lunes, 31 de agosto de 2026

TOPONIMIA DE ESPAÑA

 Coordenadas: 40°08′51″N 2°41′20″O ()

Huete
municipio

Escudo


Vista de la localidad de Huete
Huete ubicada en España
Huete
Huete
Ubicación de Huete en España
Huete ubicada en Provincia de Cuenca
Huete
Huete
Ubicación de Huete en la provincia de Cuenca
Mapa
País España
Com. autónoma Castilla-La Mancha
ProvinciaCuenca
ComarcaLa Alcarria
Partido judicialTarancón[1]
Ubicación40°08′51″N 2°41′20″O
Altitud810 metros
Superficie377,57 km²
Núcleos de
población
Bonilla, Carrascosilla, Caracenilla, Huete, La Langa, Saceda del Río, Moncalvillo de Huete, Valdemoro del Rey y Verdelpino de Huete
Población1814 hab. (2025)
Densidad4,8 hab./km²
Gentiliciooptense
Código postal16500
Alcalde (2023-act.)Francisco Javier Doménech Martínez (PP)
PatrónJusta y Rufina
Sitio webhuete.org

Huete es un municipio de España perteneciente a la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Tiene una población de 1814 habitantes (INE 2025) e incluye, además de la localidad homónima, los núcleos de Bonilla, Carrascosilla, Caracenilla, La Langa, Saceda del Río, Moncalvillo de Huete, Valdemoro del Rey y Verdelpino de Huete.

Geografía

Huete se encuentra en el noroeste de la provincia, a 54 km de Cuenca y a 120 km de Madrid. Se localiza en las laderas este y sur de un alto cerro, conocido como del Castillo, entre el río Cauda o Borbotón y el arroyo de las Canales, en un valle cerca de la confluencia de ambos cursos con el río Mayor, en la comarca conquense de la Alcarria.

Sus núcleos de población son el propio núcleo urbano de Huete y las pedanías de Valdemoro del Rey, Moncalvillo de Huete, Saceda del Río, Bonilla, Caracenilla, Verdelpino de Huete, La Langa, Carrascosilla y Villas Viejas (abandonado).

Historia

Prehistoria

Los primeros vestigios que indican la presencia del hombre en su territorio datan del final del Paleolítico Inferior —hace unos 10 000 años—, aunque, a lo largo del Paleolítico Medio (Musteriense), esta ocupación se hizo más patente y generalizada en forma de pequeños grupos que nomadeaban por los valles de los ríos Mayor y Borbotón, encontrando en sus márgenes no solo caza, pesca y abrigo, sino también el abundante material de sílex —pedernal—, con el que fabricaban sus distintos útiles y herramientas.

Hace unos 4000 años, se producía el primer asentamiento estable en la cima del cerro del Castillo por grupos de la Edad de Bronce, lugar elegido tanto por cuestiones defensivas como de control del territorio. Estos factores continuaron siendo válidos a lo largo de la Primera Edad del Hierro, de la que también se han encontrado abundantes vestigios en este mismo lugar.

Protohistoria y Edad Antigua

En siglo VI a. C. se documenta un nuevo centro de población en el cerro de Álvar Fáñez, núcleo posteriormente romanizado del que dependería la explotación minera del lapis specularis (yeso especular), minas, de las que hay buenos ejemplos en la zona. Repartidas, en los valles de ambos ríos, se encuentran restos de varias villas tardo-romanas que tendrían como principal eje económico el cultivo de cereales de los campos de su alrededor.

Edad Media

Tras una hipotética presencia visigoda, el actual núcleo de Huete entró verdaderamente en la historia en la Edad Media durante el período andalusí, ya en su fase emiral, tal como constatan las fuentes escritas y arqueológicas, siendo conocida como Wabda. Formando parte de la cora de Santabariyya o Shant Bariya (Santaver), el cerro del Castillo y una gran parte de su ladera meridional se fortificaron con murallas. Durante los siglos IX y X, fue uno de los centros más importantes en la zona de las tribus bereberes de los Hawwara y Madyuna, bajo el poder de la familia de los Banu Di-l-Nun, que más adelante se haría con el control de la región estableciendo la taifa de Toledo (1031-1085). Precisamente fue a Huete donde al-Qádir, el último rey toledano, se retiró tras dejar el poder de Toledo en manos de Alfonso VI, y antes de establecerse como rey en Valencia. Tras morir en esta ciudad (1091), tanto Huete como sus tierras particulares al sur del Tajo pasaron a manos de Álvar Fáñez.

Tras su paso al reino de Castilla, Huete comenzó a repoblarse con gentes de la Meseta Norte. Su repoblación se llevó a cabo durante el reinado de Alfonso VII, junto con la de otras plazas como Orgaz, Consuegra, Mora, Ocaña y Uclés;[2]y no sin grandes dificultades, debidas a la consiguiente reacción almorávide tras la conquista de estas tierras por Alfonso VI —muy cerca de la localidad de Huete se produjo la derrota de las tropas castellanas en la batalla de Uclés (1108), y que puso al reino en un gran aprieto—. A lo largo del siglo XII, al estar en la vanguardia del reino por su parte más oriental, Huete fue adquiriendo un papel cada vez más destacado frente al poder andalusí. Ello explica que el ejército almohade —el nuevo poder africano dominante en al-Ándalus en ese momento—, en julio de 1172, y dirigido por el propio califa Abu Yaqub Yusuf (Yusuf I), se dirigió contra Huete, cercándola durante diez días. Después de instalar sus reales en el llamado cerro de las Tiendas —que alude a este hecho de armas—, los almohades, tras los numerosos asaltos que realizaron, sólo llegaron a entrar en los arrabales pero no lograron tomar el castillo. Agotados ambos contendientes —los cristianos, por la falta de agua, y los almohades, por la falta de forrajes—, el 22 de julio el ejército musulmán levantó el campo dirigiéndose hacia Cuenca. De esos críticos momentos data el patronazgo de las santas Justa y Rufina, pues la tradición narra que el 19 de julio, durante el cerco almohade y tras fracasar el último asalto del califa, cayó tal tormenta en Huete que llenó los secos aljibes de la fortaleza, permitiendo así que los defensores esperaran, sin los apuros anteriores, la llegada del rey Alfonso VIII para poder desbaratar los planes del ejército sitiador.

Tras la retirada almohade y previendo nuevos ataques, que ya no sucedieron, se acometería la reconstrucción de las murallas de Huete, para así poder acoger mejor a sus habitantes, que desde ese momento, ya en paz la región y relativamente alejado el peligro almohade, fueron a poblar el lugar: una villa de frontera que durante un cierto tiempo de la segunda mitad del siglo XII disputó a Cuenca el ser la cabeza rectora de la zona más oriental de la submeseta sur castellana.

En 1164 tuvo lugar en la localidad la batalla de Huete, en la que las tropas de la Casa de Castro, a las órdenes de Fernando Rodríguez de Castro el Castellano, derrotaron a las tropas de los partidarios de la Casa de Lara, dirigidas por el conde Manrique Pérez de Lara, que resultó muerto en la batalla, y sus hermanos Álvaro y Nuño. La batalla tuvo lugar en el contexto de la turbulenta minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla, vencedor de la batalla de las Navas de Tolosa,quien tuvo que combatir, entre otros, con su tío el rey Fernando II de León, quien ocupó la ciudad de Toledo en el año 1162.

En 1290 se realizaría en Huete el padrón de las aljamas de los judíos castellanos, el conocido como repartimiento de Huete.

Rodeada de territorios de señorío, Huete, aunque nunca perdió su condición de villa de realengo —con título de ciudad desde que el 26 de julio de 1428 el monarca Juan II se lo otorgara—,[3] junto a su fortaleza, con la intención de asentar su poder en la zona o resolver cuestiones dinásticas, sólo fue dada por los monarcas castellanos a diferentes parientes suyos. Pese a ello, sobre todo a lo largo de la Baja Edad Media, los amplios términos de Huete fueron mermando a favor de la clase nobiliaria. Ésta, que poseía amplias tierras en la región, contando con la intervención de algunos de sus miembros afincados en la propia Huete, fue ocupando a favor de sus propios intereses diversos cargos en el gobierno del concejo de la ciudad.

Desde el siglo XII la presión sobre Huete de la nobleza era evidente, pues tanto los Laras como los Castros, las familias que por entonces se disputaban el control del poder real, intervinieron en la designación de los tenentes de su fortaleza. Alfonso VII le otorgaría su primer fuero (un fuero breve de conquista), mejorado posteriormente por uno similar al de Cuenca en época de Alfonso VIII. En esta época también tendría su origen el escudo de la ciudad: un león rampante sobre una media luna menguante en campo azul. Huete, pasará a ser el centro de un amplio territorio, la Tierra de Huete, extendido por las actuales provincias de Cuenca y Guadalajara.

Durante el período trastámara, en 1388, Juan I dio Huete a Doña Constanza, hija mayor de Pedro I y duquesa de Lancaster, con el fin de resolver el problema dinástico que en ese momento se daba al aspirar ésta al trono castellano. En la Paz de Troncoso y el tratado de Bayona se acordó que, junto a Guadalajara, Olmedo y Medina del Campo, Huete, con todas sus rentas y derechos, fuera dada de por vida a Doña Constanza, y que su hija, Catalina, casara con el infante Enrique, adoptando ambos, como príncipes herederos al trono castellano y por primera vez, el título de príncipes de Asturias. Tras la muerte (1394) de la duquesa de Lancaster, tal como estaba acordado, Huete pasó a su hija Catalina, ya reina desde 1390, que la unió a sus propias villas, dadas a raíz su matrimonio con Enrique III, de Soria, Atienza, Almazán, Deza y Molina de Aragón —todas ellas, en una misma zona geográfica del oriente de Castilla—. La nueva posesión no acabó con los intentos de la nobleza por hacerse con el control de la zona de Huete. Así, durante el reinado de Enrique III, diversos linajes fueron alcanzando un progresivo protagonismo en las comarcas cercanas a ella, y que a la postre convirtieron en señoríos, rápidamente ampliados hasta convertirse en importantes estados señoriales. Tales fueron los linajes de los Mendoza —en alguna de sus ramas—, y sobre todo los Carrillo y los Acuña, que emparentaron entre sí.

Durante la guerra de sucesión castellana, ocurrieron saqueos entre vecinos de Huete y de localidades cercanas, según que apoyasen a uno u otro de los bandos en conflicto. Rodrigo de Huete, que guardaba la ciudad para el bando de Isabel I, acudió a cercar el alcázar de Madrid en 1476. Aprovechando su ausencia, le robaron ganado vecinos de Torrejoncillo, de la Parrilla, de Villar del Águila y de Villarejo de Fuentes y el comendador Juan de la Panda, partidario de Juana, se asentó en el monasterio de Santo Domingo de Huete. Rodrigo de Huete era padre del conquistador Alonso de Ojeda.[4]

Renacimiento

Ya en el siglo XV, Juan II le concedió el título de ciudad, gracias a la intervención de Pedro Carrillo de Huete, El Halconero, su cronista. Los Reyes Católicos, el 28 de febrero de 1477, la distinguirían con los títulos de Noble y Leal, tratamiento con el que se denominará a partir de entonces.

Con los Austrias pasó a ser cabeza del partido de Huete, dentro de la provincia de Cuenca.

Edades Moderna y Contemporánea

En el siglo XIX, el rey Fernando VII, durante el verano de 1816, permaneció varios días en la ciudad.

Demografía

Huete cuenta con una población de 1814 habitantes (INE 2025).

Gráfica de evolución demográfica de Huete[5] entre 1842 y 2021

color #99B2FF Población de derecho según los censos de población del INEcolor #007fcc Población de hecho según los censos de población del INEEntre el censo de 1857 y el anterior, crece el término del municipio porque incorpora a Carrascosilla
Entre el censo de 1981 y el anterior, crece el término del municipio porque incorpora a Bonilla, Caracenilla, Castillejo del Romeral , Moncalvillo del Huete, Saceda del Río, Valdemoro del Rey y Verdelpino de Huete
[6]

Personas notables

Jacinto de Alcázar Arriaza. Medios políticos para el remedio único, y uniuersal de España librados en la execucion de su práctica (1646)
  • Jacinto de Alcázar Arriaza economista español del siglo XVI, natural de Huete que defendió la teoría de la contribución única en una obra titulada "Medios políticos para el remedio universal de España" (1646). (Enciclopedia Espasa).
  • Juan Alfonso de Lancina (Juan Alfonso Rodríguez de la Encina). Nació en Huete en la primera mitad del siglo XVII. Escritor político, fue Juez de la Gran Corte de la Vicaría del Reino de Nápoles. Publicó "Comentarios políticos a los anales de Tácito (Madrid 1987) e "Historia de las revoluciones del Senado de Messina" (Madrid, 1962). Se sabe de otras obras suyas perdidas o publicadas incompletas. (Ver "Diccionario de Personajes conquenses" de Priego y Silva y "Calas literarias...") obras citadas.
  • Isaac Núñez de Arenas. Nacido en Huete en 1812. Estudió leyes en Alcalá y Madrid. Catedrático de literatura en la Universidad Central, fue académico de la Real academia Española, trabajando en ella en el Diccionario de la misma, así como en el Diccionario de Sinónimos. Publicó "Elementos filosóficos de literatura estética" y unas "Bases para la reforma de la Justicia Militar" Como traductor todavía aparecen ediciones de su traducción de la famosa novela "Los últimos días de Pompeya" (Ver "Calas literarias ...) obra citada.
  • Mario Aguilar Diana periodista español, nacido en Huete en 1883. Estudió Derecho en Barcelona, donde fue redactor de El Poble Catalá, El Diluvio y El Día Gráfico y más tarde director de este último y de La noche y colaborador de diferentes medios donde puso de manifiesto su formación bilingüe en catalán y castellano. Autor de algún libro de investigación periodística como "El proceso Dreyfus" Barcelona 1931. Francófilo y activista republicano se exilió en Francia durante la Guerra Civil, falleciendo, reconocido por todos, en Montpellier, donde fue cónsul de la República Española, en 1952. (Ver Diccionario de Personajes Conquenses de H. Priego y J. Silva y "Calas literarias en la Cultura de Huete" de Casildo Reneses).
  • Demetrio Castro Villacañas periodista y poeta nacido en Huete en 1919. Doctor en Derecho por la Universidad Central de Madrid. Ha sido director y colaborador de diferentes medios tanto de radio como de prensa. Entre sus poemarios destacan "Conciencia de Hombre" (Premio Ciudad de Barcelona, 1957) y "El olvido que bebemos" a los que hay que añadir en prosa "Hombres de Mar". (Ver "Calas literarias en la cultura de Huete" obra citada).
  • Sabiniano Gómez Serrano Empresario y padre de Begoña Gómez, a su vez esposa de Pedro Sánchez.









Jaén
municipio y ciudad de España





De izquierda a derecha y de arriba abajo: el castillo de Santa Catalina, la cruz del castillo, el Lagarto de la Magdalena, los baños árabes, el palacio de Villardompardo y la catedral de la Asunción de la Virgen
Jaén ubicada en España
Jaén
Jaén
Ubicación de Jaén en España
Jaén ubicada en Provincia de Jaén (España)
Jaén
Jaén
Ubicación de Jaén en la provincia de Jaén
Mapa
Apodo: Capital del Santo Reino,[1] Capital mundial del aceite de oliva.[2]
Lema: Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jaén, Guarda y Defendimiento de los Reynos de Castilla
País España
Com. autónoma Andalucía
Provincia Jaén
ComarcaMetropolitana de Jaén
Partido judicialJaén
Ubicación37°46′11″N 3°47′20″O
Altitud570[3] m
(mín: 271[4], máx: 1834[4])
Superficie424,30 km²
Población112 235 hab. (2025)
Densidad264,52 hab./km²
Gentiliciojienense
jiennense
giennense
jaenés, -esa[5]
jaenero, -ra
aurgitano, -na[6]
Código postal23001-23009
Pref. telefónico953 y 853
Alcalde (2025)Julio Millán Muñoz (PSOE)
Presupuesto317 240 000 [7] (2023)
PatrónSan Eufrasio
PatronaVirgen de la Capilla
Santa Catalina de Alejandría
Sitio webSitio web oficial

Jaén es una ciudad y municipio español, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Andalucía. Ostenta el título de «Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jaén, Guarda y Defendimiento de los Reinos de Castilla» y es conocida como la «capital del Santo Reino».[1] Cuenta con una población de 112 235 habitantes (INE 2025). La ciudad se enmarca dentro del área metropolitana de Jaén de la que es cabecera, y absorbe una sexta parte de la población total de la provincia de Jaén. Su superficie es de 424,30 km².[8] También es sede del partido judicial número 1 de la provincia[9] y de la diócesis homónima.

Se alza al pie del cerro de Santa Catalina, con calles empinadas y de pronunciadas pendientes que definen su urbanismo, ensanchándose hacia las zonas más llanas y amplias de los nuevos barrios y bulevares. En sus alrededores abundan fértiles tierras de cultivo, y extensos olivares que cubren gran parte de su término. Hacia el sur y el sureste se encuentran las sierras de Jaén y Jabalcuz, y al norte se abre el llano del río Guadalbullón, que pasa a muy corta distancia de la ciudad.

Debido a su situación, Jaén ha tenido una gran importancia estratégica, habiéndose encontrado en su núcleo urbano varios de los asentamientos humanos más antiguos de Europa.[10] Del mismo modo, tuvo gran importancia en la historia de al-Ándalus y el Reino de Castilla.

La actividad económica más importante de la provincia de Jaén es la producción de aceite de oliva, siendo la mayor productora mundial, lo cual queda patente bajo el lema que recibe la ciudad, como «Capital mundial del aceite de oliva».[2] En este sentido, la ciudad alberga desde el año 1983 y de forma bienal Expoliva, una feria internacional de referente mundial dedicada al sector del aceite de oliva e industrias afines, celebrada actualmente en la Institución Ferial de Jaén.[11] No obstante, la economía también está basada en el sector servicios, la administración, la industria agrícola y alimentaria, la construcción, y un incipiente turismo cultural.

Entre su patrimonio histórico-artístico cabe destacar la catedral de la Asunción de la Virgen, el castillo con sus tres alcázares, los Baños Árabes, el Museo Internacional de Arte Íbero y el emblemático Monumento a las Batallas, situado en la céntrica plaza de las Batallas, que conmemora la batalla de Las Navas de Tolosa y la batalla de Bailén, ambas acaecidas en la provincia de Jaén.

Una de las fiestas populares más representativas de Jaén son las Lumbres de San Antón, que se celebran la noche del 16 al 17 de enero. Durante esa noche se corre la Carrera Urbana Internacional Noche de San Antón. En octubre se celebra la feria de San Lucas. Su origen data del siglo XIV, siendo su día grande el 18 de octubre. Especial mención tiene la Semana Santa de Jaén, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional,[12] teniendo gran expectación la procesión de «El Abuelo», durante la madrugada del Viernes Santo.

En la actualidad algunos proyectos a realizar en la ciudad son la finalización del sistema tranviario y cercanías del área metropolitana, la construcción de la conexión ferroviaria con trenes de AVE o la restauración del convento de Santo Domingo.[13]

Jaén es una inmensa montaña leonada. El sol, mordiéndola, le ha dado un tono bistre sobre el cual las viejas murallas árabes destacan sus líneas caprichosas.
De París a Cádiz, 1848. Alexandre Dumas.[14]

Toponimia

La etimología de Jaén procedería, según una hipótesis, del nombre latino [villa] Gaiena, «la villa de Gaius» —el antropónimo latino va seguido del sufijo -en— que quedaría como Gaien, interpretado por los musulmanes como Ŷaīyān (en árabe: جَإِيَّان), que se usaba durante la época musulmana.[15][16][17] Existe también la versión, por parte de algunas familias sefardíes del norte de África, de que tanto su apellido como su ciudad de donde provienen, refiriéndose a Jaén, tienen su origen en la palabra hebrea Dayan, que significa «juez» y derivaría en Yayyan o Djayyan. Cabe mencionar que el nombre con que se conocía la ciudad, capital de la cora de Yayyan en la época del emirato, era حاضرة, «Ḥāḍira», que en árabe significa capital.[18]

Lo que se conoce como Jaén, en época de Tito Livio era llamada Oringis o Auringis, la misma localidad que anteriormente Polibio llamó Alingis o Elinga.[19] Un decreto de Vespasiano, en el siglo I, llevó a la declaración de la ciudad como Municipio Flavio Aurgitano, lo que ha motivado el gentilicio arcaico de «aurgitano, -a». En el concilio de Ilíberis, ya en el siglo IV, se la menciona como Advinge.[20] Existen fuentes de información como los documentos romances y latinos del Códice Gótico de la catedral de Jaén o el archivo histórico municipal, que mencionan a la ciudad con el nombre de Jahén desde 1403 hasta 1563, año en que pasó a llamarse Jaén.[21]

Respecto al gentilicio «giennense» o «jiennense», es más generalizado para los habitantes de toda la provincia de Jaén, además de los nacidos en la propia capital; quedando como una variante coloquial «jaenés, -esa», «jaenero, -a», para los naturales de la ciudad de Jaén,[5][22] aunque prevalece el primero. Por otro lado, los productos elaborados en Jaén se denominan «jahencianos».[21]

Ciudades homónimas
  • Jaén, Filipinas. En 1865 se convirtió en ciudad, cambiando su nombre Ibayong Ilog por Jaén gracias al jiennense fray Gregorio Martínez.[24][25]

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