Para el municipio griego, véase Nestorio (Kastoriá).
| Nestorio | ||
|---|---|---|
Arzobispo de Constantinopla | ||
| 428-431 | ||
| Predecesor | Sisinio I | |
| Sucesor | Maximiano | |
| Otros títulos | Hereje contra el dogma de Teotókos, Fundador del Nestorianismo | |
| Iglesia | Nestoriana | |
| Información personal | ||
| Nombre | Nestorio | |
| Nacimiento | c. 381, c. 386 y años 380juliano Kahramanmaraş (Turquía) | |
| Fallecimiento | c. 451 Alto Egipto (Egipto) | |
Nestorio, en griego Νεστόριος (c. 386-c. 451),[1] líder cristiano sirio del siglo V. Nació en Germanicia, Siria (hoy Kahramanmaraş en Turquía).[2] Fue arzobispo de Constantinopla y fue acusado de profesar la doctrina que lleva su nombre (nestorianismo), consistente en una separación total entre la divinidad y la humanidad de Cristo. Ponía en duda la denominación de Madre de Dios (Teotókos) para María, la cual no podía ser madre de un Dios, sino de la naturaleza humana de Cristo. Tal doctrina fue declarada herética por el Concilio de Éfeso, que depuso a Nestorio del patriarcado en 431. Murió en los desiertos de Libia entre 440 y 451.
Al recaer sobre él la acusación de herejía, sus obras fueron destruidas. Se trataba de una producción numerosa sobre todo de sermones, cartas y algunos tratados dedicados a temas dogmáticos en disputa. Se conserva su obra Bazar de Heráclides de Damasco, donde critica la postura de Cirilo de Alejandría y, por tanto, las decisiones del Concilio de Éfeso. Se le atribuyeron también los Doce contra-anatematismos, que serían una respuesta a los Anatematismos de Cirilo, pero tal atribución es espuria.
Sus seguidores, los denominados nestorianos, difundieron su doctrina por Asia, llegando a crear una importante iglesia que se extendió desde la India hasta Siberia. Actualmente, quedan congregaciones de esta iglesia en Irak (Iglesia asiria del Oriente), Irán, India, China, Estados Unidos y otros lugares donde han migrado comunidades de los países citados.
Controversia sobre el lenguaje
Durante su obispado, un sacerdote antioqueno en Bizancio comenzó a predicar contra el título de Theotokos (Madre de Dios). El sacerdote anónimo sostuvo que llamar a la Virgen Theotokos no era del todo exacto y daba la impresión de que la Virgen María había dado a luz a la divinidad de Cristo. La capital mariana reaccionó con fuerza y Nestorio se vio obligado a intervenir. El patriarca afirmó que sería más exacto decir que la Santísima Virgen María era Cristotokos (La Madre de Cristo), ya que ella dio a luz a la humanidad perfecta de Cristo. Sin embargo, la ruptura con la tradición cristiana era evidente y su posición era impopular en Bizancio. De hecho, la denominación de Madre de Dios se aplicó a la Virgen mucho antes de la cristianización del imperio y fue acogida por al menos la mayoría de los cristianos de la época. Sin embargo, la controversia de llamar a la Virgen Madre de Cristo o Madre de Dios se trataba más de cómo los cristianos podían hablar ortodoxamente de la unidad de Cristo como verdadero Dios y verdadero hombre. Nestorio quiso evitar decir que la Divinidad sufrió o mostró debilidad, ya que es impasible, mientras que su oponente San Cirilo de Alejandría sostenía que el Verbo de Dios sí sufrió y murió en la carne, enfatizando la unidad de su persona..[3]
Teología
Las creencias de Nestorio fueron falsificadas y exageradas incluso durante su vida. Se alegó que Nestorio fue un adopcionista como el condenado Pablo de Samósata, y que odió el título de Teotokos (que se traduce a portadora de Dios o madre de Dios) ambas siendo acusaciones falsas basadas en polémicas tempranas principalmente por parte del abad Casiano de Marseilles.[4] La idea de que había dos Hijos de Dios, uno por naturaleza y otro por asociación, comúnmente atribuida a Nestorio, le pareció absurdo por no concordar con la divina escritura, y escribió vehementemente contra la enseñanza de dos Hijos.[5] La gran parte de la información acerca de Nestorio llega hasta nuestros días de fuentes hostiles que describen engañosamente sus doctrinas.[6] Las verdaderas posturas de Nestorio, al menos las que sostenía hacia el final de su vida, fueron reveladas por el descubrimiento de su única obra restante; el bazar de Heraclides. Aunque sus cartas a Cirilo de Alejandría, escritas antes de los concilios de Éfeso, también han sobrevivido.
Nestorio fue Obispo de Constantinopla y acogió las doctrinas de los concilios de Nicea y de Constantinopla. Creyó en la eternidad del Verbo de Dios y en su igualdad con el Padre, y perseguía a los seguidores de Apolinar y a los arrianos presentes en la capital. Sus obras se empaparon de citas de las escrituras, especialmente de pasajes del evangelio según San Juan, que informaban su teología de la Trinidad.[7] Su celo por defender la ortodoxia frente a los Arrianos y Apolinarianos le llevaron a hacer varios tratados sobre la Cristología. Nestorio afirmó que Cristo tenía dos naturalezas, la naturaleza divina del Verbo de Dios, y una naturaleza verdaderamente humana, conjuntas en la persona del Mesías. Le fue muy importante preservar la dignidad del eterno y divino Verbo, pero también recalcó que Cristo tuvo todas las facultades humanas, incluidas el alma y la mente humanas (a diferencia de la doctrina de Apolinario). Su modo de describir la unión del Verbo con "su templo", la plena humanidad de Jesús, daba la impresión de que habló de dos personas en Cristo, lo cual lo metió en problemas con sus Obispos compañeros[8] Aunque las críticas más sofisticadas de su doctrina se trataron de las implicaciones lógicas de poder separar la divinidad de la humanidad de modo tan estricto y cómo Cristo podría ser una sola persona a la luz de tal división.
Nestorio no fue el primero en asignar ciertas acciones a la divinidad o la humanidad del Mesías. San Gregorio de Nisa y San Hilario de Poitiers enseñaron cosas similares en ocasiones, con el último diciendo que la muerte se atribuye al hombre y la vivificación al Dios.[9] Nestorio continuó esta tradición y siguió la trayectoria del pensamiento y sus implicaciones. Enseñó que el Verbo de Dios es el (único) Hijo divino, que asumió la carne sin cambiar su "ousia" (esencia).[5] Hay varias citas de Nestorio que acentúan su creencia en la unidad de la persona de Cristo con sus dos naturalezas.
Llamo a Cristo: "Dios perfecto y hombre perfecto", no naturalezas que se confunden, sino que están unidas.[10]
El Verbo de Dios no estaba separado de la naturaleza del Templo.[10]
Nuestro Señor el Cristo es Dios y hombre.[10]
La unidad de las naturalezas no se divide; es la ousia de las naturalezas unidas que se separa.[11]
Nestorio enfatizó que el Verbo de Dios es inmutable e invariable, y, por ende, negó que el Verbo sufriera o mostrara debilidad.[12] Entendió que el Verbo tomó la verdadera humanidad de Jesús como su templo, vistiéndose en ella, pero permaneciendo distinto. Sin embargo, no soportó la idea de que el Verbo pudiera sufrir y requerir sustento, ya que Él es omnipotente y de la misma naturaleza del Padre.[13] Ese deseo de mantener dividida las dos naturalezas y evitar decir que el Verbo de Dios padeció tendría consecuencias en cuanto a la soteriología. Pues, si únicamente sufrió y murió la naturaleza humana, entonces, ¿cómo paga el sacrificio de un solo ser humano por los pecados del mundo o vence a la muerte? Fue esta cuestión, irresoluble, según los participantes del concilio de Éfeso, la que resultó ser el talón de Aquiles de la teología nestoriana.
La escuela de Antioquía
Nestorio perteneció a la escuela de Antioquía, un esquema interpretativo que se centró en el "sentido literal" de la Biblia. Los teólogos de la escuela defendieron la auténtica humanidad de Jesucristo frente a las pretensiones de los apolinaristas y la verdadera divinidad de la Palabra de Dios frente a los arrianos.[14] Entre ellos, había una tendencia marcada de separar la humanidad de Jesús de su divinidad, para proteger la dignidad del Verbo de Dios. Por lo tanto, afirmaron que en la única persona de Cristo existió la plena humanidad de Jesús y la verdadera deidad del Verbo de Dios. Así, podían decir que Jesús experimentaba las necesidades de un hombre, como se cuenta en los evangelios, y, al mismo tiempo, conservar las testificaciones de la omnipotencia del Verbo de Dios, relatadas en las mismas fuentes (Juan 19:28, Mateo 26:38, Hebreos 1:3, 1 Corintios 1:24, Juan 14:6, 21:17, 1:1-5, Tito 2:13, Romanos 9:5).
La Iglesia del Oriente
La teología de Nestorio, y de toda la escuela antioqueña a la que pertenecía, sobrevivía por un tiempo en la ciudad de Edesa bajo el obispo Ibas, gran admirador de los antioquenos. A medianos del siglo V, la Iglesia del Oriente, que tuvo muchos líderes alumnos de Ibas, adoptaron oficialmente la teología diofisísta que profesan hasta el día de hoy.[8]
Escritos
Se conservan muy pocos escritos de Nestorio. Hay varias cartas conservadas en las actas del Concilio de Éfeso, y fragmentos de algunas otras. Se conservan unos 30 sermones, la mayoría fragmentarios. El único tratado completo es la larga defensa de su posición teológica, El bazar de Heráclides, escrito en el exilio en el Oasis, que sobrevive en siríaco traducción. No debió de escribirse antes de 450, ya que conoce la muerte del emperador Teodosio II (29 de julio de 450).[15] Existe una traducción inglesa de esta obra,[16] pero fue criticada por inexacta, al igual que la traducción francesa más antigua.[17] Otros análisis eruditos han demostrado que se realizaron varias interpolaciones tempranas en el texto, en algún momento de la segunda mitad del siglo V.[18]
Bazar de Heracleides
En 1895, un libro manuscrito del siglo XVI que contenía una copia de un texto escrito por Nestorio fue descubierto por misioneros estadounidenses en la biblioteca del patriarca nestoriano en las montañas de Qudshanis, Hakkari. Este libro había sufrido daños durante las conquistas musulmanas, pero estaba sustancialmente intacto, y se sacaron copias en secreto. La traducción siríaca tenía el título de El bazar de Heracleides.[19] El manuscrito original del siglo XVI fue destruido en 1915 durante las masacres turcas de cristianos asirios. La edición de esta obra debe atribuirse principalmente al erudito alemán Friedrich Loofs, de la Universidad de Halle.
En el Bazar, escrito hacia 450, Nestorio niega la herejía por la que fue condenado y, en su lugar, afirma de Cristo que "el mismo es doble", expresión que algunos consideran similar a la formulación del Concilio de Calcedonia. Sin embargo, los primeros escritos que se conservan de Nestorio, incluida su carta escrita en respuesta a las acusaciones contra él de Cirilo, contienen material que ha sido interpretado por algunos en el sentido de que en aquella época sostenía que Cristo tenía dos personas. Otros ven este material como meramente enfatizando la distinción entre cómo el Logos preencarnado es el Hijo de Dios y cómo el Emmanuel encarnado, incluyendo su cuerpo físico, es verdaderamente llamado el Hijo de Dios.[16]
Legado
Aunque Nestorio había sido condenado por la iglesia, existía una facción leal a él y a sus enseñanzas. Tras el Cisma nestoriano y el traslado de muchos cristianos nestorianos a Persia, el pensamiento nestoriano se arraigó en la comunidad cristiana nativa, conocida como Iglesia de Oriente, hasta el punto de que a menudo se la conocía como la "Iglesia nestoriana".
En los tiempos modernos, la Iglesia Asiria de Oriente, descendiente moderna de la Iglesia de Oriente histórica, venera a Nestorio como un santo, pero la iglesia moderna no suscribe la totalidad de la doctrina nestoriana, tal y como se ha entendido tradicionalmente en Occidente. El patriarca Mar Dinkha IV repudió el exónimo nestoriano con motivo de su acceso al trono en 1976.[20]
En el Imperio Romano, la doctrina del Monofisitismo se desarrolló como reacción al nestorianismo. La nueva doctrina afirmaba que Cristo tenía una sola naturaleza, su naturaleza humana absorbida en su divinidad. Fue condenada en el Concilio de Calcedonia y se atribuyó erróneamente a las Iglesias no calcedonianas. Hoy en día, es condenada como herejía en las modernas iglesias ortodoxas orientales.
EPÓNIMO :

El nestorianismo o difisismo (del griego δύς (dys) ‘dos’, y φύσις (physis) ‘naturaleza’) es un término utilizado en la teología cristiana y en la historia de la Iglesia para referirse a varios conjuntos de enseñanzas relacionadas entre sí pero doctrinalmente distintas.[1] El primer significado del término está relacionado con las enseñanzas originales del teólogo cristiano Nestorio (m. 450 d. C.), quien promovió doctrinas específicas en los campos de la cristología y la mariología. El segundo significado del término es mucho más amplio y se relaciona con un conjunto de enseñanzas teológicas posteriores, que tradicionalmente se etiquetaron como nestorianas, pero que difieren de las enseñanzas de Nestorio en su origen, alcance y terminología.[2]
La doctrina de Nestorio es una interpretación cristológica herética dentro del cristianismo que considera a Cristo radicalmente separado en dos naturalezas, una humana y una divina, ambas plenas de modo tal que conforman dos entes independientes, dos personas unidas en Cristo, que es Dios y hombre al mismo tiempo, pero formado por dos personas (prosopōn) distintas. Nestorio fue anatematizado en el concilio de Éfeso en el año 431 por denunciar el uso del título Theotokos («Portadora de Dios») para María, insistiendo en que esto comprometía la realidad de la naturaleza humana de Cristo.
El nombre de «nestoriano» se usa también para referirse a la tradición o denominación de la Iglesia del Oriente, que se originó en Asia Menor y Siria y que incluía a la gran mayoría de los cristianos que vivían en Asia al este de la frontera del siglo V que separaba el imperio persa del imperio bizantino.[3] La separación entre la Iglesia del Oriente y la del Occidente (el llamado «Cisma nestoriano») se consolidó durante el período inmediatamente posterior a los concilios de Éfeso (431 d. C.) y de Calcedonia (451 d. C.), en el que se llegó a acuerdos cuestiones fundamentales de cristología, condenando las ideas de Nestorio.[4] La perspectiva cristológica dominante entre los cristianos del lado persa—perspectiva que llamaban «nestoriana»—era que Cristo tenía dos naturalezas completas, perfectamente armoniosas entre sí, una divina y otra humana, mientras que la perspectiva dominante en el lado bizantino durante el período era que Cristo tenía una sola naturaleza, tanto humana como divina—una naturaleza que a los nestorianos les parecía problemáticamente menos humana que divina. Tal desacuerdo llevó a que la mayor escuela teológica de la región, la Escuela de Edesa, se viera forzada a trasladarse de Edesa en el Imperio bizantino a Nísibis en el Imperio persa sasánida, debido a su orientación nestoriana .[3]Bajo la influencia de Barsauma, el metropolitano de Nísibis, la Iglesia persa reconoció a Teodoro de Mopsuestia, la principal autoridad teológica nestoriana, como guardián de la fe correcta, en febrero de 486. Esta posición fue reafirmada bajo el patriarca Babaí (497-502), y desde entonces la iglesia ha sido nestoriana.
John von Neumann (registrado al nacer como Neumann János Lajos; Budapest, Imperio austrohúngaro, 28 de diciembre de 1903-Washington D. C., Estados Unidos, 8 de febrero de 1957) fue un matemático y polímata húngaro-estadounidense que realizó contribuciones fundamentales en física cuántica, análisis funcional, teoría de conjuntos, teoría de juegos, ciencias de la computación, economía, análisis numérico, cibernética, hidrodinámica, estadística y muchos otros campos.[1] Se le considera uno de los matemáticos más importantes del siglo XX.[2][3][4]
Biografía
Primeros años (1903-1928)
Neumann János Lajos nació en Budapest en 1903, cuando esta ciudad pertenecía al Imperio austrohúngaro. Su padre, Max Neumann, era un banquero judío que se había casado con Margaret Kann, hija de una familia adinerada de Pest. El padre de John, Max Neumann, recibió el 20 de febrero de 1913 la nobleza húngara otorgada por el emperador Francisco José de Austria-Hungría. De esta manera, John, que en Hungría ya utilizaba la forma germanizada de su nombre, solía presentarse como Johann von Neumann. Fue el mayor de tres hermanos y a los diez años comenzó a estudiar en el Colegio Luterano de Budapest. Sus profesores se dieron cuenta pronto de su talento y recomendaron que recibiera clases particulares de matemáticas, impartidas por profesores universitarios.[5]
John era un superdotado y ganó el premio Eötvös al mejor alumno del país en matemáticas y ciencia. Luego, su enorme inteligencia se haría legendaria. El futuro Premio Nobel de Física Eugene Wigner fue compañero de colegio, una clase por encima de él. Sería su amigo toda la vida y las conversaciones que mantuvo con von Neumann en aquella época le disuadieron de dedicarse a las matemáticas: «Habiendo conocido a János von Neumann me di cuenta de la diferencia entre un matemático de primera fila y yo».[6]
En 1919, al término de la Primera Guerra Mundial, su familia abandonó Hungría durante la época revolucionaria que culminó con el gobierno comunista de Béla Kun. A su vuelta, en 1921, John fue admitido en la Universidad de Budapest donde acabaría doctorándose en matemáticas en 1926. Al mismo tiempo estudiaba en Berlín, y recibió algunas clases de Albert Einstein, junto a otros compañeros húngaros como el mismo Wigner, Leó Szilárd y Dennis Gabor. Además, se matriculó en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, donde en 1925 obtuvo la licenciatura en ingeniería química y conoció a figuras como Hermann Weyl y George Pólya. Finalmente, también asistía a los seminarios de David Hilbert en Gotinga, donde coincidió con Robert Oppenheimer, con quien volvería a encontrarse en Princeton. A los 24 años se convirtió en Privatdozent de matemáticas en la universidad de Berlín.[7]
Es sumamente probable que ya en Gotinga, la meca de los matemáticos por aquel entonces, conociese a Norbert Wiener entre 1924 y 1926.
Primeros viajes y emigración a Estados Unidos (1929-1938)
En 1929, la Universidad de Princeton ofreció a von Neumann y a Wigner una invitación para un semestre. Acudió allí acompañado de su novia Mariette Koevesi, con la que se casaría ese mismo año y tendría en 1935 una hija, Marina, que llegaría a ser una distinguida economista.[8] Durante los años siguientes alternaba sus estancias entre Alemania y Estados Unidos, pero en 1933 la llegada de los nazis al poder hizo que los profesores judíos fuesen progresivamente expulsados de sus puestos. Von Neumann se encontró con la facilidad de estar ya establecido en los Estados Unidos y de que el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton comenzó a funcionar ese mismo año, y fue elegido como uno de los primeros profesores junto con Albert Einstein, Oswald Veblen, Hermann Weyl y James W. Alexander.[9]
Aunque llevaban una intensa vida social y su casa de Princeton era lugar de encuentro habitual para fiestas sociales, su relación matrimonial se fue deteriorando y, finalmente, acabó divorciándose de Mariette en 1937. Al año siguiente viajó a Europa y daba conferencias e intercambiaba ideas con científicos como Niels Bohr, con quien coincidió en Copenhague. Visitó también a su familia en Hungría y, antes de regresar a Estados Unidos, se casó con su amiga húngara Klara Dan.[10]
La Segunda Guerra Mundial y el Proyecto Manhattan (1939-1945)
Al año siguiente estalló la Segunda Guerra Mundial y el gobierno estadounidense puso en marcha el famoso Proyecto Manhattan, al que von Neumann se unió en 1943, junto con Eugene Wigner y Leó Szilárd, también húngaros exiliados. Su aportación más importante radicó en el diseño del método de implosión, utilizado en Alamogordo, la primera detonación de una bomba atómica de la historia, y que luego volvería a usarse en la de Nagasaki.[11]
El programa atómico estadounidense y años finales (1946-1957)
Su aporte al programa atómico estadounidense terminó yendo mucho más allá de las contribuciones científicas. Leslie Groves, la máxima autoridad militar a cargo del Proyecto Manhattan, lo eligió como uno de los miembros del comité encargado de tomar decisiones estratégicas. Se mostró a favor de construir la bomba de hidrógeno y los misiles balísticos intercontinentales capaces de ser lanzados sobre la Unión Soviética, y participó activamente en su diseño. La primera explosión de una bomba H se produjo en un atolón del océano Pacífico en 1952.[12]
Von Neumann también se vio afectado en la posguerra por el surgimiento de la persecución macartista, a pesar de que era un decidido partidario de la disuasión nuclear. Otros científicos, como Robert Oppenheimer, mostraron posturas políticas opuestas, y en el ambiente que daba inicio a la Guerra Fría fueron llevados ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Von Neumann, adoptando una actitud radicalmente diferente a la de otros científicos como Edward Teller, se atrevió a defender en público la inocencia y lealtad de Oppenheimer.[13]
En enero de 1955, von Neumann fue ratificado por el Senado de los Estados Unidos como uno de los cinco comisarios de la Comisión de Energía Atómica, el puesto más alto al que un científico podía aspirar en el gobierno, lo que hizo que en la primavera se mudara a Washington con su familia. Al año siguiente, en 1956, recibió de manos del presidente Dwight D. Eisenhower la primera medalla Fermi, a la vez que se le manifestaban los primeros síntomas de la enfermedad que rápidamente terminaría con su vida.[14]
Era común en la época subestimar los peligros de la radiación, y von Neumann compartía la misma confianza: permanecía en Los Álamos varios meses al año y acudía personalmente a los ensayos nucleares. Finalmente contrajo un cáncer de huesos que le fue diagnosticado en 1955 y que ya al año siguiente lo incapacitó gravemente. Algunas reuniones de alto secreto de la Comisión de la Energía Atómica tuvieron que celebrarse en la habitación del Hospital militar Walter Reed en el que había sido internado. Aunque de origen judío, von Neumann nunca había sido creyente y sorprendió a sus allegados pidiendo el consuelo de un sacerdote católico, el padre Strittmater. John von Neumann murió el 8 de febrero de 1957.
EPÓNIMOS :

La máquina de Von Neumann es un concepto teórico formulado por el matemático húngaroestadounidense John von Neumann.
Supóngase un determinado problema simple, repetitivo y prolongado en el tiempo: por ejemplo, la extracción de mineral de hierro en la superficie de Marte.
Una solución posible es enviar máquinas robotizadas que, de forma autónoma, extraigan el mineral y lo conviertan en lingotes de hierro, bien para su envío a la Tierra, bien para su uso por colonias locales. Si una máquina extrae n toneladas en un determinado período de tiempo (ciclo), en m ciclos se tendrá m x n toneladas.
Supóngase ahora un segundo tipo de máquina: una máquina que, además de producir lingotes de hierro, los trabaja para autorreplicarse, construyendo una máquina igual a ella misma. El rendimiento será menor que el de la primera máquina, pues parte del hierro lo utiliza en producir la segunda máquina, pero al cabo de un tiempo (generación), no se tendrá una sino dos máquinas trabajando. Tras dos generaciones se tendrá cuatro máquinas, tras tres generaciones ocho máquinas, etcétera. Se trata de una población que crece de forma exponencial.
Así, aunque el rendimiento sea menor, la producción tenderá a crecer hasta superar la de la primera máquina. Como ejemplo, tras diez generaciones habrá más de mil máquinas de Von Neumann (exactamente 1.024 = 210), de manera que, aunque su rendimiento fuera del 5% de la primera máquina, la producción total sería más de 50 veces mayor.
Este concepto no es solamente teórico: los virus informáticos son máquinas de Von Neumann. Ante el ingente trabajo de infectar el mayor número posible de ordenadores, los virus se autorreplican pasando de ordenador a ordenador, aumentando su población de forma exponencial e infectando así millones de ordenadores en pocas horas.
Sin embargo, no solo hay aplicaciones negativas de este concepto. Los autómatas celulares tienen alto rango de aplicaciones en la ciencia, modelando y simulando gran cantidad de sistemas físicos, como fluidos, flujo de tráfico, etc.



La arquitectura Von Neumann, también conocida como modelo de Von Neumann o arquitectura Princeton, es una arquitectura de computadoras basada en la descrita en 1945 por el matemático y físico John von Neumann y otros, en el primer borrador de un informe sobre el EDVAC.[1] Este describe una arquitectura de diseño para un computador digital electrónico con partes que constan de una unidad de procesamiento que contiene una unidad aritmético lógica y registros del procesador, una unidad de control que contiene un registro de instrucciones y un contador de programa, una memoria para almacenar tanto datos como instrucciones, almacenamiento masivo externo, y mecanismos de entrada y salida.[1][2] El concepto ha evolucionado para convertirse en un computador de programa almacenado en el cual no pueden darse simultáneamente una búsqueda de instrucciones y una operación de datos, ya que comparten un bus en común. Esto se conoce como el cuello de botella Von Neumann, y muchas veces limita el rendimiento del sistema.[3]
El diseño de una arquitectura von Neumann es más simple que la arquitectura Harvard más moderna, que también es un sistema de programa almacenado, pero tiene un conjunto dedicado de direcciones y buses de datos para leer datos desde memoria y escribir datos en la misma, y otro conjunto de direcciones y buses de datos para ir a buscar instrucciones.
Un ordenador digital de programa almacenado es aquel que mantiene sus instrucciones de programa, así como sus datos, en una memoria de acceso aleatorio (RAM) de lectura-escritura. Las computadoras de programa almacenado representaron un avance sobre los ordenadores controlados por programas de la década de 1940, como la Colossus y la ENIAC, que se programaron mediante el establecimiento de computadores y la inserción de cables de interconexión para enrutar datos y para controlar señales entre varias unidades funcionales. En la gran mayoría de las computadoras modernas, se utiliza la misma memoria tanto para datos como para instrucciones de programa, y la distinción entre von Neumann vs. Harvard se aplica a la arquitectura de memoria caché, pero no a la memoria principal.
Historia
Las primeras máquinas de computación tenían programas fijos. Algunos equipos muy simples siguen utilizando este diseño, ya sea por motivos de simplificación o de formación. Por ejemplo, una calculadora de escritorio es (en principio) una computadora de programa fijo. En ella, se pueden hacer matemáticas básicas, pero no puede ser utilizada como procesador de texto o consola de juegos. Cambiar el programa de una máquina de programa fijo requiere re cablear, reestructurar, o rediseñar la máquina. Las primeras computadoras no eran tanto "programadas" ya que fueron "diseñadas". "Reprogramar" cuando era posible, era un proceso laborioso que comenzaba con diagramas de flujo y notas de papel, seguido de diseños detallados de ingeniería y luego el muchas veces arduo proceso de recablear físicamente y reconstruir la máquina. Podía tomar hasta tres semanas preparar un programa de ENIAC y conseguir que funcionara.[4]
Esa situación cambió con la propuesta de la computadora con programa almacenado. Una computadora de programa almacenado incluye, por diseño, un conjunto de instrucciones y puede almacenar en la memoria un conjunto de instrucciones (un programa) que detalla la computación.
Un diseño de programa almacenado también permite un código mutante. Una primera motivación para una instalación de este tipo fue la necesidad de que un programa incremente o modifique de otro modo la porción de dirección de instrucciones, lo cual, en los primeros diseños, tenía que hacerse manualmente. Esto llegó a ser menos importante cuando los registros índice y modos de direccionamiento se convirtieron en características habituales de la arquitectura de la máquina. Otro uso fue para incrustar datos frecuentemente usados en el flujo de instrucciones utilizando direccionamiento inmediato. El código mutante ha caído en gran parte en desuso, ya que suele ser difícil de entender y de depurar, además de ser ineficiente, en favor de los regímenes de los modernos procesadores pipelines y del almacenamiento en caché.
A gran escala, la capacidad para tratar a las instrucciones de la misma forma que si fueran datos es lo que hacen los ensambladores, compiladores, enlazadores, cargadores, y otras posibles herramientas automáticas de programación. Se puede "escribir programas que escriban programas". En una escala menor, las intensivas operaciones repetitivas de E/S –como los primeros manipuladores de imágenes BitBLT o los sombreadores de píxeles y vértices en los gráficos 3D modernos–, se consideraron ineficaces al funcionar sin necesidad de hardware personalizado. Estas operaciones podrían acelerarse en los procesadores de propósito general con tecnología de "compilación al vuelo" ("compilación en tiempo de ejecución"), por ejemplo, programas de código generado, una forma de código automodificable que ha mantenido popularidad.
Hay algunas desventajas para el diseño de von Neumann. Aparte del cuello de botella de von Neumann descrito a continuación, las modificaciones del programa pueden ser muy perjudiciales, ya sea por accidente o por diseño. En algunos diseños simples de computadora con programa almacenado, un programa que no funcione correctamente puede dañarse, dañar a otros programas, o inclusive al sistema operativo, lo que puede dar lugar a un desplome o crash de la computadora. Normalmente, la protección de memoria y otras formas de control de acceso pueden proteger tanto de modificaciones accidentales como de programas maliciosos.
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