martes, 18 de agosto de 2026

PERSONAS MONÓNIMAS

 

Clamton

Claudio Galleguillos (Clamton) en 1990.
Información personal
Nombre completoClaudio Antonio Galleguillos Rodríguez
Nacimiento4 de marzo de 1968 Ver y modificar los datos en Wikidata
La Serena, Chile
Fallecimiento6 de enero de 1994 Ver y modificar los datos en Wikidata (25 años)
Rancagua, Chile
NacionalidadChilena
ReligiónAteísmo
Familia
PadresRobinson Galleguillos Espinoza
Rosa María Rodríguez
HijosFranco Galleguillos Carrasco
Educación
EducaciónInstituto Inglés Rancagua
Facultad de Artes de la Universidad de Chile
Información profesional
OcupaciónIlustrador, dibujante, dibujante de cómics, pintor, ensayista, escritor, poeta
Años activo1986-1994
SeudónimoClamton
Clamton Clemente
Kam Kam
Qlamton
GénerosSurrealista, Fantástico, Ciencia ficción fantástica

Clamton, seudónimo de Claudio Galleguillos (La Serena, 4 de marzo de 1968-Rancagua, 6 de enero de 1994), fue un dibujante, historietista, pintor y escritor chileno. Es el autor del primer libro de cómic de su país, Historias. Planetas, cerebros y átomos (1990).[1]

Clamton desarrolló una abundante obra que, en su mayoría, aún permanece inédita. Ésta se encuentra dispersa en diversas colaboraciones gráficas, poéticas y sonoras, así como en sus cartas, dibujos y casetes personales.[2]

Biografía

Claudio Galleguillos nació en La Serena, donde vivió hasta los cinco años, ya que en 1973 se mudó con su familia a Rancagua. Cursó la educación básica y media en el Instituto Inglés, egresando en 1985.

Aficionado al dibujo y la escritura desde muy joven, ingresó a la Escuela de Artes de la Universidad de Chile en 1986, con mención en Grabado. Su ingreso a la facultad le hizo tropezar con una gran incomprensión, tanto social como artísticamente. Claudio abandonaría sus estudios en 1989.[3] Sin embargo, ya había descubierto diversos circuitos artísticos y subterráneos en los que comenzó a canalizar su búsqueda estética. Estos, que surgieron en Santiago en los últimos años de la dictadura militar, estaban compuestos principalmente por las revistas Matucana y Trauko, quienes promovían el comic underground chileno. Claudio comenzó a colaborar en este tipo de publicaciones en 1988, publicando sus historietas bajo el seudónimo de Clamton, matizando en ellas las historias de universos anidados por órganos, plantas, y seres fantásticos en múltiples paisajes oníricos y surrealistas.

En 1990, la revista Trauko comenzó a gestionar la publicación individual de sus autores para promover sus obras. El primero de ellos fue Clamton, ya través de la editorial Trauko-Fantasía, se armó un libro recopilatorio de poco más de cincuenta páginas, titulado Historias. Planetas, Cerebros y Átomos. Su lanzamiento tuvo lugar el 19 de junio de 1990 en la galería de arte del Centro de Estudios Sociales (CESOC).[1][4][5] La publicación del libro fortaleció a Clamton como historietista, pues la crítica consideraba su propuesta como la más original de la época.[6] Entre sus creaciones compiladas, se encuentra un personaje que crece y crece con el tiempo llamado Qumz, de origen vegetal y que poliniza bosques de paisajes del subconsciente. Para su creación, Clamton se inspiró en el estado embrionario de su hijo, nacido en 1988.[7][8]

Clamton regresaría a Rancagua a fines de 1990, ciudad en la que falleció el 6 de enero de 1994, con apenas 25 años. En sus últimos años, además de dedicarse a la crianza de su hijo y buscar sustento a través del arte, fue diagnosticado tardíamente con esquizofrenia. Su condición lo obligó a someterse a múltiples tratamientos con antipsicóticos y combinaciones de medicamentos, los cuales afectaron considerablemente su estado psíquico. La mezcla de estos últimos con el alcohol que bebió en una cena familiar le provocó la muerte horas más tarde, mientras dormía.[2][9][10] Aunque la causa exacta de su fallecimiento sigue manteniéndose en privado, se cree que una posición accidental obstruyó sus vías respiratorias, resultando en una asfixia fatal durante el sueño. Clamton fue sepultado el 7 de enero en el Parque Jardín Las Flores, lugar donde sus restos permanecen hasta la actualidad.[10]

Legado y culto póstumo

La obra de Clamton combinó una fuerte sensibilidad con influencias místicas, surreales, humor negro y una gran capacidad para la experimentación. Es considerada una de las más vanguardistas que se ha desarrollado en Chile.[11][12]

Cine

En el año 2000 se estrenó QUMZ, un cortometraje de animación realizado por Héctor Leal, basado íntegramente en el personaje creado por Clamton, y en la historieta homónima de 1988.[13]

En 2014, el realizador Rodrigo Araya estrenó Trauko, un documental grabado originalmente en 2008 sobre la revista homónima de cómic underground chileno. Además de contar con entrevistas y anécdotas de dibujantes y guionistas que colaboraron en Trauko entre 1988 y 1991, la película también cuenta con una sección dedicada exclusivamente a Clamton, que reproduce una grabación en casete de diciembre de 1990, una carta sónica, como él la llamaba.[9]

En 2016 se estrenó el documental Kam Kam, dirigido por Jorge Fernández, que recoge archivos de video de Clamton en el lanzamiento de su libro en el CESOC, así como ensayos y cartas personales narradas por él y grabadas en casetes. También hay una recreación de su habitación y animaciones de sus dibujos.





Clavillazo

Clavillazo en mayo de 1941
Información personal
Nombre de nacimientoJosé Antonio Hipólito Espino Mora
Nacimiento13 de agosto de 1910
Teziutlán, Puebla (México)
Fallecimiento24 de noviembre de 1993 (83 años)
Ciudad de México (México)
SepulturaPanteón Francés de San Joaquín
NacionalidadMexicana
Información profesional
Ocupación
  • Actor
  • comediante
Años activo1951-1988

José Antonio Hipólito Espino Mora (Teziutlán, Puebla, 13 de agosto de 1910-Ciudad de México, 24 de noviembre de 1993), conocido como Clavillazo, fue un actor y comediante mexicano; fue principalmente popular desde la década de 1950 hasta la de 1960.[1]

Biografía y carrera

Primeros años

José Antonio Hipólito Espino Mora, Antonio Espino y Mora[2] o también José Antonio Espino Mora, nació el 13 de agosto de 1910 en Teziutlán, Puebla, México.[3] Sus padres fueron Fidel Espino López y Bertha Mora Calderón y fue el segundo de los once hijos que sus padres procrearon.[4] Los nombres de sus hermanos fueron Bertha, Antonio, Fidel, Augusto, Francisca, Ignacio, Genaro, María del Carmen, Mario, Bertha segunda y Lucía. Se vio en la necesidad de aprender a comunicarse por medio del lenguaje de señas para poder tener comunicación con uno de sus hermanos menores, al cual le habían diagnosticado sordera profunda.[5] Esto además le serviría más tarde en su carrera artística, pues hacía uso del lenguaje cuando personificaba al personaje cómico que él mismo crearía y bautizaría como «Clavillazo» y se llegaría a conocer como «el cómico de las manos que hablan».[4][5] Siendo joven, soñaba con poder trasladarse a la Ciudad de México para poder comenzar una carrera artística, pero su padre lo obligó a quedarse en Teziutlán.[3] Además, optó por dejar la escuela (únicamente concluyó el tercer grado de primaria)[2] y en su lugar decidió comenzar a trabajar en la carnicería que su familia poseía y que era el negocio familiar.[3][5] Esto a pesar de que su verdadera pasión fuesen el medio artístico y el teatro.[3][5] También trabajó un tiempo como panadero.[6]

La muerte de su hermana mayor fue un hecho que marcó fuertemente su vida, pues él la consideraba «su segunda madre» y su fallecimiento lo convirtió en uno de los principales apoyos para su padre en poder mantener a la numerosa familia.[2][4] Para comenzar su carrera artística, inicio ayudando en el teatro «Variedades» de Teziutlán y acercándose a los actores de carpas (las carpas fueron un tipo de teatro ambulante muy popular en México a inicios del siglo XX) que se presentaban, para más tarde incorporarse como actor ocasional en las presentaciones que se llevaban a cabo en el teatro.[3][4][5] Ahorró el dinero que recibía durante las presentaciones que realizaba y a finales de la década de 1930, Antonio decide trasladarse a la Ciudad de México.[4][5]

Clavillazo c. 1941

Su llegada e inicios en la Ciudad de México en el año 1943 no fueron sencillos, comenzó haciendo papeles pequeños en el teatro de carpa y de vodevil (otro tipo de teatro en el que se presentaban diversos números artísticos en su mayoría de comedia) bajo los nombres «Chumiate» y «Polidor».[4] También se mantenía vendiendo perfumes en las calles.[2][5]

Trayectoria profesional

En 1943, se trasladó definitivamente a la Ciudad de México, sosteniéndose con la venta de perfumes en las calles y en las carpas, teniendo así sus primeros contactos con el mundo del espectáculo. Posteriormente, su carrera como actor inició en papeles de poca importancia, como partiquino en la Compañía de Fernando Soler a quien toda la vida, "Clavillazo" reconoció como su maestro por haberle enseñado dicción, proyección de la voz y modales. Después de seis meses como parte de la Compañía, el cómico renunció para iniciar su propia carpa pues había ahorrado lo suficiente. La noche de su renuncia se gastó sus ahorros en un avión de juguete, una botella de ron, la renta de un cuarto de lujo y un esmoquin. Al despertar tuvo que ir a empeñar el juguete, y el esmoquin. Después encontró trabajo como velador. Luego de dos meses, Antonio Espino volvió al teatro de carpa y de vodevil, utilizando los seudónimos Chumiate y Polidor. Para resaltar su comicidad se pintaba clavos en los ojos, lo cual dio origen a varios seudónimos (incluyendo el de Clavitos, que le puso Adalberto Martínez "Resortes"), hasta Clavillazo, que fue con el que se dio a conocer masivamente. En esta etapa como actor de las carpas, llegó a tener su propia carpa con el nombre de Carpa Teziutlán y posteriormente con el nombre de Carpa Bertha, en honor a su madre y a su hermana fallecida años atrás.

La carrera de Clavillazo en el cine comenzó en 1950, debutando en la película Monte de piedad, estrenada en 1951. Después de esa película, todos sus papeles fueron protagónicos, participando en: El genial detective Peter Pérez (1952), Pura vida (1956), Piernas de oro (1957), Los fenómenos del fútbol (1962), La marchanta (1973), Bohemio por afición (1984), Carnaval de estrellas (1990), entre otras. Al mismo tiempo fue empresario de bienes raíces, dado que fue el dueño del fraccionamiento las Cabañas, situado en Tepotzotlán, Estado de México, promovido muy fuerte en los anuncios de la televisión a finales de la década de los 60, un negocio que alternaba con la actuación.

Muerte

El 24 de noviembre de 1993, Clavillazo falleció a los 83 años de edad en la Ciudad de México a causa de un paro cardíaco.

Filmografía

  • Desmadre mexicano (1988)
  • En las garras de la ciudad (1985)
  • Bohemios de afición (1984)
  • Estoy sentenciado a muerte (1983)
  • Ratero (1979) .... Loco Lucas
  • Lágrimas de mi barrio (1973) .... Tequila
  • La marchanta (1973)
  • Los fantasmas burlones (1965) .... Manitas
  • Los fenómenos del fútbol (1964) .... Rogaciano "Chano" Reyes
  • Las chivas rayadas (1964) .... Rogaciano "Chano" Reyes
  • El cara parchada (1962) .... Arsenio Turpin «El Cara Parchada»
  • Los bárbaros del norte (1962) .... Pantaleón Guerra
  • Sobre el muerto las coronas (1961) .... Lázaro Mermejo
  • Besito a papá (1961) .... Jenaro Martínez/Falso Dr. Victorio Fernández
  • ¡Mis abuelitas... nomás! (1961) .... Remigio Hernández
  • El globero (1961) .... Chema
  • El conquistador de la luna (1960) .... Bartolo
  • Juan Polainas (1960)
  • Una señora movida (1959) .... Dr. Tampico
  • El joven del carrito (1958) .... Silvano Silva
  • El sordo (1958) .... Inocencio Flores
  • Aladino y la lámpara maravillosa (1958) .... Aladino
  • El castillo de los monstruos (1958) .... Clavillazo
  • Piernas de oro (1958) .... Clavillazo Tachuela «El Piernas de Oro»
  • Pobres millonarios (1957) .... Clavillazo
  • Nunca me hagan eso (1957) .... Clavillazo
  • El organillero (1957) .... Clavillazo
  • El chismoso de la ventana (1956) .... Anacleto Delgadillo
  • Vivir a todo dar (1956) .... Clavillazo
  • Pura vida (1956) .... Melquiades Ledesma
  • El fantasma de la casa roja (1956) .... Diógenes Holmes, detective
  • Una movida chueca (1956) .... Clavillazo
  • Sindicato de telemirones (1954) .... Ramón Codilla
  • Chucho el Roto (1954) .... La Changa
  • Se solicitan modelos (1954) .... Facundo
  • Reportaje (1953) .... Damián García
  • Ahí vienen los gorrones (1953) .... Martín
  • El genial detective Peter Pérez (1952) .... Peter Pérez, detective
  • Monte de Piedad (1951) .... (Debut)









Cleofis
Información personal
Nacimientosiglo IV a. C.
Fallecimientomilenio a. C. Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadIndia
Familia
ParejaAlejandro Magno Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónReina

Cleofis (en sánscrito: Kripa)[1] fue una figura clave en la guerra entre los pueblos aśvakas y Alejandro Magno, en su campaña de expansión hacia el valle del Indo. Tras la muerte de Assac, señor de la guerra de los aśvakas, durante la batalla que le enfrentó con Alejandro en el año 326 a. C., Cleofis, su madre, asumió el mando de las tropas y negoció un acuerdo que le permitió mantener su estatus. Cuentos posteriores afirman que Cleofis tuvo un hijo de Alejandro, aunque esta teoría ha sido desestimada por los historiadores.[2]

Los aśvakas eran un pueblo que vivía en los valles del río Swat y de Buner, territorios de la actual Pakistán, y estaban conformados en forma de clanes rebeldes, ferozmente independientes que se resistían a la subyugación.[3]

En el año 326 a. C., Alejandro Magno, tras cruzar con sus tropas el Hindu Kush, se proponía dominar el valle del río Indo, zona en cuya vertiente oeste se situaban los aśvakas. Con el fin de defender su tierra natal, reunieron un ejército de 20 000 jinetes, 38 000 efectivos de infantería y 30 elefantes, según el escritor clásico Quinto Curcio Rufo, así como un contingente de 7 000 mercenarios del reino de Kamboja reclutados en Abhisara.[4] Tras la batalla, en la que perdieron ante el envite de las tropas de Alejandro, se replegaron hasta su ciudad fortificada de Massaga, donde los combates continuaron durante varios. Fue en el transcurso de ese último escenario cuando Assac murió y Cleofis asumió el mando, reuniendo las mujeres aśvakas para luchar y liderando la defensa continuada de la ciudad.[5]

Finalmente, Cleofis, viendo que la derrota era inevitable, parlamentó con los invasores y accedió a abandonar Massaga con el resto de supervivientes. Según Diodoro Sículo Cleofis envió preciosos regalos a Alejandro con un mensaje en el que expresaba su reconocimiento por su grandeza y aseguraba cumplir los términos del tratado. Más allá de una derrota honrosa, las represalias de Alejandro contra el pueblo de los aśvakas fueron notables, hasta el punto de incendiar y destruir Massaga. El historiador Victor Hansen escribió que: "Tras prometer perdonarles la vida que capitularan, ejecutó a todos los soldados que se habían rendido. Sus fortalezas también fueron asaltadas. Las guarniciones probablemente fueron sacrificadas en su totalidad".[6]

Además, Alejandro persiguió los mercenarios de Kamboja, los rodeó en una colina y los mató a todos. Diodoro describe el evento con detalle: "Las mujeres, tomando los brazos de los caídos, lucharon codo a codo con sus hombres. En consecuencia, algunas que habían conseguido armas hicieron todo lo posible para tapar a sus maridos con sus escudos, mientras que otros, que no tenían armas, hicieron mucho para impedir el enemigo lanzándose sobre ellos y cogiendo sus escudos".[7][8]

Escritores clásicos posteriores, incluidos Curcio y Marco Juniano Justino, afirmaron que Alejandro mantuvo una relación sentimental con Cleofis, de la que nació un hijo. Los historiadores descartaron esta idea como una invención romántica muy posterior.[2][9] En referencia a los términos relativamente generosos de Alejandro, que permitían a Cleofis conservar su estatus, Curcio expresó que "algunos creían que este trato indulgente otorgaba más bien a los encantos de su persona que a compadecerse de sus desgracias. En cualquier caso, después dio el nacimiento de un hijo que recibió el nombre de Alejandro, fuera quien fuera su padre...".[




[

No hay comentarios:

Publicar un comentario