domingo, 30 de agosto de 2026

TOPONIMIA DE ESPAÑA

 

Qartayannat al-Halfa
Ciudad

Cerámica andalusí (s. XI-XII) encontrada en las excavaciones del teatro romano. Museo del Teatro Romano.
EntidadCiudad
 PaísAl-Ándalus
SubdivisionesXarq al-Ándalus
Idioma oficialIdioma principal: árabe
Idiomas minoritarios: hebreo, mozárabe
HabitantesAndalusíes
Fundación711
Desaparición1245
Correspondencia actualCartagena, Región de Murcia (España)
La linterna del parque Torres.
Jarra pintada al manganeso (s. XIII).

Qartayanna o Qartayannat al-Halfa fue la denominación que recibió la ciudad española de Cartagena durante el período de dominación musulmana de la península ibérica, desde los años de la invasión en el siglo VIII a la conquista castellana en 1245.

Etimología

El topónimo Qartayannat (árabe: قرطجانة, Qarṭaǧānatu) deriva de la denominación latina Carthago Nova, a través de una forma tardía del acusativo Carthaginem. El epíteto al-Halfa («la del esparto») hace referencia al trabajo del esparto que se realizaba en la ciudad, ya destacado por los bizantinos al llamarla Carthago Spartaria, y servía además para distinguirla de otras poblaciones con el mismo nombre como Qartayannat al-Yazira (Carteia, San Roque) y Qartayannat Ifriqiya (Cartago).[1]

Historia

Durante mucho tiempo se había pensado que durante la etapa andalusí, Cartagena había quedado reducida a una minúscula aldea de pescadores. Sin embargo, numerosas referencias literarias en fuentes árabes y las últimas excavaciones arqueológicas están cambiando esta visión sobre la Cartagena árabe.

La descripción tradicional de la Cartagena islámica como casi un despoblado se fundamenta en su exclusión de la lista de ciudades sujetas al Pacto de Tudmir de 713, que ha sido justificada por los estudiosos aludiendo a una irrelevancia respecto a otros núcleos urbanos, a que ya hubiera sido conquistada por las armas o a que formara parte de los dominios de la monarquía visigoda y no del duque Teodomiro.[2][3] Con todo, parece que Cartagena quedó de alguna forma integrada en las dependencias del duque, como demuestra el viaje que éste realizó hasta Damasco para reclamar ante el califa Hisham a causa de la injerencia del valí Abd al-Malik ibn Qatan, que en 733 había ocupado Qartayannat por la fuerza.[4] La sentencia del califa obligó no sólo a la retirada de Abd al-Malik, sino que además significó su destitución y encarcelamiento.[5] En cuanto al tratado de 713, la fecha del final de su vigencia es objeto de debate entre los investigadores, pero es generalmente aceptado que hacia finales del siglo VIII había dejado de tener validez.[6]

Parece que a partir del siglo X, periodo en el que el historiador eclesiástico Enrique Flórez recoge en su España sagrada la existencia de un obispo católico llamado Juan,[7] la ciudad experimentó una lenta recuperación favorecida por la incipiente pujanza mercantil de la vecina Mursiyya (fundada circa 825) y la actividad militar de las atarazanas durante el Emirato,[2][8] gracias a la cual pudo contar con una mezquita y una alcazaba fortificada sobre el actual cerro de la Concepción. En este sentido, son varios los geógrafos y viajeros que dan testimonio de la revitalización de la villa, como Ibn Hawqal, al-Udri o al-Idrisi, quien relata:

Cartagena es el fondeadero obligado de la ciudad de Murcia. Es una ciudad antigua que data de tiempos remotos. Su puerto sirve de refugio para los navíos grandes y pequeños, es [una ciudad] atractiva y llena de recursos.
Al-Idrisi, Kitab Ruyar.[9]

A los vestigios materiales ya conocidos, como la linterna del parque Torres o la maqabriya (lápida prismática) tunecina del Museo Arqueológico Municipal,[10] se han sumado en los últimos tiempos los restos de viviendas del siglo XII que aparecieron en las excavaciones del teatro romano,[9] y diversos enterramientos se han encontrado en las actuales calles Cuatro Santos, Jara y Soledad, bajo las que se ubicaba la maqbara.[11] Se tiene asimismo constancia documental y numismática de una ceca de plata operativa en época almohade,[1] pero en cuanto a la hipotética existencia de población hebrea en la ciudad, un estudio de los fondos documentales castellanos preservados en la Región de Murcia por parte de Ayaso Martínez (1997) fue incapaz de localizar referencias específicas a judíos con anterioridad a 1257, sin que sea posible siquiera certificar si se trataba de personas atraídas por las políticas alfonsíes de repoblación o ya residentes desde el periodo islámico.[12]

El siglo XIII vio el nacimiento en Cartagena de Hazim al-Qartayanni (1211-1284), autor de la Qasida al-Maqsura, una de las obras magnas de la poesía árabe andalusí, así como la caída de la ciudad en manos cristianas. En 1243, el emir Ibn Hud al-Dawla había aceptado con el Tratado de Alcaraz la rendición de vasallaje de la Taifa de Murcia a la Corona de Castilla, pacto que no fue reconocido por el arráez de Qartayannat.[13] Ante esta insumisión, el infante Alfonso de Castilla ordenó, en nombre de su padre el rey Fernando III, el asedio de la plaza por tropas terrestres y una flota cántabra al mando del almirante Roy García de Santander. La ciudad fue tomada en la primavera de 1245 y, al quedar fuera del tratado, se le concedió el Fuero de Córdoba.[14]

En los años siguientes, la población musulmana nativa, conocida ahora como mudéjar, comenzó una constante emigración hacia el reino nazarí de Granada o el Magreb, al tiempo que el aporte demográfico cristiano no despegaba debido a la inseguridad producida por la exposición ante la piratería berberisca desde el mar y las razias granadinas desde tierra. En 1264 estalló en Cartagena una insurrección mudéjar simultánea a las del resto del reino, controladas dos años después por tropas aragonesas y castellanas,[15] que significaría el éxodo definitivo de los hispanoárabes de la ciudad.





Cartago Nova
Colonia

Otros nombres: Colonia Vrbs Iulia Nova Carthago
Cartago Nova ubicada en Península ibérica
Cartago Nova
Cartago Nova
Localización de Cartago Nova en Península ibérica
Coordenadas37°36′00″N 0°59′00″O
EntidadColonia
 PaísImperio romano
SubdivisionesTarraconense (desde 298, Carthaginense)
Idioma oficialLatín
HabitantesRomanos
Fundación209 a. C.
Correspondencia actualBandera de Cartagena (España) Cartagena, España

Cartago Nova es el nombre de la ciudad de Cartagena desde la conquista romana hasta la dominación bizantina en el siglo VI d. C., cuando cambió su nombre por el de Carthago Spartaria.

Historia

Origen

Augusto togado. Museo del Teatro Romano.
Lingotes de plomo procedentes de las minas de Cartago Nova.

Cartago Nova fue fundada alrededor del año 227 a. C. con el nombre de Qart Hadasht (Ciudad Nueva) por el general cartaginés Asdrúbal el Bello, yerno y sucesor del general Amílcar Barca, padre de Aníbal. Cartago Nova es la más importante de las ciudades de la península, debido a una posición fuerte y una muralla bien construida, y está provista de puertos, lagunas y minas de plata.[1] En Cartago Nova y en las ciudades circundantes existe el salazón en abundancia, y es el principal emporio para las mercancías que vienen del mar destinadas a los habitantes del interior, y para los productos del interior destinados a los extranjeros.

Parece sin embargo que la ciudad no fue fundada ex novo, sino que se hizo sobre un asentamiento anterior ibérico o tartésico. Hay constancia de intercambios comerciales con los fenicios desde el siglo VIII a. C. a lo largo de toda la costa. Además, tradicionalmente se ha asociado Cartagena con la ciudad de Mastia mencionada por el poeta grecolatino Avieno en la obra llamada Ora maritima (que recoge las noticias más antiguas conservadas sobre la península ibérica), y también citada en el segundo tratado romano-cartaginés en el año 348 a. C. como Mastia Tarseion (Mastia de los Tartesios).

Toda la actual costa de Cartagena y Mazarrón era extraordinariamente codiciada en la Antigüedad por sus importantes yacimientos minerales de plomo, plata, cinc y otros minerales. La explotación y comercialización de minerales de las minas de Cartagena y Mazarrón está documentada desde tiempos de los fenicios.

Tras la primera guerra púnica, los cartagineses pierden su principal dominio del Mediterráneo: la isla de Sicilia. El único general invicto de este enfrentamiento con los romanos, Amílcar Barca, marcha a la península ibérica con la intención de formar un dominio personal de los Bárcidas —de los que era cabeza— separado, en cierto grado, del control del Senado de Cartago; convirtiendo a Cartago Nova en el centro de sus operaciones militares y permitiéndole el control de las riquezas mineras del sureste de la península. Tras la muerte de Amílcar en un enfrentamiento con tribus hispánicas su hijo Aníbal ocupa su puesto, con la intención de preparar un ejército lo suficientemente poderoso para enfrentarse a los romanos. Qart Hadasht es así la principal ciudad de los cartagineses en España. De ella partió Aníbal, con los elefantes, en su célebre expedición a Italia; que le llevaría a cruzar los Alpes, al comenzar la segunda guerra púnica en el año 218 a. C.















Carthago Spartaria
Ciudad

Hispania bizantina.
EntidadCiudad
 PaísImperio bizantino
SubdivisionesProvincia de Spania
Idioma oficialLatín
HabitantesHispanorromanos
FundaciónSiglo VI
Desaparición622
Correspondencia actualCartagena (España)

Carthago Spartaria fue la denominación que recibió la ciudad española de Cartagena en la Antigüedad tardía, y especialmente durante la dominación bizantina de la ciudad, desde mediados del siglo VI hasta 622. Durante este periodo se convirtió, probablemente, en capital de la provincia de Spania.[1]

Historia

Invasiones germánicas

Lucerna bizantina. Museo Arqueológico de Cartagena.
Objetos de vidrio. Museo del Teatro Romano.

La primera vez que la ciudad de Cartagena apareció referida como Carthago Spartaria fue en el Chronicon del historiador y obispo hispanorromano Hidacio (c. 400-c. 469), al describir su saqueo por parte de los vándalos en 425.[2] Las fuentes relatan que previamente, en 411, la provincia Cartaginense había sufrido una ocupación por parte de los alanos, un pueblo nómada que había penetrado en Hispania dos años antes. Entre los estudiosos hay desacuerdo acerca de si dicha ocupación afectó también a Cartago Nova, su capital y sede de la diócesis del mismo nombre, si bien es seguro que poco después de estos hechos, los visigodos del rey Walia, aliados con el emperador Honorio, acudieron desde la Galia bajo el compromiso de restablecer la autoridad romana en la región, expulsando de Cartagena y otros lugares a alanos y demás pueblos invasores.[3]

Dos años después del saqueo vándalo, la ciudad fue reclamada por los suevos de Ermengario, lo cual provocó la represalia vándala de manos de su monarca Gunderico, quien devastó Carthago Spartaria y sus estructuras defensivas para evitar que pudieran ser empleadas en su contra. Sin embargo, el pueblo de Gunderico no permaneció mucho más tiempo en Hispania, trasladándose al África romana, lo cual permitió la expansión de sus rivales suevos en la provincia que abandonaban. Estos fueron sin embargo rechazados por los hispanorromanos ante las murallas de Cartagena, revelando que la urbe pudo ser refortificada de nuevo, en una época en la que se ha podido además acreditar arqueológicamente un poblamiento concentrado sobre todo en las colinas de la Concepción y Molinete.[3]

En 461 tuvo lugar en las costas de la península ibérica una batalla naval entre la armada romana de Mayoriano y la vándala, dirigida por Genserico. La derrota romana desvaneció las aspiraciones imperiales de reconquistar el norte de África a los germánicos, y aunque la flota romana estaba anclada en varios puertos entre Carthago Spartaria e Illici (Elche) cuando fue atacada por sorpresa, el combate fue conocido como la batalla de Cartagena.[3][4]

Ocupación bizantina

Tras la caída del Imperio de Occidente en 476, Cartagena pasó a poder de los visigodos, aunque manteniendo una población fuertemente romanizada. En el marco de las guerras civiles visigodas, a mitad del siglo VI una facción pide ayuda al emperador oriental Justiniano I, quien, tras una corta campaña, conquista una franja importante del sur de España.

La ciudad fue reconstruida y reamurallada, y dispuso de una ceca que emitía moneda producida en cobre y con inscripción en griego, en aquel momento la lengua común en la parte oriental del Imperio.[5][6] Fue además rebautizada como «Justina» en honor del sucesor de Justiniano, el emperador Justino II.[3][7]

La provincia bizantina de Spania en su época de mayor extensión, durante el reinado de Justiniano I, abarcaba casi todo el sur de España y parte del Algarve portugués, con ciudades como Malaca (Málaga), Corduba (Córdoba), Begastri (Cehegín), Tingis (Tánger) o Illici.

Durante el periodo bizantino, la diócesis cartaginense era sede metropolitana. Destacó durante este periodo la figura de Liciniano, arzobispo de Cartagena, autor de varios escritos teológicos.

Durante el reinado del rey visigodo Leovigildo (568-586), estos consiguen arrebatar a los bizantinos una parte importante de la provincia Cartaginense.

Las luchas por la defensa del territorio continúan durante los reinados de Recaredo I (586-601) y Sisebuto (612-621) y se pierden nuevas porciones de provincia a favor de los visigodos.

La población hispanorromana de la ciudad soporta difícilmente la presión visigoda hasta que aproximadamente hacia 622, el rey visigodo Suintila, toma la ciudad.

Según Isidoro de Sevilla, la ciudad fue completamente destruida hasta sus cimientos:

«Hoy día, de la ciudad, destruida por los godos, apenas quedan sus ruinas.»
Etymologiae.

Sin embargo, o bien la destrucción de Cartagena no fue total, o bien fue reconstruida, pues en 675, Munulo, obispo de Cartagena, aparece firmando una de las actas de los concilios de Toledo, lo que demuestra que 50 años después de su toma por los visigodos, había un obispo con su sede en la ciudad.

Después de la conquista musulmana de la península ibérica, la ciudad, aparentemente, continuaría dentro del reino visigodo de Teodomiro hasta 825, si bien el nombre de la ciudad no aparece en las capitulaciones de Teodomiro con los árabes.

Capitalidad de la provincia de Spania

Existe un debate historiográfico acerca de qué ciudad entre las que fueron gobernadas por los bizantinos en Spania alcanzó la dignidad de capital del territorio, siendo las opciones consideradas Carthago Spartaria y Malaca. En favor de la primera se decantan historiadores y arqueólogos como Francisco José Presedo Velo (2003), Federico Santaella Pascual (2008) o Pablo Fuentes Hinojo (1998), quien enumera como motivos de su argumento su capitalidad de la extinta Cartaginense, la fortificación emprendida por el patricio Comenciolo –atestiguada por la lápida homónima–, la trascendencia de su arzobispo Liciniano y haber sido objeto de una «completa destrucción» a manos de Suintila.[1][3][8] Otros autores, caso de Pedro Rodríguez Oliva (1985), se decantan sin embargo por señalar como opción más probable para esa capitalidad a Malaca.[9]

Paralelamente, algunos académicos refieren a Corduba como capital, pero exclusivamente en la etapa más temprana de la provincia. En esta opinión se encuentra Heinrich Gelzer, citado por Edward Arthur Thompson (1969).

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