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| Didí | ||
|---|---|---|
| Datos personales | ||
| Nombre completo | Waldir Pereira | |
| Apodo(s) | El Príncipe Etíope, Señor Fútbol | |
| Nacimiento | Río de Janeiro 8 de octubre de 1928 | |
| País | Brasil | |
| Fallecimiento | Río de Janeiro 12 de mayo de 2001 (72 años) | |
| Altura | 1,74 m (5′ 9″) | |
| Carrera como entrenador | ||
| Deporte | Fútbol | |
| Debut como entrenador | 1962 (Sporting Cristal) | |
| Retirada como entrenador | 1990(Bangu) | |
| Carrera como jugador | ||
| Posición | Centrocampista | |
| Debut como jugador | 1947 (Madureira) | |
| Retirada deportiva | 1966 (São Paulo) | |
| Part. (goles) | 68 (20) - Selección | |
Waldir Pereira (Campos dos Goytacazes, Río de Janeiro, 8 de octubre de 1928-Río de Janeiro, 12 de mayo de 2001), más conocido como Didí, fue un futbolista y entrenador brasileño que jugaba como centrocampista, militó en clubes brasileños como el Fluminense y Botafogo; también en España vistió la camiseta del Real Madrid y jugó con los Tiburones Rojos de Veracruz en México. Participó en la Copa del Mundo en 1954 realizada en Suiza y posteriormente integró la histórica selección de fútbol de Brasil que conquistó los mundiales de Suecia 1958, en el cual fue considerado el mejor jugador del torneo,[1] y Chile 1962. Es uno de los grandes futbolistas brasileños de la historia y para la IFFHS uno de los veinte mejores futbolistas del siglo XX. Se le apodó «el Príncipe Etíope» por la elegancia y clase que daba al centro del campo de los equipos en que jugó.
Debido a sus goles, logros y trayectoria fue incluido por la IFHOC-FIFA en el primigenio International Football Hall of Champions en el año 2000,[2][3][4][n. 1] y el 14 de diciembre de 2020 fue incluido como mediocentro defensivo en el tercer Dream Team histórico del Balón de Oro.[5]
Biografía
Nació el 8 de octubre de 1928 en la ciudad de Campos dos Goytacazes, a 240 kilómetros al norte de Río de Janeiro. De niño, vendía cacahuetes para ayudar a su familia y empezó a jugar al fútbol en las calles.[6]
En 1943, Didí comenzó su historia en el fútbol jugando en el infantil del São Cristóvão. También en categorías inferiores, jugó en Industrial, Rio Branco, Goytacaz y Americano. Didí tuvo un drama cuando era niño. A los 14 años, tuvo una infección severa por causa de una contusión sufrida en una pelea. Llegó a estar en silla de ruedas. Estuvieron a punto de amputarle la pierna, pero se recuperó y jugó en clubes locales de su ciudad natal.
Trayectoria
Didí comenzó a disputar partidos oficiales en 1945, a los 16 años, jugando en el Americano de Campos. También pasó por Lençoense y Madureira. Pero, en el año siguiente, encontró la estabilidad en el Fluminense, club que defendió por diez años. Todavía es considerado en las Laranjeiras el mejor de la historia en su posición, marcando casi cien goles en el Tricolor. Alcanzó fama en 1950 por haber hecho el primer gol del Maracaná, en la derrota de la selección carioca frente a la paulista por 2 a 1. Asimismo, inventó la folha seca («hoja seca») —un tiro muy difícil de detener para los porteros— en 1956, en el partido contra el America do Rio: debido a una contusión que no le permitía tirar desde larga distancia de forma normal, golpeó en medio del balón, el cual se dirigió hacia arriba al inicio, pero adquirió un efecto envenenado y descendió hacia la portería rival. También se le atribuye la primera paradinha.
Seleccionado nacional

Didí representó a Brasil por primera vez en el Panamericano de 1952[6] y disputó la Copa del Mundo en Suiza 1954. Sin embargo, su auge llegaría cuatro años después, cuando fue considerado el mejor jugador del Mundial de 1958 en Suecia, que fue conquistado por Brasil. Repitió éxito en Chile en 1962, mostrando un gran liderazgo sobre el terreno de juego. Didí marcó veintiún goles en setenta y cuatro partidos con la selección brasileña.
A pesar del éxito en el Flu, el jugador fue transferido en 1956 al Botafogo, donde también hizo historia. En 313 partidos, marcó 113 goles con el equipo de la estrella solitaria. Pasó por un momento curioso en 1957: después de ganar el Campeonato Carioca, tuvo que cumplir la promesa de atravesar a pie la ciudad de Río de Janeiro, al haber ganado el título; 5.000 hinchas del Botafogo se unieron a él en su caminata.[7]
Europa: al Real Madrid
El buen fútbol y el título de la Copa del Mundo con la selección de Brasil en 1958,[8] originó que al año siguiente en 1959 suscitó el interés del Real Madrid. En el equipo blanco, donde jugaban cracks como Puskás y Di Stéfano, el centrocampista no consiguió nunca adaptarse y tuvo un modesto paso por Europa.
Su regreso a Brasil: Botafogo y debut como entrenador en Sporting Cristal
En 1961 Didi regresó al Botafogo con el que consiguió el Campeonato Carioca.
Tras ganar la Copa Mundial de Fútbol de 1962 fue transferido al Perú con el Sporting Cristal en calidad de jugador y DT. Sin embargo, tras problemas con su pase hizo que apareciera mayormente en amistosos.
En julio de 1964 Didí se volvió a vestir de corto, ya que jugó con Sporting Cristal un amistoso ante Barcelona de España en beneficio de la tragedia de mayo en el estadio Nacional de Lima.
En agosto de 1964 Didí regresa nuevamente al Botafogo. Luego es contactado por directivos veracruzanos de México, aceptando sus condiciones de contratación.
A México con los Tiburones Rojos de Veracruz
En 1965, decide jugar una temporada en México con los Tiburones Rojos de Veracruz para posteriormente retirarse. Muchos aficionados y periodistas sobre todo de la Ciudad de México dudaban que viniera a jugar al país o que al hacerlo sobresaliera con los jarochos. Pero el dueño del equipo, José Lajud Kuri, hizo las gestiones y el astro brasileño llegó a jugar a la liga mexicana. Hizo un buen torneo con el equipo del puerto, ayudando a que los Tiburones Rojos se salvasen del descenso. Los aficionados jarochos vieron la clase y calidad del brasileño en la media cancha del equipo escualo y disfrutaron de goles del astro brasileño, algunos de ellos denominados hoja seca. Uno de los porteros que recibió un gol de este tipo fue la Tota Antonio Carbajal. Los viejos aficionados del equipo del cuatro veces heroico Puerto de Veracruz lo recuerdan con cariño. Se le ha considerado una de las contrataciones más importantes del equipo escualo y en la Primera División de México.
Entrenador mundialista con Perú (1970)

Luego de su retiro definitivo como futbolista, Didí volvió a dirigir en el fútbol peruano, ganando el Campeonato Descentralizado 1968 con el Sporting Cristal.[9] Dirigió al cuadro bajopontino hasta fines de abril de 1969.
Tras su éxito a nivel de clubes, fue designado entrenador de la selección peruana de fútbol para las clasificatorias a la Copa Mundial de Fútbol México 1970, logrando su clasificación en el estadio La Bombonera en Buenos Aires frente a la selección de Argentina, a la cual eliminó del Campeonato Mundial México 1970 al empatar a 2 goles. Una gran sorpresa: la eliminación de Argentina (que tenía todo para clasificar) y la presencia de Perú ante la sorpresa de muchos. Llevó a Perú a su mejor colocación en una Copa Mundial de Fútbol: 7.º lugar, siendo eliminados ante la selección de Brasil por un marcador de 4-2 en los cuartos de final. El equipo brasileño era dirigido por su compañero en la Copa Mundial de Suecia: El Lobo Mário Zagallo.
Dinarco (Δείναρχος, Corinto, ca. 361 a. C. - ca. 291 a. C.) fue el último de los diez oradores áticos, hijo de Sóstrato (o, según la enciclopedia bizantina Suda, de Sócrates). En lo concerniente a los aspectos generales de su vida, dependemos de la obra de Dionisio de Halicarnaso: Sobre Dinarco, cap. 2, 3 y 9. Dinarco nació en Corinto, pero se marchó a Atenas para estudiar retórica con Teofrasto.
A partir de 336/365 trabajó siempre con mucho éxito como logógrafo—un escritor de discursos para los tribunales. Al ser extranjero residente en Atenas (meteco), no pudo desarrollar una carrera política ni tampoco le estuvo permitido hablar directamente en los tribunales.
Tras la Guerra Lamiaca y con los grandes oradores de la época, Demóstenes e Hipérides, ya fallecidos, Dinarco se quedó solo y ejerció la supremacía en esa actividad tan lucrativa.
Durante el gobierno de su amigo y protector Demetrio de Falero, alcanzó su máximo encumbramiento y los años 317-317 fueron los más prósperos de su vida. En la caída de Demetrio Faléreo en (307/306) y la restauración de la democracia por Demetrio Poliorcetes, Dinarco, sospechoso por su riqueza y quizá aún más por su amistad con "los que abolieron la democracia" (FGrH, 328 F 66), fue condenado a muerte y tuvo que exiliarse a Calcis en Eubea.
Dionisio conocía 87 de los discursos atribuidos a Dinarco y de 60 de ellos confirmó su autoría. Sólo poseemos tres considerados auténticos por los especialistas: Contra Demóstenes, Contra Aristogitón, y Contra Filocles, todos ellos relacionados con las investigaciones de la desaparición del dinero depositado en Atenas para Hárpalo en (324/323 a. C.) por el Areópago, el cual después de consultar, informó que nueve hombres habían recibido sobornos de Hárpalo, (el tesorero fugitivo de Alejandro), y designó fiscales para el caso. Dinarco escribió para uno o más de los fiscales los tres discursos antedichos.
Tres discursos incluidos en la lista de Dionisio de Halicarnaso se encuentran en el corpus de Demóstenes (Orationes 45, 46 y 58), pero los especialistas no creen que puedan atribuirse a Dinarco.
Las simpatías de Dinarco fueron en favor de una oligarquía ateniense bajo control macedonio; pero ello podría recordar que él no era ciudadano ateniense.
Esquines y Démades no lo tuvieron como excusa.
En el asunto de Hárpalo, Demóstenes era sin duda inocente, y, probablemente, fue otro de los acusados. Sin embargo, Hipérides, el más ardiente patriota, estuvo del mismo lado que Dinarco.
Bajo la regencia de su viejo maestro, Demetrio de Falero, Dinarco ejerció gran influencia política. Dinarco señala el declive de la oratoria ática. Demostró ser poco original excepto en una cierta habilidad para el uso de metáforas nueva. Imitó a sus precedesores, sobre todo a Demóstenes (Hermógenes, Id.ii.11 lo llama krítinos Dēmosthénēs, "un Demóstenes de bagatela"), pero no desarrolló un estilo propio.
Conocía la técnica de la composición en prosa y dominaba todos los trucos del oficio de orador.
Fue competente hasta cierto punto, pero su obra es descuidada y falta de gusto.
El orden de sus discursos resulta incoherente. Sus frases son largas y sin forma, de algunas figuras retóricas, e.g. epanalepsis y asíndeton, hace un uso desmesurado, y su invectiva es tan sumamente exagerada que pierde todo su significado.
Sobre el 292, gracias a las negociaciones de su amigo Teofrasto, pudo regresar a Atenas. Ya prácticamente ciego, se quedó a vivir en casa de su amigo Próxeno, a quien al poco tiempo denunció para recuperar un dinero que se le había extraviado en la casa, la única vez que Dinarco estuvo en los tribunales. Éste es el último dato de su vida que conocemos.
Dinarco murió en Atenas hacia el 291.
Dinómaca (griego antiguo Δεινομάχη), fue una mujer de la nobleza ateniense, que vivió en el siglo V a. C., conocida por ser la madre del célebre general ateniense Alcibíades, nacido de su matrimonio con Clinias) (h. 485-447 a. C.).[1] Pertenecía a la familia de los Alcmeónidas, y era hija de Megacles,[2] y sobrina nieta de Clístenes, el famoso legislador ateniense.
La información de Plutarco relativa a que la primera esposa de Pericles era pariente suya,[3] pero de la cual no facilita el nombre, ha suscitado el debate de si se trataba de Dinómaca. Para Bicknell sería la hermana de ésta.[4] De la misma opinión son Davies y Thompson.[5][6] Cromey afirma que fue Dinómaca, no la hermana.[7]
El historiador Simon Verdegem llama la atención sobre la etimología de su nombre: deínos (δεινός) + máche (μάχη) = «hábil en el combate», y la pone en relación con la vida de su hijo, caracterizada por su habilidad militar y por el prestigio de que gozó en su época.[
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