o ciertos ácidos diluidos en el hocico de un perro hambriento, este empieza a segregar un flujo de saliva procedente de determinadas glándulas. Este es el reflejo de salivación, pero eso no es todo. Pávlov observó que el animal también salivaba cuando la comida todavía no había llegado al hocico: la comida simplemente vista u olida provocaba una respuesta semejante. Además, el perro salivaba ante la mera presencia de la persona que por lo general le acercaba la comida o cualquier otro estímulo que sistemáticamente la anunciara. Esto llevó a Pávlov a desarrollar un método experimental para estudiar la adquisición de nuevas conexiones de estímulo-respuesta. Indudablemente, las que había observado en sus perros no podían ser innatas o connaturales de esta clase de animal, por lo que concluyó que debían ser aprendidas (en sus términos, condicionales). El primer paso, cuando se realiza este experimento, es familiarizar al perro con la situación experimental que va a vivir, hasta que no dé muestras de alteración, sobre todo cuando se le coloca el arnés y se lo deja solo en una sala aislada. Se practica una pequeña abertura o fisura en la quijada del perro, junto al conducto de una de las glándulas salivares. Luego, se le coloca un tubito (cánula) de cristal para que salga por él la saliva en el momento en que se activa la glándula salivar. La saliva va a parar a un recipiente de cristal con marcas de graduación, para facilitar su cuantificación.

Uno de sus textos fundamentales, Reflejos condicionados, se publicó en español en 1929 (Javier Morata, Madrid) con prólogo de Gregorio Marañón y unas palabras del propio autor para la edición española. En 1997 apareció una nueva edición de este texto (Editorial Morata, Madrid).

Estímulo-respuesta

Uno de los perros de Pávlov, en el Museo Pávlov (Riazán), 2005.

La magnitud de las respuestas a los diferentes estímulos puede medirse por el volumen total o el número de gotas segregadas en una determinada unidad de tiempo. Desde la habitación contigua, y a través de un cristal, el experimentador puede observar el comportamiento del perro, aplicando los estímulos y valorando las respuestas. Antes de empezar el experimento, Pávlov midió las reacciones de salivación a la comida en el hocico, que fue considerable, mientras que salivó muy poco sometido al estímulo del sonido. A continuación, inició las pruebas de condicionamiento. Hizo sonar el metrónomo (estímulo neutral), e inmediatamente después presentó comida al animal (estímulo incondicional), con un intervalo muy breve. Repitió la relación entre este par de estímulos muchas veces durante varias semanas, siempre cuando el perro estaba hambriento. Después, transcurridos varios días, hizo sonar solamente el metrónomo y la respuesta salival apareció al oírse el sonido, a pesar de que no se presentó la comida.

Se había establecido una relación condicional entre la respuesta de salivar y el sonido que originalmente no provocaba la salivación. Se dice entonces que la salivación del perro ante la comida es una respuesta incondicional; la salivación tras oír la campana es una respuesta condicional que depende de la relación que en la historia del sujeto ha existido entre el sonido y la comida. El estímulo del sonido del metrónomo que originalmente era neutro funciona ahora como un estímulo condicional. Este estímulo condicional (sonido), funciona para el sujeto con esa historia como una señal que avisa que el estímulo incondicional (comida), está a punto de aparecer.

Finalmente, se llamó refuerzo al fortalecimiento de la asociación entre un estímulo incondicional con el condicional. El reforzamiento es un acontecimiento que incrementa la probabilidad de que ocurra una determinada respuesta ante ciertos estímulos. La definición de condicionamiento clásico o respondiente es la formación (o reforzamiento) de una asociación entre un estímulo originalmente neutro y una respuesta (por lo general un reflejo o una secreción glandular, como en el caso de la salivación).[26] Los principios del condicionamiento respondiente se utilizan, entre otros, para la adquisición de hábitos como el control de esfínteres. Los estímulos pueden clasificarse en sensoriales, propioceptivos y verbal.

EPÓNIMO :

Perro pavloviano
Iván Petróvich Pávlov

El condicionamiento clásico, también llamado condicionamiento pavloviano, condicionamiento respondiente, modelo estímulo-respuesta o aprendizaje por asociaciones (E-E), es un tipo de aprendizaje asociativo que fue demostrado por primera vez por Iván Pávlov. Este autor ideó unos experimentos con perros que son la base del condicionamiento clásico. Se dio cuenta de que al ponerle la comida al perro, este salivaba. Cada vez que le pusiera la comida, Pávlov hacía sonar una campana, de modo que, cuando el perro la escuchaba, asociaba ese sonido con la comida y salivaba. Así, el perro estaba dando una respuesta (en este caso, la salivación) a un estímulo (la campana). La próxima vez que escuchara la campana, independientemente de si iba unida a la comida, empezaría a salivar.

La forma más simple de condicionamiento clásico recuerda lo que Aristóteles llamaría la ley de contigüidad. En esencia, el filósofo dijo «Cuando dos cosas suelen ocurrir juntas, la aparición de una traerá la otra a la mente». A pesar de que la ley de la contigüidad es uno de los axiomas primordiales de la teoría del condicionamiento clásico, la explicación al fenómeno dada por estos teóricos difiere radicalmente de la expuesta por Aristóteles, ya que ponen especial énfasis en no hacer alusión alguna a conceptos como «mente». Esto es, todos aquellos conceptos no medibles, cuantificables y directamente observables. Además, resulta más preciso afirmar que más que la mera contigüidad temporal, es la relación de dependencia entre la presentación entre el primero y el segundo estímulo lo que dispone las condiciones en las que ocurre el condicionamiento. El interés inicial de Pavlov era estudiar la fisiología digestiva, lo cual hizo en perros y le valió un Premio Nobel en 1904. En el proceso, diseñó el esquema del condicionamiento clásico a partir de sus observaciones:

En -------> Rn

EI -------> RI

Ambas líneas del esquema muestran relaciones no condicionales o no aprendidas. La primera representa la relación entre un estímulo, que aunque evoca la respuesta típica de la especie ante él (por ejemplo orientarse hacia la fuente de un sonido), podemos considerar como neutral respecto a la respuesta que estamos intentando condicionar (por ejemplo la salivación). La segunda línea representa la relación natural, no aprendida o incondicionada entre otro estímulo (EI = Estímulo incondicionado o natural) y la respuesta a este (RI = Respuesta incondicionada o natural). Los perros salivan (RI) naturalmente ante la presencia de comida (EI).

EC -------> RC

EI -------> RI

Sin embargo, en virtud de la relación de dependencia que se establece entre la presentación de ambos estímulos, de manera que uno funcione consistentemente como condición de la presencia de otro, es posible que otro estímulo pase a evocar también la RI, aunque antes no lo hiciera. Por ejemplo, la presencia del sonido de una campana unos segundos antes de la presentación de la comida: después de algunos pocos ensayos, el ruido de la campana evocaría confiablemente y por sí solo la respuesta de salivación, además de seguir evocando la respuesta de orientación ante el sonido. La campana funciona ahora como un estímulo condicionado que produce una respuesta condicionada. La prueba de que el condicionamiento se ha llevado a cabo consiste en presentar sólo el estímulo condicionado (EC), sin el estímulo incondicionado (EI), observando que la respuesta condicionada (RC) se produce de manera consistente, siempre y cuando se siga presentando, aunque sea de manera ocasional, la presentación del estímulo incondicionado enseguida del estímulo condicionado.

EC -------> RC

El original y más célebre ejemplo de condicionamiento clásico involucraba el condicionamiento salivario de los perros de Pavlov. Durante sus investigaciones sobre la fisiología de la digestión en los perros, Pavlov notó que, en vez de simplemente salivar al presentarle una ración de carne en polvo (una respuesta innata al alimento que el llamaba la respuesta incondicionada), los perros comenzaban a salivar en presencia del técnico de laboratorio que normalmente los alimentaba. Pavlov llamó a estas secreciones psíquicas. De esta observación, predijo que, si un estímulo particular estaba presente cuando al perro se le proporcionara su ración de alimento, entonces este estímulo se asociaría al alimento y provocaría salivación por sí mismo. En su experimento inicial, Pavlov utilizó un metrónomo (a 100 golpes por minuto, aunque popularmente se cree que utilizó una campana) para llamar a los perros a comer, y, después de varias repeticiones, los perros comenzaron a salivar en respuesta al metrónomo (aparato que utilizan los músicos para marcar el ritmo).

Fenómenos asociados

La persistencia del reflejo condicionado depende de la presentación concurrente de sus elementos. Si se deja de presentar el EI después del EC, finalmente la RC desaparece, fenómeno que se conoce como extinción. Después de que se ha completado este proceso, la respuesta condicionada podría reaparecer sin que se vuelvan a presentar los elementos conjuntamente, lo que se conoce como recuperación espontánea. Finalmente la respuesta condicionada ya no se presenta ante el estímulo condicionado, de manera que respecto a este vuelve a funcionar como un estímulo neutro (EN).

EC -------> No RC

Es decir:

En -------> Rn

Las propiedades formales de los estímulos pueden desempeñar un papel importante en el proceso de condicionamiento clásico. La RC puede aparecer en presencia de estímulos que no fueron originalmente EC, pero que comparten algunas características con ellos. Por ejemplo, si el EC es un sonido de campana, la RC podría aparecer también ante un timbre, el tic-tac de un reloj u otros ruidos, lo cual se conoce como generalización de estímulos. Al fenómeno opuesto, por el cual la respuesta condicional se va produciendo ante estímulos de características cada vez más específicas se le conoce como discriminación de estímulos. Un experimento clásico de este fenómeno describe cómo unas palomas eran entrenadas para responder ante la exposición a una frecuencia determinada de sonido, siendo capaces de omitir la respuesta ante variaciones mínimas en esta frecuencia.

Un EC puede en ocasiones funcionar como un EI en un proceso de condicionamiento, de modo que un nuevo estímulo neutro puede funcionar como EC (EC2) asociándose con un primer EC (EC1):

EI ----------> fI
|
EC1 ---------> fC
|
EC2 ---------> fC

Este fenómeno se conoce como condicionamiento de segundo orden. Aparentemente se han documentado casos de condicionamientos hasta de tercer orden, pero son muy difíciles de lograr y mantener.

Evidencia empírica en humanos

Los estudios de condicionamiento clásico en seres humanos han desatado una gran controversia en lo relativo a hasta qué punto son generalizables a los seres humanos las conclusiones obtenidas en los experimentos realizados con otros animales. John B. Watson y Rosalie Rayner demostraron que el proceso de condicionamiento pavloviano podía usarse en humanos y que probablemente constituía una fuente importante de nuestra experiencia, en lo que ha sido llamado el experimento del pequeño Albert. En tiempos más recientes se han identificado procesos de condicionamiento clásico en humanos como:

  • Condicionamiento aversivo al sabor.
  • Náusea condicional (en quimioterapia, por ejemplo).
  • Condicionamiento de parpadeo o palpebral.
  • Condicionamiento de reflejo rotuliano.
  • Fobias.

Condicionamiento clásico inhibitorio

Se aprende a retener o inhibir la respuesta condicionada. Un estímulo inhibitorio (estímulo condicionado) señala la ausencia del estímulo incondicionado, por lo que se inhibe la respuesta condicionada.[1]

Condicionamiento de Segundo Orden

Es una forma de adquisición que consiste en que un nuevo estímulo neutro puede convertirse en un estímulo condicionado, si se asocia a un estímulo condicionado.

Por ejemplo, en el condicionamiento de la salivación de Pavlov, si se asocia una luz al sonido, con el tiempo la luz también por sí misma podrá desencadenar la respuesta de salivación, aunque con menor intensidad.

Es un condicionamiento que se produce en la adquisición de fobias. Por ejemplo si algo nos asusta mucho, por un condicionamiento anterior (avión, perro, incidente…), un sonido, un aroma o una visión que se asocie a esa situación provocará inquietud y temor, aunque no tan intenso.

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