| Toledo | ||||
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| Municipio de España | ||||
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De izquierda a derecha y de arriba abajo: el alcázar, la catedral primada, una vista panorámica del casco histórico, el interior de la Sinagoga de Santa María la Blanca y el puente de San Martín. | ||||
| Ubicación de Toledo en España | ||||
| Ubicación de Toledo en la provincia de Toledo | ||||
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| Apodo: Ciudad Imperial, Ciudad de las Tres Culturas | ||||
| País | ||||
| • Com. autónoma | ||||
| • Provincia | ||||
| • Partido judicial | Toledo[1] | |||
| Ubicación | 39°52′00″N 4°02′00″O | |||
| • Altitud | 516[2] m (mín: 429[3], máx: 697[3]) | |||
| Superficie | 232,10 km² | |||
| Fundación | Prerromana | |||
| Población | 87 216 hab. (2025) | |||
| • Densidad | 375,77 hab./km² | |||
| Gentilicio | toledano, -a toletano, -a toletense | |||
| Código postal | 45000-45009 | |||
| Pref. telefónico | (+34) 925 y 825 | |||
| Alcalde (2023) | Carlos Velázquez Romo (PP)[4] | |||
| Presupuesto | 119 600 000 €[5] (2026) | |||
| Patrón | San Ildefonso (23 de enero) | |||
| Patrona | Virgen del Sagrario (15 de agosto) Santa Leocadia de Toledo (9 de diciembre) | |||
| Sitio web | toledo.es | |||
Toledo es un municipio y ciudad española, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Su término municipal cuenta con una población de 87 216 habitantes (INE 2025). El casco histórico está situado en la margen derecha del Tajo, en una colina rodeada por un pronunciado meandro. El término municipal incluye dos barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río, y el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda.
La ciudad fue un importante centro carpetano hasta la conquista romana en 193 a. C. Tras las invasiones germánicas, Toledo se convertiría en capital del Reino visigodo y, posteriormente, en su principal sede eclesiástica. En el año 711, Toledo fue conquistada por los musulmanes, cuyo dominio finalizó con la toma de la ciudad en 1085 por Alfonso VI. Es conocida como «la ciudad imperial» por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I[6] y también como «la ciudad de las tres culturas»,[7] por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. En el siglo XVI tuvieron lugar la guerra de las Comunidades de Castilla y el traslado en 1561 de la corte a Madrid, tras el cual la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, se recuerda el asedio y defensa del alcázar durante la guerra civil. En 1983, Toledo pasó a ser sede de las Cortes regionales y de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha[a] y en 1986 su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, existiendo tradición local en la fabricación de espadas. Una línea de ferrocarril Avant conecta Toledo y Madrid en 33 minutos. Cuenta con diversas infraestructuras sanitarias, incluido el Hospital Nacional de Parapléjicos, y con la presencia de la Academia de Infantería.
Toponimia
La primera fuente escrita en donde aparece Toletum es la obra del historiador romano Tito Livio, según la cual Toletum se originaría en Tollitum, que daría Tollitu, Tollito, Tolleto, Tolledo hasta quedar en Toledo. Su significado sería «levantado, en alto». Martín Gallego recoge la versión de «las vueltas dobles o recodos que forma el río que la ciñe». El escritor del siglo XII, Abú Ab-Dín al-Ayubí, afirma que طليطلة Tulaytulah significa «la alegre», sin dar más explicación. Los diferentes nombres históricos recibidos por la ciudad fueron: en latín Toletum; en árabe طليطلة (Tulaytulah), que calca el topónimo prerromano Tolédola;[8][9] en judeoespañol טולדות (Toldoth) y en mozárabe Tolétho.[10]
Llevan el nombre de Toledo cinco ciudades de los Estados Unidos, en los estados de Ohio, Illinois, Oregón, Iowa y Washington; otras siete de Canadá, Belice, Brasil, Portugal, Colombia, Filipinas y Uruguay y cuatro núcleos más en España en las provincias de Huesca, Orense, Asturias y Tenerife.
Uno de los sobrenombres de Toledo, el de «Ciudad de las Tres Culturas», relacionado con un pasado en el que coexistieron habitantes cristianos, judíos y musulmanes en la localidad, ha sido calificado como «pomposo» y atribuido principalmente a «políticos y operadores turísticos», al remarcar que detrás de ese mito de convivencia religiosa pacífica habría una realidad de opresión religiosa.
Valencia (oficialmente en valenciano: València,[6] AFI: [vaˈɫensia])[7] es un municipio y una ciudad de España,[6] capital de la provincia homónima y de la Comunidad Valenciana. Su población es de 840 792 habitantes (INE 2025), alcanzando los 1 615 223 habitantes (a 2023) si se incluye su espacio urbano, mientras que la región metropolitana tiene 2,5 millones.[8] Es la tercera ciudad y área metropolitana más poblada de España, por detrás de Madrid y Barcelona.[9]
Valencia fue fundada por los romanos como colonia en 138 a. C., siendo cónsul Décimo Junio Bruto Galaico, y se denominó Valentia Edetanorum. Después de los períodos romano y visigodo, en el año 711, los musulmanes ocuparon la ciudad aportando su lengua, religión y costumbres, así como la implantación de sistemas de riego y la introducción de nuevos cultivos. En 1238, el rey cristiano Jaime I de Aragón reconquistó la ciudad, y repartió las tierras entre los nobles que le ayudaron a conquistarla, tal y como queda testimoniado en el Llibre del Repartiment, así como también creó una nueva ley para la ciudad, los Fueros de Valencia, los cuales se hicieron extensivos al resto del reino de Valencia. En el siglo XVIII, Felipe V derogó los fueros como castigo al reino de Valencia por alinearse con los austracistas en la guerra de sucesión española. En 1982 se instituyó a Valencia como la capital de la actual Comunidad Valenciana, tal y como recoge el Estatuto de Autonomía.
La ciudad está situada a orillas del río Turia, en la costa levantina de la península ibérica, justo en el centro del golfo de Valencia, aunque en el momento que los romanos la fundaron, se encontraba en una isla fluvial del Turia, a unos cuatro kilómetros de distancia del mar. En la actualidad la costa presenta una morfología baja con áreas fácilmente inundables.[10] A unos diez kilómetros al sur de la ciudad se encuentra la Albufera de Valencia, la cual es propiedad del Ayuntamiento de Valencia desde 1911 cuando la compró a la Corona de España por 1 072 980,41 pesetas.[11] La Albufera es uno de los lagos más grandes de España, ya que tiene cerca de 2100 hectáreas de superficie,[12] a las cuales hay que añadir una extensión de 14 100 hectáreas de marjal dedicadas al cultivo del arroz.[12] Debido a su valor cultural, histórico y ecológico, fue el primer parque natural que declaró la Generalidad Valenciana, en 1986.
En 2012, la economía de la ciudad se centraba en los servicios; cerca del 84 % de la población activa ocupada pertenecía al sector servicios. No obstante, la ciudad mantenía una base industrial, con un porcentaje de población ocupada del 5,5 %. Por otro lado, las actividades agrícolas, aun teniendo una importancia relativamente menor con solo el 1,9 % de la población activa ocupada, pervivían en el término municipal con un total de 3973 hectáreas, las cuales estaban ocupadas en su mayor parte por cultivos de huerta y cítricos.[13]
Su casco histórico es uno de los más extensos de España, con 169 hectáreas,[14] y gracias a su patrimonio histórico y monumental y sus diversos espacios escénicos y culturales la convierten en una de las ciudades con mayor afluencia de turismo nacional e internacional de todo el país. Entre sus monumentos más representativos se encuentran el Miguelete, la catedral, las Torres de Serranos y de Quart, la Lonja de la Seda —declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996—.[15] También hay que destacar que el Museo de Bellas Artes de Valencia es por su relevancia la segunda pinacoteca de España,[16] al igual que el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), el cual tiene por objetivo el investigar y difundir el arte del siglo XX,[17] o el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad, un espacio de interacción cívica y de reflexión sobre los problemas y la fisonomía de la sociedad actual,[18] así como el conjunto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.[19]
Debido a su larga historia, esta es una ciudad con innumerables fiestas y tradiciones, entre las que cabe destacar las fallas, las cuales fueron declaradas como fiestas de interés turístico internacional el 25 de enero de 1965[20] y Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 30 de noviembre de 2016,[21] el Tribunal de las Aguas, también declarado en 2009 como Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad,[22] y la Semana Santa Marinera, declarada como Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2011.[23] En 2024 la ciudad recibió el galardón de Capital Verde Europea.[24]
Además de esto, Valencia ha sido -y es en la actualidad- escenario de diversos eventos mundiales que han contribuido a configurar la ciudad y darle proyección internacional, como han sido la Exposición Regional de 1909,[25][26] el Mundial de Ciclismo en Pista, la 32.ª[27] y la 33.ª Copa América,[28] y el SailGP de Vela,[29] el Gran Premio de Europa de Fórmula 1,[30] el Open 500 de tenis,[31] el Mundial de Atletismo en Pista Cubierta, el Global Champions Tour de Hípica,[32] el WPT Valencia Master, el e-Prix de Valencia de Fórmula E,[33] la Copa Davis de 2022,[34] 2023[35] y 2024,[36] los Motorsport Games de la FIA,[37] el Preolímpico FIBA,[38] el Volleyball World Beach Pro Tour,[39] WOW FC[40] y la Maratón de Valencia.[41] A ello se suma la relevancia de sus principales clubes deportivos, entre los que destacan el Valencia C. F. y el Levante U. D. en fútbol; el Valencia Basket y el extinto Ciudad Ros Casares, referentes europeos en baloncesto; el Valencia Club de Atletismo, impulsor de las grandes pruebas de ruta; clubes históricos de pelota valenciana que preservan la tradición deportiva autóctona; así como entidades punteras en otras disciplinas como el Club Polideportivo Conqueridor de voleibol; el Rugby Club Valencia, CAU Valencia y Les Abelles en rugby y el Club de Tenis Valencia, entre otros, que consolidan a la ciudad como un auténtico referente deportivo multidisciplinar.
Desde 2023, su alcaldesa es María José Catalá, del Partido Popular, que gobierna en coalición con Vox. Es la tercera mujer en presidir la ciudad.
Toponimia
El topónimo de «Valencia» deriva del término latino Valentia Edetanorum que le dieron los romanos al fundarla.[42] Dicha denominación puede traducirse como 'Valor (o fuerza) en la tierra de los edetanos' (o simplemente como 'Valor de los Edetanos'), y se enmarca en la costumbre, ya practicada en Italia en el siglo II a. C., de fundar colonias con topónimos alegóricos de virtudes militares.[43] Los árabes la denominaron مدينة التراب (Madīna at-Turab, 'ciudad de la arena'), por estar emplazada en la orilla del río Turia, mientras que reservaron el término بلنسية (Balansīa) para la totalidad de la taifa de Valencia.[44] En la época de Abd al-Aziz la ciudad recuperó para sí el nombre de Balansīa,[44] que pasaría a ser Valencia en castellano.
En 2016, el pleno del ayuntamiento acordó por unanimidad recuperar un decreto municipal no oficializado en el año 1996, por el que se iniciarían los trámites oportunos para oficializar la denominación oficial en valenciano, València,[45] como única forma oficial,[46] cambio que tuvo lugar tras los respectivos vistos buenos de diversas instituciones gubernamentales, entre ellas la Academia Valenciana de la Lengua que consideró mayoritariamente que la grafía adecuada desde el punto de vista histórico y lingüístico de València era con «e» abierta, aunque la pronunciación autóctona es con «e» cerrada (Valéncia), lo cual sigue siendo objeto de controversia lingüística.[47] El 14 de febrero de 2017 se publicó en el Diario Oficial de la Generalidad Valenciana el cambio de denominación del municipio de Valencia por la forma exclusiva en valenciano,[48] hecho que fue oficial tras su publicación en el BOE.[49]
A lo largo de la historia la ciudad ha recibido varios apodos, como el de la Ciudad de las mil Torres,[50] durante los siglos XVII y XVIII, la Capital del Turia o el Cap i Casal. También durante varios siglos y hasta época reciente fue conocida como Valencia del Cid.[51]
El 26 de septiembre de 2023, el pleno del recién nombrado Ayuntamiento de Valencia impulsó el procedimiento para cambiar la denominación oficial de la ciudad a «Valencia/Valéncia»,[52] adoptando por primera vez una denominación bilingüe en valenciano y castellano para el municipio.[53] La denominación propuesta en lengua valenciana fue muy polémica, porque, pese a ajustarse más a la pronunciación recomendada,[47] su grafía sigue las Normas de El Puig,[54] no oficiales para escribir la gramática de este idioma.[55] Además, según el Decreto 69/2017, de 2 de junio, que regula los cambios de denominación de municipios y otras entidades locales de la Comunidad Valenciana, esta denominación no podría ser aprobada si se utiliza primero el nombre en castellano,[56] ya que «los municipios cuyos territorios sean de predominio valencianohablante, en primer lugar irá la denominación en la forma valenciana, seguido de la barra y el nombre en castellano».[57] De acuerdo con la legislación actual vigente, para que se oficialice la denominación ha de tramitarse un procedimiento administrativo, que conlleva varias aprobaciones en el Pleno municipal del Ayuntamiento, informes de la AVL, la aprobación por parte del Consejo de la Generalidad Valenciana y la publicación oficial del acuerdo.[57] La primera parte del trámite, llevada a cabo por las instituciones municipales finalizó el 22 de julio de 2025 con la aprobación por parte del pleno municipal del cambio,[58] para poder iniciar los trámites en las instituciones autonómicas.
| Valentia Edetanorum | ||
|---|---|---|
| Ciudad | ||
Localización de Valentia Edetanorum en España | ||
Ubicación de Valentia Edetanorum | ||
| Coordenadas | 39°28′34″N 0°22′31″O | |
| Entidad | Ciudad | |
| • País | Imperio romano | |
| • Provincia | Tarraconense | |
| Habitantes | Íberos, romanos | |
| Fundación | Siglo III a. C. | |
| Correspondencia actual | Valencia ( | |
Valentia Edetanorum (del latín Valentia, ‘valor’ y Edetanorum, ‘de los edetanos’), o simplemente Valentia, es el nombre que recibió la ciudad de Valencia en la Hispania romana.
Historia
El cónsul romano Décimo Junio Bruto Galaico licenció sus tropas de las campañas lusitanas el año 616 AVC (ab urbe condita, desde la fundación de la Urbe [Roma]), que equivale a nuestro 138 a. C. Como recompensa a la gallardía y coraje de sus hombres les concedió tierras en el levante hispano, exactamente en una isla fluvial cerca de la desembocadura del río Turius o Tyrius, que estaba estratégicamente ubicada en el mejor vado natural del río por donde pasaba la Vía Heraclea, conocida después como Vía Augusta.
El autor del siglo I-II Lucio Anneo Floro,[1] que escribió un resumen (Epítome o Periochae) de la obra del historiador latino Tito Livio, transmite la noticia de la fundación de la ciudad (Periocha LV, 4):[2]
La nueva aldea pronto obtuvo el rango de colonia. Se encontraba emplazada entre cuatro antiguas y fieles ciudades: las íberas Arse (actual Sagunto), Edeta (Liria), Saetabis (Játiva) y la griega Dianium (Denia), a las que se sumaba el oppidum romano de Sucro (Cullera). Esta conveniencia hacía que este nuevo emplazamiento romano controlase administrativamente la supuesta devotio ibérica (‘fidelidad ibera’) del entorno y sus fértiles tierras.
Evolución de la ciudad
La primera colonia prosperó económica y demográficamente hasta el desastre que supuso para todo el oriente hispano la revuelta del general Quinto Sertorio, pues la ciudad, aliada del rebelde popular sabino desde su llegada a Hispania, intervino activamente en las Guerras Sertorianas para acabar siendo parcialmente destruida en el año 75 a. C. tras el asalto de Cneo Pompeyo Magno.[3] Cayo Herennio, lugarteniente de Sertorio, y cerca de 10 000 rebeldes cayeron frente a los muros de la ciudad. Varios esqueletos mutilados hallados en el solar de L'Almoina de Valencia atestiguan las ejecuciones posteriores a la toma de la ciudad, quedando en pie únicamente un edificio en el actual entorno de la Catedral de Valencia dedicado a Esculapio, y que hacía las veces de sanatorio, encontrándose como en Pompeya a la entrada de la ciudad. La destrucción ocasionada por la guerra llevó a que la urbe quedara abandonada durante 50 años al menos.[4]
Valentia fue refundada en tiempos de Augusto, probablemente entre el 5 a. C. y el 5 d. C. De ahí que solo se conozca en esta colonia una dualidad de cámaras de gobierno, los veterani (los veteranos llegados de las licencias de Augusto) y los véteres (los supervivientes de los primeros colonos). Tardaría unos años en empezar un largo periodo de desarrollo caracterizado por el crecimiento urbano, entrada ya la época de la dinastía Flavia, gracias a la inmigración de nuevos ciudadanos que vinieron a sumarse a los de la época de Augusto (este dato está ampliamente demostrado, Valentini veterani et veteres), y cómo no, a la construcción de grandes edificios públicos como el foro y el circo.
Las excavaciones de la Almoina han sacado a la luz parte del foro, la curia, el ángulo sudeste de la basílica, unas termas, un macellum (mercado de alimentos) y un ninfeo. En otros lugares se han encontrado casas ricamente ornadas con mosaicos y murales.
Así mismo se realizan importantes infraestructuras como la construcción de un puerto fluvial junto a las actuales Torres de Serranos, el acueducto, distintas obras de distribución de agua, posibles santuarios periurbanos y varias necrópolis que circundaban las vías. En la actual zona de la calle del Mar, se han encontrado restos del circo, un grandioso edificio de 350 x 70 m.
La ciudad de Valentia durante el siglo II d. C. tiene características propias de las urbes imperiales. Siendo una ciudad profundamente romanizada y con una importancia que poco a poco va saliendo a la luz. Así por ejemplo, disponía de edificaciones singulares, como un circo con capacidad para 10 000 personas y de unas dimensiones alcanzadas solamente por otros siete circos en toda Hispania.[5]
La colonia vivió en relativa paz; eso sí: sumida en la misma recesión económica y social que el resto del Imperio romano a partir del siglo II, hasta la primera oleada de pueblos germánicos que atravesaron el valle del río Turia en el 260 d. C.


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